viernes, 7 de agosto de 2026

SAN CAYETANO, Confesor

7 de agosto
SAN CAYETANO,
Confesor
No os inquietéis, diciendo: ¿Qué comeremos?
como hacen los paganos;  o ¿qué beberemos?
 o ¿con qué nos cubriremos?, que bien sabe vuestro Padre
la necesidad que de estas cosas tenéis.
(Mateo,, 6, 31-32).
  
   San Cayetano, nacido en Vicenza, llamó la atención desde su infancia por una inocencia tan grande de costumbres, que se le llamaba el Santo. Como supiera que el Papa Julio II quería elevarlo a las dignidades eclesiásticas, dejó la corte de Roma y fundó una Orden de Clérigos Regulares, llamados Teatinos, a los cuales estableció como regla que nada poseyesen, ni pidiesen, y que viviesen únicamente de las limosnas espontáneamente ofrecidas por los fieles. Se consagró a Dios con Pedro Caraffa, mediante votos solemnes. Pedro Caraffa, obispo de Teati, fue después elegido Papa con el nombre de Pablo IV. San Cayetano murió siendo superior de su Orden, en Nápoles, el 7 de agosto de 1547.

VIERNES DE LA DECIMOCTAVA SEMANA


PRIMERA LECTURA
¡Ay de la ciudad sangrienta!
Lectura del Profeta Nahum 1, 15; 2, 2; 3, 1-3. 6-7
Mirad sobre los montes los pies del heraldo que pregona la paz, festeja tu fiesta, Judá; cumple tus votos, porque «Sin-provecho» no volverá a pasar por ti, pues ha sido aniquilado.
Porque el Señor restaura la gloria de Jacob y la gloria de Israel; le habían desolado los salteadores, habían destruido sus sarmientos.
Ay de la ciudad sangrienta, toda ella mentirosa, llena de crueldades, insaciable de despojos.
¡Escuchad! : látigos, estrépito de ruedas, caballos al galope, carros rebotando, jinetes al asalto, llamear de espadas, relampagueo de lanzas, muchos heridos, masas de cadáveres, cadáveres sin fin, se tropieza en cadáveres.
Arrojaré basura sobre ti, haré de ti un espectáculo vergonzoso.
Quien te vea, se apartará de ti, diciendo: Desolada está Nínive, ¿quién lo sentirá? , ¿dónde encontrar quien te consuele?
Palabra de Dios.


Salmo responsorial Deut 32, 35cd-36ab. 39abcd. 41
V/. Yo doy la muerte y la vida.
R/. Yo doy la muerte y la vida.

V/. El día de su perdición se acerca y su suerte se apresura.
Porque el Señor defenderá a su pueblo y tendrá compasión de sus siervos. R/.

V/. Pero ahora mirad: Yo, soy yo, y no hay otro fuera de mí: yo doy la muerte y la vida, yo desgarro y yo curo. R/.

V/. Cuando afile el relámpago de mi espada y tome en mi mano la justicia, haré venganza del enemigo y daré su paga al adversario. R/.


EVANGELIO
¿Qué podrá dar un hombre para recobrar su vida?

+Lectura del santo Evangelio según San Mateo 16, 24-28

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: El que quiera venirse conmigo, que se niegue a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga.
Si uno quiere salvar su vida, la perderá; pero el que la pierda por mí, la encontrará.
¿De qué le sirve a un hombre ganar el mundo entero, si malogra su vida? ¿O qué podrá dar para recobrarla? Porque el Hijo del Hombre vendrá entre sus ángeles, con la gloria de su Padre, y entonces pagará a cada uno según su conducta.
Os aseguro que algunos de los aquí presentes no morirán sin antes haber visto llegar al Hijo del Hombre con majestad.

Palabra del Señor.