20 de septiembre
SAN EUSTAQUIO
y SUS COMPAÑEROS, Mártires
y SUS COMPAÑEROS, Mártires
Vivid siempre alegres en el Señor;
vivid alegres, repito.
(Filipenses, 4, 4).
vivid alegres, repito.
(Filipenses, 4, 4).
San Eustaquio, brillante oficial de
Vespasiano, persiguiendo un día a un ciervo, vio un crucifijo entre los cuernos
del animal; sus grandes limosnas le merecieron esta merced del cielo. Se
convirtió y se hizo bautizar con toda su familia. Dios entonces le hizo
comprender lo que habría de sufrir por su gloria. En efecto, fue reducido a la
mayor indigencia, y, mientras huía de su patria, fue sorprendido en el camino y
le arrebataron a su mujer y a sus dos hijos. Lo hizo buscar el emperador
Trajano y le dio el mando de sus ejércitos, con los que obtuvo victoria y
volvió a encontrar a su mujer e hijos; pero, habiendo rehusado dar gracias a
los dioses por su triunfo, fue arrojado a los leones con los suyos. Respetados
por las fieras, fueron encerrados en un toro de bronce sobre el que se había
encendido una gran hoguera.
