"Quién
fue el que primero introdujo en África la fe cristiana se disputa aún; pero
consta que ya antes de la misma edad apostólica floreció allí la religión, y
Tertuliano nos describe de tal manera la vida pura que los cristianos africanos
llevaban, que conmueve el ánimo de sus lectores. Y en verdad que aquélla región
a ninguna parecía ceder en varones ilustres y en abundancia de mártires. Entre
éstos agrada conmemorar los mártires scilitanos, que en Cartago, siendo procónsul
Publio Vigellio Saturnino, derramaron su sangre por Cristo, de las preguntas
escritas para el juicio, que hoy felizmente se conservan, se deduce con qué
constancia, con qué generosa sencillez de ánimo respondieron al procónsul y
profesaron su fe. Justo es también recordar los Potamios, Perpetuas,
Felicidades, Ciprianos y "muchos hermanos mártires" que las Actas
enumeran de manera general, aparte de los mártires aticenses, conocidos también
con el nombre de "masas cándidas", o porque fueron quemados con cal
viva, como narra Aurelio Prudencio en su himno XIII, o por el fulgor de su
causa, como parece opinar Agustín. Pero poco después, primero los herejes,
después los vándalos, por último los mahometanos, de tal manera devastaron y
asolaron el África cristiana que la que tantos ínclitos héroes ofreciera a
Cristo, la que se gloriaba de más de trescientas sedes episcopales y había
congregado tantos concilios para defender la fe y la disciplina, ella, perdido
el sentido cristiano, se viera privada gradualmente de casi toda su humanidad y
volviera a la barbarie."
Así comienza Benedicto XV las letras apostólicas de beatificación de los
siervos de Dios Carlos Lwanga, Mattías Murumba y sus compañeros, más
conocidos con el nombre de los Mártires de Uganda.
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miércoles, 3 de junio de 2026
LOS MÁRTIRES DE UGANDA
SANTA CLOTILDE, Reina
Mientras tenemos tiempo, hagamos bien a
todos,
mayormente a los servidores de la fe. (Gálatas, 6, 10).
Santa Clotilde, esposa de Clodoveo,
cumplió puntualmente el precepto de San Pedro, que manda a las mujeres
mantenerse sometidas a su marido, a fin de ganarlos a Dios. Supo, mediante la
santidad de su vida, inspirar a su esposo, todavía pagano, tan alta estima
por el Dios de los cristianos, que él lo invocó en un combate trabado con los
germanos y a su protección atribuyó la victoria. Poco después fue bautizado.
Después de la muerte de su esposo, retiróse Clotilde cerca de la tumba de San
Martín para prepararse ella misma a morir. Fue interiormente advertida del
día de su muerte, que acaeció, como lo había predicho, el 3 de junio del año
545.
I. Se puede convertir a un pagano a la
fe o retirar a un pecador de su crimen por medio de la palabra. Esta palabra
tiene una eficacia muy especial, viniendo de la boca de un pariente o de un
amigo. Aprovecha, pues, el amor que se te profesa, para el bien del prójimo y
para la gloria de Dios. Si amas a alguien sólidamente, procúrale la amistad
de Dios; es el mejor servicio que le puedes hacer.
II. Una vida santa es una poderosa
exhortación a la virtud: ella puede convertir a los más grandes pecadores. El
ejemplo de tantas almas santas que sirven a Dios fielmente convierte hoy más
pecadores que los discursos de los predicadores. La caridad, la dulzura, la
humildad, el desprecio de las riquezas y de los placeres, son los medios más
apropiados para convertir un pecador y hacer nacer en él el deseo de imitar
estas virtudes. Así fue como los Apóstoles, no obstante su ignorancia,
mediante su ejemplo, convirtieron al cristianismo a más personas, que los
filósofos a adeptos para sus sectas mediante el brillo de sus doctrinas. La palabra de los sabios ha hecho
menos discípulos que los ejemplos de los cristianos. (Tertuliano).
III. Los sufrimientos son todavía más
elocuentes para persuadir a un pecador para que abrace la virtud, que las
palabras y los buenos ejemplos. Debemos a la paciencia de los mártires la
conversión de una infinidad de paganos. Los tiempos de paz tienen su género
de martirio: sufre las injusticias, los insultos de tus enemigos, sin
murmurar, es el medio para convertirlos. No hay, para instruir al pueblo,
elocuencia comparable a la de los mártires. (San León).
El celo por la salvación de las almas
Orad por los que os gobiernan.
ORACIÓN
Escuchadnos, oh Dios Salvador nuestro,
y que la fiesta de la bienaventurada Clotilde, regocijando nuestra alma,
desarrolle en ella los sentimientos de una tierna devoción. Por J. C. N. S.
Amén.
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MIÉRCOLES DE LA NOVENA SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO
PRIMERA LECTURA
Aviva el fuego de la gracia de Dios que recibiste cuando te impuse las manos
Comienzo de la segunda carta del Apóstol San Pablo a Timoteo 1, 1-3. 6-12
Pablo, apóstol de Jesucristo por designio de Dios, llamado a anunciar la promesa de vida que hay en Cristo Jesús, a Timoteo, hijo querido: te deseo la gracia, misericordia y paz de Dios Padre y de Cristo Jesús, Señor nuestro.
Doy gracias a Dios, a quien sirvo con pura conciencia, como mis antepasados, porque tengo siempre tu nombre en mis labios cuando rezo, de noche y de día.
Aviva el fuego de la gracia de Dios, que recibiste cuando te impuse las manos; porque Dios no nos ha dado un espíritu cobarde, sino un espíritu de energía, amor y buen juicio.
No tengas miedo de dar la cara por nuestro Señor y por mí, su prisionero.
Toma parte en los duros trabajos del Evangelio, según las fuerzas que Dios te dé.
El nos salvó y nos llamó a una vida santa, no por nuestros méritos, sino porque antes de la creación, desde tiempo inmemorial, Dios dispuso darnos su gracia, por medio de Jesucristo; y ahora, esa gracia se ha manifestado por medio del Evangelio, al aparecer nuestro Salvador Jesucristo, que destruyó la muerte y sacó a la luz la vida inmortal.
De este Evangelio me han nombrado heraldo, apóstol y maestro, y ésta es la razón de mi penosa situación presente; pero no me siento derrotado, pues sé de quién me he fiado y estoy firmemente persuadido de que tiene poder para asegurar hasta el último día el encargo que me dio.
Palabra de Dios.
Salmo responsorial Sal 122, 1-2a. 2bcd
V/. A ti, Señor, levanto mis ojos.
R/. A ti, Señor, levanto mis ojos.
V/. A ti levanto mis ojos, a ti, que habitas en el cielo.
Como están los ojos de los esclavos fijos en las manos de sus señores. R/.
V/. Como están los ojos de la esclava fijos en las manos de su señora, así están nuestros ojos en el Señor Dios nuestro, esperando su misericordia. R/.
EVANGELIO
No es Dios de muertos, sino de vivos
+Lectura del santo Evangelio según San Marcos 12, 18-27
En aquel tiempo, se acercaron a Jesús saduceos, de los que dicen que no hay resurrección, y le preguntaron: Maestro, Moisés nos dejó escrito: «Si a uno se le muere su hermano, dejando mujer pero no hijos, cásese con la viuda y dé descendencia a su hermano» Pues bien, había siete hermanos: el primero se casó y murió sin hijos; el segundo se casó con la viuda y murió también sin hijos; lo mismo el tercero; y ninguno de los siete dejó hijos. Por último murió la mujer.
Cuando llegue la resurrección y vuelvan a la vida, ¿de cuál de ellos será mujer? Porque los siete han estado casados con el1a.
Jesús les respondió: Estáis equivocados, porque no entendéis la Escritura ni el poder de Dios.
Cuando resuciten, ni los hombres ni las mujeres se casarán; serán como ángeles del cielo.
Y a propósito de que los muertos resucitan, ¿no habéis leído en el libro de Moisés, en el episodio de la zarza, lo que le dijo Dios: «Yo soy el Dios de Abrahán, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob» ? No es Dios de muertos, sino de vivos.
Estáis muy equivocados.
Palabra del Señor
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