jueves, 22 de mayo de 2014
JUEVES QUINTA SEMANA PASCUA
PRIMERA LECTURA
A mi parecer, no hay que molestar a los gentiles que se convierten a Dios
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 15, 7-21
En aquellos días, después de una fuerte discusión, se levantó Pedro y dijo a los apóstoles y a los presbíteros:
—«Hermanos, desde los primeros días, como sabéis, Dios me escogió entre vosotros para que los gentiles oyeran de mi boca el mensaje del Evangelio, y creyeran. Y Dios, que penetra los corazones, mostró su aprobación dándoles el Espíritu Santo igual que a nosotros. No hizo distinción entre ellos y nosotros, pues ha purificado sus corazones con la fe. ¿Por qué provocáis a Dios ahora, imponiendo a esos discípulos una carga que ni nosotros ni nuestros padres hemos podido soportar? No; creemos que lo mismo ellos que nosotros nos salvamos por la gracia del Señor Jesús .»
Toda la asamblea hizo silencio para escuchar a Bernabé y Pablo, que les contaron los signos y prodigios que Dios había hecho por medio de ellos entre los gentiles. Cuando terminaron, Santiago resumió la discusión, diciendo:
—«Escuchadme, hermanos: Simón ha contado la primera intervención de Dios para escogerse un pueblo entre los gentiles. Esto responde a lo que dijeron los profetas:
"Después volveré para levantar de nuevo la choza caída de David;
levantaré sus ruinas y la pondré en pie,
para que los demás hombres busquen al Señor,
y todos los gentiles que llevarán mi nombre:
lo dice el Señor, que lo anunció desde antiguo."
Por eso, a mi parecer, no hay que molestar a los gentiles que se convierten a Dios; basta escribirles que no se contaminen con la idolatría ni con la fornicación y que no coman sangre ni animales estrangulados. Porque durante muchas generaciones, en la sinagoga de cada ciudad, han leído a Moisés todos los sábados y lo han explicado.»
Palabra de Dios.
Salmo responsorial Sal 95, 1-2a. 2b-3. 10 (R/.: cf. 3)
R/. Contad las maravillas del Señor a todas las naciones.
O bien:
Aleluya.
Cantad al Señor un cántico nuevo, cantad al Señor, toda la tierra; cantad al Señor, bendecid su nombre. R/.
Proclamad día tras día su victoria. Contad a los pueblos su gloria, sus maravillas a todas las naciones. R/.
Decid a los pueblos: «El Señor es rey, él afianzó el orbe, y no se moverá; él gobierna a los pueblos rectamente.» R/.
Aleluya Jn 10, 27
Mis ovejas escuchan mi voz —dice el Señor—, y yo las conozco. y ellas me siguen.
EVANGELIO
Permaneced en mi amor, para que vuestra alegría llegue a plenitud
+ Lectura del santo evangelio según san Juan 15, 9-11
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
—«Como el Padre me ha amado, así os he amado yo; permaneced en mi amor.
Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; lo mismo que yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.
Os he hablado de esto para que mi alegría esté en vosotros, y vuestra alegría llegue a plenitud.»
Palabra del Señor.
miércoles, 21 de mayo de 2014
SAN ANDRÉS BÓBOLA, Mártir
21 de Mayo
SAN ANDRÉS BÓBOLA,
Mártir
SAN ANDRÉS BÓBOLA,
Mártir
Polaco de origen extranjero (su familia procedía de la Bohemia, pero llevaba
ya varias generaciones en el país), es uno de los símbolos de la martirizada
Polonia. Cada vez que en la historia reciente la nación polaca se ha visto
sumergida por invasiones y ha sido víctima de desmembramientos, la defensa de
la fe y la esperanza en el futuro se han concretado en hechos milagrosos por
intercesión de este jesuita.
Era oriundo del sur del país, se educó con la Compañía de Jesús, en la que solicitó ingresar, y en 1622 fue ordenado de sacerdote en Vilna. En esta ciudad ejerció su ministerio, destacando como predicador, director de conciencias y hombre de caridad inagotable atendiendo a enfermos y moribundos, sobre todo durante la peste de 1625.
Pero su carácter impulsivo y fogoso le llevó a querer vivir en los lugares de mayor riesgo, y desde 1633 hasta su muerte fue uno de los misioneros más activos en la parte oriental de lo que entonces era Polonia, una región disputada por los rusos y con una gran mayoría de habitantes que vacilaban entre el cisma ortodoxo y la Iglesia romana.
Durante un cuarto de siglo Andrés Bóbola vivió en esta azarosa frontera de la catolicidad, mientras se sucedían a su alrededor guerras, matanzas de religiosos, devastaciones y amenazas de todo orden, hasta que en mayo de 1657, a sus 66 años, en Lituania, fue apresado por los cosacos y murió entre salvajes torturas le azotan de pies a cabeza, le echan al cuello una soga, y sujetándola a la silla de dos caballos, los lanzan a correr. Después le queman todo el cuerpo con antorchas encendidas: en odio al orden sacerdotal; le desuellan la corona y las manos; le hincan astillas entre las uñas de las manos y de los pies; le cortan la nariz, las orejas, los labios; y abriéndole el cuello por detrás, le arrancan la lengua. Por fin, le atraviesan el corazón con una lanza. y le acribillan con las espadas todo el cuerpo, hasta que el invicto mártir expira. Fue canonizado en 1938 y sus restos mortales se veneran en Varsovia.
Era oriundo del sur del país, se educó con la Compañía de Jesús, en la que solicitó ingresar, y en 1622 fue ordenado de sacerdote en Vilna. En esta ciudad ejerció su ministerio, destacando como predicador, director de conciencias y hombre de caridad inagotable atendiendo a enfermos y moribundos, sobre todo durante la peste de 1625.
Pero su carácter impulsivo y fogoso le llevó a querer vivir en los lugares de mayor riesgo, y desde 1633 hasta su muerte fue uno de los misioneros más activos en la parte oriental de lo que entonces era Polonia, una región disputada por los rusos y con una gran mayoría de habitantes que vacilaban entre el cisma ortodoxo y la Iglesia romana.
Durante un cuarto de siglo Andrés Bóbola vivió en esta azarosa frontera de la catolicidad, mientras se sucedían a su alrededor guerras, matanzas de religiosos, devastaciones y amenazas de todo orden, hasta que en mayo de 1657, a sus 66 años, en Lituania, fue apresado por los cosacos y murió entre salvajes torturas le azotan de pies a cabeza, le echan al cuello una soga, y sujetándola a la silla de dos caballos, los lanzan a correr. Después le queman todo el cuerpo con antorchas encendidas: en odio al orden sacerdotal; le desuellan la corona y las manos; le hincan astillas entre las uñas de las manos y de los pies; le cortan la nariz, las orejas, los labios; y abriéndole el cuello por detrás, le arrancan la lengua. Por fin, le atraviesan el corazón con una lanza. y le acribillan con las espadas todo el cuerpo, hasta que el invicto mártir expira. Fue canonizado en 1938 y sus restos mortales se veneran en Varsovia.
MIÉRCOLES QUINTA SEMANA PASCUA
PRIMERA LECTURA
Se decidió que subieran a Jerusalén
a consultar a los apóstoles y presbíteros sobre la controversia
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 15, 1-6
En aquellos días, unos que bajaron de Judea se pusieron a enseñar a los hermanos que, si no se circuncidaban conforme a la tradición de Moisés, no podían salvarse. Esto provocó un altercado y una violenta discusión con Pablo y Bernabé; y se decidió que Pablo, Bernabé y algunos más subieran a Jerusalén a consultar a los apóstoles y presbíteros sobre la controversia. La Iglesia los proveyó para el viaje; atravesaron Fenicia y Samaria, contando a los hermanos cómo se convertían los gentiles y alegrándolos mucho con la noticia. Al llegar a Jerusalén, la Iglesia, los
apóstoles y los presbíteros los recibieron muy bien; ellos contaron lo que Dios habla hecho con ellos.
Pero algunos de la secta de los fariseos, que habían abrazado la fe, intervinieron, diciendo:
—«Hay que circuncidarlos y exigirles que guarden la ley de Moisés.»
Los apóstoles y los presbíteros se reunieron a examinar el asunto.
Palabra de Dios.
Salmo responsorial Sal 121, 1-2. 4-5 (R/.: cf. 1)
R/. Vamos alegres a la casa del Señor.
O bien:
Aleluya.
¡Qué alegría cuando me dijeron:
«Vamos a la casa del Señor»!
Ya están pisando nuestro pies
tus umbrales, Jerusalén. R/.
Allá suben las tribus,
las tribus del Señor,
según la costumbre de Israel,
a celebrar el nombre del Señor;
en ella están los tribunales de justicia,
en el palacio de David. R/.
Aleluya Jn 15, 4a. 5b
Permaneced en mi, y yo en vosotros
—dice el Señor—;
el que permanece en mi da fruto abundante.
EVANGELIO
El que permanece en mi y yo en él, ése da fruto abundante
+Lectura del santo evangelio según san Juan 15, 1-8
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
—«Yo soy la verdadera vid, y mi Padre es el labrador.
A todo sarmiento mío que no da fruto lo arranca, y a todo el que da fruto lo poda, para que dé más fruto.
Vosotros ya estáis limpios por las palabras que os he hablado; permaneced en mí, y yo en vosotros.
Como el sarmiento no puede dar fruto por sí, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí.
Yo soy la vid, vosotros los sarmientos; el que permanece en mí y yo en él, ése da fruto abundante; porque sin mí no podéis hacer nada.
Al que no permanece en mí lo tiran fuera, como el sarmiento, y se seca; luego los recogen y los echan al fuego, y arden.
Si permanecéis en mí, y mis palabras permanecen en vosotros, pedid lo que deseáis, y se realizará.
Con esto recibe gloria mi Padre, con que deis fruto abundante; así seréis discípulos míos.»
Palabra del Señor.
martes, 20 de mayo de 2014
SANTA MARÍA DE LA CARIDAD DEL COBRE, Patrona de Cuba
20 de Mayo
SANTA MARÍA
DE LA CARIDAD DEL COBRE,(*) Patrona de Cuba |
En El Cobre, poblado minero de la provincia de Oriente, fue consagrado en 1927 el actual santuario nacional a la Virgen de la Caridad. La advocación no es oriunda de Cuba: el año 633 fundó San Ildefonso el monasterio de Illescas, y la tradición dice que él llevó allí la imagen de Nuestra Señora de la Caridad, que todavía existe en la villa toledana, en el santuario construido por el Greco en 1600. La advocación es frecuente en la costa andaluza: en Cádiz, desde que Juan de Austria fundó una cofradía bajo esa advocación, para la tripulación de las galeras. Loja la tiene por Patrona. Y hasta cerca de Avila se conoce una imagen de la Virgen de la Caridad ante la cual rezó Santa Teresa.
Posiblemente la advocación cubana llegó
directamente de Sanlúcar de Barrameda. Durante más de un siglo, después del
tercer viaje de Colón, salían de allí las naves que iban a América; y hoy
está confirmada la devoción que los marinos sanlucareños sentían por la
Virgen de la Caridad venerada en Bonanza y en la Cofradía del Puerto de Santa
María.
Dos hermanos indios llamados Juan Rodrigo y Juan
Diego Hoyos, a los que se añadió un muchacho de la raza negra también llamado
Juan según la tradición, obreros todos del hato de Barajagua, que se
encontraba muy cerca de una mina de cobre, fueron comisionados para conseguir
sal en la costa norte de la isla. Llegaron hasta el río Mayarí, y por él
salieron a la gran bahía de Nipe, alojándose en un pequeño cayo llamado Francés
o Vigía con objeto de pasar la noche y salir muy de mañana para la salina. Una
tormenta inesperada les impidió realizar el proyectado viaje, y hasta tres días
tuvieron que permanecer en el cayo por el mal tiempo. Hacia la medianoche del
cuarto día cesó el viento; los tres Juanes tomaron la canoa antes de salir el
sol, y a medida que avanzaban notaron que en la lejanía, sobre la superficie
tranquila del mar, había algo que no era un ave acuática de las conocidas.
Remaron con mayor curiosidad; los primeros rayos del sol iluminaron plenamente
aquel bulto navegante. Cuando lo tuvieron frente a frente se dieron cuenta de
que era una talla de madera de unos cuarenta centímetros de alto y la inscripción:
"Soy la Virgen de la Caridad". Esto sucedía entre los años 1604 y
1608.
Podemos imaginarnos fácilmente la variedad de
sentimientos que experimentarían aquellos nativos cubanos ante semejante
hallazgo. Habrían oído hablar muchas veces de la Virgen y de sus apariciones;
era la devoción más propagada por los evangelizadores hispanos en el Nuevo
Mundo. Pero jamás se imaginarían que habrían de encontrar sobre las aguas del
mar una imagen de María. En la escasa literatura sobre esta advocación mariana
no encontramos que se interpreten los hechos bajo el signo del milagro. La etapa
milagrera comenzará después. Inicialmente parece que ellos recogieron la
imagen como quien recoge un objeto precioso que otro ha perdido sobre las aguas.
Pero esta interpretación tan poco espiritual no le restó, ni le restará
nunca, intensidad a la veneración que sintieron todos por aquel pedazo de
madera que representaba a la Madre de Jesucristo.
La imagen provenía de una nave española, de las
muchas que zarpaban de Sanlúcar. Es cierto que usaban el verbo sustantivo en
las tablas onomásticas de las naves y, por tanto, la leyenda podía referirse a
la imagen o a la embarcación bajo cuyo patrocinio navegaba. La razón de
aparecer flotando sobre las aguas antillanas es más difícil de determinar. Se
dice que los marinos, durante las tempestades, echaban al mar alguna imagen para
conseguir por su intercesión que el mar se apaciguara. También se dice que, en
momentos de gran calma, los marinos colocaban la imagen en el mar, sobre una
balsa, y de esa manera determinaban la dirección de las corrientes marinas que
podían ayudarles a avanzar.
Los afortunados indios transportaron la imagen al
hato; improvisaron un altar, y la devoción popular comenzó a desarrollarse y a
manifestarse: plegarias ante la imagen, flores siempre frescas para la Virgen.
Un día desapareció la imagen de su sitio. Entonces comenzó la etapa milagrera
de la advocación cubana. Desaparecerá varias veces; la cambiarán de sitio,
interpretando posibles deseos de la Virgen; se repetirán las desapariciones.
Apolonia, una niña india, encontrará un día la imagen, o dirá que había
visto la imagen, sobre unas rocas cercanas a la mina de cobre. En el mismo lugar
alguien verá una luz misteriosa tres veces consecutivas, y la voz popular fue
que la Virgen deseaba en aquel sitio una ermita. Las historias dicen que el
lugar era de tan difícil acceso que hubo que modificar, sin embargo, un poco la
situación.
La devoción creció y la ermita llegó a ser
capilla, iglesia, santuario. Varias veces los temblores de tierra o los
huracanes destruyeron el edificio, y otras tantas los devotos de la Virgen lo
reconstruyeron. La generosidad de los cubanos fue enriqueciendo los adornos de
la imagen, hasta provocar un robo sacrílego; el ladrón se atrevió a mutilar
la talla para llevarse las piedras preciosas que tenía incrustadas; pero se
pudo recuperar todo providencialmente. La dulce talla de madera oscura es hoy un
verdadero joyero cubierto de mantos preciosos.
Los favores que se atribuían a la Virgen eran
tan numerosos y tan extraordinarios, que se llegó a invocarla con el nombre de
Nuestra Señora de la Caridad y de los Remedios. Los exvotos fueron inundando el
altar de tal manera que hubo que acudir a la solución -en el actual santuario-
de una gran capilla debajo del altar de la Virgen, para acumular en ella todos
esos regalos. Uno de los últimos es la medalla de oro del premio Nobel ganado
por el novelista Hemingway.
Cuando prendió en los cubanos el deseo de la
independencia, la devoción a Santa María de la Caridad del Cobre estaba tan
metida en el corazón de los nativos que iba a ser la devoción insignia de los
libertadores. Los insurrectos se encomendaban a la Caridad -como se dice
vulgarmente-, antes de salir para el campo de batalla, y llevaban a la guerra un
pequeño recuerdo sagrado que consistía en una cinta del tamaño de la imagen.
El 20 de mayo de 1902 adquirió Cuba la soberanía y, pocos años después, el 8
de septiembre de 1916, a petición de los veteranos de aquella guerra, el papa
Benedicto XV le concedía a la advocación cubana el título de Patrona
principal de la República.
La fiesta litúrgica de la Patrona de Cuba, sin
oficio ni misa especial aún, se celebra el 8 de septiembre, pero la importancia
que tuvo la devoción de los libertadores durante la gesta independentista
permite que cada año, al celebrarse la instauración de la República el 20 de
mayo, fiesta nacional, no falte el homenaje a la Patrona de Cuba, a la Virgen
Mambisa (mambises se llamaba a los que peleaban por la independencia).
La ignorancia religiosa y ciertos residuos
ancestrales de los esclavos africanos que llegaron a Cuba durante la colonización
ha fomentado supersticiones y prácticas piadosas a la Virgen de la Caridad no
del todo ortodoxas. En definitiva, ello prueba la antigüedad de la devoción y
lo arraigada que siempre ha estado en el corazón de las capas sociales más
humildes de la nación. Por eso, sin duda, el santo obispo de Santiago de Cuba,
monseñor Claret, explotaba bien este sentimiento de filial devoción mariana
escribiendo así en su carta pastoral del 25 de marzo de 1853: "La
verdadera devoción a Nuestra Señora de la Caridad consiste en abstenerse de
todo pecado, en imitar sus virtudes, en tributarle algunos obsequios, en
frecuentar los santos sacramentos y en hacer bien, con agrado y perseverancia,
las devociones y demás cosas de su servicio".
ALBERTO J. VILLAVERDE, S. I.
Año Cristiano,
Tomo II, Biblioteca de Autores Cristianos, Madrid, 1966.

MARTES QUINTA SEMANA PASCUA
PRIMERA LECTURA
Contaron a la Iglesia lo que Dios había hecho por medio de ellos
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 14, 19-28
En aquellos días, llegaron unos judíos de Antioquía y de Iconio y se ganaron a la gente; apedrearon a Pablo y lo arrastraron fuera de la ciudad, dejándolo por muerto. Entonces lo rodearon los discípulos; él se levantó y volvió a la ciudad.
Al día siguiente, salió con Bernabé para Derbe; después de predicar el Evangelio en aquella ciudad y de ganar bastantes discípulos, volvieron a Listra, a Iconio y a Antioquía, animando a los discípulos y exhortándolos a perseverar en la fe, diciéndoles que hay que pasar mucho para entrar en el reino de Dios.
En cada Iglesia designaban presbíteros, oraban, ayunaban y los encomendaban al Señor, en quien habían creído. Atravesaron Pisidia y llegaron a Panfilia. Predicaron en Perge, bajaron a Atalía y allí se embarcaron para Antioquía, de donde los habían enviado, con la gracia de Dios, a la misión que acababan de cumplir. Al llegar, reunieron a la Iglesia, les contaron lo que Dios había hecho por medio de ellos y cómo había abierto a los gentiles la puerta de la fe. Se quedaron allí bastante tiempo con los discípulos.
Palabra de Dios.Salmo responsorial Sal 144, 10-11. 12-13ab. 21 (R/.: cf. 11)
R/. Que tus fieles, Señor, proclamen la gloria de tu reinado.
O bien:
Aleluya.
Que todas tus criaturas te den gracias, Señor, que te bendigan tus fieles; que proclamen la gloria de tu reinado, que hablen de tus hazañas. R/.
Explicando tus hazañas a los hombres, la gloria y majestad de tu reinado. Tu reinado es un reinado perpetuo, tu gobierno va de edad en edad. R/.
Pronuncie mi boca la alabanza del Señor, todo viviente bendiga su santo nombre por siempre jamás. R/.
Aleluya Lc 24, 26
Era necesario que el Mesías padeciera y resucitara de entre los muertos, para entrar en su gloria.
EVANGELIO
Mi paz os doy
+Lectura del santo evangelio según san Juan 14, 27-31a
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
—«La paz os dejo, mi paz os doy; no os la doy yo como la da el mundo. Que no tiemble vuestro corazón ni se acobarde. Me habéis oído decir: "Me voy y vuelvo a vuestro lado." Si me amarais, os alegraríais de que vaya al Padre, porque el Padre es más que yo. Os lo he dicho ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda, sigáis creyendo.
Ya no hablaré mucho con vosotros, pues se acerca el Príncipe del mundo; no es que él tenga poder sobre mí, pero es necesario que el mundo comprenda que yo amo al Padre, y que lo que el Padre me manda yo lo hago.»
Palabra del Señor.
lunes, 19 de mayo de 2014
LUNES QUINTA SEMANA DE PASCUA
PRIMERA LECTURA
Os predicamos el Evangelio, para que dejéis los dioses falsos
y os convirtáis al Dios vivo
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 14, 5-18
En aquellos días, se produjeron en Iconio conatos de parte de los gentiles y de los judíos, a sabiendas de las autoridades, para maltratar y apedrear a Pablo y a Bernabé; ellos se dieron cuenta de la situación y se escaparon a Licaonia, a las ciudades de Listra y Derbe y alrededores, donde predicaron el Evangelio.
Había en Listra un hombre lisiado y cojo de nacimiento, que nunca había podido andar. Escuchaba las palabras de Pablo, y Pablo, viendo que tenía una fe capaz de curarlo, le gritó, mirándolo:
—«Levántate, ponte derecho.»
El hombre dio un salto y echó a andar. Al ver lo que Pablo habla hecho, el gentío exclamó en la lengua de Licaonia:
—«Dioses en figura de hombres han bajado a visitarnos.»
A Bernabé lo llamaban Zeus y a Pablo, Hermes, porque se encargaba de hablar. El sacerdote del templo de Zeus que estaba a la entrada de la ciudad, trajo a las puertas toros y guirnaldas y, con la gente, quería ofrecerles un sacrificio.
Al darse cuenta los apóstoles Bernabé y Pablo, se rasgaron el manto e irrumpieron por medio del gentío, gritando:
—«Hombres, ¿qué hacéis? Nosotros somos mortales igual que vosotros; os predicamos el Evangelio, para que dejéis los dioses falsos y os convirtáis al Dios vivo que hizo el cielo, la tierra y el mar y todo lo que contienen. En el pasado, dejó que cada pueblo siguiera su camino; aunque siempre se dio a conocer por sus beneficios, mandándoos desde el cielo la lluvia y las cosechas a sus tiempos, dándoos comida y alegría en abundancia.»
Con estas palabras disuadieron al gentío, aunque a duras penas, de que les ofrecieran sacrificio.
Palabra de Dios.
Salmo responsorial Sal 113 B, 1-2. 3-4. 15-16 (R/.: 1)
R/. No a nosotros, Señor, no a nosotros, sino a tu nombre da la gloria.
O bien:
Aleluya.
No a nosotros, Señor, no a nosotros, sino a tu nombre da la gloria, por tu bondad, por tu lealtad. ¿Por qué han de decir las naciones: «Dónde está su Dios»? R/.
Nuestro Dios está en el cielo, lo que quiere lo hace. Sus ídolos, en cambio, son plata y oro, hechura de manos humanas. R/.
Benditos seáis del Señor, que hizo el cielo y la tierra. El cielo pertenece al Señor, la tierra se la ha dado a los hombres. R/.
Aleluya Jn 14, 26
El Espíritu Santo será quien os lo enseñe todo y os vaya recordando todo lo que os he dicho.
EVANGELIO
El Defensor que enviará el Padre os lo enseñará todo
+Lectura del santo evangelio según san Juan 14, 21-26
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
—«El que acepta mis mandamientos y los guarda, ése me ama; al que me ama lo amará mi Padre, y yo también lo amaré y me revelaré a él.»
Le dijo Judas, no el Iscariote:
—«Señor, ¿qué ha sucedido para que te reveles a nosotros y no al mundo?»
Respondió Jesús y le dijo:
—«El que me ama guardará mi palabra, y mi Padre lo amara, y vendremos a el y haremos morada en el.
El que no me ama no guardará mis palabras. Y la palabra que estáis oyendo no es mía, sino del Padre que me envió.
Os he hablado de esto ahora que estoy a vuestro lado, pero el Defensor, el Espíritu Santo, que enviará el Padre en mi nombre, será quien os lo enseñe todo y os vaya recordando todo lo que os he dicho.»
Palabra del Señor.
Os predicamos el Evangelio, para que dejéis los dioses falsos
y os convirtáis al Dios vivo
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 14, 5-18
En aquellos días, se produjeron en Iconio conatos de parte de los gentiles y de los judíos, a sabiendas de las autoridades, para maltratar y apedrear a Pablo y a Bernabé; ellos se dieron cuenta de la situación y se escaparon a Licaonia, a las ciudades de Listra y Derbe y alrededores, donde predicaron el Evangelio.
Había en Listra un hombre lisiado y cojo de nacimiento, que nunca había podido andar. Escuchaba las palabras de Pablo, y Pablo, viendo que tenía una fe capaz de curarlo, le gritó, mirándolo:
—«Levántate, ponte derecho.»
El hombre dio un salto y echó a andar. Al ver lo que Pablo habla hecho, el gentío exclamó en la lengua de Licaonia:
—«Dioses en figura de hombres han bajado a visitarnos.»
A Bernabé lo llamaban Zeus y a Pablo, Hermes, porque se encargaba de hablar. El sacerdote del templo de Zeus que estaba a la entrada de la ciudad, trajo a las puertas toros y guirnaldas y, con la gente, quería ofrecerles un sacrificio.
Al darse cuenta los apóstoles Bernabé y Pablo, se rasgaron el manto e irrumpieron por medio del gentío, gritando:
—«Hombres, ¿qué hacéis? Nosotros somos mortales igual que vosotros; os predicamos el Evangelio, para que dejéis los dioses falsos y os convirtáis al Dios vivo que hizo el cielo, la tierra y el mar y todo lo que contienen. En el pasado, dejó que cada pueblo siguiera su camino; aunque siempre se dio a conocer por sus beneficios, mandándoos desde el cielo la lluvia y las cosechas a sus tiempos, dándoos comida y alegría en abundancia.»
Con estas palabras disuadieron al gentío, aunque a duras penas, de que les ofrecieran sacrificio.
Palabra de Dios.
Salmo responsorial Sal 113 B, 1-2. 3-4. 15-16 (R/.: 1)
R/. No a nosotros, Señor, no a nosotros, sino a tu nombre da la gloria.
O bien:
Aleluya.
No a nosotros, Señor, no a nosotros, sino a tu nombre da la gloria, por tu bondad, por tu lealtad. ¿Por qué han de decir las naciones: «Dónde está su Dios»? R/.
Nuestro Dios está en el cielo, lo que quiere lo hace. Sus ídolos, en cambio, son plata y oro, hechura de manos humanas. R/.
Benditos seáis del Señor, que hizo el cielo y la tierra. El cielo pertenece al Señor, la tierra se la ha dado a los hombres. R/.
Aleluya Jn 14, 26
El Espíritu Santo será quien os lo enseñe todo y os vaya recordando todo lo que os he dicho.
EVANGELIO
El Defensor que enviará el Padre os lo enseñará todo
+Lectura del santo evangelio según san Juan 14, 21-26
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
—«El que acepta mis mandamientos y los guarda, ése me ama; al que me ama lo amará mi Padre, y yo también lo amaré y me revelaré a él.»
Le dijo Judas, no el Iscariote:
—«Señor, ¿qué ha sucedido para que te reveles a nosotros y no al mundo?»
Respondió Jesús y le dijo:
—«El que me ama guardará mi palabra, y mi Padre lo amara, y vendremos a el y haremos morada en el.
El que no me ama no guardará mis palabras. Y la palabra que estáis oyendo no es mía, sino del Padre que me envió.
Os he hablado de esto ahora que estoy a vuestro lado, pero el Defensor, el Espíritu Santo, que enviará el Padre en mi nombre, será quien os lo enseñe todo y os vaya recordando todo lo que os he dicho.»
Palabra del Señor.
domingo, 18 de mayo de 2014
SAN FÉLIX DE CANTALICIO, Confesor
18 de Mayo
SAN FÉLIX DE CANTALICIO,
Confesor
SAN FÉLIX DE CANTALICIO,
Confesor
No juzguéis, a fin de no ser juzgados; con el
mismo
juicio que juzgareis seréis juzgado.
(Mateo, 7, 1.2).
juicio que juzgareis seréis juzgado.
(Mateo, 7, 1.2).
Unió este santo a una profunda humildad
un fondo inalterable de alegría y dulzura. Hablaba poco, huía de la compañía de
los murmuradores, tenía horror por todo lo que fuese capaz de herir la caridad.
Las afrentas dejaban a su alma tranquila y serena. Al que lo insultaba,
respondíale: Quiera Dios hacerlo santo. Entró en la Orden de los
capuchinos, desempeñó el cargo de cuestor durante más de cuarenta años. Es el
empleo que prefería, porque se exponía a mas desaires y desprecios. Murió el 18
de mayo de 1587.
I. A nadie juzgues. ¿Quién te ha
constituido censor y juez de los demás? Usurpas la autoridad de Dios, y te
expones a juzgar temerariamente. Los hombres, dice la Sagrada Escritura,
no ven más que las apariencias, Dios sólo ve el fondo del corazón. Piensa
que los demás valen más que tú; nunca podrás juzgar en demasía favorablemente
sus acciones. Este hombre que miras como a pecador, acaso sea un gran santo.
El mundo está lleno de juicios temerarios: el hombre del que ya habíamos
desesperado se convirtió y llegó a ser santo. (Santo Agustín).
II. Si ves alguna acción exteriormente
mala, no por eso condenes a tu prójimo; acaso su ignorancia o su buena
intención lo justifican ante Dios. Si su falta es evidente, tampoco lo juzgues,
a Dios le corresponde hacerla. Acuérdate de aquel santo religioso que decía al
morir: Nunca juzgué a los demás; espero que Dios no me juzgue, porque lo ha
prometido en su Evangelio.
III. Cuando se cometa alguna falta en tu presencia, o
se hable de las faltas de los demás, mira si no eres culpable de los mismos
pecados. Considera su fealdad para concebir un saludable horror de ellos.
Humíllate, agradece a Dios de que te haya concedido la gracia de no caer en el
mismo desorden. Ten compasión de tu hermano, ruega a Dios por él. ¿Quién
eres tú, tú que juzgas tan injustamente, tan audazmente, tan abiertamente al
servidor ajeno? Entra en ti mismo, examínate, júzgate. (San Lorenzo
Justiniano).
La caridad
Orad por vuestros conciudadanos.
Orad por vuestros conciudadanos.
ORACIÓN
Oh Dios, que cada año nos proporcionáis
un nuevo motivo de alegría en la fiesta del bienaventurado Félix, vuestro
confesor, haced, por vuestra bondad, que honrando la nueva vida que ha recibido
en el cielo, imitemos también la que ha vivido en la tierra. Por J. C. N. S.
Amén.
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