PRIMERA LECTURA
Eso que veneráis sin conocerlo, os lo anuncio yo
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 17, 15. 22 -- 18, 1
En aquellos días, los que conducían a Pablo lo llevaron hasta Atenas, y se volvieron con encargo de que Silas y Timoteo se reuniesen con Pablo cuanto antes.
Pablo, de pie en medio del Areópago, dijo:
—«Atenienses, veo que sois casi nimios en lo que toca a religión. Porque, paseándome por ahí y fijándome en vuestros monumentos sagrados, me encontré un altar con esta inscripción: "Al Dios desconocido."
Pues eso que veneráis sin conocerlo, os lo anuncio yo. El Dios que hizo el mundo y lo que contiene, él es Señor de cielo y tierra y no habita en templos construidos por hombres, ni lo sirven manos humanas; como si necesitara de alguien, él que a todos da la vida y el aliento, y todo. De un solo hombre sacó todo el género humano para
que habitara la tierra entera, determinando las épocas de su historia y las fronteras de sus territorios.
Quería que lo buscasen a él, a ver si, al menos a tientas, lo encontraban; aunque no está lejos de ninguno de nosotros, pues en él vivimos, nos movemos y existimos; así lo dicen incluso algunos de vuestros poetas: "Somos estirpe suya."
Por tanto, si somos estirpe de Dios, no podemos pensar que la divinidad se parezca a imágenes de oro o de plata o de piedra, esculpidas por la destreza y la fantasía de un hombre. Dios pasa por alto aquellos tiempos de ignorancia, pero ahora manda a todos los hombres en todas partes que se conviertan. Porque tiene señalado un día en que juzgará el universo con justicia, por medio del hombre designado por él; y ha dado a todos la prueba de esto, resucitándolo de entre los muertos.»
Al oír «resurrección de muertos», unos lo tomaban a broma, otros dijeron:
—«De esto te oiremos hablar en otra ocasión.»
Pablo se marchó del grupo. Algunos se le juntaron y creyeron, entre ellos Dionisio el areopagita, una mujer llamada Dámaris y algunos más. Después de esto, dejó Atenas y se fue a Corinto. Palabra de Dios.
Salmo responsorial Sal 148, 1-2. 11-12. 13. 14
R/. Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria.
O bien:
Aleluya.
Alabad al Señor en el cielo, alabad al Señor en lo alto. Alabadlo, todos sus ángeles; alabadlo, todos sus ejércitos. R/.
Reyes y pueblos del orbe, príncipes y jefes del mundo, los jóvenes y también las doncellas, los viejos junto con los niños. R/.
Alaben el nombre del Señor, el único nombre sublime. Su majestad sobre el cielo y la tierra. R/.
Él acrece el vigor de su pueblo. Alabanza de todos sus fieles, de Israel, su pueblo escogido. R/.
Aleluya Jn 14,16
Le pediré al Padre que os dé otro Defensor, que esté siempre con vosotros.
EVANGELIO
El Espíritu de la verdad os guiará hasta la verdad plena
+Lectura del santo evangelio según san Juan 16, 12-15
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
—«Muchas cosas me quedan por deciros, pero no podéis cargar con ellas por ahora; cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad plena. Pues lo que hable no será suyo: hablará de lo que oye y os comunicará lo que está por venir.
Él me glorificará, porque recibirá de mí lo que os irá comunicando.
Todo lo que tiene el Padre es mío. Por eso os he dicho que toma de lo mío y os lo anunciará.»
Palabra del Señor.
miércoles, 28 de mayo de 2014
lunes, 26 de mayo de 2014
LUNES DE LA SEXTA SEMANA DE PASCUA
PRIMERA LECTURA
El Señor le abrió el corazón para que aceptara lo que decía Pablo
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 16, 11-15
En aquellos días, zarpamos de Troas rumbo a Samotracia; al día siguiente salimos para Neápolis y de allí para Filipos, colonia romana, capital del distrito de Macedonia. Allí nos detuvimos unos días.
El sábado salimos de la ciudad y fuimos por la orilla del río a un sitio donde pensábamos que se reunían para orar; nos sentamos y trabamos conversación con
las mujeres que hablan acudido. Una de ellas, que se llamaba Lidia, natural de Tiatira, vendedora de púrpura, que adoraba al verdadero Dios, estaba escuchando; y el Señor le abrió el corazón para que aceptara lo que decía Pablo.
Se bautizó con toda su familia y nos invitó:
—«Si estáis convencidos de que creo en el Señor, venid a hospedaros en mi casa.»
Y nos obligó a aceptar.
Palabra de Dios.
Salmo responsorial Sal 149, 1-2. 3-4. 5-6a y 9b (R/.: 4a)
R/. El Señor ama a su pueblo.
O bien:
Aleluya.
Cantad al Señor un cántico nuevo, resuene su alabanza en la asamblea de los fieles; que se alegre Israel por su Creador, los hijos de Sión por su Rey. R/.
Alabad su nombre con danzas,
cantadle con tambores y citaras;
porque el Señor ama a su pueblo
y adorna con la victoria a los humildes. R/.
Que los fieles festejen su gloria
y canten jubilosos en filas,
con vítores a Dios en la boca;
es un honor para todos sus fieles. R/.
Aleluya Jn 15, 26b. 27a
El Espíritu de la verdad dará testimonio de mi
—dice el Señor—;
y también vosotros daréis testimonio.
EVANGELIO
El Espíritu de la verdad dará testimonio de mi
+Lectura del santo evangelio según san Juan 15, 26-16, 4a
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
—«Cuando venga el Defensor, que os enviaré desde el Padre, el Espíritu de la verdad, que procede del Padre, él dará testimonio de mí; y también vosotros daréis testimonio, porque desde el principio estáis conmigo.
Os he hablado de esto, para que no tambaleéis. Os excomulgarán de la sinagoga; más aún, llegará incluso una hora cuando el que os dé muerte pensará que da culto a Dios. Y esto lo harán porque no han conocido ni al Padre ni a mí.
Os he hablado de esto para que, cuando llegue la hora, os acordéis de que yo os lo había dicho.»
Palabra del Señor.
El Señor le abrió el corazón para que aceptara lo que decía Pablo
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 16, 11-15
En aquellos días, zarpamos de Troas rumbo a Samotracia; al día siguiente salimos para Neápolis y de allí para Filipos, colonia romana, capital del distrito de Macedonia. Allí nos detuvimos unos días.
El sábado salimos de la ciudad y fuimos por la orilla del río a un sitio donde pensábamos que se reunían para orar; nos sentamos y trabamos conversación con
las mujeres que hablan acudido. Una de ellas, que se llamaba Lidia, natural de Tiatira, vendedora de púrpura, que adoraba al verdadero Dios, estaba escuchando; y el Señor le abrió el corazón para que aceptara lo que decía Pablo.
Se bautizó con toda su familia y nos invitó:
—«Si estáis convencidos de que creo en el Señor, venid a hospedaros en mi casa.»
Y nos obligó a aceptar.
Palabra de Dios.
Salmo responsorial Sal 149, 1-2. 3-4. 5-6a y 9b (R/.: 4a)
R/. El Señor ama a su pueblo.
O bien:
Aleluya.
Cantad al Señor un cántico nuevo, resuene su alabanza en la asamblea de los fieles; que se alegre Israel por su Creador, los hijos de Sión por su Rey. R/.
Alabad su nombre con danzas,
cantadle con tambores y citaras;
porque el Señor ama a su pueblo
y adorna con la victoria a los humildes. R/.
Que los fieles festejen su gloria
y canten jubilosos en filas,
con vítores a Dios en la boca;
es un honor para todos sus fieles. R/.
Aleluya Jn 15, 26b. 27a
El Espíritu de la verdad dará testimonio de mi
—dice el Señor—;
y también vosotros daréis testimonio.
EVANGELIO
El Espíritu de la verdad dará testimonio de mi
+Lectura del santo evangelio según san Juan 15, 26-16, 4a
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
—«Cuando venga el Defensor, que os enviaré desde el Padre, el Espíritu de la verdad, que procede del Padre, él dará testimonio de mí; y también vosotros daréis testimonio, porque desde el principio estáis conmigo.
Os he hablado de esto, para que no tambaleéis. Os excomulgarán de la sinagoga; más aún, llegará incluso una hora cuando el que os dé muerte pensará que da culto a Dios. Y esto lo harán porque no han conocido ni al Padre ni a mí.
Os he hablado de esto para que, cuando llegue la hora, os acordéis de que yo os lo había dicho.»
Palabra del Señor.
domingo, 25 de mayo de 2014
SAN BEDA, Confesor
25 de Mayo
SAN BEDA,
Confesor
SAN BEDA,
Confesor
Si alguno me ama, observará mi palabra,
lo amará, y vendremos a él,
y haremos en él nuestra morada.
(Juan, 14, 23).
(Juan, 14, 23).
San Beda, apodado el Venerable, desde la
edad de siete años fue confiado a San Benito Biscopio para que él lo educara.
Fuera del tiempo del Oficio divino, plúgole siempre estudiar, enseñar o
escribir, dedicándose sobre todo a la composición de comentarios sobre las
Sagradas Escrituras. El día de su muerte, el niño que le servía de secretario
le recordó que aún le faltaba componer una frase para acabar su tratado sobre
el Evangelio de San Juan. Dictóla el santo y, terminada su obra, recitando el Gloria Patri expiró. Corría el año 735.
I. No leas libros malos, ni siquiera
inútiles; éstos hacen perder el tiempo, aquellos inspiran impiedad o impureza.
Quieres aprender de ellos a hablar bien, y aprendes a vivir mal. Muchos libros
hay en los que aprenderás la ciencia y el talento unidos a la virtud. ¿No los
lees? Un mal libro es un tentador continuo, un demonio doméstico; échalo de tu
casa; de lo contrario él echará de ella la virtud.
II. Lee la vida de los santos; al decirte
lo que ellos han hecho, te enseñarán lo que tú debes hacer. Te desafío a leer
la vida de un santo sin experimentar el deseo de llegar a ser tú mismo un
santo. En fin, no dejes pasar ningún día sin hacer alguna lectura espiritual:
es el alimento de tu alma; hablas a Dios en la oración. Él te habla en la
lectura espiritual: escúchalo, y pon de inmediato en práctica lo que hayas
leído. Que tus lecturas o tus oraciones sean continuas; ora
dirígete a Dios, ora escucha su palabra. (San Cipriano).
III. Lee a menudo en el libro de tu
conciencia. Todos los otros libros serán inútiles si no conoces éste. Estudia
tus inclinaciones, tus defectos, conócete a ti mismo. Este libro será abierto
el día del juicio; ¿podrás darlo a conocer sin temor? ¡Cuán pocos hay que se
conozcan a sí mismos! Mira en el examen de cada día, y en el examen
preparatorio a la confesión, las faltas que has cometido; trae a tu memoria los
años transcurridos, y borra con tus lágrimas los pecados escritos en este libro
de tu conciencia, no sea que se lo condene a ser quemado. Levántate contra ti mismo en el
tribunal de tu conciencia. (San Agustín).
La lectura espiritual
Orad por vuestros enemigos.
Orad por vuestros enemigos.
ORACIÓN
Oh Dios, que ilustráis a vuestra Iglesia
por la ciencia del bienaventurado Beda, vuestro confesor y doctor, conceded a
vuestros servidores ser siempre ilustrados por sus méritos. Por J. C. N. S.
Amén.
GREGORIO VII, Papa y Confesor
25 de Mayo
GREGORIO VII,
Papa y Confesor
GREGORIO VII,
Papa y Confesor
Sufro por Jesucristo hasta estar en cadenas como un criminal,
pero la palabra de Dios no está encadenada.(2 Timoteo, 2, 9).
pero la palabra de Dios no está encadenada.(2 Timoteo, 2, 9).
Este
Papa fue poderoso en obras y en palabras. Con tanto celo trabajó en el
restablecimiento de la disciplina eclesiástica, en la propagación de la fe, en
la extirpación de los errores y abusos, que puede decirse que ningún Papa,
desde los tiempos apostólicos, soportó más penurias y tribulaciones por el
bien de la Iglesia, y combatió más valientemente por su libertad. Como muro
de acero opúsose a las sacrílegas pretensiones del emperador Enrique IV. Sitió
éste a Roma y forzó al Santo Pontífice a refugiarse en Montecasino primero
y, después, en Salerno, donde sucumbió al exceso de sus fatigas, el 25 de
mayo de 1085. Antes de expirar, pronunció las palabras del Salmista: "He
amado la justicia y he odiado la iniquidad"; y agregó: "por ello
muero en el exilio".
I.
Nuestro cuerpo es la prisión de nuestra alma; las cadenas, de que está cargada
en esta prisión, le impiden elevarse hasta Dios. El Rey David y el Apóstol
de los gentiles dolíanse de esta cautividad. Y tú, oh hombre, amas esta prisión y temes la libertad. ¡Ah! si
conocieses la dicha que se gusta en el cielo en la libertad de los hijos de
Dios, pedirías al Señor que rompa tus cadenas. ¡Habitantes del cielo, cuán
felices sois por haber dejado esta prisión para ir a habitar un palacio de luz!
II. Nuestras cadenas son nuestras pasiones,
nuestra concupiscencia, nuestros deseos y nuestros odios; ello es lo que nos ata
a la tierra y nos impide elevarnos hasta Dios. ¡Señor, romped mis cadenas,
desasidme de las creaturas, y entonces comenzaré ya desde esta vida el
sacrificio de alabanza que debo continuar durante la eternidad! El primer
grado de la libertad, es no ser esclavo de las pasiones. (San Agustín).
III. Estamos, todos, condenados a muerte y sólo por ésta saldremos de nuestra prisión terrenal; es una sentencia que se
ejecuta en seguida en algunos y después en otros. Tu cuerpo se consume, tus
ojos se debilitan, tus cabellos encanecen... ¿Qué significa eso, si no que
tu prisión se desmorona, que pronto tu alma encontrará salida para obtener
la libertad? Tiembla, pues, pecador, porque saldrás de esta cautividad para
entrar en el infierno. Regocijaos, almas
justas; saldréis de la prisión para ascender a un trono. Que lo
queramos o no, avanzamos cada día, cada
instante, hacia nuestro destino (San Gregorio).
La constancia en las tribulaciones
Orad por los
que
son perseguidos.
ORACIÓN
Oh Dios, fortaleza
de los que en Vos esperan, que habéis revestido al bienaventurado Gregario,
vuestro Pontífice, de constancia inquebrantable para la defensa de la
libertad de la Iglesia, concedednos, por su ejemplo e intercesión, la
gracia de superar valientemente los obstáculos que se oponen a nuestra salvación. Por J. C. N. S. Amén.
sábado, 24 de mayo de 2014
SEXTO DOMINGO DE PASCUA
PRIMERA LECTURA
Les imponían las manos y recibían el Espíritu Santo
Lectura de los Hechos de los Apóstoles 8, 5-8. 14-17
En aquellos días, Felipe bajó a la ciudad de Samaría y predicaba allí a Cristo. El gentío escuchaba con aprobación lo que decía Felipe, porque habían oído hablar de los signos que hacía y los estaban viendo: de muchos poseídos salían los espíritus inmundos lanzando gritos, y muchos paralíticos y lisiados se curaban. La ciudad se llenó de alegría.
Cuando los apóstoles, que estaban en Jerusalén, se enteraron de que Samaría había recibido la palabra de Dios, enviaron a Pedro y a Juan; ellos bajaron hasta allí y oraron por los fieles, para que recibieran el Espíritu Santo; aún no había bajado sobre ninguno, estaban solo bautizados en el nombre del Señor Jesús. Entonces les imponían las manos y recibían el Espíritu Santo.
Palabra de Dios.
Salmo responsorial Sal 65, 1-3a. 4-5. 6-7a. 16 y 20
V/. Aclamad al Señor, tierra entera. (o, Aleluya ).
R/. Aclamad al Señor, tierra entera.
V/. Aclamad al Señor, tierra entera;
tocad en honor de su nombre, cantad himnos a su gloria.
Decid a Dios: «Qué temibles son tus obras.»
R/. Aclamad al Señor, tierra entera.
V/. Que se postre ante ti la tierra entera, que toquen en tu honor,
que toquen para tu nombre.
Venid a ver las obras de Dios,
sus temibles proezas en favor de los hombres.
R/. Aclamad al Señor, tierra entera.
V/. Transformó el mar en tierra firme, a pie atravesaron el río.
Alegrémonos con Dios,
que con su poder gobierna eternamente.
R/. Aclamad al Señor, tierra entera.
V/. Fieles de Dios, venid a escuchar;
os contaré lo que ha hecho conmigo.
Bendito sea Dios que no rechazó mi súplica.
R/. Aclamad al Señor, tierra entera.
SEGUNDA LECTURA
Murió en la carne, pero volvió a la vida por el Espíritu
Lectura de la primera carta del Apóstol San Pedro 3, 15-18
Hermanos:
Glorificad en vuestros corazones a Cristo Señor y estad siempre prontos para dar razón de vuestra esperanza a todo el que os la pidiere; pero con mansedumbre y respeto y en buena conciencia, para que en aquello mismo en que sois calumniados queden confundidos los que denigran vuestra buena conducta en Cristo; que mejor es padecer haciendo el bien, si tal es la voluntad de Dios, que padecer haciendo el mal.
Porque también Cristo murió una vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios. Murió en la carne, pero volvió a la vida por el Espíritu.
Palabra de Dios
Aleluya Jn 14, 23
Si no se canta, puede omitirse
Aleluya, aleluya.
Si alguno me ama guardará mi palabra
—dice el Señor—, y mi Padre lo amará y vendremos a él.
Aleluya.
EVANGELIO
Yo le pediré al Padre que os dé otro Defensor
+Lectura del santo Evangelio según San Juan 14, 15-21
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
—Si me amáis, guardaréis mis mandamientos. Yo le pediré al Padre que os dé otro Defensor que esté siempre con vosotros, el Espíritu de la verdad. El mundo no puede recibirlo porque no lo ve ni lo conoce; vosotros, en cambio, lo conocéis porque vive con vosotros y está con vosotros.
No os dejaré desamparados, volveré. Dentro de poco el mundo no me verá, pero vosotros me veréis, y viviréis, porque yo sigo viviendo. Entonces sabréis que yo estoy con mi Padre, vosotros conmigo y yo con vosotros. El que acepta mis mandamientos y los guarda, ese me ama; al que me ama, lo amará mi Padre, y yo también lo amaré y me revelaré a él.
Palabra del Señor.
Les imponían las manos y recibían el Espíritu Santo
Lectura de los Hechos de los Apóstoles 8, 5-8. 14-17
En aquellos días, Felipe bajó a la ciudad de Samaría y predicaba allí a Cristo. El gentío escuchaba con aprobación lo que decía Felipe, porque habían oído hablar de los signos que hacía y los estaban viendo: de muchos poseídos salían los espíritus inmundos lanzando gritos, y muchos paralíticos y lisiados se curaban. La ciudad se llenó de alegría.
Cuando los apóstoles, que estaban en Jerusalén, se enteraron de que Samaría había recibido la palabra de Dios, enviaron a Pedro y a Juan; ellos bajaron hasta allí y oraron por los fieles, para que recibieran el Espíritu Santo; aún no había bajado sobre ninguno, estaban solo bautizados en el nombre del Señor Jesús. Entonces les imponían las manos y recibían el Espíritu Santo.
Palabra de Dios.
Salmo responsorial Sal 65, 1-3a. 4-5. 6-7a. 16 y 20
V/. Aclamad al Señor, tierra entera. (o, Aleluya ).
R/. Aclamad al Señor, tierra entera.
V/. Aclamad al Señor, tierra entera;
tocad en honor de su nombre, cantad himnos a su gloria.
Decid a Dios: «Qué temibles son tus obras.»
R/. Aclamad al Señor, tierra entera.
V/. Que se postre ante ti la tierra entera, que toquen en tu honor,
que toquen para tu nombre.
Venid a ver las obras de Dios,
sus temibles proezas en favor de los hombres.
R/. Aclamad al Señor, tierra entera.
V/. Transformó el mar en tierra firme, a pie atravesaron el río.
Alegrémonos con Dios,
que con su poder gobierna eternamente.
R/. Aclamad al Señor, tierra entera.
V/. Fieles de Dios, venid a escuchar;
os contaré lo que ha hecho conmigo.
Bendito sea Dios que no rechazó mi súplica.
R/. Aclamad al Señor, tierra entera.
SEGUNDA LECTURA
Murió en la carne, pero volvió a la vida por el Espíritu
Lectura de la primera carta del Apóstol San Pedro 3, 15-18
Hermanos:
Glorificad en vuestros corazones a Cristo Señor y estad siempre prontos para dar razón de vuestra esperanza a todo el que os la pidiere; pero con mansedumbre y respeto y en buena conciencia, para que en aquello mismo en que sois calumniados queden confundidos los que denigran vuestra buena conducta en Cristo; que mejor es padecer haciendo el bien, si tal es la voluntad de Dios, que padecer haciendo el mal.
Porque también Cristo murió una vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios. Murió en la carne, pero volvió a la vida por el Espíritu.
Palabra de Dios
Aleluya Jn 14, 23
Si no se canta, puede omitirse
Aleluya, aleluya.
Si alguno me ama guardará mi palabra
—dice el Señor—, y mi Padre lo amará y vendremos a él.
Aleluya.
EVANGELIO
Yo le pediré al Padre que os dé otro Defensor
+Lectura del santo Evangelio según San Juan 14, 15-21
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
—Si me amáis, guardaréis mis mandamientos. Yo le pediré al Padre que os dé otro Defensor que esté siempre con vosotros, el Espíritu de la verdad. El mundo no puede recibirlo porque no lo ve ni lo conoce; vosotros, en cambio, lo conocéis porque vive con vosotros y está con vosotros.
No os dejaré desamparados, volveré. Dentro de poco el mundo no me verá, pero vosotros me veréis, y viviréis, porque yo sigo viviendo. Entonces sabréis que yo estoy con mi Padre, vosotros conmigo y yo con vosotros. El que acepta mis mandamientos y los guarda, ese me ama; al que me ama, lo amará mi Padre, y yo también lo amaré y me revelaré a él.
Palabra del Señor.
SÁBADO QUINTA SEMANA PASCUA
PRIMERA LECTURA
Ven a Macedonia y ayúdanos
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 16, 1-10
En aquellos días, Pablo fue a Derbe y luego a Listra. Habla allí un discípulo que se llamaba Timoteo, hijo de un griego y de una judía creyente. Los hermanos de Listra y de Iconio daban buenos informes de él. Pablo quiso llevárselo y lo circuncidó, por consideración a los judíos de la región, pues todos sabían que su padre era griego.
Al pasar por las ciudades, comunicaban las decisiones de los apóstoles y presbíteros de Jerusalén, para que las observasen. Las Iglesias se robustecían en la fe y crecían en número de día en día.
Como el Espíritu Santo les impidió anunciar la palabra en la provincia de Asia, atravesaron Frigia y Galacia. Al llegar a la frontera de Misia, intentaron entrar en Bitinia, pero el Espíritu de Jesús no se lo consintió. Entonces dejaron Misia a un lado y bajaron a Troas.
Aquella noche Pablo tuvo una visión: se le apareció un macedonio, de pie, que le rogaba: «Ven a Macedonia y ayúdanos.»
Apenas tuvo la visión, inmediatamente tratamos de salir para Macedonia, seguros de que Dios nos llamaba a predicarles el Evangelio.
Palabra de Dios.
Salmo responsorial Sal 99, 1-2. 3. 5 (R/.: 1)
R/. Aclama al Señor, tierra entera.
O bien:
Aleluya
Aclama al Señor, tierra entera, servid al Señor con alegría, entrad en su presencia con vítores. R/.
Sabed que el Señor es Dios:
que él nos hizo y somos suyos,
su pueblo y ovejas de su rebaño. R/.
El Señor es bueno,
su misericordia es eterna,
su fidelidad por todas las edades. R/.
Aleluya Col 3,1
Ya que habéis resucitado con Cristo,
buscad los bienes de allá arriba,
donde está Cristo, sentado a la derecha de Dios.
EVANGELIO
No sois del mundo, sino que yo os he escogido sacándoos del mundo
+Lectura del santo evangelio según san Juan 15, 18-21
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
—«Si el mundo os odia, sabed que me ha odiado a mi antes que a vosotros.
Si fuerais del mundo, el mundo os amaría como cosa suya, pero como no sois del mundo, sino que yo os he escogido sacándoos del mundo, por eso el mundo os odia.
Recordad lo que os dije: "No es el siervo más que su amo. Si a mí me han perseguido, también a vosotros os perseguirán; si han guardado mi palabra, también guardarán la vuestra."
Y todo eso lo harán con vosotros a causa de mi nombre, porque no conocen al que me envió.»
Palabra del Señor.
viernes, 23 de mayo de 2014
APARICIÓN DE SANTIAGO APÓSTOL
23 de Mayo
APARICIÓN DE
SANTIAGO APÓSTOL(*)
APARICIÓN DE
SANTIAGO APÓSTOL(*)
Entre los innumerables y señalados beneficios que
ha recibido España de su bienaventurado apóstol y defensor Santiago, es digno
de eterna recordación y agradecimiento el que alcanzó en Clavijo. Porque
dominando aún en España los sarracenos y oprimiendo a los pueblos cristianos
con graves y deshonrosos tributos, el rey Rainiro, que había subido al trono de
León, rechazó sus injuriosas demandas y procuró con toda sus fuerzas
enflaquecer el poder de los moros y librar a nuestra patria de aquella tan dura
servidumbre. Hizo pues un llamamiento general a las armas, y juntando un
poderoso ejército se entró en las tierras de los enemigos. Abderramán lleno
de coraje, llamó en su auxilio hasta las tropas africanas, para salir a su vez
al encuentro de los cristianos. Encontráronse los ejércitos cerca de Avelda y
en aquella comarca se dio la batalla de poder a poder, y pelearon con dudoso
suceso, hasta que cerrando la noche, mandó don Ramiro re tirar sus tropas
cansadas y destrozadas al vecino collado llamado Clavijo, donde se fortificó lo
mejor que pudo e hizo curar a los heridos. El rey, oprimido de tristeza y de
cuidado, se quedó adormecido, y entre sueños se le apareció un varón
celestial de gran majestad y grandeza, y preguntándole el rey quién era:
"soy, respondió, Santiago Apóstol, a quien ha con fiado Dios la
protección de España. ¡Buen ánimo! mañana te ayudaré y alcanzarás ilustre
victoria de tus enemigos". Despertó el rey con esta visión y dio cuentas
de ella a los obispos que seguían su campo y a los capitanes del ejército; y
al amanecer, dada la señal del combate, bajaron las huestes españolas del
monte; y como bravos leones se arrojaron sobre los bárbaros, invocando el
nombre de Santiago. Asombráronse los sarracenos al ver el ímpetu y valor con
que los acometían unos enemigos a quienes contaban por vencidos, y creció más
su confusión con los favores que nos vinieron del cielo. Porque Santiago,
cumpliendo la palabra que había dado al rey, se dejó ver en el aire, cercado
de una luz resplandeciente, que a los cristianos infundía grande confianza y
fortaleza, y a los moros terror y espanto. Venía el santo Apóstol montado en
un blanco corce1 en una mano traía un estandarte blanco en medio del cual
campeaba una cruz roja, y con la otra mano blandía una espada fulminante que
parecía un rayo. Capitaneando así nuestra gente se alcanzó la más ilustre
victoria. Unos setenta mil sarracenos cayeron muertos en el campo, quedando
humillada desde aquel día la soberbia de los moros, y España libre del
ignominioso tributo.
REFLEXIÓN
Desde este tiempo comenzaron los
soldados españoles a invocar en las guerras al glorioso apóstol como a su
valeroso y singular defensor, lo cual hacen en todas las batallas, y la señal
para acometer y cerrar con el enemigo, hecha oración y la señal de la cruz, es
invocar al santo y decir: "¡Santiago, cierra España!" Y por este
singular patrocinio del santo apóstol han tenido felicísimas sucesos y acabado
cosas tan extrañas y heroicas que humanamente no parece que se podían hacer.
Invoquemos también nosotros al santo para que nos defienda de nuestros enemigos
visibles e in visibles y especialmente de los demonios y hombres diabólicos que
causan la perdición temporal y eterna de los hombres.
ORACIÓN
¡Oh gloriosa Santa Rita de Casia! Con el alma
llena de confianza por los continuos favores que alcanzas del cielo, en bien de
tus fieles devotos, vengo hoy a tu presencia, a rogarte que intercedas con tu
Amado Esposo y Redentor del mundo, a fin de que oiga benigno lo que solicito de
su gran poder e infinita misericordia. A ti, que recibiste en el transcurso de
tu larga y santa vida, tantas y tan repetidas muestras de ser un alma
privilegiada de su Amor, te atenderá bondadoso, si le ruegas por mí con ese
ardiente fervor que siempre te animaba cuando te postrabas a orar a los pies del
santo Crucifijo. Por J. C. N. S. Amén.
* Flos Sanctorum de
la Familia Cristiana, P Francisco De Paula Morell, S. J., Ed. Difusión, S. A.,
Buenos Aires, 1943.
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