sábado, 10 de agosto de 2013
DOMINGO XIX DEL TIEMPO ORDINARIO
PRIMERA LECTURA
Con una misma acción castigabas a los enemigos y nos honrabas, llamándonos a ti
Lectura del libro de la Sabiduría 18, 6-9
La noche de la liberación se les anunció de antemano a nuestros padres,
para que tuvieran ánimo, al conocer con certeza la promesa de que se fiaban.
Tu pueblo esperaba ya la salvación de los inocentes y la perdición de los culpables,
pues con una misma acción castigabas a los enemigos y nos honrabas, llamándonos a ti.
Los hijos piadosos de un pueblo justo ofrecían sacrificios a escondidas y, de común acuerdo, se imponían esta ley sagrada:
que todos los santos serían solidarios en los peligros y en los bienes; y empezaron a entonar los himnos tradicionales.
Palabra de Dios.
Salmo responsorial Sal 32, 1 y 12. 18-19. 20 y 22 (R.: l2b)
R. Dichoso el pueblo que el Señor se escogió como heredad.
Aclamad, justos, al Señor, que merece la alabanza de los buenos. Dichosa la nación cuyo Dios es el Señor, el pueblo que él se escogió como heredad. R.
Los ojos del Señor están puestos en sus fieles, en los que esperan en su misericordia, para librar sus vidas de la muerte y reanimarlos en tiempo de hambre. R.
Nosotros aguardamos al Señor: él es nuestro auxilio y escudo; que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti. R.
SEGUNDA LECTURA
Esperaba la ciudad cuyo arquitecto y constructor iba a ser Dios
Lectura de la carta a los Hebreos 11, 1-2. 8-19
Hermanos:
La fe es seguridad de lo que se espera, y prueba de lo que no se ve.
Por su fe, son recordados los antiguos.
Por fe, obedeció Abrahán a la llamada y salió hacia la tierra que iba a recibir en heredad. Salió sin saber adónde iba.
Por fe, vivió como extranjero en la tierra prometida, habitando en tiendas— y lo mismo Isaac y Jacob, herederos de la misma promesa—, mientras esperaba la ciudad de sólidos cimientos cuyo arquitecto y constructor iba a ser Dios.
Por fe, también Sara, cuando ya le había pasado la edad, obtuvo fuerza para fundar un linaje, porque juzgó digno de fe al que se lo prometía.
Y así, de uno solo y, en este aspecto, ya extinguido, nacieron hijos numerosos como las estrellas del cielo y como la arena incontable de las playas.
Con fe murieron todos éstos, sin haber recibido lo prometido; pero viéndolo y saludándolo de lejos, confesando que eran huéspedes y peregrinos en la tierra.
Es claro que los que así hablan están buscando una patria; pues, si añoraban la patria de donde habían salido, estaban a tiempo para volver.
Pero ellos ansiaban una patria mejor, la del cielo.
Por eso Dios no tiene reparo en llamarse su Dios: porque les tenía preparada una ciudad.
Por fe, Abrahán, puesto a prueba, ofreció a Isaac; y era su hijo único lo que ofrecía,
el destinatario de la promesa, del cual le había dicho Dios: «Isaac continuará tu descendencia.»
Pero Abrahán pensó que Dios tiene poder hasta para hacer resucitar muertos.
Y así, recobró a Isaac como figura del futuro.
Palabra de Dios.
Aleluya Mt 24, 42a y 44
Estad en vela y preparados, porque a la hora que menos pensáis viene el Hijo del hombre.
EVANGELIO
Estad preparados
+ Lectura del santo evangelio según san Lucas 12, 32-48
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
—«No temas, pequeño rebaño, porque vuestro Padre ha tenido a bien daros el reino.
Vended vuestros bienes y dad limosna; haceos talegas que no se echen a perder, y un tesoro inagotable en el cielo, adonde no se acercan los ladrones ni roe la polilla. Porque donde está vuestro tesoro allí estará también vuestro corazón.
Tened ceñida la cintura y encendidas las lámparas. Vosotros estad como los que aguardan a que su señor vuelva de la boda, para abrirle apenas venga y llame.
Dichosos los criados a quienes el señor, al llegar, los encuentre en vela; os aseguro que se ceñirá, los hará sentar a la mesa y los irá sirviendo.
Y, si llega entrada la noche o de madrugada y los encuentra así, dichosos ellos.
Comprended que si supiera el dueño de casa a qué hora viene el ladrón, no le dejaría abrir un boquete.
Lo mismo vosotros, estad preparados, porque a la hora que menos penséis viene el Hijo del hombre.»
Pedro le preguntó:
—«Señor, ¿has dicho esa parábola por nosotros o por todos?»
El Señor le respondió:
—«¿Quién es el administrador fiel y solícito a quien el amo ha puesto al frente de su servidumbre para que les reparta la ración a sus horas?
Dichoso el criado a quien su amo, al llegar, lo encuentre portándose así. Os aseguro que lo pondrá al frente de todos sus bienes.
Pero si el empleado piensa: "Mi amo tarda en llegar", y empieza a pegarles a los mozos y a las muchachas, a comer y beber y emborracharse, llegará el amo de ese criado el día y a la hora que menos lo espera y lo despedirá, condenándolo a la pena de los que no son fieles.
El criado que sabe lo que su amo quiere y no está dispuesto a ponerlo por obra recibirá muchos azotes; el que no lo sabe, pero hace algo digno de castigo, recibirá pocos.
Al que mucho se le dio, mucho se le exigirá; al que mucho se le confió más se le exigirá.»
Palabra del Señor.
miércoles, 7 de agosto de 2013
MIÉRCOLES DE LA DECIMOCTAVA SEMANA
PRIMERA LECTURA
Despreciaron una tierra envidiable
Lectura del libro de los Números 13, 2-3a. 26—14, 1. 26-30. 34-35
En aquellos días, el Señor dijo a Moisés en el desierto de Farán: Envía gente a explorar el país de Canaán, el que yo voy a entregar a los israelitas: envía uno de cada tribu, y que todos sean jefes.
Al cabo de cuarenta días volvieron de explorar el país; y se presentaron a Moisés, Aarón y a toda la comunidad israelita, en el desierto de Farán, en Cadés.
Presentaron su informe a toda la comunidad y les enseñaron los frutos del país.
Y les contaron: Hemos entrado en el país adonde nos enviaste; es una tierra que mana leche y miel; aquí tenéis sus frutos.
Pero el pueblo que habita el país es poderoso, tienen grandes ciudades fortificadas (hemos visto allí hijos de Anac).
Amalec vive en la región del desierto, los hititas, jebuseos y amorreos viven en la montaña, los cananeos junto al mar y junto al Jordán.
Caleb hizo callar al pueblo ante Moisés y dijo: Tenemos que subir y apoderarnos de ella, porque podemos con el1a.
Pero los que habían subido con él replicaron: No podemos atacar al pueblo, porque es más fuerte que nosotros.
Y desacreditaban la tierra que habían explorado delante de los israelitas: La tierra que hemos cruzado y explorado es una tierra que devora a sus habitantes; el pueblo que hemos visto en ella es de gran estatura.
Hemos visto allí Nefileos, hijos de Anac: parecíamos saltamontes a su lado, y así nos veían ellos.
Entonces toda la comunidad empezó a dar gritos, y el pueblo lloró toda la noche.
El Señor dijo a Moisés y Aarón: ¿Hasta cuándo seguirá esta comunidad malvada murmurando contra mí? He oído a los israelitas murmurar de mí.
Diles: « ¡Por mi vida! oráculo del Señor, que os haré lo que me habéis dicho en la cara: En este desierto caerán vuestros cadáveres; y de todo vuestro censo, contando de veinte años para arriba, los que murmurasteis contra mí, no entraréis en la tierra donde juré que os establecería.
Sólo exceptúo a Josué hijo de Nun y a Caleb hijo de Jefoné.
Contando los días que explorasteis la tierra, cuarenta días, cargaréis con vuestra culpa un año por cada día, cuarenta años.
Para que sepáis lo que es desobedecerme.
Yo, el Señor, juro que haré esto a la comunidad que se ha reunido contra mí: en este desierto se consumirán y en él morirán.
Palabra del Señor.
Salmo responsorial Sal 105, 6-7a. 13-14. 21-22. 23
V/. Acuérdate de mí, Señor, por amor a tu pueblo.
R/. Acuérdate de mí, Señor, por amor a tu pueblo.
V/. Hemos pecado con nuestros padres, hemos cometido maldades e iniquidades.
Nuestros padres en Egipto no comprendieron tus maravillas. R/.
V/. Bien pronto olvidaron sus obras y no se fiaron de sus planes: ardían de avidez en el desierto y tentaron a Dios en la estepa. R/.
V/. Se olvidaron de Dios, su salvador, que había hecho prodigios en Egipto, maravillas en el país de Cam, portentos junto al Mar Rojo. R/.
V/. Dios hablaba ya de aniquilarlos; pero Moisés, su elegido, se puso en la brecha frente a él, para apartar su cólera del exterminio. R/.
EVANGELIO
Mujer, qué grande es tu fe
+ Lectura del santo Evangelio según San Mateo 15, 21-28
En aquel tiempo, Jesús salió y se retiró al país de Tiro y Sidón.
Entonces una mujer cananea, saliendo de uno de aquellos lugares, se puso a gritarle: Ten compasión de mi, Señor, Hijo de David.
Mi hija tiene un demonio muy malo.
El no le respondió nada.
Entonces los discípulos se le acercaron a decirle: Atiéndela, que viene detrás gritando.
El les contestó: Sólo me han enviado a las ovejas descarriadas de Israel.
Ella los alcanzó y se postró ante él, y le pidió de rodillas: Señor, socórreme.
El le contestó: No está bien echar a los perros el pan de los hijos.
Pero ella repuso: Tienes razón, Señor; pero también los perros se comen las migajas que caen de la mesa de los amos.
Jesús le respondió: Mujer, qué grande es tu fe: que se cumpla lo que deseas.
En aquel momento quedó curada su hija.
Palabra del Señor.
lunes, 5 de agosto de 2013
LUNES DE LA DECIMOCTAVA SEMANA
PRIMERA LECTURA
Yo solo no puedo cargar con este pueblo
Lectura del libro de los Números 11, 4b-15
En aquellos días, los israelitas dijeron: ¡Quién pudiera comer carne ! Cómo nos acordamos del pescado que comíamos gratis en Egipto, y de los pepinos y melones y puerros y cebollas y ajos.
Pero ahora se nos quita el apetito de no ver más que maná.
(El maná se parecía a semilla de coriandro con color de bedelio; el pueblo se dispersaba a recogerlo, lo molían en el molino o lo machacaban en el almirez, lo cocían en la olla y hacían con ello hogazas que sabían a pan de aceite.
Por la noche caía el rocío en el campamento y encima de él el maná).
Moisés oyó cómo el pueblo, familia por familia, lloraba, cada uno a la entrada de su tienda, provocando la ira del Señor; y disgustado, dijo al Señor: ¿Por qué tratas mal a tu siervo y no le concedes tu favor, sino que le haces cargar con todo este pueblo? ¿He concebido yo a todo este pueblo o lo he dado a luz, para que me digas: Coge en brazos a este pueblo, como una nodriza a la criatura, y llévalo a la tierra que prometí a sus padres ? ¿De dónde sacaré pan para repartirlo a todo el pueblo? Vienen a mí llorando: Danos de comer carne.
Yo solo no puedo cargar con todo este pueblo, pues supera mis fuerzas.
Si me vas a tratar así, más vale que me hagas morir; concédeme este favor, y no tendré que pasar tales penas.
Palabra del Señor.
Salmo responsorial Sal 80, 12-13. 14-15. 16-17
V/. Aclamad a Dios, nuestra fuerza.
R/. Aclamad a Dios, nuestra fuerza.
V/. Mi pueblo no escuchó mi voz, Israel no quiso obedecer: los entregué a su corazón obstinado, para que anduviesen según sus antojos. R/.
V/. Ojalá me escuchase mi pueblo, y caminase Israel por mi camino: en un momento humillaría a sus enemigos y volvería mi mano contra sus adversarios. R/.
V/. Los que aborrecen al Señor te adularían, y su muerte quedaría fijada; te alimentaría con flor de harina, te saciaría con miel silvestre. R/.
EVANGELIO
Alzó la mirada al cielo, pronunció la bendición y dio los panes a los discípulos; los discípulos se los dieron a la gente
Lectura del santo Evangelio según San Mateo 14, 13-21
En aquel tiempo, al enterarse Jesús de la muerte de Juan el Bautista, se marchó de allí en barca a un sitio tranquilo y apartado.
Al saberlo la gente, lo siguió por tierra desde los pueblos.
Al desembarcar vio Jesús el gentío, le dio lástima y curó a los enfermos.
Como se hizo tarde, se acercaron los discípulos a decirle: Estamos en despoblado y es muy tarde, despide a la multitud para que vayan a las aldeas y se compren de comer.
Jesús les replicó: No hace falta que vayan, dadles vosotros de comer.
Ellos le replicaron: Si aquí no tenemos más que cinco panes y dos peces.
Les dijo: Traédmelos.
Mandó a la gente que se recostara en la hierba y, tomando los cinco panes y los dos peces, alzó la mirada al cielo, pronunció la bendición, partió los panes y se los dio a los discípulos; los discípulos se los dieron a la gente.
Comieron todos hasta quedar satisfechos y recogieron doce cestos llenos de sobras. Comieron unos cinco mil hombres, sin contar mujeres y niños.
Palabra del
Señor.
sábado, 3 de agosto de 2013
DOMINGO XVIII DEL TIEMPO ORDINARIO
PRIMERA LECTURA
¿Qué saca el hombre de todos los trabajos?
Lectura del libro del Eclesiastés 1, 2; 2, 21-23
¡Vanidad de vanidades, dice Qohelet; vanidad de vanidades, todo es vanidad! Hay quien trabaja con sabiduría,
ciencia y acierto,
y tiene que dejarle su porción a uno que no ha trabajado.
También esto es vanidad y grave desgracia.
Entonces, ¿qué saca el hombre de todos los trabajos y preocupaciones que lo fatigan bajo el sol?
De día su tarea es sufrir y penar, de noche no descansa su mente.
También esto es vanidad.
Palabra de Dios.
Salmo responsorial Sal 89, 3-4. 5-6. 12-13. 14 y 17 (R.: 1)
R. Señor, tú has sido nuestro refugio de generación en generación.
Tú reduces el hombre a polvo, diciendo: «Retornad, hijos de Adán.» Mil años en tu presencia son un ayer, que pasó; una vela nocturna. R.
Los siembras año por año, como hierba que se renueva: que florece y se renueva por la mañana, y por la tarde la siegan y se seca. R.
Enséñanos a calcular nuestros años, para que adquiramos un corazón sensato. Vuélvete, Señor, ¿hasta cuando? Ten compasión de tus siervos. R.
Por la mañana sácianos de tu misericordia, y toda nuestra vida será alegría y júbilo. Baje a nosotros la bondad del Señor y haga prósperas las obras de nuestras manos. R.
SEGUNDA LECTURA
Buscad los bienes de allá arriba, donde está Cristo
Lectura de la carta del apóstol san Pablo a los Colosenses 3, 1-5. 9-11
Hermanos:
Ya que habéis resucitado con Cristo, buscad los bienes de allá arriba, donde está Cristo, sentado a la derecha de Dios; aspirad a los bienes de arriba, no a los de la tierra.
Porque habéis muerto, y vuestra vida está con Cristo escondida en Dios. Cuando aparezca Cristo, vida nuestra, entonces también vosotros apareceréis, juntamente con él, en gloria.
En consecuencia, dad muerte a todo lo terreno que hay en vosotros: la fornicación, la impureza, la pasión, la codicia y la avaricia, que es una idolatría.
No sigáis engañándoos unos a otros.
Despojaos del hombre viejo, con sus obras, y revestíos del nuevo, que se va renovando como imagen de su Creador, hasta llegar a conocerlo.
En este orden nuevo no hay distinción entre judíos y gentiles, circuncisos e incircuncisos, bárbaros y escitas, esclavos y libres, porque Cristo es la síntesis de todo y está en todos.
Palabra de Dios.
Aleluya Mt 5, 3
Dichosos los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.
EVANGELIO
Lo que has acumulado, ¿de quién será?
+ Lectura del santo evangelio según san Lucas 12, 13-21
En aquel tiempo, dijo uno del público a Jesús:
—«Maestro, dile a mi hermano que reparta conmigo la herencia.» Él le contestó:
—«Hombre, ¿quién me ha nombrado juez o árbitro entre vosotros?» Y dijo a la gente:
—«Mirad: guardaos de toda clase de codicia. Pues, aunque uno ande sobrado, su vida no depende de sus bienes.»
Y les propuso una parábola:
—«Un hombre rico tuvo una gran cosecha. Y empezó a echar cálculos: “¿Que haré? No tengo donde almacenar la cosecha."
Y se dijo:
"Haré lo siguiente: derribaré los graneros y construiré otros más grandes, y almacenaré allí todo el grano y el resto de mi cosecha. Y entonces me diré a mí mismo: Hombre, tienes bienes acumulados para muchos años; túmbate, come, bebe y date buena vida."
Pero Dios le dijo:
"Necio, esta noche te van a exigir la vida. Lo que has acumulado, ¿de quién será?"
Así será el que amasa riquezas para sí y no es rico ante Dios.»
Palabra del Señor.
SÁBADO DE LA DECIMOSÉPTIMA SEMANA
PRIMERA LECTURA
El año jubilar cada uno recobrará su propiedad
Lectura del libro del Levítico 25, 1. 8-17
El Señor habló a Moisés en el monte Sinaí: Haz el cómputo de siete semanas de años, siete por siete, o sea, cuarenta y nueve años.
A toque de trompeta darás un bando por todo el país, el día diez del séptimo mes.
El día de la expiación haréis resonar la trompeta por todo vuestro país.
santificaréis el año cincuenta y promulgaréis manumisión en el país para todos sus moradores.
Celebraréis jubileo: cada uno recobrará su propiedad y retornará a su familia.
El año cincuenta es para vosotros jubilar: no sembraréis ni segaréis el grano de ricio ni cortaréis las uvas de cepas bordes.
Porque es jubileo: lo considerarás sagrado.
Comeréis de la cosecha de vuestros campos.
En este año jubilar cada uno recobrará su propiedad.
Cuando realices operaciones de compra y venta con alguien de tu pueblo, no lo perjudiques.
Lo que compres a uno de tu pueblo se tasará según el número de años transcurridos después del jubileo.
El a su vez te lo cobrará según el número de cosechas anuales: Cuantos más años falten, más alto será el precio; cuanto menos, menor será el precio.
Porque él te cobra según el número de cosechas.
Nadie perjudicará a uno de su pueblo.
Teme a tu Dios.
Yo soy el Señor vuestro Dios.
Palabra del Señor.
Salmo responsorial Sal 66, 2-3. 5. 7-8.
V/. Oh Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben.
R/. Oh Dios, que te alaben los pueblos, que todos los pueblos te alaben.
V/. El Señor tenga piedad y nos bendiga, ilumine su rostro sobre nosotros: conozca la tierra tus caminos, todos los pueblos tu salvación. R/.
V/. Que canten de alegría las naciones, porque riges el mundo con justicia, riges los pueblos con rectitud, y gobiernas las naciones de la tierra. R/.
V/. La tierra ha dado su fruto, nos bendice el Señor nuestro Dios.
Que Dios nos bendiga; que le teman hasta los confines del orbe. R/.
EVANGELIO
Herodes mandó decapitar a Juan, y sus discípulos fueron a contárselo a Jesús
+ Lectura del santo Evangelio según San Mateo 14, 1-12
En aquel tiempo, oyó el virrey Herodes lo que se contaba de Jesús y dijo a sus ayudantes: Ese es Juan Bautista, que ha resucitado de entre los muertos, y por eso los Poderes actúan en él.
Es que Herodes había mandado prender a Juan y lo había metido en la cárcel encadenado, por motivo de Herodías, mujer de su hermano Felipe; porque Juan le decía que no le estaba permitido vivir con el1a.
Quería mandarlo matar, pero tuvo miedo de la gente, que lo tenía por profeta.
El día del cumpleaños de Herodes, la hija de Herodías danzó delante de todos y le gustó tanto a Herodes, que juró darle lo que pidiera.
Ella, instigada por su madre, le dijo: Dame ahora mismo en una bandeja la cabeza de Juan Bautista.
El rey lo sintió; pero por el juramento y los invitados, ordenó que se la dieran; y mandó decapitar a Juan en la cárcel.
Trajeron la cabeza en una bandeja, se la entregaron a la joven, y ella se la llevó a su madre.
Sus discípulos recogieron el cadáver, lo enterraron, y fueron a contárselo a Jesús.
Palabra del Señor.
viernes, 2 de agosto de 2013
VIERNES DE LA DECIMOSÉPTIMA SEMANA
PRIMERA LECTURA
En las festividades del Señor os reuniréis en asamblea litúrgica
Lectura del libro del Levítico 23, 1. 4-11. 15-16. 27.34b-37
El Señor habló a Moisés:
–Estas son las festividades del Señor, las asambleas litúrgicas que convocaréis a su debido tiempo.
El día catorce del primer mes, al atardecer, es la Pascua del Señor.
El día quince del mismo mes, es la fiesta de los panes ázimos dedicada al Señor.
Comeréis panes ázimos durante siete días.
El primer día os reuniréis en asamblea litúrgica, y no haréis trabajo alguno.
Los siete días ofreceréis oblaciones al Señor.
Al séptimo os volveréis a reunir en asamblea litúrgica, y no haréis trabajo alguno.
El Señor habló a Moisés:
–Di a los israelitas:
Cuando entréis en la tierra que yo os voy a dar, y seguéis la mies, la primera gavilla se la llevaréis al sacerdote.
Este la agitará ritualmente en presencia del Señor, para que os sea aceptada; la agitará el sacerdote el día siguiente al sábado.
Pasadas siete semanas completas a contar desde el día siguiente al sábado –día en que lleváis la gavilla para la agitación ritual–, hasta el día siguiente al séptimo sábado, es decir, a los cincuenta días, haréis una nueva ofrenda al Señor.
El día diez del séptimo mes es el Día de la expiación. Os reuniréis en asamblea litúrgica, haréis penitencia y ofreceréis una oblación al Señor.
El día quince del séptimo mes comienza la Fiesta de las Tiendas dedicada al Señor; y dura siete días.
El día primero os reuniréis en asamblea litúrgica. No haréis trabajo alguno.
Los siete días ofreceréis oblaciones al Señor.
Al octavo volveréis a reuniros en asamblea litúrgica v a ofrecer una oblación al Señor. Es día de reunión religiosa solemne. No haréis trabajo alguno.
Estas son las festividades del Señor, en las que os reuniréis en asamblea litúrgica, y ofreceréis al Señor oblaciones, holocaustos y ofrendas, sacrificios de comunión y libaciones, según corresponda a cada día.
Palabra del Señor.
Salmo responsorial Sal 80, 3-4.5 -6ab. 10- 11 ab
R. Aclamad a Dios, nuestra fuerza.
Acompañad, tocad los panderos,
las cítaras templadas y las arpas
tocad la trompeta por la luna nueva,
por la luna llena, que es nuestra fiesta. R.
Porque es una ley en Israel,
un precepto del Dios de Jacob,
una norma establecida para José,
al salir de la tierra de Egipto. R.
«No tendrás un Dios extraño,
no adorarás un dios extranjero,
yo soy el Señor, Dios tuyo,
que te saqué del país de Egipto. R.
EVANGELIO
¿No es el hijo del carpintero? Entonces, ¿de dónde saca todo eso?
+ Lectura del santo Evangelio según San Mateo 13, 54-58
En aquel tiempo, fue Jesús a su ciudad y se puso a enseñar en la sinagoga. La gente decía admirada:
–¿De dónde saca éste esa sabiduría y esos milagros? ¿No es el hijo del carpintero? ¿No es su madre María y sus hermanos Santiago, José, Simón y Judas? ¿No viven aquí todas sus hermanas? Entonces, ¿de dónde saca todo eso? Y desconfiaban de él.
Jesús les dijo:
–Sólo en su tierra y en su casa desprecian a un profeta.
Y no hizo allí muchos milagros, porque les faltaba fe.
Palabra del Señor.
jueves, 1 de agosto de 2013
JUEVES DE LA DECIMOSÉPTIMA SEMANA
PRIMERA LECTURA
La nube cubrió la tienda
del encuentro y la gloria del Señor llenó el santuario
Lectura del libro del Éxodo 40,
14-19. 32-36
En
aquellos días, Moisés hizo todo ajustándose a lo que el Señor le había mandado.
El
día uno del mes primero del segundo año fue construido el santuario. Moisés
construyó el santuario, colocó las basas, puso los tablones con sus trancas y
plantó las columnas; montó la tienda sobre el santuario y puso la cubierta
sobre la tienda; como el Señor se lo había ordenado a Moisés.
Colocó
el documento de la alianza en el arca, sujetó al arca los varales y la cubrió
con la placa. Después la metió en el santuario y colocó la cortina de modo que
tapase el arca de la alianza; como el Señor se lo había ordenado a Moisés.
Entonces
la nube cubrió la tienda del encuentro y la gloria del Señor llenó el
santuario.
Moisés
no pudo entrar en la tienda del encuentro, porque la nube se había posado sobre
ella y la gloria del Señor llenaba el santuario.
Cuando
la nube se alzaba del santuario, los israelitas levantaban el campamento, en
todas las etapas. Pero cuando la nube no se alzaba, los israelitas esperaban
hasta que se alzase.
De
día la nube del Señor se posaba sobre el santuario, y de noche el fuego, en
todas sus etapas, a la vista de toda la casa de Israel.
Palabra
del Señor.
Salmo responsorial Sal 83,
3. 4. 5-6a y 8a. 11
R. ¡Qué
deseables son tus moradas,
Señor de los Ejércitos!
Mi alma se
consume y anhela
los atrios
del Señor,
mi corazón y
mi carne
retozan por
el Dios vivo. R.
Hasta el
gorrión ha encontrado una casa,
y la
golondrina, un nido
donde
colocar sus polluelos:
tus altares,
Señor de los Ejércitos,
rey mío y
Dios mío. R.
Dichoso los
que viven en tu casa
alabándote
siempre.
Dichosos los
que encuentran en ti su fuerza:
caminan de
baluarte en baluarte. R.
Vale más un
día en tus atrios
que mil en
mi casa,
y prefiero
el umbral de la casa de Dios
a vivir con
los malvados. R.
EVANGELIO
Reúnen los peces
buenos en cestos y tiran los malos
+ Lectura del santo Evangelio según
San Mateo 13, 47-53
En
aquel tiempo, dijo Jesús a la gente:
–El
Reino de los Cielos se parece también a la red que echan en el mar y recoge
toda clase de peces: cuando está llena, la arrastran a la orilla, se sientan, y
reúnen los buenos en cestos y a los malos los tiran.
Lo
mismo sucederá al final del tiempo: saldrán los ángeles, separarán a los malos
de los buenos y los echarán al horno encendido.
Allí
será el llanto y el rechinar de dientes.
–¿Entendéis
bien todo esto?
Ellos
le contestaron:
–Sí.
El
les dijo:
–Ya
veis, un letrado que entiende del Reino de los Cielos es como un padre de
familia que va sacando del arca lo nuevo y lo antiguo.
Cuando
Jesús acabó estas parábolas, partió de allí.
Palabra del
Señor.
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