miércoles, 8 de mayo de 2013

NUESTRA SEÑORA DE LUJÁN


NUESTRA SEÑORA DE LUJÁN
REINA DE LA ARGENTINA
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   Desde siempre y para siempre, la Argentina fue y será tierra de María Santísima. Heredó de España su fervor mariano, y ese fervor fue transmitido a través de las generaciones. Los grandes hombres que forjaron nuestra Nación, han tenido entrañable amor a la Madre de Dios, y lo han manifestado de mil formas con viril ternura. Ellos han reconocido y proclamado a María como Reina de este suelo bendito, porque vieron con gozo patriótico, la predilección de la Excelsa Señora por nuestra Nación. Vieron Su voluntad de reinar en cada hogar, en cada pueblo, en cada provincia. Reconocieron las gracias sin fin que derrama sobre quienes a Ella acuden en los Santuarios donde se veneran sus prodigiosas Imágenes, que coronaron solemnemente, en tanto, junto con el pueblo fiel, dejaban a sus plantas infinidad de obsequios de gratitud y amor.
   Nada ni nadie podrá quitar esta gracia que la bondad infinita de Dios quiso concedernos. Es un privilegio que no merecemos, pero que es innegable. María Santísima es la Reina de la Argentina, Madre amorosa de todos sus habitantes, aún de aquellos que la desconocen o la olvidan. Es la Generala de sus Ejércitos, la Estrella que guía sus naves del mar y del aire. Es la Protectora de sus campos, la Patrona de sus caminos, de sus instituciones.
   Cuando un imperio orgulloso quiso adueñarse de estas tierras, e implantar aquí sus herejías, tuvo que humillar su poderío ante el cetro de esta gran Reina y Señora, que lo abatió con el arma invencible de todos los tiempos: el Santísimo Rosario.
   Esta es tierra de María, la bandera Argentina es un trozo de Su manto, un regalo de Su Purísimo Corazón, una señal de Su protección. Por eso nuestra bandera es la más bella, la más pura, la más santa, porque esta bandera es el mismo manto de María Inmaculada.
   María Santísima es la Reina de la Argentina. Quiso manifestarnos Su Realeza en la Imagen pequeña, sacrosanta y prodigiosa de Luján. Eligió Ella misma esa Villa como sede de Su trono para establecer Su Reino en nuestros corazones y en toda la Patria. A su magnífico Santuario quiere que acudan todos sus súbditos, sus hijos, para derramar sobre ellos toda clase de gracias y bendiciones. Allí, a los pies de Su trono de Luján, Pastores y Autoridades, y la Nación entera, unida a los otros pueblos del Plata, le juraron fidelidad y proclamaron ante la faz de la tierra Su Patronazgo y Su Realeza.
   Pero llegaron estos tiempos aciagos. Estamos invadidos por el más crudo materialismo; son tiempos de desorientación, de mentira, de muerte. El pecado todo lo destruye o corrompe. Es necesario elevar un clamor filial y confiado a la Dulce Señora, y recordar Su predilección para con nuestro pueblo, y corresponder con verdadera conversión de costumbres. Los mandamientos son pisoteados, imposible volver a ellos sin la Gracia. Pero María Santísima, Medianera de todas las Gracias, hará que nuestra sociedad argentina vuelva a Dios, a condición de que cumplamos su pedido: el Santo Rosario, la penitencia, la vuelta a la ley de Dios, desterrando modas y costumbres abominables, a costa de cualquier sacrificio.
   Ella ha dado gracias especiales para que de diversa forma, pero con un mismo espíritu se trabaje por Su Reino en todos los ámbitos del país. Son almas ignoradas, obras, hechos, que el mundo no puede o no quiere ver. Unámonos todos a las órdenes de María Santísima, Nuestra Señora; la victoria y la paz han sido concedidas por Dios exclusivamente a Su Inmaculado Corazón. A El está consagrada la Argentina y Ella nos lo ha dicho: "Mi Corazón Inmaculado Triunfará".
   Unidos en el Santo Rosario y en la adoración eucarística, vol vamos nuestros ojos y nuestros corazones a la Señora de Luján, pero sin dejar de escuchar Su dulce mandato de siempre: "Haced lo que El os diga".



  • *  Revista "Regina Angelorum", del mes de agosto de 1978.

MIÉRCOLES DE LA VI SEMANA DE PASCUA


PRIMERA LECTURA
Eso que veneráis sin conocerlo, os lo anuncio yo
Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles 17,15.22-18,1
En aquellos días, los que conducían a Pablo lo llevaron hasta Atenas, y se volvieron con encargo de que Silas y Timoteo se reuniesen con Pablo cuanto antes.
Pablo, de pie en medio del Areópago, dijo:
– «Atenienses, veo que sois casi nimios en lo que toca a religión. Porque, paseándome por ahí y fijándome en vuestros monumentos sagrados, me encontré un altar con esta inscripción: "Al Dios desconocido."
Pues eso que veneráis sin conocerlo, os lo anuncio yo. El Dios que hizo el mundo y lo que contiene, él es Señor de cielo y tierra y no habita en templos construidos por hombres, ni lo sirven manos humanas; como si necesitara de alguien, él que a todos da la vida y el aliento, y todo. De un solo hombre sacó todo el género humano para que habitara la tierra entera, determinando las épocas de su historia y las fronteras de sus territorios.
Quería que lo buscasen a él, a ver si, al menos a tientas, lo encontraban; aunque no está lejos de ninguno de nosotros, pues en él vivimos, nos movemos y existimos; así lo dicen incluso algunos de vuestros poetas: "Somos estirpe suya."
Por tanto, si somos estirpe de Dios, no podemos pensar que la divinidad se parezca a imágenes de oro o de plata o de piedra, esculpidas por la destreza y la fantasía de un hombre. Dios pasa por alto aquellos tiempos de ignorancia, pero ahora manda a todos los hombres en todas partes que se conviertan. Porque tiene señalado un día en que juzgará el universo con justicia, por medio del hombre designado por él; y ha dado a todos la prueba de esto, resucitándolo de entre los muertos.»
Al oír «resurrección de muertos», unos lo tomaban a broma, otros dijeron:
– «De esto te oiremos hablar en otra ocasión.»
Pablo se marchó del grupo. Algunos se le juntaron y creyeron, entre ellos Dionisio el areopagita, una mujer llamada Dámaris y algunos más.
Después de esto, dejó Atenas y se fue a Corinto.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial Sal 148, 1-2. 11-12. 13. 14
R. Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.

O bien:
Aleluya.

Alabad al Señor en el cielo,
alabad al Señor en lo alto.
Alabadlo, todos sus ángeles;
alabadlo, todos sus ejércitos. R.
Reyes y pueblos del orbe,
príncipes y jefes del mundo,
los jóvenes y también las doncellas,
los viejos junto con los niños. R.
Alaben el nombre del Señor,
el único nombre sublime.
Su majestad sobre el cielo y la tierra. R.
Él acrece el vigor de su pueblo.
Alabanza de todos sus fieles,
de Israel, su pueblo escogido. R.

Aleluya  Jn 14, 16
Le pediré al Padre que os dé otro Defensor,
que esté siempre con vosotros.

EVANGELIO
El Espíritu de la verdad os guiará hasta la verdad plena
+ Lectura del santo evangelio según san Juan 16, 12-15
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
– «Muchas cosas me quedan por deciros, pero no podéis cargar con ellas por ahora; cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad plena. Pues lo que hable no será suyo: hablará de lo que oye y os comunicará lo que está por venir.
El me glorificará, porque recibirá de mí lo que os irá comunicando.
Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso os he dicho que tomará de lo mío y os lo anunciará.»

Palabra del Señor.

martes, 7 de mayo de 2013

MARTES DE LA VI SEMANA DE PASCUA


PRIMERA LECTURA
Cree en el Señor Jesús y te salvarás tú y tu familia
Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles 16, 22-34
En aquellos días, la plebe de Fifipos se amotinó contra Pablo y Silas, y los magistrados dieron orden de que los desnudaran y los apalearan; después de molerlos a palos, los metieron en la cárcel, encargando al carcelero que los vigilara bien; según la orden recibida, los metió en la mazmorra y les sujetó los pies en el cepo.
A eso de media noche, Pablo y Silas oraban cantando himnos a Dios. Los otros presos escuchaban. De repente, vino una sacudida tan violenta que temblaron los cimientos de la cárcel. Las puertas se abrieron de golpe, y a todos se les soltaron las cadenas. El carcelero se despertó y, al ver las puertas de la cárcel de par en par, sacó la espada para suicidarse, imaginando que los presos se habían fugado. Pablo lo llamó a gritos:
– «No te hagas nada, que estamos todos aquí.»
El carcelero pidió una lámpara, saltó dentro, y se echó temblando a los pies de Pablo y Silas; los sacó y les preguntó:
– «Señores, ¿qué tengo que hacer para salvarme?»
Le contestaron:
– «Cree en el Señor Jesús y te salvarás tú y tu familia.»
Y le explicaron la palabra del Señor, a él y a todos los de su casa.
El carcelero se los llevó a aquellas horas de la noche, les lavó las heridas, y se bautizó en seguida con todos los suyos, los subió a su casa, les preparó la mesa, y celebraron una fiesta de familia por haber creído en Dios.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial  Sal 137, 1-2a. 2bc y 3. 7c-8  (R.: 7c)
R. Señor, tu derecha me salva.

O bien:
Aleluya.
Te doy gracias, Señor, de todo corazón;
delante de los ángeles tañeré para ti,
me postraré hacia tu santuario. R.
Daré gracias a tu nombre
por tu misericordia y tu lealtad.
Cuando te invoqué, me escuchaste,
acreciste el valor en mi alma. R.
Tu derecha me salva.
El Señor completará sus favores conmigo:
Señor, tu misericordia es eterna,
no abandones la obra de tus manos. R.

Aleluya Jn 16, 7. 13
Os enviaré el Espíritu de la verdad
–dice el Señor–;
él os enseñará la verdad plena.

EVANGELIO
Si no me voy, no vendrá a vosotros el Defensor
+ Lectura del santo evangelio según san Juan 16, 5-11
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
– «Ahora me voy al que me envió, y ninguno de vosotros me pregunta: "¿Adónde vas?" Sino que, por haberos dicho esto, la tristeza os ha llenado el corazón. Sin embargo, lo que os digo es la verdad: os conviene que yo me vaya; porque si no me voy, no vendrá a vosotros el Defensor. En cambio, si me voy, os lo enviaré. Y cuando venga, dejará convicto al mundo con la prueba de un pecado., de una justicia, de una condena. De un pecado, porque no creen en mí; de una justicia, porque me voy al Padre, y no me veréis; de una condena, porque el Príncipe de este mundo está condenado.»

Palabra del Señor.

lunes, 6 de mayo de 2013

LUNES DE LA VI SEMANA DE PASCUA


PRIMERA LECTURA
El Señor le abrió el corazón para que aceptara lo que decía Pablo
Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles 16, 11-15
En aquellos días, zarpamos de Troas rumbo a Samotracia; al día siguiente salimos para Neápolis y de allí para Filipos, colonia romana, capital del distrito de Macedonia. Allí nos detuvimos unos días.
El sábado salimos de la ciudad y fuimos por la orilla del río a un sitio donde pensábamos que se reunían para orar; nos sentamos y trabamos conversación con las mujeres que habían acudido. Una de ellas, que se llamaba Lidia, natural de Tiatira, vendedora de púrpura, que adoraba al verdadero Dios, estaba escuchando; y el Señor le abrió el corazón para que aceptara lo que decía Pablo.
Se bautizó con toda su familia y nos invitó:
– «Si estáis convencidos de que creo en el Señor, venid a hospedaros en mi casa.»
Y nos obligó a aceptar.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial Sal 149, 1-2. 3-4. 5-6a y 9b  (R.: 4a)
R. El Señor ama a su pueblo.

O bien:
Aleluya.

Cantad al Señor un cántico nuevo,
resuene su alabanza en la asamblea de los fieles;
que se alegre. Israel por su Creador,
los hijos de Sión por su Rey. R.
Alabad su nombre con danzas,
cantadle con tambores y cítaras;
porque el Señor ama a su pueblo
y adorna con la victoria a os humildes. R.
Que los fieles festejen su gloria
y canten jubilosos en filas,
con vítores a Dios en la boca;
es un honor para todos sus fieles. R.

Aleluya  Jn 15, 26b. 27a
El Espíritu de la verdad dará testimonio de mí
–dice el Señor–;
y también vosotros daréis testimonio.

EVANGELIO
El Espíritu de la verdad dará testimonio de mí
+ Lectura del santo evangelio según san Juan 15, 26-16, 4a
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
– «Cuando venga el Defensor, que os enviaré desde el Padre, el Espíritu de la verdad, que procede del Padre, él dará testimonio de mí; y también vosotros daréis testimonio, porque desde el principio estáis conmigo.
Os he hablado de esto, para que no tambaleéis. Os excomulgarán de la sinagoga; más aún, llegará incluso una hora cuando el que os dé muerte pensará que da culto a Dios. Y esto lo harán porque no han conocido ni al Padre ni a mí.
Os he hablado de esto para que, cuando llegue la hora, os acordéis de que yo os lo había dicho.»

Palabra del Señor.

domingo, 5 de mayo de 2013

DOMINGO VI DE PASCUA


PRIMERA LECTURA
Hemos decidido, el Espíritu Santo y nosotros, no imponeros más cargas
que las indispensables
Lectura de los Hechos de los Apóstoles 15, 1-2. 22-29
En aquellos días, unos que bajaban de Judea se pusieron a enseñar a los hermanos que, si no se circuncidaban como manda la ley de Moisés, no podían salvarse. Esto provocó un altercado y una violenta discusión con Pablo y Bernabé; y se decidió que Pablo, Bernabé y algunos más subieran a Jerusalén a consultar a los Apóstoles y presbíteros sobre la controversia.
Los Apóstoles y los presbíteros con toda la Iglesia acordaron entonces elegir algunos de ellos y mandarlos a Antioquía con Pablo y Bernabé. Eligieron a Judas Barsabá y a Silas, miembros eminentes de la comunidad, y les entregaron esta carta:
«Los Apóstoles, los presbíteros y los hermanos saludan a los hermanos de Antioquía, Siria y Cilicia convertidos del paganismo.
Nos hemos enterado de que algunos de aquí, sin encargo nuestro, os han alarmado e inquietado con sus palabras. Hemos decidido por unanimidad elegir algunos y enviároslos con nuestros queridos Bernabé y Pablo, que han dedicado su vida a la causa de nuestro Señor. En vista de esto mandamos a Silas y a Judas, que os referirán de palabra lo que sigue: Hemos decidido, el Espíritu Santo y nosotros, no imponeros más cargas que las indispensables: que no os contaminéis con la idolatría, que no comáis sangre ni animales estrangulados y que os abstengáis de la fornicación.
Haréis bien en apartaros de todo esto. Salud.»

Palabra de Dios.

Salmo responsorial Sal 66, 2-3. 5. 6 y 8
R.  Oh Dios, que te alaben los pueblos,
      que todos los pueblos te alaben.
O bien:
      Aleluya.

El Señor tenga piedad y nos bendiga,
ilumine su rostro sobre nosotros;
conozca la tierra tus caminos,
todos los pueblos tu salvación. R.
Que canten de alegría las naciones,
porque riges el mundo con justicia,
riges los pueblos con rectitud,
y gobiernas las naciones de la tierra. R.
Oh Dios, que te alaben los pueblos,
que todos los pueblos te alaben.
Que Dios nos bendiga;
que le teman hasta los confines del orbe. R.

SEGUNDA LECTURA
Me enseñó la ciudad santa, que bajaba del cielo
Lectura del Libro del Apocalipsis 21, 10-14. 22-23
El ángel me transportó en espíritu a un monte altísimo
y me enseñó la ciudad santa, Jerusalén,
que bajaba del cielo, enviada por Dios
trayendo la gloria de Dios.
Brillaba como una piedra preciosa,
como jaspe traslúcido.
Tenía una muralla grande y alta
y doce puertas custodiadas por doce ángeles,
con doce nombres grabados:
los nombres de las tribus de Israel.
A oriente tres puertas,
al norte tres puertas,
al sur tres puertas,
y a occidente tres puertas.
El muro tenía doce cimientos que llevaban doce nombres:
los nombres de los Apóstoles del Cordero.
Templo no vi ninguno,
porque es su templo el Señor Dios Todopoderoso
y el Cordero.
La ciudad no necesita sol ni luna que la alumbre,
porque la gloria de Dios la ilumina
y su lámpara es el Cordero.

Palabra de Dios.

Aleluya Jn 14, 23
Aleluya, aleluya.
Si alguno me ama guardará mi palabra, dice el Señor;
y mi Padre lo amará, y vendremos a él.

EVANGELIO
El Espíritu Santo os irá recordando todo lo que os he dicho
+ Lectura del santo Evangelio según San Juan 14, 23-29
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
–El que me ama guardará mi palabra y mi Padre lo amará3 y vendremos a él y haremos morada en él.
El que no me ama no guardará mis palabras. Y la palabra que estáis oyendo no es mía, sino del Padre que me envió.
Os he hablado ahora que estoy a vuestro lado; pero el Paráclito, el Espíritu Santo, que enviará el Padre en mi nombre, será quien os lo enseñe todo y os vaya recordando todo lo que os he dicho.
La Paz os dejo, mi Paz os doy: No os la doy como la da el mundo. Que no tiemble vuestro corazón ni se acobarde. Me habéis oído decir:
«Me voy y vuelvo a vuestro lado.» Si me amarais os alegraríais de que vaya al Padre, porque el Padre es más que yo. Os lo he dicho ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda, sigáis creyendo.

Palabra del Señor.

Porque el domingo siguiente se celebra la Ascensión del Señor, en este domingo VI de Pascua pueden leerse la segunda lectura y el evangelio asignados al séptimo domingo:

SEGUNDA LECTURA
¡Ven, Señor, Jesús!
Lectura del libro del Apocalipsis 22, 12-14. 16-17. 20
Yo, Juan, escuché una voz que me decía:
Mira, llego en seguida
y traigo conmigo mi salario,
para pagar a cada uno su propio trabajo.
Yo soy el Alfa y la Omega,
el primero y el último,
el principio y el fin.
Dichosos los que lavan su ropa,
para tener derecho al árbol de la vida
y poder entrar por las puertas de la ciudad.
Yo, Jesús, os envío mi ángel
con este testimonio para las Iglesias:
«Yo soy el renuevo y el vástago de David,
la estrella luciente de la mañana.»
El Espíritu y la novia dicen: ¡Ven!
El que lo oiga, que repita: ¡Ven!
El que tenga sed y quiera,
que venga a beber de balde el agua de la vida.
El que atestigua esto responde:
«Sí, vengo en seguida.»
–Amén. ¡Ven Señor Jesús!

Palabra de Dios.

Aleluya Jn 14, 18
Aleluya, aleluya.
No os dejaré huérfanos, dice el Señor;
me voy, pero volveré y os llenaré de gozo.

EVANGELIO
Que sean completamente uno
+ Lectura del santo Evangelio según San Juan 17, 20-26
En aquel tiempo, levantando los ojos al cielo, Jesús dijo:
Padre santo:
no sólo por ellos ruego,
sino también por los que crean en mí por la palabra de ellos,
para que todos sean uno,
como tú, Padre, en mí y yo en ti,
que ellos también lo sean en nosotros,
para que el mundo crea que tú me has enviado.
También les di a ellos la gloria que me diste,
para que sean uno,
como nosotros somos uno:
yo en ellos y tú en mí,
para que sean completamente uno,
de modo que el mundo sepa que tú me has enviado
y los has amado como me has amado a mí.
Padre, éste es mi deseo: que los que me confiaste estén conmigo,
donde yo estoy y contemplen mi gloria, la que me diste,
porque me amabas antes de la fundación del mundo.
Padre justo, si el mundo no te ha conocido, yo te he conocido,
y éstos han conocido que tú me enviaste. Les he dado a conocer
y les daré a conocer tu Nombre, para que el amor que me tenías
esté en ellos, como también yo estoy en ellos.

Palabra del Señor.

sábado, 4 de mayo de 2013

SÁBADO DE LA V SEMANA DE PASCUA


PRIMERA LECTURA
Ven a Macedonia y ayúdanos
Lectura del libro de los Hechos de los Apóstoles 16, 1-10
En aquellos días, Pablo fue a Derbe y luego a Listra. Había allí un discípulo que se llamaba Timoteo, hijo de un griego y de una judía creyente. Los hermanos de Listra y de Iconio daban buenos informes de él. Pablo quiso llevárselo y lo circuncidó, por consideración a los judíos de la región pues todos sabían que su padre era griego.
Al pasar por las ciudades, comunicaban las decisiones de los apóstoles y presbíteros de Jerusalén, para que las observasen. Las Iglesias se robustecían en la fe y crecían en número de día en día.
Como el Espíritu Santo les impidió anunciar la palabra en la provincia de Asia, atravesaron Frigia y Galacia. Al llegar a la frontera de Misia, intentaron entrar en Bitinia, pero el Espíritu de Jesús no se lo consintió. Entonces dejaron Misia a un lado y bajaron a Troas.
Aquella noche Pablo tuvo una visión: se le apareció un macedonio, de pie, que le rogaba: «Ven a Macedonia y ayúdanos.»
Apenas tuvo la visión, inmediatamente tratamos de salir para Macedonia, seguros de que Dios nos llamaba a predicarles el Evangelio.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial Sal 99, 1-2. 3. 5   (R.: 1)
R. Aclama al Señor, tierra entera.

O bien:
Aleluya

Aclama al Señor, tierra entera,
servid al Señor con alegría,
entrad en su presencia con vítores. R.
Sabed que el Señor es Dios:
que él nos hizo y somos suyos,
su pueblo y ovejas de su rebaño. R.
El Señor es bueno,
su misericordia es eterna,
su fidelidad por todas las edades.

Aleluya  Col 3, 1
Ya que habéis resucitado con Cristo,
buscad los bienes de allá arriba,
donde está Cristo, sentado a la derecha de Dios.

EVANGELIO
No sois del mundo, sino que yo os he escogido sacándoos del mundo
+ Lectura del santo evangelio según san Juan 15, 18-21
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
– «Si el mundo os odia, sabed que me ha odiado a mí antes que a vosotros. Si fuerais del mundo, el mundo os amaría como cosa suya, pero como no sois del mundo, sino que yo os he escogido sacándoos del mundo, por eso el mundo os odia.
Recordad lo que os dije: "No es el siervo más que su amo. Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán; si han guardado mi palabra, también guardarán la vuestra."
Y todo eso lo harán con vosotros a causa de mi nombre, porque no conocen al que me envió.»

Palabra del Señor.

viernes, 3 de mayo de 2013

SAN FELIPE Y SANTIAGO, apóstoles, Fiesta


PRIMERA LECTURA
El Señor se le apareció a Santiago, después a todos los apóstoles
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios  15, 1-8
Os recuerdo, hermanos, el Evangelio que os proclamé y que vosotros aceptasteis, y en el que estáis fundados, y que os está salvando, si es que conserváis el Evangelio que os proclamé; de lo contrario, se ha malogrado vuestra adhesión a la fe.
Porque lo primero que yo os transmití, tal como lo había recibido, fue esto: que Cristo murió por nuestros pecados, según las Escrituras; que fue sepultado y que resucitó al tercer día, según las Escrituras; que se le apareció a Cefas y más tarde a los Doce; después se apareció a más de quinientos hermanos juntos, la mayoría de los cuales viven todavía, otros han muerto; después se le apareció a Santiago, después a todos los apóstoles; por último, como a un aborto, se me apareció también a mí.

Palabra de Dios.
Salmo Responsorial Sal 18, 2-3. 4-5 (R.: 5a)
R. A toda la tierra alcanza su pregón.
O bien:
R. Aleluya.
El cielo proclama la gloria de Dios,
el firmamento pregona la obra de sus manos:
el día al día le pasa el mensaje,
la noche a la noche se lo susurra. R.
Sin que hablen, sin que pronuncien,
sin que resuene su voz,
a toda la tierra alcanza su pregón,
y hasta los límites del orbe su lenguaje. R.

Aleluya Jn 14, 6b y 9c

Yo soy el camino, y la verdad, y la vida –dice el Señor–; Felipe, quien me ha visto a mí ha visto al Padre.

EVANGELIO

Hace tanto tiempo que estoy con vosotros, ¿y no me conoces?
+ Lectura del santo evangelio según san Juan 14, 6-14
En aquel tiempo, dijo Jesús a Tomás:
–«Yo soy el camino, y la verdad, y la vida. Nadie va al Padre, sino por mí. Si me conocierais a mí, conoceríais también a mi Padre. Ahora ya lo conocéis y lo habéis visto.»
Felipe le dice:
–«Señor, muéstranos al Padre y nos basta.»
Jesús le replica:
–«Hace tanto que estoy con vosotros, ¿y no me conoces, Felipe? Quien me ha visto a mí ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: "Muéstranos al Padre"? ¿No crees que yo estoy en el Padre, y el Padre en mí? Lo que yo os digo no lo hablo por cuenta propia. El Padre, que permanece en mí, él mismo hace sus obras. Creedme: yo estoy en el Padre, y el Padre en mí. Si no, creed a las obras. Os lo aseguro: el que cree en mí, también él hará las obras que yo hago, y aún mayores. Porque yo me voy al Padre; y lo que pidáis en mi nombre, yo lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.
Si me pedís algo en mi nombre, yo lo haré.»
Palabra del Señor.