sábado, 13 de junio de 2026

XI DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO

  

PRIMERA LECTURA

Seréis para mí un reino de sacerdotes y una nación santa.

Lectura del libro del Éxodo 19, 2-6a

En aquellos días, llegaron los hijos de Israel al desierto del Sinaí y acamparon allí, frente a la montaña.
Moisés subió hacia Dios. El Señor lo llamó desde la montaña diciendo:
«Así dirás a la casa de Jacob, y esto anunciarás a los hijos de Israel: “Vosotros habéis visto lo que he hecho con los egipcios y cómo os he llevado sobre alas de águila y os he traído a mi. Ahora, pues, si de veras me obedecéis y guardáis mi alianza, seréis mi propiedad personal entre todos los pueblos, porque mía es toda la tierra. Seréis para mí un reino de sacerdotes y una nación santa”».

Palabra de Dios.

 

Salmo

Sal 99, 2. 3. 5 

R. Nosotros somos su pueblo y ovejas de su rebaño.

Aclama al Señor, tierra entera,
servid al Señor con alegría,
entrad en su presencia con vítores. R/.

Sabed que el Señor es Dios:
que él nos hizo y somos suyos,
su pueblo y ovejas de su rebaño. R/.

El Señor es bueno,
su misericordia es eterna,
su fidelidad por todas las edades. R/.


SEGUNDA LECTURA

Si fuimos reconciliados por la muerte del Hijo, ¡con cuánta más razón seremos salvados por su vida!

Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 5, 6-11

Hermanos:
Cuando nosotros estábamos aún sin fuerza, en el tiempo señalado, Cristo murió por los impíos; ciertamente, apenas habrá quien muera por un justo; por una persona buena tal vez se atrevería alguien a morir; pues bien: Dios nos demostró su amor en que, siendo nosotros todavía pecadores, Cristo murió por nosotros. ¡Con cuánta más razón, pues, justificados ahora por su sangre, seremos por él salvos del castigo! Si, cuando éramos enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, ¡con cuánta más razón, estando ya reconciliados, seremos salvos por su vida! Y no sólo eso, sino que también nos gloriamos en Dios, por nuestro Señor Jesucristo, por quien hemos obtenido ahora la reconciliación.

Palabra de Dios.


EVANGELIO

Llamó a sus doce discípulos y los envió.

+Lectura del santo evangelio según san Mateo 9, 36 – 10, 8

En aquel tiempo, al ver Jesús a las muchedumbres, se compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y abandonadas, «como ovejas que no tienen pastor». Entonces dice a sus discípulos:
«La mies es abundante, pero los trabajadores son pocos; rogad, pues, al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies». Llamó a sus doce discípulos, les dio autoridad para expulsar espíritus inmundos y curar toda enfermedad y dolencia.
Estos son los nombres de los doce apóstoles: el primero, Simón, llamado Pedro, y Andrés, su hermano; Santiago, el de Zebedeo, y Juan, su hermano; Felipe y Bartolomé, Tomás y Mateo el publicano; Santiago el de Alfeo, y Tadeo; Simón el de Caná, y Judas Iscariote, el que lo entregó. A estos doce los envió Jesús con estas instrucciones:
«No vayáis a tierra de paganos ni entréis en las ciudades de Samaría, sino id a las ovejas descarriadas de Israel. Id y proclamad que ha llegado el reino de los cielos. Curad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, echad demonios. Gratis habéis recibido, dad gratis».

Palabra de Dios

 

LA GRAN PROMESA DEL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA


LA GRAN PROMESA DEL INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA EN PONTEVEDRA




La Providencia Divina todavía no había terminado la obra encargada a los pastorcitos. La Virgen dijo a Lucía que “con el fin de prevenir la guerra, vendré para pedir la consagración de Rusia a mi Inmaculado Corazón y la comunión reparadora en los primeros Sábados de mes”. Lo pidió a Lucía en 1925, 1926 y 1929. Estando en Pontevedra, el 10 de diciembre de 1925 se le apareció la Virgen a Lucía con el Niño Jesús a su lado, subida en una nube de luz. La Virgen puso su mano en el hombro de Lucía, mientras en la otra sostenía su Corazón rodeado de espinas. Al mismo tiempo, el Niño Jesús dijo: “Ten compasión del Corazón de tu Santísima Madre. Está cercado de las espinas que los hombres ingratos le clavan a cada momento, y no hay nadie que haga un acto de reparación para sacárselas.”
Después dijo Nuestra Señora a Lucía:
“Mira, hija mía, mi corazón cercado de espinas que los hombres ingratos me clavan sin cesar con blasfemias e ingratitudes. Tú, al menos, procura consolarme y di que a todos los que durante cinco meses en el primer sábado se confiesen, reciban la Sagrada Comunión, recen el Rosario y me hagan compañía durante 15 minutos meditando en los misterios del rosario con el fin de desagraviarme les prometo asistir en la hora de la muerte con las gracias necesarias para su salvación.”
El 15 de febrero de 1926, el Niño Jesús se apareció de nuevo a Lucía, preguntándole si había difundido la devoción a su Santísima Madre. Lucía le contó de las dificultades que partían de su confesor y de su superiora. El Señor respondió:
“Es verdad que tu Superiora sola no puede hacer nada; pero con mi gracia lo puede todo.”
Lucía le habló de la confesión para los primeros sábados y preguntó si valía hacerla en los ocho días. Jesús contestó: “Sí; todavía con más tiempo, con tal que me reciban en estado de gracia y tengan intención de desagraviar al Inmaculado Corazón de María.”
En junio de 1929 la Virgen pidió en una aparición la consagración de Rusia a su Inmaculado Corazón, prometiendo que de este modo se prevenía la difusión de sus errores y se adelantaba su conversión. Pero sólo el 20 de diciembre de 1940 Lucía recibió permiso para escribir al Santo Padre Pío XII pidiéndole esta consagración.
Lucía describe esta aparición de la siguiente manera:
“De repente toda la Capilla (en las Doroteas de Tuy) se alumbró de una luz sobrenatural, y una Cruz de luz apareció sobre el altar, llegando hasta el techo. En la claridad de la parte superior se podía ver la cara de un hombre y su cuerpo hasta la cintura. En el pecho había una paloma de luz, y clavado en la Cruz había un cuerpo de otro hombre. Por encima de la cintura, suspendidos en el aire, podía ver un cáliz y una gran Hostia, en la cual caían gotas de sangre del rostro de Jesús crucificado y de la llaga de su costado. Estas gotas, escurriendo en la Hostia, caían en el cáliz. Debajo del brazo derecho de la Cruz estaba Nuestra Señora de Fátima, con su Corazón Inmaculado en su mano izquierda, sin espada ni rosas, pero con una corona de espinas y llamas. Debajo del brazo izquierdo de la Cruz, grandes letras, como si fuesen de agua cristalina, que corrían sobre el Altar formando estas palabras: “Gracia y misericordia”.
Entendí que era el misterio de la Santísima Trinidad que se me enseñó, y yo recibí luces acerca de este misterio, que no se me permite revelar.
La Virgen me dijo:
“Ha venido el momento en que Dios pide al Santo Padre que en unión con todos los Obispos del mundo haga la consagración de Rusia a mi Corazón, prometiendo salvarla por este medio.”
Pío XII cumplió en parte este deseo de la Virgen consagrando el mundo con mención especial de Rusia, el 31 de octubre de 1942, al Inmaculado Corazón de María y haciendo la consagración especial sólo de Rusia el 7 de julio de 1952, con estas palabras:
“Como hace algunos años consagramos todo el género humano al Corazón Inmaculado de la Virgen, Madre de Dios, así ahora, de un modo especialísimo, dedicamos y consagramos todos los pueblos de Rusia al mismo Inmaculado Corazón.”
Decimos “en parte” puesto que no fue en unión con todos los obispos del mundo.
Tampoco las consagraciones de Pablo VI (1965) y de Juan Pablo II (1982) fueron completas.
En cambio, la que hizo Juan Pablo II (1984) en Roma ante la imagen de Fátima fue, según Lucía, conforme a los deseos de la Virgen.
El 13 de mayo de 1981, festividad de la Virgen de Fátima, el papa sufrió un atentado en Roma. Desde entonces la imagen de la Virgen de Fátima tiene en su corona la bala que al Papa le fue extraída del vientre.
El 13 de junio de 1994 el Papa, reunido en Roma con los Cardenales de todo el mundo, dijo:
“A mí se me ha dado comprender, de modo especial el mensaje de la Virgen de Fátima; la primera vez el 13 de mayo de 1981 en el momento del atentado a la vida del Papa, y después de nuevo hacia el final de la década de los ochenta con ocasión del hundimiento del comunismo en los países del bloque soviético. Pienso que se trata de una experiencia bastante transparente para todos.”

Fuente: "El Mensaje de Fátima. Habla Lucía". Ediciones "Sol de Fátima"


EL MENSAJE DE FÁTIMA. HABLA LUCÍA

SAN ANTONIO DE PADUA, Presbítero, Doctor de la Iglesia



13 de Junio
SAN ANTONIO DE PADUA,
Confesor


  Serás justificado por tus palabras
y por tus palabras condenado.
(Mateo, 12,37).

   San Antonio de Padua se hizo religioso de San Francisco con el propósito de ir a morir mártir predicando la fe a los moros. La enfermedad le impidió mantener este designio. Predicó a la gente y convirtió a muchos; predicó a los peces y le escucharon. Ordenó al mulo de un hereje que adorase la Santa Hostia;  obedecióle el animal, confundióse y convirtióse su dueño. Resucitó a un muerto para justificar a su propio padre. Tenía gran devoción a la Santísima Virgen y la invocaba en todas sus tentaciones. Nuestro Señor lo asistió en la hora de su muerte, que acaeció en el año 1231, en el trigésimo sexto año de su edad.

INMACULADO CORAZÓN DE LA BIENAVENTURADA VIRGEN MARÍA, memoria obligatoria

 PRIMERA LECTURA

Al que no había pecado, Dios le hizo expiar nuestros pecados
Lectura de la segunda carta del Apóstol San Pablo a los Corintios 5, 14-21

Hermanos: Nos apremia el amor de Cristo, al considerar que, si uno murió por todos, todos murieron.
Cristo murió por todos, para que los que viven, ya no vivan para sí, sino para el que murió y resucitó por ellos.
Por tanto, no valoramos a nadie por criterios humanos.
Si alguna vez juzgamos a Cristo según tales criterios, ahora ya no.
El que es de Cristo es una criatura nueva: lo antiguo ha pasado, lo nuevo ha comenzado.
Todo esto viene de Dios, que por medio de Cristo nos reconcilió consigo y nos encargó el servicio de reconciliar.
Es decir, Dios mismo estaba en Cristo reconciliando al mundo consigo, sin pedirle cuentas de sus pecados,
y a nosotros nos ha confiado el mensaje de la reconciliación.
Por eso, nosotros actuamos como enviados de Cristo, y es como si Dios mismo os exhortara por medio nuestro.
En nombre de Cristo os pedimos que os reconciliéis con Dios.
Al que no había pecado, Dios lo hizo expiar nuestros pecados, para que nosotros, unidos a él, recibamos la salvación de Dios.
Palabra de Dios.

Salmo responsorial Sal 102, 1-2. 3-4. 8-9. 11-12
V/. El Señor es compasivo y misericordioso.
R/. El Señor es compasivo y misericordioso.

V/. Bendice, alma mía, al Señor, 
y todo mi ser a su santo nombre.
Bendice, alma mía, al Señor, 
y no olvides sus beneficios. R/.

V/. El perdona todas tus culpas, 
y cura todas tus enfermedades; 
él rescata tu vida de la fosa 
y te colma de gracia y de ternura. R/.

V/. El Señor es compasivo y misericordioso,
lento a la ira y rico en clemencia;
no está siempre acusando,
ni guarda rencor perpetuo. R/.

V/. Como se levanta el cielo sobre la tierra,
se levanta su bondad sobre sus fieles;
como dista el oriente del ocaso,
así aleja de nosotros nuestros delitos. R/.


EVANGELIO
Conservaba todo esto en su corazón
+ Lectura del santo evangelio según san Lucas 2, 41-51a

Los padres de Jesús solían ir cada año a Jerusalén por las fiestas de Pascua.
Cuando Jesús cumplió doce años, subieron a la fiesta según la costumbre y, cuando terminó, se volvieron; pero el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin que lo supieran sus padres.
Éstos, creyendo que estaba en la caravana, hicieron una jornada y se pusieron a buscarlo entre los parientes y conocidos; al no encontrarlo, se volvieron a Jerusalén en su busca.
A los tres días, lo encontraron en el templo, sentado en medio de los maestros, escuchándolos y haciéndoles preguntas; todos los que le oían quedaban asombrados de su talento y de las respuestas que daba.
Al verlo, se quedaron atónitos, y le dijo su madre:
-«Hijo, ¿por qué nos has tratado así? Mira que tu padre y yo te buscábamos angustiados.»
Él les contestó:
-«¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en la casa de mi Padre?»
Pero ellos no comprendieron lo que quería decir. Él bajó con ellos a Nazaret y siguió bajo su autoridad. Su madre conservaba todo esto en su corazón.
Palabra del Señor.

viernes, 12 de junio de 2026

FESTIVIDAD DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

VIERNES DESPUÉS DE LA OCTAVA DEL CORPUS:
FESTIVIDAD DEL 
SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

   
El protestantismo en el siglo XVI, y el jansenismo en el XVII, habían puesto  todos los medios posibles para desfigurar uno de los dogmas esenciales del cristianismo, cual es el amor de Dios a todos los hombres.
   Era pues menester que el Espíritu de amor, que rige siempre a la Iglesia, encontrase un medio nuevo para oponerse a la herejía avasalladora, a fin de que la Esposa de Cristo, lejos de ver disminuir su amor a Jesús, lo sintiese acrecentado cada día más y más.
   En el culto católico, en esa norma tan segura de nuestra creencia, fue donde se verificó tal manifestación, al instituirse la festividad del Corazón sacratísimo de Jesús.
   Un autor anónimo del siglo XII, tenido por S. Bernardo, nos habla en el Oficio de este día de la majestad de este Santo de los Santos, de esta Arca del Testamento del Corazón de Jesús, tierno amigo de las almas.
   Las dos vírgenes benedictinas Santa Gertrudis y Santa Matilde (siglo XIII) tuvieron una visión muy clara de toda la magnitud de la devoción al Sagrado Corazón. San Juan Evangelista. apareciéndose a la primera, le anunció que " la revelación de los dulcísimos latidos del Corazón de Jesús, que él mismo había oído al recostarse sobre su pecho, estaba reservada para los últimos tiempos, cuando el mundo, envejecido y enfriado en el divino amor, tendría que calentarse con la revelación de estos misterios". Este Corazón, dicen las dos santas, es un altar sobre el que Cristo se ofrece al Padre como hostia perfecta y en todo agradable. Es un incensario de oro, del que se elevan hasta el Padre tantas columnas de incienso, cuantos son los hombres por los cuales Cristo padeció. En este Corazón se ennoblecen y se tornan gratas al Padre las alabanzas y acciones de gracias que a Dios damos y todas cuantas buenas obras hacemos.
   Mas para hacer que este culto fuese público y oficial, la Providencia suscitó primeramente a San Eudes, el cual compuso ya en 1670 un Oficio y misa del Sagrado Corazón.
   
Después escogió Dios a Santa Margarita María Alacoque, a la que, el 6 de Junio de 1675, Jesús mostró su Corazón, en Paray-le-Monial, mandándola se estableciese una fiesta del Sagrado Corazón el Viernes que sigue a la Octava del Smo. Sacramento. Del Beato Claudio de la Colombiere, jesuita y confesor de la vidente salesa, heredó la Compañía de Jesús el celo para extenderla más y más. Dignóse luego Jesús aparecerse al V. P. Hoyos en España.
   La solemnidad del Sagrado Corazón resume todas las fases de la vida de Jesús, que la liturgia había recorrido desde Adviento hasta el Corpus, y constituye un tríptico admirable con todos los misterios gozosos, dolorosos y gloriosos de la existencia del Salvador, gastada toda ella en amar a su Padre y a los hombres. De ahí que esta fiesta se halle colocada en un punto culminante, desde donde se puede abarcar de una sola mirada el pasado trabajoso de los actos redentores de Cristo, y el glorioso porvenir de las victorias que obtendrá mediante la acción del Espíritu Santo en las almas hasta la consumación de los siglos.
   Viene esta fiesta después de las de Cristo, y así las completa condensándolas todas en un objeto único material, que es el Corazón de carne de un Dios, y otro formal, o sea, la inmensa caridad de Cristo simbolizada en ese Corazón. Esta festividad no se relaciona con ningún misterio en particular de la vida del Salvador, sino que los abarca todos; y, por ende, la devoción al Sagrado Corazón se extiende a todos los beneficios que durante todo el año nos ha prodigado la caridad divina. Ésta es la fiesta del amor de Dios a los hombres. Lejos de compartir la Iglesia la esterilizadora frialdad jansenista, que concibe a Dios como un genio dañino y temible, nos invita a considerarle ante todo como a bondadoso Padre, diciéndonos que sintamos del Señor en bondad, que le llamemos Padre a boca llena y a Jesús Hermano nuestro mayor, que ha tenido a bien compartir con nosotros la herencia eterna.
   Cualquiera que sea la función que el corazón desempeñe en el organismo humano, cierto es que se ha tomado por sabios e ignorantes como centro de las emociones que producen en esa víscera su correspondiente sacudida, considerándole, por lo mismo, como asiento del amor. y no hay en este culto tan extendido, tan fecundo en frutos espirituales, pugna alguna con ninguno de los principios dogmáticos, ni es una condescendencia con el sentimentalismo moderno, ni una devoción de niños y mujerzuelas. Jesús quiere y pide se honre a su sacratísimo Corazón, porque con ello se honra también a toda su persona divino-humana, toda vez que el culto va directa o indirectamente a la persona.
Las manifestaciones del amor de Cristo, haciendo resaltar más la ingratitud de los hombres, que no corresponden sino con frialdad e indiferencia, son causa de que esta solemnidad ofrezca también un aspecto de reparación.
Vayamos a la escuela del Corazón de Jesús, cuyo amor dulce y humilde a nadie rechaza, y en él encontraremos descanso para nuestras almas.


   Dos pensamientos dominantes hay en la misa de la fiesta, lo mismo que en el nuevo Oficio: el amor que Jesús nos tiene y la reparación que se le debe por el desamor y las ofensas de los hombres.

SAN JUAN DE SAHAGÚN, Confesor

12 de Junio
SAN JUAN DE SAHAGÚN,
Confesor
  No amemos de palabra y con la lengua,
sino con obras y de veras.
(1 Juan, 3, 18).

   Este santo preludió ya en su infancia el papel de predicador y de pacificador que debía desempeñar más tarde tan brillantemente y con tanto éxito. Predicaba a los niños de su edad, los exhortaba a la piedad y a la virtud, y calmaba las disputas que surgían entre ellos. Después de haber vivido edificantemente como sacerdote seglar,  entró en el convento de los Ermitaños de San Agustín, en Salamanca, y allí fue notable por su humildad, su austeridad y su celo por la oración. Encargado en seguida, del ministerio de la predicación, muy pronto renovó el aspecto de Salamanca, dividida entonces en facciones encarnizadas unas contra otras. Murió el 11 de junio de 1479.

SOLEMNIDAD DEL SAGRADO CORAZÓN



PRIMERA LECTURA
El Señor se enamoró de vosotros y os eligió
Lectura del Libro del Deuteronomio 7, 6-11
Habló Moisés al pueblo y dijo:
—Tu eres un pueblo santo para el Señor tu Dios:
él te eligió para que fueras, entre todos los pueblos de la tierra, el pueblo de su propiedad.
Si el Señor se enamoró de vosotros y os eligió, no fue por ser vosotros más numerosos que los demás—porque sois el pueblo más pequeño—, sino que, por puro amor vuestro, por mantener el juramento que había hecho a vuestros padres, os sacó de Egipto con mano fuerte y os rescató de la esclavitud, del dominio del Faraón, rey de Egipto.
Así sabrás que el Señor tu Dios es Dios: el Dios fiel que mantiene su alianza y su favor con los que lo aman y guardan sus preceptos por mil generaciones.
Pero paga en su persona a quien lo aborrece acabando con él. No se hace esperar, paga a quien lo aborrece en su persona.
Pon por obra estos preceptos y los mandatos y decretos que te mando hoy.
Palabra de Dios.


Salmo responsorial Sal 102. 1-2. 3-4. 6-7. 8 y 10
V/. La misericordia del Señor dura siempre, para los que cumplen sus mandatos.
R/. La misericordia del Señor dura siempre, para los que cumplen sus mandatos.

V/. Bendice, alma mía, al Señor, y todo mi ser a su santo nombre.
Bendice, alma mía, al Señor, y no olvides sus beneficios.
R/. La misericordia del Señor dura siempre, para los que cumplen sus mandatos.

V/. El perdona todas tus culpas y cura todas tus enfermedades; él rescata tu vida de la fosa y te colma de gracia y de ternura.
R/. La misericordia del Señor dura siempre, para los que cumplen sus mandatos.

V/. El Señor hace justicia y defiende a todos los oprimidos;
enseñó sus caminos a Moisés y sus hazañas a los hijos de Israel.
R/. La misericordia del Señor dura siempre, para los que cumplen sus mandatos.

V/. El Señor es compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en clemencia.
No nos trata como merecen nuestros pecados, ni nos paga según nuestras culpas.
R/. La misericordia del Señor dura siempre, para los que cumplen sus mandatos.


SEGUNDA LECTURA
El nos amó
Lectura de la primera carta del Apóstol San Juan 4, 7-16
Queridos hermanos: Amémonos unos a otros, ya que el amor es de Dios, y todo el que ama ha nacido de Dios y conoce a Dios.
Quien no ama no ha conocido a Dios, porque Dios es amor. En esto se manifestó el amor que Dios nos tiene: en que Dios mandó al mundo a su Hijo único, para que vivamos por medio de él. 
En esto consiste el amor: no en que nosotros hayamos amado a Dios, sino en que él nos amó y nos envió a su Hijo como propiciación por nuestros pecados.
Queridos hermanos: Si Dios nos amó de esta manera, también nosotros debemos amarnos unos a otros. A Dios nadie lo ha visto nunca. Si nos amamos unos a otros, Dios permanece en nosotros y su amor ha llegado en nosotros a su plenitud.
En esto conocemos que permanecemos en él y él en nosotros: en que nos ha dado de su Espíritu.
Y nosotros hemos visto y damos testimonio de que el Padre envió a su Hijo para ser Salvador del mundo.
Quien confiese que Jesús es el Hijo de Dios, Dios permanece en él y él en Dios.
Y nosotros hemos conocido el amor que Dios nos tiene y hemos creído en él.
Dios es amor y quien permanece en el amor permanece en Dios y Dios en él.
Palabra de Dios

Aleluya Mt 11, 29ab

Aleluya, aleluya.
Cargad con mi yugo—dice el Señor—
y aprended de mí,
que soy manso y humilde de corazón.
Aleluya.

EVANGELIO
Soy manso y humilde de corazón
 +Lectura del santo Evangelio según San Mateo 11, 25-30
En aquel tiempo, Jesús exclamó:
—Te doy gracias, Padre, Señor de cielo y tierra, porque has escondido estas cosas a los sabios y entendidos y se las has revelado a la gente sencilla. Sí, Padre, así te ha parecido mejor. Todo me lo ha entregado mi Padre, y nadie conoce al Hijo más que el Padre, y nadie conoce al Padre sino el Hijo y aquél a quien el Hijo se lo quiera revelar.
Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados y yo os aliviaré. Cargad con mi yugo y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón y encontraréis vuestro descanso. Porque mi yugo es llevadero y mi carga ligera.
Palabra del Señor.