28 de enero
SANTO TOMÁS DE AQUINO,
Confesor, Doctor de la Iglesia
SANTO TOMÁS DE AQUINO,
Confesor,
Bienaventurados los mansos,
porque ellos poseerán la tierra.
(Mateo, 5,14).
(Mateo, 5,14).
Santo Tomás de Aquino es para la Iglesia, lo que el sol para el mundo. La ilustró con su ciencia y con su santidad. Desde los 5 años de edad rezaba dos horas diarias. Entró en la Orden de Santo Domingo, y en ella perseveró después de resistir con entereza las amenazas de sus parientes, que se esforzaron por hacerlo renunciar a su vocación. Todos los días celebraba una misa y oía otra. A los pies del crucifijo era donde buscaba la solución de las dificultades que encontraba en el estudio de la teología. Murió en 1274.
I. Santo Tomás fue para la Iglesia como
un sol refulgente. Su prodigiosa erudición le valió el título de Doctor
Angélico. Sus escritos tuvieron por única finalidad hacer conocer cuán
admirable es Dios, en sí mismo y en sus obras. Mereció, así, oír de labios
mismos de Nuestro Señor: Tomás, bien has escrito de mí, ¿qué recompensa pides? ¿Qué hubieras respondido tú, que
estudias sólo por vanidad, por curiosidad, por interés? Este santo no quiso
otra recompensa que a Dios mismo. Si en tus estudios y trabajos buscas otra
cosa que no sea la gloria de Dios y tu salvación y la del prójimo, pierdes el
tiempo.
II. Este sol ha enfervorizado tanto como
ha iluminado; abrasaba el corazón de los demás con el fuego del amor divino,
porque el suyo estaba enteramente penetrado de él. Vamos, con Santo Tomás, a
buscar este sagrado fuego en el Corazón del Salvador: en él aprenderemos la
ciencia de los santos, sin la cual nuestras luces no son sino relumbrones que
nos llevarán al precipicio. Para nada sirve la erudición, si la ciencia de Dios no
la corona. (San Jerónimo).
III. El consejo es de perenne actualidad.
En vano brillara Santo Tomás con tanto fulgor, si no hubiera trabajado por la
gloria de Dios; mas su virtud no era menos admirable que su ciencia, y lo que a
otros enseñaba, él era el primero en practicar. Hombres sabios, Dios espera
mucho de vosotros: más culpables seréis que los otros si no sois virtuosos.
Humillémonos a ejemplo de Santo Tomás, porque todo lo que tenemos proviene de
Dios. De nada
hemos de gloriarnos, porque nada es nuestro.(San Cipriano).
El apego a la oración
Orad por los escolares.
Orad por los escolares.
ORACIÓN
Oh Dios, que iluminasteis a vuestra
Iglesia mediante la maravillosa erudición de vuestro bienaventurado confesor
Santo Tomás, y que la fecundáis mediante la santidad de sus obras, concedednos
la gracia de comprender sus enseñanzas e imitar sus virtudes. Por J. C. N. S.
Amén.