sábado, 17 de marzo de 2012

SÁBADO TERCERA SEMANA CUARESMA



PRIMERA LECTURA
Quiero misericordia, y no sacrificios
Lectura de la profecía de Oseas 6, 1b-6
Vamos a volver al Señor:
él, que nos despedazó, nos sanará;
él, que nos hirió, nos vendará.
En dos días nos sanará;
al tercero nos resucitará;
y viviremos delante de él.
Esforcémonos por conocer al Señor:
su amanecer es como la aurora,
y su sentencia surge como la luz.
Bajará sobre nosotros como lluvia temprana,
como lluvia tardía que empapa la tierra.
– «¿Qué haré de ti, Efraín?
¿Qué haré de ti, Judá?
Vuestra piedad es como nube mañanera,
como rocío de madrugada que se evapora.
Por eso os herí por medio de los profetas,
os condené con la palabra de mi boca.
Quiero misericordia, y no sacrificios;
conocimiento de Dios, más que holocaustos.»

Palabra de Dios.

Salmo responsorial   Sal 50, 3-4. 18-19. 20-21ab (R.: Os 6, 6)
R. Quiero misericordia, y no sacrificios.
Misericordia, Dios mío, por tu bondad,
Por tu inmensa compasión borra mi culpa;
lava del todo mi delito,
limpia mi pecado. R.
Los sacrificios no te satisfacen:
si te ofreciera un holocausto, no lo querrías.
Mi sacrificio es un espíritu quebrantado;
un corazón quebrantado y humillado,
tú no lo desprecias. R.
Señor, por tu bondad, favorece a Sión,
reconstruye las murallas de Jerusalén:
entonces aceptarás los sacrificios rituales,
ofrendas y holocaustos. R.

Versículo antes del evangelio Sal 94, 8ab
No endurezcáis hoy vuestro corazón;
escuchad la voz del Señor.

EVANGELIO
El publicano bajó a su casa justificado, y el fariseo no
+ Lectura del santo evangelio según san Lucas 18, 9-14
En aquel tiempo, a algunos que, teniéndose por justos, se sentían seguros de sí mismos y despreciaban a los demás, dijo Jesús esta parábola:
–«Dos hombres subieron al templo a orar. Uno era fariseo; el otro, un publicano. El fariseo, erguido, oraba así en su interior: "¡Oh Dios!, te doy gracias, porque no soy como los demás: ladrones, injustos, adúlteros; ni como ese publicano. Ayuno dos veces por semana y pago el diezmo de todo lo que tengo."
El publicano, en cambio, se quedó atrás y no se atrevía ni a levantar los ojos al cielo; sólo se golpeaba el pecho, diciendo: "¡Oh Dios!, ten compasión de este pecador."
Os digo que éste bajó a su casa justificado, y aquél no. Porque todo el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.»

Palabra del Señor.

viernes, 16 de marzo de 2012

VIERNES TERCERA SEMANA DE CUARESMA



PRIMERA LECTURA
No volveremos a llamar Dios a la obra de nuestras manos
Lectura de la profecía de Oseas 14, 2-10
Así dice el Señor:
«Israel, conviértete al Señor Dios tuyo,
porque tropezaste por tu pecado.
Preparad vuestro discurso,
volved al Señor y decidle:
"Perdona del todo la iniquidad,
recibe benévolo el sacrificio de nuestros labios.
No nos salvará Asiria,
no montaremos a caballo,
no volveremos a llamar Dios
a la obra de nuestras manos.
En ti encuentra piedad el huérfano."
Yo curaré sus extravíos,
los amaré sin que lo merezcan,
mi cólera se apartará de ellos.
Seré para Israel como rocío,
florecerá como azucena,
arraigará como el Líbano.
Brotarán sus vástagos,
será su esplendor como un olivo,
su aroma como el Líbano
Vuelven a descansar a su sombra:
harán brotar el trigo,
florecerán como la viña;
será su fama como la del vino del Líbano.
Efraín, ¿qué te importan los ídolos?
Yo le respondo y le miro:
yo soy como un ciprés frondoso:
de mí proceden tus frutos.
¿Quién es el sabio que lo comprenda,
el prudente que lo entienda?
Rectos son los caminos del Señor:
los justos andan por ellos,
los pecadores tropiezan en ellos.»

Palabra de Dios.

Salmo responsorial Sal 80, 6c-8a. 8bc-9. 10-11 ab. 14 y 17(R.: cf. 11 y 9 a)
R. Yo soy el Señor, Dios tuyo:
      escucha mi voz.
Oigo un lenguaje desconocido:
«Retiré sus hombros de la carga,
y sus manos dejaron la espuerta.
Clamaste en la aflicción, y te libré. R.
Te respondí oculto entre los truenos,
te puse a prueba junto a la fuente de Meribá.
Escucha, pueblo mío, doy testimonio contra ti;
¡ojalá me escuchases, Israel! R.
No tendrás un dios extraño,
no adorarás un dios extranjero;
yo soy el Señor, Dios tuyo,
que te saqué del país de Egipto. R.
¡Ojalá me escuchase mi pueblo
y caminase Israel por mi camino!:
te alimentaría con flor de harina,
te saciaría con miel silvestre.» R.

Versículo antes del evangelio Mt 4, 17
Convertíos
–dice el Señor–,
porque está cerca el reino de los cielos.

EVANGELIO
El Señor, nuestro Dios, es el único Señor, y lo amarás
+ Lectura del santo evangelio según san Marcos 12, 28b-34
En aquel tiempo, un escriba se acercó a Jesús y le preguntó:
– «¿Qué mandamiento es el primero de todos?»
Respondió Jesús:
– «El primero es: "Escucha, Israel, el Señor, nuestro Dios, es el único Señor: amarás al Señor, tu Dios, con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu ser." El segundo es éste: "Amarás a tu prójimo como a ti mismo." No hay mandamiento mayor que éstos.»
El escriba replicó:
– «Muy bien, Maestro, tienes razón cuando dices que el Señor es uno solo y no hay otro fuera de él; y que amarlo con todo el corazón, con todo el entendimiento y con todo el ser, y amar al prójimo como a uno mismo vale más que todos los holocaustos y sacrificios.»
Jesús, viendo que había respondido sensatamente, le dijo:
– «No estás lejos del reino de Dios.»
Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas.

Palabra del Señor.

jueves, 15 de marzo de 2012

SANTA LUISA DE MARILLAC, Viuda



SANTA LUISA DE MARILLAC,(*)  
Es necesario que este cuerpo corruptible
sea revestido de incorruptibilidad,
y que este cuerpo mortal sea revestido
de inmortalidad.
(1 Corintios, 15,53).



   Santa Luisa de Marillac nació en 1591. Se casó con Antonio Le Gras, y vivió dichosa con él hasta 1625, año en que quedó viuda. Fue entonces el brazo derecho de San Vicente de Paul en el establecimiento de las Hijas de la Caridad, que fundó con él. Era una mujer de gran inteligencia, de ánimo templadísimo y de admirable resistencia, a pesar de su delicada salud. Murió en el año 1660.  
  MEDITACIÓN
SOBRE LA RESURRECCIÓN
 DE LOS MUERTOS


   I. Todos resucitaremos: es una verdad muy consoladora para las almas santas. Sí, este cuerpo ahora en el oprobio, en el dolor y la pobreza, este cuerpo, será un día glorioso, inmortal, sutil, impasible y semejante a los espíritus. ¡Con qué júbilo las almas de los santos volverán a los cuerpos que fueron sus compañeros de trabajo e instrumentos de su victoria! Ánimo, cuerpo mío; resucitaremos, y tu gloria será proporcional a los sufrimientos que hayas soportado por Jesucristo. Yo veré a Dios, mi Salvador, en mi carne. (Job).
   II. Los malos resucitarán, pero, ¡ay! ¡qué horror sentirán al retomar sus cuerpos que han sido la causa de su condenación! ¿Nada menos que tú, dirán esos míseros, nada menos que tú, que eres podredumbre, has perdido a un alma inmortal? ¡Qué! ¡por estos ojos, estas manos, este corazón, esta boca, esta lengua, este cuerpo he perdido mi alma! Piénsalo a menudo: "Un día, me encontraré con este mismo cuerpo en el valle de Josafat; ¿en qué estado será?"
   III. Los bienaventurados irán, en cuerpo y alma, al cielo después de la resurrección de los muertos, y los condenados descenderán al infierno con sus cuerpos semejantes a tizones ardientes. Está en tus manos hacer glorioso a tu cuerpo o hacerlo maldito para siempre. Amemos los júbilos que deben durar eternamente; temamos los tormentos eternos reservados para los que se condenan. (San Gregorio).

La esperanza
Orad por los afligidos.

ORACIÓN
   Escuchadnos, Señor, Dios Salvador nuestro, y haced que, así como nos alegramos con la fiesta de Santa Luisa, así también obtengamos provecho alcanzando sentimientos de piedad y devoción.   Por J. C. N. S.

* Santoral de Juan Esteban Grosez, S.J. Tomo II, (Ed. ICTION, Buenos Aires, 1982) 

JUEVES DE LA TERCERA SEMANA DE CUARESMA



PRIMERA LECTURA
Aquí está la gente que no escuchó la voz del Señor, su Dios
Lectura del libro de Jeremías 7, 23-28
Así dice el Señor:
«Ésta fue la orden que di a vuestros padres:
"Escuchad mi voz.
Yo seré vuestro Dios,
y vosotros seréis mi pueblo;
caminad por el camino que os mando,
para que os vaya bien."
Pero no escucharon ni prestaron oído,
caminaban según sus ideas,
según la maldad de su corazón obstinado,
me daban la espalda y no la frente.
Desde que salieron vuestros padres de Egipto hasta hoy
les envié a mis siervos, los profetas,
un día y otro día;
pero no me escucharon ni prestaron oído:
endurecieron la cerviz,
fueron peores que sus padres.
Ya puedes repetirles este discurso,
que no te escucharán;
ya puedes gritarles,
que no te responderán.
Les dirás: "Aquí está la gente
que no escuchó la voz del Señor, su Dios,
y no quiso escarmentar.
La sinceridad se ha perdido,
se la han arrancado de la boca."»

Palabra de Dios.

Salmo responsorial Sal 94, 1-2. 6-7. 8-9 (R.:8)
R. Ojalá escuchéis hoy la voz del Señor:
      «No endurezcáis vuestro corazón.»
Venid, aclamemos al Señor,
demos vítores a la Roca que nos salva;
entremos a su presencia dándole gracias,
aclamándolo con cantos. R.
Entrad, postrémonos por tierra,
bendiciendo al Señor, creador nuestro.
Porque él es nuestro Dios,
y nosotros su pueblo,
el rebaño que él guía. R.
Ojalá escuchéis hoy su voz:
«No endurezcáis el corazón como en Meribá,
como el día de Masá en el desierto;
cuando vuestros padres me pusieron a prueba
y me tentaron, aunque habían visto mis obras.» R.

Versículo antes del evangelio Jl 2, 12-13
Ahora
–oráculo del Señor–
convertíos a mí de todo corazón,
porque soy compasivo y misericordioso.

EVANGELIO
El que no está conmigo está contra mí
+ Lectura del santo evangelio según san Lucas    11, 14-23
En aquel tiempo, Jesús estaba echando un demonio que era mudo y, apenas salió el demonio, habló el mudo. La multitud se quedó admirada, pero algunos de ellos dijeron:
– «Si echa los demonios es por arte de Belcebú, el príncipe de los demonios.»
Otros, para ponerlo a prueba, le pedían un signo en el cielo. El, leyendo sus pensamientos, les dijo:
– «Todo reino en guerra civil va a la ruina y se derrumba casa tras casa. Si también Satanás está en guerra civil, ¿cómo mantendrá su reino? Vosotros decís que yo echo los demonios con el poder de Belcebú; y, si yo echo los demonios con el poder de Belcebú, vuestros hijos, ¿por arte de quién los echan? Por eso, ellos mismos serán vuestros jueces. Pero, si yo echo los demonios con el dedo de Dios, entonces es que el reino de Dios ha llegado a vosotros.
Cuando un hombre fuerte y bien armado guarda su palacio, sus bienes están seguros. Pero, si otro más fuerte lo asalta y lo vence, le quita las armas de que se fiaba y reparte el botín.
El que no está conmigo está contra mí; el que no recoge conmigo desparrama.»

Palabra del Señor.

miércoles, 14 de marzo de 2012

SANTA MATILDE, Reina


14 de marzo
SANTA MATILDE,

Reina
Este pueblo me honra con los labios;
pero su corazón lejos está de mí.
(Mateo, 15, 8).





   ¡Admirable espectáculo! una reina enseña a sus súbditos las verdades de la religión; ¡llega hasta enseñarles una profesión a fin de ponerlos en condiciones de ganarse la vida! Su hospitalidad con los peregrinos, su generosidad con los pobres, pruebas son de esa misma caridad que manaba de su ardiente amor por Jesucristo. Todas las mañanas las consagraba a la oración y asistencia a la santa Misa. Próxima a morir distribuyó cuantiosos tesoros entre los pobres, como si hubiese querido ganar el favor de aquellos que custodian las puertas del paraíso.
MEDITACIÓN
TRES VENTAJAS
DE LA ORACIÓN
   I. Es un honor tan grande para el hombre poder hablar a Dios en la oración, que, para comprenderlo, sería preciso concebir la infinita majestad de Dios. Si hubiese permitido que únicamente un hombre sobre la tierra pudiese rogarle, si hubiese prometido escucharlo en todos sus pedidos, de todas partes se acudiría a ese hombre, para obtener, por su intermedio, las gracias del Señor. Dios nos ha permitido que le oremos en todo tiempo y en todo lugar; ha prometido concedernos lo que le pidamos, y nosotros despreciamos esta concesión, y en nada apreciamos este honor. yo hablaré a mi Dios, yo, que no soy sino ceniza y polvo.
   II. La oración es la llave de los tesoros de Dios, nos enriquece con todos los bienes de la naturaleza y de la gracia; prueba tú lo poderosa que es. Recurre a Dios como a tu padre. Dirígete a Él como un pobre que tiene conciencia de su indigencia y se juzga indigno de obtener algo. Cuando hayas sido escuchado, atribuye el beneficio recibido a la pura bondad de Jesucristo. La oración se eleva, y la misericordia desciende. (San Agustín).
   III. Nada hay más dulce que conversar con Dios en la oración: en ella lo conocemos más perfectamente, lo amamos más ardientemente; y este conocimiento y este amor, que constituyen el paraíso de los bienaventurados, es el comienzo de la felicidad de los hombres sobre la tierra. No pido otro testigo de esta verdad que tú mismo: ¿no es verdad, acaso, que las lágrimas de contrición que has derramado llorando tus pecados en la oración, tienen dulzuras que no podrías expresar, encantos infinitamente superiores a todos los placeres de aquí abajo?
La oración
Rogad por la paz de las familias. 


ORACIÓN
   Escuchadnos, Oh Dios Salvador nuestro, y haced que la solemnidad de la bienaventurada Matilde, al mismo tiempo que regocija nuestra alma, la enriquezca con los sentimientos de una tierna devoción. Por J. C. N. S. Amén.


MIÉRCOLES DE LA TERCERA SEMANA DE CUARESMA




PRIMERA LECTURA
Poned por obra los mandatos
Lectura del libro del Deuteronomio 4, 1. 5-9
Moisés habló al pueblo, diciendo:
– «Ahora, Israel, escucha los mandatos y decretos
que yo os mando cumplir.
Así viviréis y entraréis a tomar posesión
de la tierra que el Señor, Dios de nuestros padres,
os va a dar.
Mirad, yo os enseño los mandatos y decretos
que me mandó el Señor, mi Dios,
para que los cumpláis en la tierra
donde vais a entrar para tomar posesión de ella.
Ponedlos por obra,
que ellos son vuestra sabiduría y vuestra inteligencia
a los ojos de los pueblos que,
cuando tengan noticia de todos ellos, dirán:
"Cierto que esta gran nación
es un pueblo sabio e inteligente."
Y, en efecto,
¿hay alguna nación tan grande
que tenga los dioses tan cerca
como lo está el Señor Dios de nosotros,
siempre que lo invocamos?
Y, ¿cuál es la gran nación,
cuyos mandatos y decretos sean tan justos
como toda esta ley que hoy os doy?
Pero, cuidado,
guárdate muy bien de olvidar
los sucesos que vieron tus ojos,
que no se aparten de tu memoria mientras vivas;
cuéntaselos a tus hijos y nietos.»

Palabra de Dios.

Salmo responsorial Sal 147, 12-13. 15-16. 19-20  (R.: 1 2a)
R. Glorifica al Señor, Jerusalén.
Glorifica al Señor, Jerusalén;
alaba a tu Dios, Sión:
que ha reforzado los cerrojos de tus puertas,
y ha bendecido a tus hijos dentro de ti. R.
Él envía su mensaje a la tierra,
y su palabra corre veloz;
manda la nieve como lana,
esparce la escarcha como ceniza. R.
Anuncia su palabra a Jacob,
sus decretos y mandatos a Israel;
con ninguna nación obró así,
ni les dio a conocer sus mandatos. R.

Versículo antes del evangelio Jn 6, 63b. 68b
Tus palabras, Señor, son espíritu y vida;
tú tienes palabras de vida eterna.

EVANGELIO
Quien cumpla y enseñe será grande
+ Lectura del santo evangelio según san Mateo   5, 17-19
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
– «No creáis que he venido a abolir la Ley y los profetas: no he venido a abolir, sino a dar plenitud.
Os aseguro que antes pasarán el cielo y la tierra que deje de cumplirse hasta la última letra o tilde de la Ley.
El que se salte uno solo de los preceptos menos importantes, y se lo enseñe así a los hombres será el menos importante en el reino de los cielos.
Pero quien los cumpla y enseñe será grande en el reino de los cielos.»

Palabra del Señor.

martes, 13 de marzo de 2012

MARTES DE LA TERCERA SEMANA DE CUARESMA




PRIMERA LECTURA
Acepta nuestro corazón contrito y nuestro espíritu humilde
Lectura de la profecía de Daniel   3, 25. 34-43
En aquellos días, Azarías se detuvo a orar y, abriendo los labios en medio del fuego, dijo:
– «Por el honor de tu nombre,
no nos desampares para siempre,
no rompas tu alianza,
no apartes de nosotros tu misericordia.
Por Abrahán, tu amigo;
por Isaac, tu siervo;
por Israel, tu consagrado;
a quienes prometiste
multiplicar su descendencia como las estrellas del cielo,
como la arena de las playas marinas.
Pero ahora, Señor, somos el más pequeño
de todos los pueblos;
hoy estamos humillados por toda la tierra
a causa de nuestros pecados.
En este momento no tenemos príncipes,
ni profetas, ni jefes;
ni holocausto, ni sacrificios,
ni ofrendas, ni incienso;
ni un sitio donde ofrecerte primicias,
para alcanzar misericordia.
Por eso, acepta nuestro corazón contrito
y nuestro espíritu humilde,
como un holocausto de carneros y toros
o una multitud de corderos cebados.
Que éste sea hoy nuestro sacrificio,
y que sea agradable en tu presencia:
porque los que en ti confían
no quedan defraudados.
Ahora te seguimos de todo corazón,
te respetamos y buscamos tu rostro,
no nos defraudes, Señor.
Trátanos según tu piedad,
según tu gran misericordia.
Líbranos con tu poder maravilloso
y da gloria a tu nombre, Señor.»

Palabra de Dios.

Salmo responsorial  Sal 245 4-5ab. 6 y 7bc. 8-9 (R.: cf. 6a)
R. Señor, recuerda tu misericordia.
Señor, enséñame tus caminos,
instrúyeme en tus sendas:
haz que camine con lealtad;
enséñame, porque tú eres mi Dios y Salvador. R.
Recuerda, Señor, que tu ternura
y tu misericordia son eternas;
acuérdate de mí con misericordia,
por tu bondad, Señor. R.
El Señor es bueno y es recto,
y enseña el camino a los pecadores;
hace caminar a los humildes con rectitud,
enseña su camino a los humildes. R.

Versículo antes del evangelio Jl 2, 12-13
Ahora
–oráculo del Señor–
convertíos a mí de todo corazón,
porque soy compasivo y misericordioso.

EVANGELIO
Si cada cual no perdona de corazón a su hermano,
tampoco el Padre os perdonará
+ Lectura del santo evangelio según san Mateo 18, 21-35
En aquel tiempo, se adelantó Pedro y preguntó a Jesús:
– «Señor, si mi hermano me ofende, ¿cuántas veces le tengo que perdonar? ¿Hasta siete veces?»
Jesús le contesta:
– «No te digo hasta siete veces, sino hasta setenta veces siete.
Y a propósito de esto, el reino de los cielos se parece a un rey que quiso ajustar las cuentas con sus empleados. Al empezar a ajustarlas, le presentaron uno que debía diez mil talentos. Como no tenía con qué pagar, el señor mandó que lo vendieran a él con su mujer y sus hijos y todas sus posesiones, y que pagara así. El empleado, arrojándose a sus pies, le suplicaba diciendo:
"Ten paciencia conmigo, y te lo pagaré todo, "
El señor tuvo lástima de aquel empleado y lo dejó marchar, perdonándole la deuda. Pero, al salir, el empleado aquel encontró a uno de sus compañeros que le debía cien denarios y, agarrándolo, lo estrangulaba, diciendo:
"Págame lo que me debes."
El compañero, arrojándose a sus pies, le rogaba, diciendo:
"Ten paciencia conmigo, y te lo pagaré"
Pero él se negó y fue y lo metió en la cárcel hasta que pagara lo que debía. Sus compañeros, al ver lo ocurrido, quedaron consternados y fueron a contarle a su señor todo lo sucedido. Entonces el señor lo llamó y le dijo:
"¡Siervo malvado! Toda aquella deuda te la perdoné porque me lo pediste. ¿No debías tú también tener compasión de tu compañero, como yo tuve compasión de ti?"
Y el señor, indignado, lo entregó a los verdugos hasta que pagara toda la deuda. Lo mismo hará con vosotros mi Padre del cielo, si cada cual no perdona de corazón a su hermano.»

Palabra del Señor.