domingo, 8 de noviembre de 2026

CUATRO SANTOS CORONADOS, Mártires


8 de noviembre
CUATRO SANTOS CORONADOS,
Mártires

Que tu limosna quede oculta,
y tu Padre, que ve lo oculto,

 te recompensará.
(Mateo, 6,4)


   Cuatro hermanos que en Roma ocupaban puestos de distinción y se llamaban Severo, Severino, Carpóforo y Victorino, fueron aprehendidos bajo Diocleciano por haberse declarado en contra del culto de los ídolos. Fueron azotados con látigos de plomo hasta que expiraron bajo los golpes. Sus restos, recogidos por los cristianos, fueron enterrados en el cementerio de la vía Lavicana, al lado de otros cinco mártires, de profesión  escultores, que se habían negado a hacer estatuas de falsos dioses. Las reliquias de todos estos mártires fueron más tarde llevadas a Roma a la iglesia que lleva hoy el nombre de iglesia de los Cuatro Coronados.
 
  MEDITACIÓN
SOBRE EL RESPETO HUMANO

   I. Ejecuta todos tus actos para agradar a Dios, y ten cuidado de que la vanidad no te arrebate todo el mérito de tus buenas obras. Si trabajas para brillar ante los ojos de los hombres o para agradarlos, no esperes de Dios ninguna recompensa. Es por mí, oh mi divino Salvador, por quien vinisteis a este mundo, trabajasteis durante vuestra vida y moristeis en una cruz; por Vos también quiero yo morir.
 
   II. No te tomes el trabajo de contentar al mundo, es intentar lo imposible. Cada persona tiene su opinión: ¿cómo conciliar sentimientos tan diversos? Que los juicios y las burlas de los hombres jamás te detengan en el cumplimiento de tus deberes. No puedes resistir una palabra de burla, ¿cómo harás para resistir los halagos, las amenazas y los suplicios de los tiranos?
 
   III. Guárdate, con tus burlas, de desviar a los demás del servicio de Dios. Es hacer oficio de demonio; es privar a Dios de grandísima gloria, y a la creatura de una gracia que le habría sido dada como recompensa de su buena acción. Y si alguien quiere impedirte servir a Dios, míralo como a un emisario del demonio, búrlate de él; haz el bien y deja a los hombres que digan lo que quieran. No te inquietes por sus vanos discursos: la Santísima Trinidad misma no ha podido escapar a la crítica de los insensatos; tampoco tú escaparás. (San Gregorio Nacianceno).
La pureza de intención
Orad por los impíos.

ORACIÓN

   Haced, os lo suplicamos, oh Dios omnipotente, que honrando la constancia de vuestros gloriosos mártires en confesar vuestro Nombre, experimentemos los efectos de su caritativa intercesión ante Vos. Por J. C. N. S. Amén.

sábado, 7 de noviembre de 2026

8 noviembre TRIGESIMO SEGUNDO DOMINGO

PRIMERA LECTURA
Encuentran la sabiduría los que la buscan

Lectura del Libro de la Sabiduría 6, 13-17

Radiante e inmarcesible es la sabiduría; fácilmente la ven los que la aman y la encuentran los que la buscan.
Se anticipa a darse a conocer a los que la desean.
Quien temprano la busca no se fatigará, pues a su puerta la hallará sentada.
Pensar en ella es prudencia consumada, y quien vela por ella, pronto se verá sin afanes.
Ella misma busca por todas partes a los que son dignos de ella; en los caminos se les muestra benévola y les sale al encuentro en todos sus pensamientos.
Palabra de Dios.

Salmo responsorial Sal 62, 2. 3-4. 5-6. 7-8
V/. Mi alma está sedienta de ti, Señor, Dios mío.
R/. Mi alma está sedienta de ti, Señor, Dios mío.

V/. Oh Dios, tú eres mi Dios, por ti madrugo, mi alma está sedienta de ti;
mi carne tiene ansia de ti, como tierra reseca, agotada, sin agua.
R/. Mi alma está sedienta de ti, Señor, Dios mío.

V/. ¡Cómo te contemplaba en el santuario viendo tu fuerza y tu gloria!
Tu gracia vale más que la vida, te alabarán mis labios.
R/. Mi alma está sedienta de ti, Señor, Dios mío.

V/. Toda mi vida te bendeciré y alzaré las manos invocándote.
Me saciaré como de enjundia y de manteca y mis labios te alabarán jubilosos.
R/. Mi alma está sedienta de ti, Señor, Dios mío.

V/. En el lecho me acuerdo de ti y velando medito en ti,
porque fuiste mi auxilio,
y a la sombra de tus alas canto con júbilo.
R/. Mi alma está sedienta de ti, Señor, Dios mío.

SEGUNDA LECTURA
A los que han muerto en Jesús, Dios los llevará con él

Lectura de la primera carta del Apóstol San Pablo a los Tesalonicenses 4, 12-17

Hermanos:
No queremos que ignoréis la suerte de los difuntos para que no os aflijáis como los hombres sin esperanza.
Pues si creemos que Jesús ha muerto y resucitado, del mismo modo a los que han muerto en Jesús, Dios los llevará con él. 
Esto es lo que os decimos como Palabra del Señor:
Nosotros, los que vivimos y quedamos para su venida, no aventajaremos a los difuntos.
Pues él mismo, el Señor, a la voz del arcángel y al son de la trompeta divina, descenderá del cielo, y los muertos en Cristo resucitarán en primer lugar.
Después nosotros, los que aún vivimos, seremos arrebatados con ellos en la nube, al encuentro del Señor, en el aire.
Y así estaremos siempre con el Señor.
Consolaos, pues, mutuamente con estas palabras.
Palabra de Dios

EVANGELIO
Que llega el esposo, salid a recibirlo

 +Lectura del santo Evangelio según San Mateo 25, 1-13

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos esta parábola: —El Reino de los Cielos se parecerá a diez doncellas que tomaron sus lámparas y salieron a esperar al esposo.
Cinco de ellas eran necias y cinco eran sensatas.
Las necias, al tomar las lámparas, se dejaron el aceite; en cambio, las sensatas se llevaron alcuzas de aceite con las lámparas.
El esposo tardaba, les entró sueño a todas y se durmieron.
A medianoche se oyó una voz:
«¡Que llega el esposo, salid a recibirlo!»
Entonces se despertaron todas aquellas doncellas y se pusieron a preparar sus lámparas.
Y las necias dijeron a las sensatas:
—«Dadnos un poco de vuestro aceite, que se nos apagan las lámparas.»
Pero las sensatas contestaron:
—«Por si acaso no hay bastante para vosotras y nosotras, mejor es que vayáis a la tienda y os lo compréis.»
Mientras iban a comprarlo llegó el esposo y las que estaban preparadas entraron con él al banquete de bodas, y se cerró la puerta.
Mas tarde llegaron también las otras doncellas, diciendo:
«Señor, señor, ábrenos.»
Pero él respondió:
«Os lo aseguro: no os conozco.»
Por tanto, velad, porque no sabéis el día ni la hora.
Palabra del Señor.

SAN FLORENCIO, Obispo y Confesor



7 de noviembre
SAN FLORENCIO,
Obispo y Confesor

Si tu hermano pecare contra ti,
 ve y corrígelo estando a solas con él.
(Mateo, 18, 15).

   El rey Dagoberto II, hacia el año 678, decidió nombrar obispo de Estrasburgo al ermitaño San Florencio que, desde hacía una veintena de años, vivía en un yermo al pie del Ringelberg. Teníaselo por oriundo de Irlanda. Fundó el monasterio de Haslach, y atrajo a Estrasburgo a muchos monjes, sobre todo irlandeses, para los cuales edificó la abadía de Santo Tomás. Murió hacia el año 693.

MEDITACIÓN
SOBRE LA IRA

   I. Considera los efectos de la ira, y aborrecerás este vicio. La ira o cólera te vuelve insoportable a ti mismo, turba la paz de tu alma y arruina la salud de tu cuerpo; además, te hace odioso a tu prójimo, porque nadie quiere conversar con un hombre que se arrebata por las cosas más insignificantes. ¡He merecido yo el infierno por mis crímenes, y no quiero sufrir nada para expiarlos! ¡Los santos soportaron el martirio por Jesucristo, y yo me irrito por una palabra! Si consideras que lo que te contraría te sucede por la permisión de Dios, te someterás a sus órdenes sin quejarte y sin dejarte llevar por la cólera. Los bienes y los males, la vida y la muerte, la pobreza y la riqueza, vienen de Dios. (Eclesiastés).

   II. ¡Cuántas faltas no arrastra consigo la cólera! Las injurias, las calumnias, las enemistades, las muertes y las guerras, son los funestos efectos de este vicio. Para corregirte de él, acuérdate de la paciencia que Jesucristo te ha enseñado con sus palabras y con sus ejemplos. ¿Acaso Dios echa mano del rayo todas las veces que lo ofendes? Nada emprendas, nada resuelvas en el momento de la ira; deja que primero se calme la tempestad.

   III. Alguien te ha ofendido, vete a buscarlo cuando se ha calmado tu cólera, hazle ver su falta con dulzura y caridad: te escuchará infaliblemente y reconocerá sus yerros. Reconcíliate con él lo antes posible; cuando tuviere falta, no vaciles en prevenirlo. Si falta a su deber, ¿no faltas tú al consejo que Jesucristo te da?; perdónalo, no sea que te vuelvas tú malo como él. ¿Has recibido una injuria? Perdona a fin de que no haya dos culpables.

La mansedumbre 
Orad por los que os hacen mal. 

ORACIÓN
   Haced, oh Dios omnipotente, que la augusta solemnidad del bienaventurado Florencio, vuestro confesor y pontífice, aumente en nosotros el espíritu de piedad y el deseo de la salvación. Por J. C. N. S. Amén

SÁBADO DE LA TRIGÉSIMA PRIMERA SEMANA


PRIMERA LECTURA
Todo lo puedo en aquel que me conforta

Lectura de la carta del Apóstol San Pablo a los Filipenses 4, 10-19

Hermanos: Como fiel de Cristo, me alegré muchísimo de que ahora por fin pudierais expresar el interés que sentís por mí; siempre lo habíais sentido, pero os faltaba la ocasión.
Aunque ando escaso de recursos, no lo digo por eso; yo he aprendido a arreglarme en toda circunstancia.
Sé vivir en pobreza y abundancia.
Estoy entrenado para todo y en todo: la hartura y el hambre, la abundancia y la privación.
Todo lo puedo en aquel que me conforta.
En todo caso hicisteis bien en compartir mi tribulación.
Vosotros los filipenses sabéis además que, desde que salí de Macedonia y empecé la misión, ninguna iglesia, aparte de vosotros, me abrió una cuenta de haber y debe.
Ya a Tesalónica me mandasteis más de una vez un subsidio para aliviar mi necesidad; no es que yo busque regalos, busco que los intereses se acumulen en vuestra cuenta.
Este es mi recibo: por todo y por más todavía.
Estoy plenamente pagado al recibir lo que me mandáis con Epafrodito: Es un incienso perfumado, un sacrificio aceptable que agrada a Dios.
En pago, mi Dios proveerá a todas vuestras necesidades con magnificencia, conforme a su riqueza en Cristo Jesús.

Palabra de Dios.
 
Salmo responsorial Sal 111, 1-2. 5-6. 8a y 9.
V/. Dichoso quien teme al Señor.
R/. Dichoso quien teme al Señor.


V/. Dichoso quien teme al Señor y ama de corazón sus mandatos.
Su linaje será poderoso en la tierra, la descendencia del justo será bendita. R/.


V/. Dichoso el que se apiada y presta, y administra rectamente sus asuntos.
El justo jamás vacilará, su recuerdo será perpetuo. R/.


V/. Su corazón está seguro, sin temor; reparte limosna a los pobres, su caridad es constante, sin falta, y alzará la frente con dignidad. R/.



EVANGELIO
Si no fuisteis de fiar en el vil dinero, ¿quién os confiará lo que vale de veras?

+Lectura del santo Evangelio según San Lucas 16, 9-15

En aquel tiempo, decía Jesús a sus discípulos: Ganaos amigos con el dinero injusto, para que cuando os falte, os reciban en las moradas eternas.
El que es de fiar en lo menudo, también en lo importante es de fiar; el que no es honrado en lo menudo, tampoco en lo importante es honrado.
Si no fuisteis de fiar en el vil dinero, ¿quién os confiará lo que vale de veras? Si no fuisteis de fiar en lo ajeno, ¿lo vuestro quién os lo dará? Ningún siervo puede servir a dos amos: porque o bien aborrecerá a uno y amará al otro, o bien se dedicará al primero y no hará caso del segundo.
No podéis servir a Dios y al dinero.
Oyeron esto unos fariseos, amigos del dinero, y se burlaban de él.
Jesús les dijo: Vosotros presumís de observantes delante de la gente, pero Dios os conoce por dentro.
La arrogancia con los hombres, Dios la detesta.

Palabra del Señor. 

viernes, 6 de noviembre de 2026

SAN LEONARDO, Confesor



6 de noviembre
SAN LEONARDO,
Confesor

La paz mía os doy, no os la doy yo
como la da el mundo.
(Juan, 14, 27)

   San Leonardo, noble cortesano de Clodoveo, fue convertido por San Remigio. Quiso el rey ser su padrino, dio libertad a gran número de cautivos a su pedido, y le ofreció un obispado, que él rehusó para entrar al Monasterio de Micy, bajo la dirección de San Mesmino. En seguida entregóse a la vida eremítica y se retiró a una floresta próxima a Limoges. Practicó allí grandes austeridades. Descubierto por el rey en su desierto, recibió el ofrecimiento de un vasto territorio para fundar en él un monasterio que, más tarde, dio nacimiento a la ciudad de San Leonardo.

MEDITACIÓN
SOBRE LAS MISERIAS 
 
DEL MUNDO

   I. Sólo engaño hay en el mundo. No se encuentra fidelidad entre los amigos, ni caridad entre los parientes; por todas partes reina el disimulo; todos disimulan sus sentimientos, ocultan sus proyectos, buscan sus intereses y sus placeres. ¿En quién se podrá uno confiar? ¿De quién no se habrá de desconfiar? Sin embargo, ¡oh Dios mío! ¡nos fiamos en el mundo que tan a menudo nos ha engañado y no en Vos, que siempre habéis sido fiel a vuestras promesas!

   II. No hay paz en el mundo, por todas partes reinan la división y la turbación: los hombres guerrean unos contra otros y se rebelan contra Dios con sus pecados; ¡concedednos esa paz que dais a vuestros servidores y que el mundo no puede darnos! Imita a los santos, que viven sin turbación en medio del mundo, porque no están animados por el espíritu del mundo, sino por el de Jesucristo.

   III. No existen en el mundo verdaderos bienes. Sus favores son emboscadas que nos tiende para perdernos. Sus bienes no son sino aparentes. Sus placeres siempre están mezclados de hiel y de amargura: nunca han contentado ni a uno solo de sus partidarios; cuanto más se tiene, más miserable se es. Renunciemos a un mundo poco fiel y siempre sospechoso: los pequeños son en él presa de oprobios, y los grandes, de la envidia. (San Euquerio).

El desprecio del mundo 
Orad por los jefes de Estado.

ORACIÓN
   Oh Dios, que todos los años nos proporcionáis un nuevo motivo de gozo con la solemnidad del bienaventurado Leonardo, vuestro confesor, haced, por vuestra bondad, que honrando su nacimiento al cielo imitemos sus ejemplos de virtud. Por J. C. N. S. Amén.

VIERNES DE LA TRIGÉSIMA PRIMERA SEMANA

PRIMERA LECTURA
Aguardamos un Salvador; él transformará nuestra condición humilde, según el modelo de su condición gloriosa
Lectura de la carta del Apóstol San Pablo a los Filipenses 3, 17-4, 1
Hermanos: Seguid mi ejemplo y fijaos en los que andan según el modelo que tenéis en mí.
Porque, como os decía muchas veces, y ahora lo repito con lágrimas en los ojos, hay muchos que andan como enemigos de la cruz de Cristo: su paradero es la perdición; su Dios, el vientre; su gloria, sus vergüenzas.
Sólo aspiran a cosas terrenas.
Nosotros por el contrario somos ciudadanos del cielo, de donde aguardamos un Salvador: el Señor Jesucristo.
El transformará nuestra condición humilde, según el modelo de su condición gloriosa, con esa energía que posee para sometérselo todo.
Así, pues, hermanos míos queridos y añorados, mi alegría y mi corona, manteneos así, en el Señor, queridos.
Palabra de Dios.
 
Salmo responsorial Sal 121, 1-2. 4-5
V/. Llenos de alegría vamos a la casa del Señor.
R/. Llenos de alegría vamos a la casa del Señor.
V/. Qué alegría cuando me dijeron: «Vamos a la casa del Señor».
Ya están pisando nuestros pies tus umbrales, Jerusalén. R/.
V/. Allá suben las tribus, las tribus del Señor, según la costumbre de Israel, a celebrar el nombre del Señor.
En ella están los tribunales de justicia en el palacio de David. R/.

EVANGELIO
Los hijos de este mundo son más astutos con su gente que los hijos de la luz
+Lectura del santo Evangelio según San Lucas 16, 1-8
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: Un hombre rico tenía un administrador y le llegó la denuncia de que derrochaba sus bienes.
Entonces lo llamó y le dijo: ¿Qué es eso que me cuentan de ti? Entrégame el balance de tu gestión, porque quedas despedido.
El administrador se puso a echar sus cálculos: ¿Qué voy a hacer ahora que mi amo me quita el empleo ? Para cavar no tengo fuerzas; mendigar, me da vergüenza. Ya sé lo que voy a hacer para que cuando me echen de la administración, encuentre quien me reciba en su casa.
Fue llamando uno a uno a los deudores de su amo, y dijo al primero: ¿Cuánto debes a mi amo? Este respondió: Cien barriles de aceite.
El le dijo: Aquí está tu recibo: aprisa, siéntate y escribe «cincuenta».
Luego dijo a otro: Y tú, ¿cuánto debes? ; El contestó: Cien fanegas de trigo.
Le dijo: Aquí está tu recibo: Escribe «ochenta».
Y el amo felicitó al administrador injusto, por la astucia con que había procedido.
Ciertamente, los hijos de este mundo son más astutos con su gente que los hijos de la luz.
Palabra del Señor.

jueves, 5 de noviembre de 2026

SAN ZACARÍAS y SANTA ISABEL

5 de noviembre

SAN ZACARÍAS
y
SANTA ISABEL

Al que tiene, se le dará,
y estará en la abundancia;
mas al que no tiene se le quitará
aun lo que tiene.
(Mateo, 13, 12).


   San Zacarías, sacerdote de la antigua Ley, y su esposa Santa Isabel, tuvieron el honor de tener por hijo a San Juan Bautista, precursor del Mesías. Fuera de lo que el Evangelio nos enseña acerca de la aparición del ángel a Zacarías, sobre el uso de la palabra, perdido en castigo de su incredulidad y recobrado al nacer San Juan, sobre las maravillas cumplidas con ocasión de la visita de la Madre de Dios, ninguna particularidad conocemos de la vida de los dos augustos esposos.


MEDITACIÓN
CÓMO DEBEN USARSE
LAS GRACIAS DE DIOS
 
   I. Dios da a todos los hombres gracias suficientes para salvarse, si ellos quieren aprovecharlas; pero los cristianos reciben muchas más que los otros. Agradece a Dios estas gracias, sobre todo la de tu vocación al cristianismo, que es la fuente de gran número de otras, y sabe que serás castigado más severamente que los paganos, si no sacas provecho de las gracias que Dios te concede tan generosamente. Tanto más graves son nuestros pecados cuanto más abundantes fueron en nosotros las gracias. (San Cesáreo).


   II. Abúsase de la gracia cuando se resiste a sus inspiraciones, se aplaza el obedecerla, o se rehúsa escuchar lo que nos dice en el fondo del corazón. Escucha la voz de Dios que te habla; para oírla, huye del ruido del mundo, calma las tempestades que las pasiones excitan en tu alma, obedece sin tardanza. Camina mientras tienes luz y no remitas tu conversión a la hora de la muerte. 


   III. Recompensa de los que aprovechan las gracias de Dios es recibir otras mayores, como castigo de los que de ellas abusan es ser privados de las que les estaban destinadas. ¡Ten cuidado!, la gracia que desprecias será, acaso, causa de tu reprobación. No has querido trabajar por tu salvación cuando lo podías; vendrá la muerte y te quitará la posibilidad de hacer algo por tu alma. Justo castigo del pecado es no poder ya practicar la virtud después que se ha rehusado hacerlo cuando se podía. (San Agustín).


El respeto a los eclesiásticos
Orad por los sacerdotes. 
 
ORACIÓN
   Haced, oh Señor, que seamos ayudados por las oraciones de San Zacarías y de Santa Isabel, a fin de que recibamos por su intercesión la que no podemos obtener por nosotros mismos. Por J. C. N. S. Amén.