lunes, 8 de junio de 2026

SAN MEDARDO, Obispo y Confesor



8 de Junio
SAN MEDARDO,
Obispo y Confesor


  No queráis engañaros: Dios no puede ser burlado;
lo que el hombre sembrare eso cosechará.
(Gálatas, 6, 7-8).

   San Medardo mostró, desde su infancia, una tierna compasión para con los pobres. Un día dio su traje a un pobre ciego; a menudo privábase de su comida para distribuirla a los necesitados. Fue obispo de Noyon en el año 530. No se limitó su celo a su diócesis: arrancó una parte de la diócesis de Tournay de la superstición e inmoralidad del paganismo. Suavizó las costumbres de los habitantes de Flandes, inspirándoles el amor de las máximas evangélicas. Llevando el rey Clotario su cuerpo, en sus hombros, para enterrarlo, vióse que el cielo se entreabría para recibir el alma de San Medardo y para honrar la piedad del rey.

MEDITACIÓN: NO HAY QUE
BURLARSE DE DIOS
 
    
   I. Es burlarse de Dios no cumplir las promesas que le has hecho; es inferirle una afrenta que no osarías inferir a un hombre honrado; es despreciar su justicia y abusar de su bondad. Has prometido, en tu bautismo, renunciar a las pompas del demonio: ¿cómo cumples tus promesas? ¿Se podría, por tu conducta, reconocerte en un grupo de infieles? No sólo la fe, también las costumbres deben distinguir a un cristiano de un pagano. (San Jerónimo).

   II. Es burlarse de Dios no creer en su palabra; es dudar de su verdad, de su poder y de su bondad. Él ha dicho que es difícil para un rico entrar en el cielo; que los pobres son dichosos; que te dará el céntuplo de lo que hayas dado a los pobres. ¿Crees en todas estas verdades? Si estuvieras bien convencido de ellas, vivirías de muy distinta manera; y si crees en ellas sin practicarlas, es también burlarse de Dios, pero de manera mucho más injuriosa.

   III. Es burlarse de Dios no querer darle sino el fin de tu vida, es decir, las sobras del mundo, del demonio y de los placeres. ¡Hermoso presente a Dios destinas cuando le dices: Me daré a Ti cuando esté ya cansado de los placeres o cuando la edad no me permita ya gozar de ellos! Te burlas de las recompensas eternas que Dios te prepara, puesto que no quieres emplear, para adquirirlas, sino los tristes días de la vejez: Ahora es, oh Dios mío, cuando quiero convertirme. ¿Hasta cuándo diré: Mañana, mañana, por qué no hoy? ¿Por qué no poner término desde ahora a mi vergüenza? (San Agustín).

La observancia de nuestros buenos propósitos
Orad por el clero.

ORACIÓN

  Haced, oh Dios omnipotente, que la augusta solemnidad de San Medardo, vuestro confesor y pontífice, aumente en nosotros el espíritu de piedad y el deseo de la salvación. Por J. C. N. S. Amén

LUNES DE LA DÉCIMA SEMANA

PRIMERA LECTURA
Elías sirve al Señor Dios de Israel
Lectura del primer libro de los Reyes 17, 1-6
En aquellos días, Elías el tesbita (de Tisbé de Galaad) dijo a Ajab: ¡Vive el Señor Dios de Israel a quien sirvo! En estos años no caerá rocío ni lluvia, si yo no lo mando.
Luego el Señor le dirigió la palabra: Vete de aquí hacia el oriente y escóndete junto al torrente Carit, que queda cerca del Jordán.
Bebe del torrente, y yo mandaré a los cuervos que te lleven allí la comida.
Elías hizo lo que le mandó el Señor y fue a vivir junto al torrente Carit, que queda cerca del Jordán.
Los cuervos le llevaban pan por la mañana y carne por la tarde, y bebía del torrente.
Palabra de Dios.

Salmo responsorial Sal 120, 1-2. 3-4. 5-6. 7-8.
V/. El auxilio me viene del Señor, que hizo el cielo y la tierra.
R/. El auxilio me viene del Señor, que hizo el cielo y la tierra.

V/. Levanto mis ojos a los montes: ¿de dónde me vendrá el auxilio? El auxilio me viene del Señor, que hizo el cielo y la tierra. R/.

V/. No permitirá que resbale tu pie, tu guardián no duerme; no duerme ni reposa el guardián de Israel. R/.

V/. El Señor te guarda a su sombra, está a tu derecha; de día el sol no te hará daño, ni la luna de noche. R/.

V/. El Señor te guarda de todo mal, él guarda tu alma; el Señor guarda tus entradas y salidas, ahora y por siempre. R/.


EVANGELIO
Dichosos los pobres en el espíritu
+Lectura del santo Evangelio según San Mateo 5, 1-12
En aquel tiempo, al ver Jesús el gentío, subió a la montaña, se sentó, y se acercaron sus discípulos; y él se puso a hablar, enseñándoles:
Dichosos los pobres en el espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos.
Dichosos los sufridos, porque ellos heredarán la Tierra.
Dichosos los que lloran, porque ellos serán consolados.
Dichosos los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados.
Dichosos los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.
Dichosos los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.
Dichosos los que trabajan por la paz, porque ellos se llamarán «los Hijos de Dios».
Dichosos los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los cielos.
Dichosos vosotros cuando os insulten y os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa.
Estad alegres y contentos, porque vuestra recompensa será grande en el cielo, que de la misma manera persiguieron a los profetas anteriores a vosotros.
Palabra del Señor.

domingo, 7 de junio de 2026

Lecciones para la fiesta del Corpus Christi


Santo Tomás de Aquino (1225-1274), teólogo dominico, doctor de la Iglesia
Lecciones para la fiesta del Corpus Christi
Jesús se da enteramente, hasta dar su cuerpo y su sangre

     Los inmensos beneficios con los que el Señor ha agraciado al pueblo cristiano, hacen que éste quede elevado a una dignidad inestimable. En efecto, no hay ni habrá nunca una nación en la que los dioses estén tan cerca de nosotros como lo está nuestro Dios (cf Dt 4,7). El Hijo único de Dios, con el propósito de hacernos participar de su divinidad, asumió nuestra naturaleza y se hizo hombre para divinizar a los hombres. Todo lo que ha tomado de nosotros, lo ha puesto al servicio de nuestra salvación. Porque es para nuestra reconciliación que ofreció su cuerpo a Dios Padre sobre el altar de la cruz; derramó su sangre como precio de rescate de nuestra condición de esclavos y para purificarnos de nuestros pecados por el baño de la regeneración.

     Para que permanezca en nosotros el recuerdo continuado de un tan gran beneficio, dejó a los creyentes su cuerpo como alimento y su sangre como bebida bajo las especies del pan y del vino. ¡Oh admirable y hermoso banquete que trae la salvación y contiene la dulzura en plenitud! ¿Se puede encontrar algo de más precio que esta comida en la que ya no es la carne de terneros y machos cabríos sino Cristo, verdadero Dios, el que se nos ofrece?


FIESTA DEL SANTÍSIMO CUERPO Y SANGRE DE CRISTO


FIESTA 
DEL
SANTÍSIMO
CUERPO  Y SANGRE
DE CRISTO


   Grande inestimable dignidad dan al pueblo cristiano los inmensos beneficios que de la divina largueza ha recibido. Porque no hay ni hubo jamás tan esclarecida nación, que tuviese dioses tan allegados y vecinos como lo es para nosotros nuestro Dios. Queriendo el Unigénito del Padre celestial hacernos participantes de su divinidad, revistióse de nuestra naturaleza, para que hecho hombre, hiciese dioses a los hombres. Y aun esto que tomó de nuestro linaje, todo lo empleó para nuestra salud y remedio: su cuerpo ofreció como hostia de reconciliación a Dios Padre en el ara de la cruz: su sangre derramó como precio de nuestro rescate, y como agua en que nos limpiásemos de todas nuestras culpas; y para que tuviésemos un continuo recuerdo de tan gran beneficio, nos dejó su Cuerpo y Sangre, para que debajo de las especies de pan y de vino, le recibiesen los fieles. ¡Oh precioso y admirable convite, saludable y lleno de toda suavidad! En él, el pan y el vino se convierten substancialmente en el cuerpo y la sangre de Cristo; y Cristo verdadero Dios y hombre, está debajo de las especies de un poco de pan y de vino. De esta suerte es comido por los fieles, y no es despedazado; antes, dividido el Sacramento, permanece entero en cada partícula. Los accidentes subsisten en él sin la substancia; no hay sacramento más saludable que éste, con el cual se limpian los pecados, se acrecientan las virtudes, y el alma se alimenta con la abundancia de todos los espirituales carismas. Ofrécese en la Iglesia por los vivos y por los difuntos, para que a todos aproveche lo que para la salud de todos fue instituido. Finalmente, la suavidad de este Sacramento nadie puede explicarla; pues en él se gusta la dulzura espiritual. en su misma fuente, y se renueva la memoria de aquélla infinita caridad que mostró Cristo en su Pasión. Y así para que más hondamente se imprimiese en los corazones de los fieles la inmensidad de aquel amor, instituyó este Sacramento en la última cena, cuando después de celebrar la Pascua con los discípulos, iba a pasar de este mundo al Padre: y lo dejó para que fuese memorial perenne de su Pasión, cumplimiento de las figuras de la ley antigua, el mayor de los milagros que obró, y particular consuelo de los que habían de entristecerse con su ausencia. Conviene, pues, a la devoción de los fieles, hacer solemne memoria de la institución de tan saludable y tan maravilloso Sacramento, para que veneremos el inefable modo de la divina presencia en este Sacramento visible y sea ensalzado el poder de Dios, que obra en él tantas maravillas, y se le hagan las debidas gracias por merced tan saludable y regalo tan dulce. (Serm. de Sto. Tomás de A., opúsc. 57).

sábado, 6 de junio de 2026

SOLEMNIDAD DEL CORPUS CHRISTI

PRIMERA LECTURA
Te alimentó con el maná, que tú no conocías ni conocieron tus padres

Lectura del Libro del Deuteronomio 8, 2-3. 14b-16a

Habló Moisés al pueblo y dijo:
Recuerda el camino que el Señor tu Dios te ha hecho recorrer estos cuarenta años por el desierto, para afligirte, para ponerte a prueba y conocer tus intenciones: si guardas sus preceptos o no.
El te afligió haciéndote pasar hambre y después te alimentó con el maná —que tu no conocías ni conocieron tus padres— para enseñarte que no solo de pan vive el hombre, sino de todo cuanto sale de la boca de Dios.
No sea que te olvides del Señor tu Dios que te sacó de Egipto, de la esclavitud, que te hizo recorrer aquel desierto inmenso y terrible, con dragones y alacranes, un sequedal sin una gota de agua; que sacó agua para ti de una roca de pedernal; que te alimentó en el desierto con un maná que no conocían tus padres.
Palabra de Dios.

Salmo responsorial Sal 147, 12-13. 14-15. 19-20
V/. Glorifica al Señor, Jerusalén.
(o, Aleluya).
R/. Glorifica al Señor, Jerusalén.

V/. Glorifica al Señor, Jerusalén; 
alaba a tu Dios, Sión,
que ha reforzado los cerrojos de tus puertas 
y ha bendecido a tus hijos dentro de ti.
R/. Glorifica al Señor, Jerusalén.

V/. Ha puesto paz en tus fronteras, 
te sacia con flor de harina;
él envía su mensaje a la tierra 
y su palabra corre veloz.
R/. Glorifica al Señor, Jerusalén.

V/. Anuncia su palabra a Jacob, 
sus decretos y mandatos a Israel; 
con ninguna nación obró así  
ni les dio a conocer sus mandatos.
R/. Glorifica al Señor, Jerusalén.

SEGUNDA LECTURA
El pan es uno, y así nosotros, aunque somos muchos, formamos un solo cuerpo

Lectura de la primera carta del Apóstol San Pablo a los Corintios 10, 16-17

Hermanos:
El cáliz de nuestra Acción de Gracias, ¿no nos une a todos en la sangre de Cristo?
Y el pan que partimos,  ¿no nos une a todos en el cuerpo de Cristo?
El pan es uno, y así nosotros, aunque somos muchos, formamos un solo cuerpo, porque comemos todos del mismo pan.
Palabra de Dios

Aleluya Jn 6, 51-52
Aleluya, aleluya.
Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo —; dice el Señor—; quien coma de este pan vivirá para siempre.
Aleluya.

EVANGELIO.
Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida 
+Lectura del santo Evangelio según San Juan 6, 51-59
En aquel tiempo, dijo Jesús a los judíos:
—Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo: el que come de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo.
Disputaban entonces los judíos entre sí:
—¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?
Entonces Jesús les dijo:
—Os aseguro que si no coméis la carne del Hijo del Hombre y no bebéis su sangre no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el ultimo día.
Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida.
El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él.
El Padre que vive me ha enviado y yo vivo por el Padre; del mismo modo, el que me come vivirá por mí.
Este es el pan que ha bajado del cielo; no como el de vuestros padres, que lo comieron y murieron: el que come este pan vivirá para siempre.

Palabra del Señor

ORACIONES DIARIAS EN EL MES DEL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS



Mes del Sagrado Corazón de Jesús
En el mes de junio ofrece al Corazón de Jesús diariamente estas oraciones


ORACIÓN PREPARATORIA

          Dios mío, me postro ante tu soberana presencia. Yo te adoro en unión de tu Santísimo Hijo y deseo unir mi corazón al suyo, para ofrecerte una oración pura y agradable a vuestros divinos ojos. Y vos, Virgen santísima,  Ángel de mi guarda y santos de mi devoción interceded por mí, a fin de que pueda meditar las excelencias del amor de Cristo. Amén.


DEPRECACIONES

Corazón amorosísimo de Jesús,  por tu preciosa herida, abierta para dar paso a las llamas de tu inmenso amor, haz que el incendio de la caridad purifique nuestros corazones de la inmundicia del pecado.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria

Corazón sacratísimo de Jesús, por tu corona de espinas, que te atormentó con las crueles puntas de nuestros pecados, haz que sintamos un santo y sincero remordimiento de nuestras culpas.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria

Corazón dulcísimo de Jesús, por tu cruz plantada como árbol frondoso alimentado por la sangre divina, signo de tu ardiente deseo de ser crucificado, concédenos una entera resignación a los designios de la Providencia.
Padrenuestro, Avemaría y Gloria


CONSAGRACIÓN AL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

Corazón dulcísimo de Jesús, Rey de amor, por mediación de tu Madre y Madre mía la santísima Virgen María, acepto gustoso el pacto que tú me propones de cuidar tú de mí y de mis cosas y cuidar yo de ti y de tu gloria.

Todo lo mío lo pongo en tus manos: mi familia, negocios y ocupaciones; mi cuerpo con sus sentidos, salud y vida; mi alma con sus potencias, virtudes y méritos; mi propia salvación y santificación. Cuida tú de mí.

     Yo en cambio cuidaré de ti: de glorificarte cuanto pueda. Te prometo contribuir con comuniones, misas, rosarios, oraciones y jaculatorias; con la paciencia en sufrir las cruces ordinarias de la vida; con el fiel cumplimiento de las obligaciones de mi estado; con la propaganda, con el ejemplo, de palabra y por escrito, a darte toda gloria y reparación que me sea posible. Quiero extender por todo el mundo tu Reinado de Amor. Hazme perfectísimo amante y apóstol de tu amantísimo Corazón. Amén.

            ¡Todo sea por ti, Corazón Sacratísimo de Jesús!
            ¡Sagrado Corazón de Jesús, en ti confío!
            ¡Dulce Corazón de María, sé nuestra salvación!

SAN NORBERTO, Obispo y Confesor



6 de Junio
SAN NORBERTO,
Obispo y Confesor


  Quienquiera comiere este pan o bebiere el cáliz del Señor 
indignamente, reo será del cuerpo y de la sangre
 del Señor.
(1 Corintios, 11, 27).

   San Norberto se preparó durante cuarenta días para celebrar su primera misa. Después de haber predicado el Evangelio por espacio de muchos años, fundó la Orden de los premonstratenses según la regla de San Agustín. Llamado a Amberes, confundió allí al herético Tanquelino que atacaba los Sacramentos y profesaba, en lo relativo a costumbres, doctrinas abominables. Nombrado obispo de Magdeburgo, dedicóse a restablecer la disciplina eclesiástica. Solía decir: "He estado en la Corte, he estado en la soledad, he ocupado altos cargos; pero no he encontrado nada mejor que servir a Dios y ser suyo totalmente". Murió el año 1134.

MEDITACIÓN SOBRE
LA MANERA DE COMULGAR
   

   I. Recibe a menudo a Jesucristo en el adorable Sacramento del altar. Es el alimento de tu alma, es el pan de vida, es un remedio para tus enfermedades espirituales y una fuerza invencible contra tus tentaciones. Tu fe se hará más viva, tu esperanza más firme, tu caridad más ardiente, si a menudo participas de este divino Misterio; es la fuente de todas las gracias. ¡Ah Señor, cuán bueno sois! ¡Me permitís recibiros tan frecuentemente como lo desee, y yo desprecio vuestras mercedes!

  II. Ten cuidado de que la familiaridad no engendre menosprecio; disponte a recibir este adorable Sacramento con tanto esmero como si no debieses gozar de este favor sino una sola vez en tu vida. Humildad, recogimiento, pureza de corazón son las condiciones remotas que debes traer para esta acción. Acércate con fe, con temor y con amor. (San Gregorio).

   III. En el momento de acercarte a la sagrada Mesa, reanima tu devoción mediante actos de fe, de humildad y de amor; cuanto más dispuesto estés, tantas más gracias recibirás. ¿Cómo te comportas antes, durante y después de la Santa Comunión? Examínate prolijamente acerca de esto. Los que reciben a Jesucristo con el alma manchada por el pecado, cometen crimen tan grande como el de los que lo entregaron a los judíos para ser crucificado. (San Agustín).

La devoción al Santísimo Sacramento 
Orad
 por las órdenes religiosas.

ORACIÓN

  Oh Dios, que habéis hecho del bienaventurado Norberto, vuestro confesor pontífice, un excelente predicador de vuestra palabra, y que, por su intermedio, habéis dado una nueva familia a vuestra Iglesia, concedednos, en consideración a sus méritos, la gracia de practicar lo que él nos ha enseñado con sus palabras y ejemplos. Por J. C. N. S.