domingo, 27 de enero de 2013
sábado, 26 de enero de 2013
DOMINGO III DEL TIEMPO ORDINARIO
PRIMERA LECTURA
Leyeron el libro de la ley y todo el pueblo estaba atento
Lectura del Libro de Nehemías 8, 2-4a. 5-6. 8-10
En
aquellos días, Esdras, el sacerdote, trajo el libro a la asamblea de hombres y
mujeres y de todos los que podían comprender. Era el día primero del mes
séptimo.
Leyó
el libro en la plaza que hay ante la puerta del agua, desde el amanecer hasta
el mediodía, en presencia de hombres, mujeres y de los que podían comprender; y
todo el pueblo estaba atento al libro de la ley.
Esdras,
el sacerdote, estaba de pie sobre un estrado de madera, que habían hecho para
el caso. Esdras abrió el libro a vista del pueblo, pues los dominaba a todos, y
cuando lo abrió, el pueblo entero se puso en pie.
Esdras
pronunció la bendición del Señor Dios grande, y el pueblo entero, alzando las manos,
respondió: «Amén, Amén»; se inclinó y se postró rostro a tierra ante el Señor.
Los
levitas leían el libro de la ley de Dios con claridad y explicando el sentido,
de forma que comprendieron la lectura.
Nehemías,
el Gobernador, Esdras, el sacerdote y letrado, y los levitas que enseñaban al
pueblo decían al pueblo entero:
–Hoy
es un día consagrado a nuestro Dios: No hagáis duelo ni lloréis (porque el
pueblo entero lloraba al escuchar las palabras de la ley). Y añadieron:
–Andad, comed buenas tajadas, bebed vino dulce y enviad
porciones a quien no tiene preparado, pues es un día consagrado a nuestro Dios.
No estéis tristes, pues el gozo en el Señor es vuestra fortaleza.
Palabra
de Dios.
Salmo responsorial Sal 18, 8. 9. 10. 15
R. Tus
palabras, Señor, son espíritu y vida.
La
ley del Señor es perfecta
y
es descanso del alma;
el
precepto del Señor es fiel
e
instruye al ignorante. R.
Los
mandatos del Señor son rectos
y
alegran el corazón;
la
norma del Señor es límpida
y
da luz a los ojos. R.
La
voluntad del Señor es pura
y
eternamente estable;
los
mandamientos del Señor son verdaderos
y
enteramente justos. R.
Que
te agraden las palabras de mi boca,
y
llegue a tu presencia el meditar de mi corazón,
Señor,
roca mía, redentor mío. R.
SEGUNDA LECTURA
Vosotros sois el cuerpo de Cristo y cada uno es un miembro
Lectura de la primera carta
del Apóstol San Pablo a los Corintios 12, 12-30
Hermanos:
Lo
mismo que el cuerpo es uno y tiene muchos miembros,
y
todos los miembros del cuerpo, a pesar de ser muchos,
son
un solo cuerpo, así es también Cristo.
Todos
nosotros, judíos y griegos, esclavos y libres,
hemos
sido bautizados en un mismo Espíritu,
para
formar un solo cuerpo.
Y
todos hemos bebido de un solo Espíritu.
El
cuerpo tiene muchos miembros, no uno solo.
Si
el pie dijera: «no soy mano, luego no formo parte del cuerpo»,
¿dejaría
por eso de ser parte del cuerpo?
Si
el oído dijera: «no soy ojo, luego no formo parte del cuerpo»,
¿dejaría
por eso de ser parte del cuerpo?
Si
el cuerpo entero fuera ojo, ¿cómo oiría?
Si
el cuerpo entero fuera oído, ¿cómo olería?
Pues
bien, Dios distribuyó el cuerpo y cada uno de los miembros como él quiso.
Si
todos fueran un mismo miembro, ¿dónde estaría el cuerpo?
Los
miembros son muchos, es verdad, pero el cuerpo es uno solo.
El
ojo no puede decir a la mano: «no te necesito»;
y
la cabeza no puede decir a los pies: «no os necesito».
Más
aún, los miembros que parecen más débiles son más necesarios.
Los
que nos parecen despreciables, los apreciamos más.
Los
menos decentes, los tratamos con más decoro. Porque los miembros más decentes
no lo necesitan.
Ahora
bien, Dios organizó los miembros del cuerpo dando mayor honor a los más
necesitados.
Así
no hay divisiones en el cuerpo, porque todos los miembros por igual se
preocupan unos de otros.
Cuando
un miembro sufre, todos sufren con él;
cuando
un miembro es honrado, todos le felicitan.
Vosotros
sois el cuerpo de Cristo y cada uno es un miembro.
Y
Dios os ha distribuido en la Iglesia:
en
el primer puesto los apóstoles, en el segundo los profetas,
en
el tercero los maestros, después vienen los milagros,
luego
el don de curar, la beneficencia, el gobierno,
la
diversidad de lenguas, el don de interpretarlas.
¿Acaso
son todos apóstoles?, ¿o todos son profetas?
¿o
todos maestros?, ¿o hacen todos milagros?,
¿tienen
todos don para curar?,
¿hablan todos en lenguas o todos las interpretan?
Palabra
de Dios.
O
bien más breve:
Lectura de la primera carta
del Apóstol San Pablo a los Corintios 12, 12-14. 27
Hermanos:
Lo
mismo que el cuerpo es uno y tiene muchos miembros,
y
todos los miembros del cuerpo, a pesar de ser muchos,
son
un solo cuerpo, así es también Cristo.
Todos
nosotros, judíos y griegos, esclavos y libres,
hemos
sido bautizados en un mismo Espíritu,
para
formar un solo cuerpo.
Y
todos hemos bebido de un solo Espíritu.
El
cuerpo tiene muchos miembros, no uno solo.
Vosotros
sois el cuerpo de Cristo y cada uno es un miembro.
Palabra
de Dios.
Aleluya Lc 4, 18-19
Aleluya,
aleluya.
El
Señor me ha enviado a dar la Buena Noticia,
a
proclamar la liberación a los cautivos.
EVANGELIO
Hoy se cumple esta
Escritura
+
Lectura del santo Evangelio según San Lucas 1,1-4; 4,14-21
Ilustre
Teófilo:
Muchos
han emprendido la tarea de componer un relato de los hechos que se han
verificado entre nosotros, siguiendo las tradiciones transmitidas por los que
primero fueron testigos oculares y luego predicadores de la Palabra. Yo
también, después de comprobarlo todo exactamente desde el principio, he
resuelto escribírtelos por su orden, para que conozcas la solidez de las
enseñanzas que has recibido.
En
aquel tiempo, Jesús volvió a Galilea, con la fuerza del Espíritu; y su fama se
extendió por toda la comarca. Enseñaba en las sinagogas y todos lo alababan.
Fue
Jesús a Nazaret, donde se había criado, entró en la sinagoga, como era su
costumbre los sábados, y se puso en pie para hacer la lectura. Le entregaron el
Libro del Profeta Isaías y, desenrrollándolo, encontró el pasaje donde estaba
escrito:
«El
Espíritu del Señor está sobre mí,
porque
él me ha ungido.
Me
ha enviado para dar la Buena Noticia a los pobres,
para
anunciar a los cautivos la libertad,
y
a los ciegos, la vista.
Para
dar libertad a los oprimidos;
para
anunciar el año de gracia del Señor.»
Y,
enrollando el libro, lo devolvió al que le ayudaba, y se sentó. Toda la
sinagoga tenía los ojos fijos en él. Y él se puso a decirles:
–Hoy
se cumple esta Escritura que acabáis de oír.
Palabra
del Señor.
SAN TIMOTEO, Obispo y Mártir
Predica la palabra de Dios,
insiste con ocasión y sin ella,
reprende, ruega, exhorta con toda
paciencia y doctrina.
(2 Timoteo, 4, 2).
reprende, ruega, exhorta con toda
paciencia y doctrina.
(2 Timoteo, 4, 2).
He aquí un obrero apostólico formado por la mano de San Pablo: es Timoteo, su
discípulo, su coadjutor en la predicación del Evangelio, el heredero de su celo
y el imitador de sus virtudes. Fue masacrado por reprender a los gentiles sus
insensatas supersticiones. ¡Gran santo, inspíranos el espíritu del Apóstol de
las gentes; enséñanos a santificarnos y a convertir a los demás!
MEDITACIÓN
SOBRE LOS TRES EFECTOS
DEL CELO POR LAS ALMAS
SOBRE LOS TRES EFECTOS
DEL CELO POR LAS ALMAS
I. Aunque no todos los cristianos
sean apóstoles, deben con todo tener celo por la salvación del prójimo(1). Pero a fin
de que ese celo esté bien ordenado, cada uno debe comenzar por convertirse a sí
mismo. Tú tienes celo por la conversión de tus parientes, de tus amigos, de tus
servidores; les adviertes caritativamente sus faltas; este celo es digno de
alabanza, pero, si no te adviertes a ti mismo, es indiscreto; mira si no
tienes los defectos que reprochas a los demás.
II. Contribuye todo lo que puedas, con
tus palabras, a la salvación de los demás. Jesucristo no tuvo a menos
conversar con los niñitos, ni con la Samaritana, para mostrarles el camino del cielo. Una buena
palabra que digas a ese pariente, a ese amigo, a ese servidor, ganarás su alma
para Dios. Jesucristo ha derramado toda su sangre para rescatar esa alma, ¿y tú
no quieres decir una palabra para impedir que se condene? ¿Dónde está tu
caridad?
III. ¿Quieres ser un verdadero apóstol?
Predica con tus actos. Lleva una vida ejemplar, más conmoverás cuando te vean,
que oyendo al más famoso de los predicadores; tu modestia detendrá aun a los
más libertinos. ¿Cuántas ocasiones de trabajar por el prójimo dejas escapar? Es
seguro, dice San Gregorio, que Dios te pedirá cuenta del alma de tu prójimo, si
descuidas trabajar en su salvación en la medida en que lo puedas.
El celo por las almas
Ruega por los eclesiásticos.
Ruega por los eclesiásticos.
ORACIÓN
Dios todopoderoso, ved cómo pesa
sobre nosotros la carga de nuestras propias obras, y fortificadnos por medio
de la gloriosa intercesión de San Timoteo, vuestro mártir y pontífice.
Por N. S. J. C. Amén.
- * Santoral de Juan Esteban
Grosez, S.J. Tomo I, (Ed. ICTION, BuenosAires, 1982)
- (1) Dice Santo Tomás, acerca del "celo", que éste proviene de la intensidad del amor, a Dios que merece ser amado sobre todas las cosas y al prójimo por amor de Dios, buscando en todo la gloria de Dios y la salvación de las almas (Cfr. Sumo 1-II, q. 28, a. 4 y II-II, q. 36, a. 2). (Nota del T.)
Santos Timoteo y Tito, Obispos Memoria
PRIMERA LECTURA
Recuerdo tu fe sincera
Lectura de la segunda carta del
apóstol san Pablo a Timoteo 1, 1-8
Pablo,
apóstol de Jesucristo por voluntad de Dios, conforme a la promesa de vida que
hay en Cristo Jesús, a Timoteo, hijo querido. Te deseo la gracia, la
misericordia y la paz de Dios Padre y de Cristo Jesús, Señor nuestro. Cuando de
noche y de día te recuerdo en mis oraciones, le doy gracias a Dios, a quien
sirvo con una conciencia pura, como lo aprendí de mis antepasados. No puedo
olvidar tus lágrimas al despedirnos y anhelo volver a verte para llenarme de
alegría, pues recuerdo tu fe sincera, esa fe que tuvieron tu abuela Loida y tu
madre Eunice, y que estoy seguro que también tienes tú. Por eso te recomiendo
que reavives el don de Dios que recibiste cuando te impuse las manos. Porque el
Señor no nos ha dado un espíritu de temor, sino de fortaleza, de amor y de
moderación. No te avergüences, pues, de dar testimonio de nuestro Señor, ni te
avergüences de mí, que estoy preso por su causa. Al contrario, comparte conmigo
los sufrimientos por la predicación del Evangelio, sostenido por la fuerza de
Dios.
Palabra de
Dios.
Salmo responsorial Sal 95
R. Cantemos
la grandeza del Señor.
Cantemos al
Señor un nuevo canto,
que le cante
al Señor toda la tierra;
cantemos al
Señor y bendigámoslo. R.
Proclamemos
su amor día tras día,
su grandeza
anunciemos a los pueblos,
de nación en
nación, sus maravillas. R.
Alaben al
Señor, pueblos del orbe,
reconozcan
su gloria y su poder
y tribútenle
honores a su nombre. R.
"Reina
el Señor", anuncien a los pueblos,
él afianzó con su poder el orbe,
con toda
rectitud rige a los pueblos. R.
Aclamación
antes del Evangelio
Aleluya,
aleluya.
El Señor me
ha enviado para anunciar a los pobres la buena nueva y a proclamar la
liberación a los cautivos.
Aleluya.
EVANGELIO
Su familia
decía que no estaba en sus cabales
+ Lectura del santo Evangelio según
San Marcos 3, 20-21
En
aquel tiempo, volvió Jesús con sus discípulos a casa y se juntó tanta gente,
que no los dejaban ni comer.
Al
enterarse su familia, vinieron a llevárselo, porque decían que no estaba en sus
cabales.
Palabra del
Señor.
viernes, 25 de enero de 2013
LA CONVERSIÓN DE SAN PABLO
25 de enero
LA CONVERSIÓN
DE
SAN PABLO*
LA CONVERSIÓN
DE
SAN PABLO*
Éste es un vaso de elección que elegí para
que lleve
mi nombre ante los gentiles.
(Hechos de los Apóstoles, 9, 15).
(Hechos de los Apóstoles, 9, 15).
San Pablo es derribado en el camino a Damasco, y de perseguidor de cristianos
se convierte en apóstol de Cristo. El Señor le envía a Ananías para devolverle
la vista y administrarle el santo Bautismo. El Apóstol novel permanece algunos
días con los discípulos de Damasco, y, en seguida, se pone a predicar a Jesús
en las sinagogas, asegurando que es el Hijo de Dios.
MEDITACIÓN
SOBRE LA CONVERSIÓN
DE SAN PABLO
SOBRE LA CONVERSIÓN
DE SAN PABLO
I. Dios llama a San Pablo
derribándolo por tierra y elevándolo hasta el tercer cielo. Ya no ve a las
creaturas pues ha visto a Dios. ¿Quieres convertirte? Escucha la voz de Dios
que te habla; cuando te arrebata tus placeres, tus parientes, tus amigos, son
rayos que recibes que te advierten cierres los ojos a las cosas de este mundo y
eleves tu mirada hacia los cielos. Cuántas veces ha dicho Jesucristo en el
fondo de tu corazón: "¡Desventurado! ¿por qué me persigues?"
II. San Pablo escucha la voz de Dios, y
le responde: Señor, ¿quién eres tú? Examina las inspiraciones que
sientes. ¿Son de Dios? ¿Es la voz de la vanidad o la de Jesucristo la que te
llama a esta obra al parecer tan santa? Desde que hayas reconocido la voz de
Jesucristo, dile con San Pablo: "Señor, ¿qué quieres que haga?"
III. San Pablo ejecuta con prontitud
aquello que se le manda. Escucha Ananías, recibe el bautismo e, inmediatamente,
da testimonio de Aquél que lo ha llamado
de las tinieblas a la luz. ¿Quieres tener éxito en tu conversión? No te
demores, vete a buscar un prudente y sabio director espiritual; él será el
intérprete de la voluntad de Dios. No tardes, alma mía, en convertirte
al Señor, ni lo difieras de día en día. (Eclesiástico).
La obediencia a las inspiraciones de Dios
Orad por la propagación de la fe.
Orad por la propagación de la fe.
ORACIÓN
Oh Dios, que habéis instruido al
mundo entero por la predicación del apóstol San Pablo, haced, os lo rogamos,
que honrando hoy su conversión, marchemos hacia Vos imitando sus
ejemplos. Por N. S. J. C. Amén.
- * Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo I, (Ed. ICTION, BuenosAires, 1982)
La Conversión del apóstol san Pablo
25 de enero
La Conversión del apóstol san Pablo
Fiesta
PRIMERA LECTURA
Levántate, recibe el
bautismo que, por la invocación del nombre de Jesús, lavará tus pecados
Lectura del libro de los Hechos de los
apóstoles 22, 3-16
En aquellos
días, dijo Pablo al pueblo:
–«Yo
soy judío, nací en Tarso de Cilicia, pero me crié en esta ciudad; fui alumno de
Gamaliel y aprendí hasta el último detalle de la ley de nuestros padres; he
servido a Dios con tanto fervor como vosotros mostráis ahora. Yo perseguí a
muerte este nuevo camino, metiendo en la cárcel, encadenados, a hombres y
mujeres; y son testigos de esto el mismo sumo sacerdote y todos los ancianos.
Ellos me dieron cartas para los hermanos de Damasco, y fui allí para traerme
presos a Jerusalén a los que encontrase, para que los castigaran.
Pero
en el viaje, cerca ya de Damasco, hacia mediodía, de repente una gran luz del
cielo me envolvió con su resplandor, caí por tierra y oí una voz que me decía:
"Saulo,
Saulo, ¿por qué me persigues?"
Yo
pregunté:
"¿Quién
eres, Señor?"
Me
respondió:
"Yo
soy Jesús Nazareno, a quien tú persigues."
Mis
compañeros vieron el resplandor, pero no comprendieron lo que decía la voz.
Yo
pregunté:
"¿Qué
debo hacer, Señor?"
El
Señor me respondió:
"Levántate,
sigue hasta Damasco, y allí te dirán lo que tienes que hacer. "
Como
yo no veía, cegado por el resplandor de aquella luz, mis compañeros me llevaron
de la mano a Damasco.
Un
cierto Ananías, devoto de la Ley, recomendado por todos los judíos de la
ciudad, vino a verme, se puso a mi lado y me dijo:
"Saulo,
hermano, recobra la vista."
Inmediatamente
recobré la vista y lo vi.
Él me dijo:
"El Dios de nuestros padres te ha elegido para que
conozcas su voluntad, para que vieras al Justo y oyeras su voz, porque vas a
ser su testigo ante todos los hombres, de lo que has visto y oído. Ahora, no
pierdas tiempo; levántate, recibe el bautismo que, por la invocación de su
nombre, lavará tus pecados."»
Palabra de
Dios.
O bien:
Te dirán lo que tienes que hacer
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles
9, 1-22
En
aquellos días, Saulo seguía echando amenazas de muerte contra los discípulos
del Señor. Fue a ver al sumo sacerdote y le pidió cartas para las sinagogas de
Damasco, autorizándolo a traerse presos a Jerusalén a todos los que seguían el
nuevo camino, hombres y mujeres.
En
el viaje, cerca ya de Damasco, de repente, una luz celeste lo envolvió con su
resplandor. Cayó a tierra y oyó una voz que le decía:
–«Saulo,
Saulo, ¿por qué me persigues?»
Preguntó él:
–«¿Quién
eres, Señor?»
Respondió
la voz:
–«Soy
Jesús, a quien tú persigues. Levántate, entra en la ciudad, y allí te dirán lo
que tienes que hacer.»
Sus
compañeros de viaje se quedaron mudos de estupor, porque oían la voz, pero no
veían a nadie. Saulo se levantó del suelo y, aunque tenía los ojos abiertos, no
veía. Lo llevaron de la mano hasta Damasco. Allí estuvo tres días ciego, sin
comer ni beber.
Había
en Damasco un discípulo, que se llamaba Ananías. El Señor lo llamó en una
visión:
–«Ananías.»
Respondió
él:
–«Aquí
estoy, Señor.»
El
Señor le dijo:
–«Ve
a la calle Mayor, a casa de Judas, y pregunta por un tal Saulo de Tarso. Está
orando, y ha visto a un cierto Ananías que entra y le impone las manos para que
recobre la vista.»
Ananías
contestó:
–«Señor,
he oído a muchos hablar de ese individuo y del daño que ha hecho a tus santos
en Jerusalén. Además, trae autorización de los sumos sacerdotes para llevarse
presos a todos los que invocan tu nombre.»
El
Señor le dijo:
–«Anda,
ve; que ese hombre es un instrumento elegido por mí para dar a conocer mi
nombre a pueblos y reyes, y a los israelitas. Yo le enseñaré lo que tiene que
sufrir por mi nombre.»
Salió
Ananías, entró en la casa, le impuso las manos y dijo:
–«Hermano
Saulo, el Señor Jesús, que se te apareció cuando venías por el camino, me ha
enviado para que recobres la vista y te llenes de Espíritu Santo.»
Inmediatamente
se le cayeron de los ojos una especie de escamas, y recobró la vista. Se
levantó, y lo bautizaron. Comió, y le volvieron las fuerzas.
Se
quedó unos días con los discípulos de Damasco, y luego se puso a predicar en
las sinagogas, afirmando que Jesús es el Hijo de Dios. Los oyentes quedaban
pasmados y comentaban:
–«¿No
es éste el que se ensañaba en Jerusalén contra los que invocan ese nombre? Y,
¿no había venido aquí precisamente para llevárselos detenidos a los sumos
sacerdotes?»
Pero
Pablo se crecía y tenía confundidos a los judíos de Damasco, demostrando que
Jesús es el Mesías.
Palabra de
Dios.
Salmo Responsorial Sal 116, 1. 2 (R.: Mc 16, 15)
R. Id al mundo entero y proclamad el
Evangelio.
O bien:
R.
Aleluya.
Alabad al
Señor, todas las naciones,
aclamadlo,
todos los pueblos. R.
Firme es su
misericordia con nosotros,
su fidelidad
dura por siempre. R.
Aleluya Cf. Jn 15, 16
Yo os he
elegido del mundo, para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto dure –dice el
Señor–.
EVANGELIO
Id al mundo entero y
proclamad el Evangelio
+ Lectura
del santo evangelio según san Marcos 16, 15-18
En
aquel tiempo, se apareció Jesús a los Once y les dijo:
–«Id
al mundo entero y proclamad el Evangelio a toda la creación.
El
que crea y se bautice se salvará; el que se resista a creer será condenado. A
los que crean, les acompañarán estos signos: echarán demonios en mi nombre,
hablarán lenguas nuevas, cogerán serpientes en sus manos y, si beben un veneno
mortal, no les hará daño. Impondrán las manos a los enfermos, y quedarán
sanos.»
Palabra del
Señor.
jueves, 24 de enero de 2013
JUEVES DE LA SEGUNDA SEMANA
PRIMERA
LECTURA
Ofreció
sacrificios de una vez para siempre, ofreciéndose a sí mismo
Lectura de la carta a los Hebreos 7,
25 - 8, 6
Hermanos:
Jesús
puede salvar definitivamente a los que por medio de él se acercan a Dios,
porque vive siempre para interceder en su favor.
Y
tal convenía que fuese nuestro Pontífice: santo, inocente, sin mancha, separado
de los pecadores y encumbrado sobre el cielo.
El
no necesita ofrecer sacrificios cada día –como los sumos sacerdotes, que
ofrecían primero por los propios pecados, después por los del pueblo–, porque
lo hizo de una vez para siempre, ofreciéndose a sí mismo.
En
efecto, la ley hace a los hombres sacerdotes llenos de debilidades. En cambio,
las palabras del juramento, posterior a la ley, consagran al Hijo, perfecto
para siempre.
Esto
es lo principal de todo el discurso:
Tenemos
un Sumo Sacerdote tal que está sentado a la derecha del trono de la Majestad en
los cielos, y es ministro del Santuario y de la Tienda verdadera, construida
por el Señor y no por hombre.
En
efecto, todo Sumo Sacerdote está puesto para ofrecer dones y sacrificios; de
ahí la necesidad de que también éste tenga algo que ofrecer.
Ahora
bien, si estuviera en la tierra, no sería siquiera sacerdote, habiendo otros
que ofrecen los dones según la Ley.
Estos
sacerdotes están al servicio de una copia y vislumbre de las cosas celestes,
según el oráculo que recibió Moisés cuando iba a construir la Tienda:
–Mira,
le dijo Dios, te ajustarás al modelo que te fue mostrado en la montaña.
Mas
ahora a Cristo le ha correspondido un ministerio tanto más excelente, cuanto
mejor es la alianza de la que es mediador, una alianza basada en promesas
mejores.
Palabra de
Dios.
Salmo responsorial Sal 39,
7-8a.8b-9. 10. 17
R.
Aquí estoy, Señor, para hacer tu voluntad.
Tú no
quieres sacrificios ni ofrendas,
y en cambio
me abriste el oído;
no pides
sacrificio expiatorio,
entonces yo
digo: «Aquí estoy». R.
Como está
escrito en mi libro:
«para hacer
tu voluntad».
Dios mío, lo
quiero,
y llevo tu
ley en las entrañas. R.
He
proclamado tu salvación
ante la gran
asamblea;
no he cerrado
los labios:
Señor, tú lo
sabes. R.
Alégrense y
gocen contigo,
todos los
que te buscan;
digan
siempre: «Grande es el Señor»,
los que
desean tu salvación. R.
EVANGELIO
Los espíritus
inmundos gritaban: «Tú eres el Hijo de Dios», pero Jesús les prohibía que lo
diesen a conocer
+ Lectura del santo Evangelio según
San Marcos 3, 7-12
En
aquel tiempo, Jesús se retiró con sus discípulos a la orilla del lago, y lo
siguió una muchedumbre de Galilea.
Al
enterarse de las cosas que hacía, acudía mucha gente de Judea, de Jerusalén y
de Idumea, de la Transjordania, de las cercanías de Tiro y Sidón.
Encargó
a sus discípulos que le tuviesen preparada una lancha, no lo fuera a estrujar
el gentío.
Como
había curado a muchos, todos los que sufrían de algo se le echaban encima para
tocarlo.
Cuando
lo veían, hasta los espíritus inmundos se postraban ante él, gritando:
–Tú
eres el Hijo de Dios.
Pero
él les prohibía severamente que lo diesen a conocer.
Palabra del
Señor.
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