Saludos-Cordiales
martes, 16 de junio de 2026
MARTES DE LA UNDÉCIMA SEMANA
Palabra de Dios.
lunes, 15 de junio de 2026
SANTOS VITO, MODESTO y CRESCENCIA, Mártires
Acuérdate de dónde has caído,
haz penitencia y haz tus primeras obras.
(Apocalipsis, 2, 5).
SANTA MARÍA MICAELA DEL SANTÍSIMO SACRAMENTO, Virgen
15 de junio
LUNES DE LA UNDÉCIMA SEMANA
Yo os digo: No hagáis frente al que os agravia
+Lectura del santo Evangelio según San Mateo 5, 38-42
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Sabéis que está mandado: «Ojo por ojo, diente por diente».
Pues yo os digo: No hagáis frente al que os agravia. Al contrario, si uno te abofetea en la mejilla derecha, preséntale la otra; al que quiera ponerte pleito para quitarte la túnica, dale también la capa; a quien te requiera para caminar una milla, acompáñalo dos; a quien te pide, dale; y al que te pide prestado, no lo rehuyas.
domingo, 14 de junio de 2026
SAN FRANCISCO DE RÉGIS, Confesor
SAN FRANCISCO DE RÉGIS,
Confesor
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Nada hay oculto que no deba ser
descubierto,
ni escondido, que no haya de ser conocido y publicado. (Lucas. 8, 17).
San Francisco impresionóse de tal modo
de lo que oyó decir un día a su madre concerniente a las penas del infierno,
que toda su vida experimentó sumo horror por el pecado mortal. Cobijó su
inocencia bajo el manto de la Reina de los cielos; y para mejor servir a esta
bondadosa Madre, ingresó a una de las piadosas congregaciones erigidas en su
honor. Entró en la Compañía de Jesús y, con tanto celo y fruto trabajó en la
salvación de las almas, que mereció ser llamado apóstol de Vivarais. Murió el
año 1640 en Lalouvesc, donde su tumba se ha hecho célebre por la afluencia de
peregrinos que a ella acuden y por los milagros que allí se producen.
I. La negligencia en prepararte a la
Confesión a menudo es la causa de que no aproveches de un remedio tan
salutífero. No indagas tus pecados con suficiente esmero; no te excitas lo
suficiente a la contrición, porque no consideras el mal que te causan tus
pecados, ni el bien de que te privan. Has perdido el más valioso de los
bienes, la gracia, y todavía has menester que se te mande que tengas dolor de
ello.
II. El respeto humano impide a menudo
que se declaren todos los pecados. El demonio que nos había quitado la
vergüenza cuando cometíamos nuestros crímenes, quiere ahora devolvérnosla en
el santo tribunal. Desecha esta mala vergüenza, a menos que prefieras ver, en
el día del juicio, expuestos tus pecados a la vista de todos antes que
declararlos aquí a un solo hombre. Esta confusión que sufres ahora te será
saludable, la otra será inútil. No te avergüences de tener que
decir lo que no tuviste vergüenza de hacer. (San Bernardo).
III. Recaes siempre en las mismas
faltas, siempre te confiesas de lo mismo, porque no tienes un firme propósito
de enmienda y no prevés los escollos allí donde tienes costumbre de
naufragar. Piénsalo seriamente en lo porvenir, deja esas ocasiones peligrosas,
y no te preocupes por lo que diga el mundo. ¿Dónde estamos si más tememos
disgustar a los hombres que a Dios? (Tertuliano)
La huida del pecado
Orad por los que están en pecado mortal.
ORACIÓN
Oh Dios, que habéis otorgado al
bienaventurado Francisco, vuestro confesor, una admirable caridad y una
paciencia invencible en los trabajos que emprendió para la salvación de las
almas, haced, por vuestra misericordia, que siendo enseñados por sus ejemplos
y ayudados por su intercesión, obtengamos las recompensas de la vida eterna.
Por J. C. N. S. Amén.
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sábado, 13 de junio de 2026
XI DOMINGO DEL TIEMPO ORDINARIO
PRIMERA LECTURA
Seréis para mí un reino de sacerdotes y una nación santa.
Lectura del libro del Éxodo 19, 2-6a
En aquellos días, llegaron los hijos de Israel al desierto
del Sinaí y acamparon allí, frente a la montaña.
Moisés subió hacia Dios. El Señor lo llamó desde la montaña diciendo:
«Así dirás a la casa de Jacob, y esto anunciarás a los hijos de Israel: “Vosotros
habéis visto lo que he hecho con los egipcios y cómo os he llevado sobre alas
de águila y os he traído a mi. Ahora, pues, si de veras me obedecéis y guardáis
mi alianza, seréis mi propiedad personal entre todos los pueblos, porque mía es
toda la tierra. Seréis para mí un reino de sacerdotes y una nación santa”».
Palabra de Dios.
Salmo
Sal 99, 2. 3. 5
R. Nosotros somos su pueblo y ovejas de su rebaño.
Aclama al Señor, tierra entera,
servid al Señor con alegría,
entrad en su presencia con vítores. R/.
Sabed que el Señor es Dios:
que él nos hizo y somos suyos,
su pueblo y ovejas de su rebaño. R/.
El Señor es bueno,
su misericordia es eterna,
su fidelidad por todas las edades. R/.
SEGUNDA LECTURA
Si fuimos reconciliados por la muerte del Hijo, ¡con cuánta
más razón seremos salvados por su vida!
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Romanos 5,
6-11
Hermanos:
Cuando nosotros estábamos aún sin fuerza, en el tiempo señalado, Cristo murió
por los impíos; ciertamente, apenas habrá quien muera por un justo; por una
persona buena tal vez se atrevería alguien a morir; pues bien: Dios nos
demostró su amor en que, siendo nosotros todavía pecadores, Cristo murió por
nosotros. ¡Con cuánta más razón, pues, justificados ahora por su sangre,
seremos por él salvos del castigo! Si, cuando éramos enemigos, fuimos
reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, ¡con cuánta más razón, estando
ya reconciliados, seremos salvos por su vida! Y no sólo eso, sino que también
nos gloriamos en Dios, por nuestro Señor Jesucristo, por quien hemos obtenido
ahora la reconciliación.
Palabra de Dios.
EVANGELIO
Llamó a sus doce discípulos y los envió.
+Lectura del santo evangelio según san Mateo 9, 36 – 10, 8
En aquel tiempo, al ver Jesús a las muchedumbres, se
compadecía de ellas, porque estaban extenuadas y abandonadas, «como ovejas que
no tienen pastor». Entonces dice a sus discípulos:
«La mies es abundante, pero los trabajadores son pocos; rogad, pues, al Señor
de la mies que mande trabajadores a su mies». Llamó a sus doce discípulos, les
dio autoridad para expulsar espíritus inmundos y curar toda enfermedad y
dolencia.
Estos son los nombres de los doce apóstoles: el primero, Simón, llamado Pedro,
y Andrés, su hermano; Santiago, el de Zebedeo, y Juan, su hermano; Felipe y
Bartolomé, Tomás y Mateo el publicano; Santiago el de Alfeo, y Tadeo; Simón el
de Caná, y Judas Iscariote, el que lo entregó. A estos doce los envió Jesús con
estas instrucciones:
«No vayáis a tierra de paganos ni entréis en las ciudades de Samaría, sino id a
las ovejas descarriadas de Israel. Id y proclamad que ha llegado el reino de
los cielos. Curad enfermos, resucitad muertos, limpiad leprosos, echad
demonios. Gratis habéis recibido, dad gratis».
Palabra de Dios



