viernes, 9 de mayo de 2014

SAN GREGORIO OSTIENSE, Obispo

9 de Mayo
SAN GREGORIO OSTIENSE,
Obispo
    Santo muy venerado en Navarra y en La Rioja. No nos consta ni la patria, ni los padres, ni su primera educación. Aunque se puede aventurar, en virtud a su apellido, que venía de la ciudad de Ostia, el puerto de Roma. Sí se sabe que entró joven en la Orden de San Benito y ya desde su noviciado brilló por su ciencia y su virtud. También sabemos que vivió durante un tiempo en Navarra, tal vez como legado del Papa. En el año 1039 sabemos que estaba en Nájera, entonces capital del reino, y que causaba admiración por su bondad, su sabiduría y sus milagros (en uno de ellos parece que hizo desaparecer una plaga de langostas, lo que explica que se le invoque en casos parecidos). Su vida se cruza providencialmente con la de un hombre que buscaba a Dios con una gran ansiedad y que era rechazado en todas partes, santo Domingo de la Calzada. Santo Domingo, que fue paje y discípulo suyo, junto a él se inició en la vida religiosa, y así a su muerte, el casi desconocido obispo de lejanas tierras dejó en herencia a los españoles otro gran santo. Los cinco años que habían durado sus grandes trabajos, continuos sacrificios e incesantes fatigas, debilitaron totalmente su salud. Cayó enfermo de gravedad y se retiró a Logroño, muriendo en el año 1044.

VIERNES DE LA TERCERA SEMANA DE PASCUA

PRIMERA LECTURA
Es un instrumento elegido por mí para dar a conocer mi nombre a los pueblos

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 9, 1-20

En aquellos días, Saulo seguía echando amenazas de muerte contra los discípulos del Señor. Fue a ver al sumo sacerdote y le pidió cartas para las sinagogas de Damasco, autorizándolo a traerse presos a Jerusalén a todos los que seguían el nuevo camino, hambres y mujeres.
En el viaje, cerca ya de Damasco, de repente, una luz celeste lo envolvió con su resplandor. Cayó a tierra y oyó una voz que le decía:
—«Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?»
Pregunto el:
—«¿Quién eres, Señor?»
Respondió la voz:
—«Soy Jesús, a quien tú persigues. Levántate, entra en la ciudad, y allí te dirán lo que tienes que hacer.»
Sus compañeros de viaje se quedaron mudos de estupor, porque oían la voz, pero no veían a nadie. Saulo se levantó del suelo y, aunque tenía los ojos abiertos, no
veía. Lo llevaron de la mano hasta Damasco. Allí estuvo tres días ciego, sin comer ni beber.
Había en Damasco un discípulo, que se llamaba Ananías. El Señor lo llamó en una visión:
—«Ananías.»
Respondió él:
—«Aquí estoy, Señor.»
El Señor le dijo:
—«Ve a la calle Mayor, a casa de Judas, y pregunta por un tal Saulo de Tarso. Está orando, y ha visto a un cierto Ananías que entra y le impone las manos para que recobre la vista.»
Ananías contestó:
—«Señor, he oído a muchos hablar de ese individuo y del daño que ha hecho a tus santos en Jerusalén. Además, trae autorización de los sumos sacerdotes para llevarse presos a todos los que invocan tu nombre.»
El Señor le dijo:
—«Anda, ve; que ese hombre es un instrumento elegido por mí para dar a conocer mi nombre a pueblos y reyes, y a los israelitas. Yo le enseñaré lo que tiene que sufrir por mi nombre.»
Salió Ananías, entró en la casa, le impuso las manos y dijo:
—«Hermano Saulo, el Señor Jesús, que se te apareció cuando venías por el camino, me ha enviado para que recobres la vista y te llenes de Espíritu Santo.»
Inmediatamente se le cayeron de los ojos una especie de escamas, y recobró la vista. Se levantó, y lo bautizaron. Comió, y le volvieron las fuerzas.
Se quedó unos días con los discípulos de Damasco, y luego se puso a predicar en las sinagogas, afirmando que Jesús es el Hijo de Dios.
Palabra de Dios.


Salmo responsorial Sal 116, 1. 2 (R/.: Mc 16, 15)
R/. Id al mundo entero y proclamad el Evangelio.
O bien:
Aleluya.


Alabad al Señor, todas las naciones, aclamadlo, todos los pueblos. R/.
Firme es su misericordia con nosotros, su fidelidad dura por siempre. R/.


Aleluya Jn 6, 56

El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él —dice el Señor—.


EVANGELIO
Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida

 +Lectura del santo evangelio según san Juan 6, 52-59

En aquel tiempo, disputaban los judíos entre si:
—«¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?»
Entonces Jesús les dijo:
—«Os aseguro que si no coméis la carne del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día.
Mi carne es verdadera comida, y mi sangre es verdadera bebida.
El que come mi carne y bebe mi sangre habita en mí y yo en él.
El Padre que vive me ha enviado, y yo vivo por el Padre; del mismo modo, el que me come vivirá por mí.
Éste es el pan que ha bajado del cielo: no como el de vuestros padres, que lo comieron y murieron; el que come este pan vivirá para siempre.»
Esto lo dijo Jesús en la sinagoga, cuando enseñaba en Cafarnaún.
Palabra del Señor.

jueves, 8 de mayo de 2014

JUEVES DE LA TERCERA SEMANA DE PASCUA

PRIMERA LECTURA
Siguió su viaje lleno de alegría

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 8, 26-40

En aquellos días, el ángel del Señor le dijo a Felipe:
—«Ponte en camino hacia el Sur, por la carretera de Jerusalén a Gaza, que cruza el desierto.»
Se puso en camino y, de pronto, vio venir a un etíope; era un eunuco, ministro de Candaces, reina de Etiopía e intendente del tesoro, que habla ido en peregrinación a Jerusalén. Iba de vuelta, sentado en su carroza, leyendo el profeta Isaías.
El Espíritu dijo a Felipe:
—«Acércate y pégate a la carroza.»
Felipe se acercó corriendo, le oyó leer el profeta Isaías, y le preguntó:
—«¿Entiendes lo que estás leyendo?»
Contestó:
—«¿Y cómo voy a entenderlo, si nadie me guía?»
Invitó a Felipe a subir y a sentarse con él. El pasaje de la Escritura que estaba leyendo era éste:
«Como cordero llevado al matadero, como oveja ante el esquilador, enmudecía y no abría la boca.
Sin defensa, sin justicia se lo llevaron, ¿quién meditó en su destino?
Lo arrancaron de los vivos.»
El eunuco le preguntó a Felipe:
—«Por favor, ¿de quién dice esto el profeta?; ¿de él mismo o de otro?»
Felipe se puso a hablarle y, tomando pie de este pasaje, le anunció el Evangelio de Jesús. En el viaje llegaron a un sitio donde había agua, y dijo el eunuco:
—«Mira, agua. ¿Qué dificultad hay en que me bautice?»
Mandó parar la carroza, bajaron los dos al agua, y Felipe lo bautizó. Cuando salieron del agua, el Espíritu del Señor arrebató a Felipe. El eunuco no volvió a verlo, y siguió su viaje lleno de alegría.
Felipe fue a parar a Azoto y fue evangelizando los poblados hasta que llegó a Cesarea.
Palabra de Dios.


Salmo responsorial Sal 65, 8-9. 16-17. 20 (R/.: 1)

R/. Aclamad al Señor, tierra entera.
O bien:
Aleluya.


Bendecid, pueblos, a nuestro Dios, haced resonar sus alabanzas, porque él nos ha devuelto la vida y no dejó que tropezaran nuestros pies. R/.
Fieles de Dios, venid a escuchar, os contaré lo que ha hecho conmigo: a él gritó mi boca y lo ensalzó mi lengua. R/.
Bendito sea Dios, que no rechazó mi súplica ni me retiró su favor. R/.


Aleluya Jn 6, 51

Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo —dice el Señor—; el que coma de este pan vivirá para siempre.


EVANGELIO
Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo

 +Lectura del santo evangelio según san Juan 6, 44-51

En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente:
—«Nadie puede venir a mi, si no lo atrae el Padre que me ha enviado.
Y yo lo resucitaré el último día.
Está escrito en los profetas: "Serán todos discípulos de Dios."
Todo el que escucha lo que dice el Padre y aprende viene a mi.
No es que nadie haya visto al Padre, a no ser el que procede de Dios: ése ha visto al Padre.
Os lo aseguro: el que cree tiene vida eterna.
Yo soy el pan de la vida. Vuestros padres comieron en el desierto el maná y murieron: éste es el pan que baja del cielo, para que el hombre coma de él y no muera.
Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre.
Y el pan que yo daré es mi carne para la vida del mundo.»
Palabra del Señor.

miércoles, 7 de mayo de 2014

SAN BENEDICTO II, Papa

7 de mayo

SAN BENEDICTO II,
Papa

   La fecha de su nacimiento es desconocida; murió el 8 de mayo del año 685; era romano y su padre se llamaba Juan. De joven fue enviado a una escuela de canto, se distinguió por sus conocimientos de las escrituras y destacó mucho en el canto, como sacerdote fue muy conocido por su humildad, amor por los pobres, y generosidad. Fue elegido Papa el 26 de junio del año 684, luego de un período de más de once meses. Para abreviar la vacante de la Santa Sede que seguía a la muerte de los papas, él obtuvo del Emperador Constantino Pogonato un decreto que al mismo tiempo que abolía la confirmación imperial, la traspasaba al exarca en Italia [cf. "Liber Diurnus RR. PP., ed. Sickel (Vienna, 1889), y Duchesne´s criticism, "Le Liber Diurnus" (Paris, 1891)]. El Emperador Constantino le envío un bucle del cabello de sus dos hijos y de esta forma fueron adoptados por el Papa Benedicto II. Con el fin de ayudar a suprimir el Monotelísmo(1) él procuro obtener el sometimiento de los obispos españoles a los decretos del Sexto Concilio General (ver ep. in P.L., XCVI, 423) y lograr la sumisión de Macario antiguo obispo de Antioquía. Él fue uno de los papas que favoreció la causa de San Wilfredo de York (Eddius, "Vita Wilfridi", ed. Raine in "Historians of York", I, 62 sqq. Cf. Raine, "Lives of the Archbishops of York", I 55 sqq). Él restauró muchas de las iglesias de Roma restituyó al clero y es recordado por el cuidado de los pobres, los sacristanes laicos fueron beneficiados con su generosidad. Fue enterrado en San Pedro.
   La fuente más importante para conocer la historia de los nueve primeros Papas que usaron el nombre de Benedicto, son los datos biográficos que aparecen en el Liber Pontificalis, en la más conocida edición de Duchesne, el Liber Pontificalis ( París 1886 - 92) y la última obra de Mommsen, Gesta Pontif.Roman (hasta el final de el reinado de Constantino, Berlín, 1898) Jaffé, Regesta Pont.Rom.(2d ed.,Leipzig, 1885) dando un resumen de las cartas de cada Papa, mencionando dónde pueden ser leidas más detenidamente. Más información acerca de estos Papas, puede ser encontrada en una más amplia Historia de la Iglesia o en una Historia de la ciudad de Roma. Los más completos relatos en Inglés, pueden ser leídos en Mann, Vidas de los Papas en la temprana edad media (Londres, 1902, en varios pasajes).

 (1) Monotelismo, herejía del siglo VII que admitía en Cristo dos naturalezas, Divina y Humana pero una sola voluntad, la Divina.

MIÉRCOLES DE LA TERCERA SEMANA DE PASCUA

PRIMERA LECTURA
Al ir de un lugar para otro, iban difundiendo el Evangelio

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 8, 1b-8

Aquel día, se desató una violenta persecución contra la Iglesia de Jerusalén; todos, menos los apóstoles, se dispersaron por Judea y Samaria.
Unos hombres piadosos enterraron a Esteban e hicieron gran duelo por él.
Saulo se ensañaba con la Iglesia; penetraba en las casas y arrastraba a la cárcel a hombres y mujeres.
Al ir de un lugar para otro, los prófugos iban difundiendo el Evangelio. Felipe bajó a la ciudad de Samaria y predicaba allí a Cristo. El gentío escuchaba con aprobación lo que decía Felipe, porque habían oído hablar de los signos que hacía, y los estaban viendo: de muchos poseídos salían los espíritus inmundos lanzando gritos, y muchos paralíticos y lisiados se curaban. La ciudad se llenó de alegría.
Palabra de Dios.


Salmo responsorial Sal 65, 1-3a. 4-5. 6-7a (R/.: 1)

R/. Aclamad al Señor, tierra entera.
O bien:
Aleluya.


Aclamad al Señor, tierra entera; tocad en honor de su nombre, cantad himnos a su gloria Decid a Dios: «¡Qué terribles son tus obras!» R/.
Que se postre ante ti la tierra entera, que toquen en tu honor, que toquen para tu nombre. Venid a ver las obras de Dios, sus temibles proezas en favor de los hombres. R/.
Transformó el mar en tierra firme, a pie atravesaron el río. Alegrémonos con Dios, que con su poder gobierna enteramente. R/.


Aleluya cf. Jn 6, 40
Todo el que cree en el Hijo tiene vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día —dice el Señor—.


EVANGELIO
Ésta es la voluntad del Padre: que todo el que ve al Hijo tenga vida eterna
 +Lectura del santo evangelio según san Juan 6, 35-40

En aquel tiempo, dijo Jesús a la gente:
—«Yo soy el pan de la vida. El que viene a mí no pasará hambre, y el que cree en mí nunca pasará sed; pero, como os he dicho, me habéis visto y no creéis.
Todo lo que me da el Padre vendrá a mi, y al que venga a mí no lo echaré afuera, porque he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado.
Ésta es la voluntad del que me ha enviado: que no pierda nada de lo que me dio, sino que lo resucite en el último día.
Ésta es la voluntad de mi Padre: que todo el que ve al Hijo y cree en él tenga vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día.»
Palabra del Señor.

martes, 6 de mayo de 2014

SAN EDBERTO DE LINDISFARNE Obispo

6 de Mayo
SAN EDBERTO DE LINDISFARNE
Obispo
(687) 
  De este Edberto sólo sabemos que fue sucesor de san Cutberto en la sede episcopal de Lindisfarne, un islote llamado «isla santa» que hay frente a la costa noroeste de Inglaterra, hacia el año 687. Decía San Beda de nuestro santo que era «Hombre bien conocido por su conocimiento de las Escrituras, su obediencia a los mandamientos de Dios y su generosidad en las limosnas». Cuando murió un 6 de mayo, cumpliendo sus deseos se le sepultó junto a san Cutberto, cuyo cuerpo incorrupto se había exhumado poco antes de morir él, y en la doble tumba donde estaban hermanados los dos obispos de Lindisfarne florecieron numerosos milagros que se les atribuían conjuntamente. No es mucha información, ni tampoco muy concreta, para una semblanza, pero disponemos de lo esencial: unos cuantos rasgos que definen al cristiano y el hecho tan frecuente en la historia de que la santidad se contagia y se arracima. En este caso, después de muertos su intercesión no es fácil de identificar, como si se velase discretamente remitiendo cualquier posible honor humano a Dios.

MARTES DE LA TERCERA SEMANA DE PASCUA

PRIMERA LECTURA
Señor Jesús, recibe mi espíritu

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 7, 51-8, 1a

En aquellos días, Esteban decía al pueblo, a los ancianos y a los escribas:
—«¡Duros de cerviz, incircuncisos de corazón y de oídos! Siempre resistís al Espíritu Santo, lo mismo que vuestros padres. ¿Hubo un profeta que vuestros padres no persiguieran? Ellos mataron a los que anunciaban la venida del Justo, y
ahora vosotros lo habéis traicionado y asesinado; recibisteis la Ley por mediación de ángeles, y no la habéis observado.»
Oyendo estas palabras, se recomían por dentro y rechinaban los dientes de rabia. Esteban, lleno de Espíritu Santo, fijó la mirada en el cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús de pie a la derecha de Dios, y dijo:
—«Veo el cielo abierto y al Hijo del hombre de pie a la derecha de Dios.»
Dando un grito estentóreo, se taparon los oídos; y, como un solo hombre, se abalanzaron sobre él, lo empujaron fuera de la ciudad y se pusieron a apedrearlo. Los testigos, dejando sus capas a los pies de un joven llamado Saulo, se pusieron también a apedrear a Esteban, que repetía esta invocación:
—«Señor Jesús, recibe mi espíritu.»
Luego, cayendo de rodillas, lanzó un grito:
—«Señor, no les tengas en cuenta este pecado.»
Y, con estas palabras, expiró.
Saulo aprobaba la ejecución.
Palabra de Dios.


Salmo responsorial
Sal 30, 3cd-4. 6ab y 7b y 8a. 17 y 21ab (R/.: 6a)

R/. A tus manos, Señor, encomiendo mi espíritu.
O bien:
Aleluya.
Sé la roca de mi refugio,
un baluarte donde me salve,
tú que eres mi roca y mi baluarte;
por tu nombre dirígeme y guíame. R/.
A tus manos encomiendo mi espíritu:
tú, el Dios leal, me librarás;
yo confío en el Señor.
Tu misericordia sea mi gozo y mi alegría. R/.
Haz brillar tu rostro sobre tu siervo,
sálvame por tu misericordia.
En el asilo de tu presencia los escondes
de las conjuras humanas. R/.


Aleluya Jn 6, 35ab

Yo soy el pan de la vida
—dice el Señor—;
el que viene a mi no pasará hambre.


EVANGELIO
No fue Moisés, sino que es mi Padre el que da el verdadero pan del cielo

 +Lectura del santo evangelio según san Juan 6, 30-35

En aquel tiempo, dijo la gente a Jesús: —«¿Y qué signo vemos que haces tú, para que creamos en ti? ¿Cuál es tu obra? Nuestros padres comieron el maná en el desierto, como está escrito: “Les dio a comer pan del cielo."»
Jesús les replicó:
—«Os aseguro que no fue Moisés quien os dio pan del cielo, sino que es mi Padre el que os da el verdadero pan del cielo. Porque el pan de Dios es el que baja del cielo y da vida al mundo.»
Entonces le dijeron:
—«Señor, danos siempre de este pan.»
Jesús les contestó:
—«Yo soy el pan de la vida. El que viene a mí no pasará hambre, y el que cree en mí nunca pasará sed.»
Palabra del Señor.