jueves, 18 de diciembre de 2025
18 de diciembre. JUEVES DE LA TERCERA SEMANA DE ADVIENTO
PRIMERA LECTURA
Suscitaré a David un vástago legitimo
Lectura del libro de Jeremías 23, 5-8
«Mirad que llegan días —oráculo del Señor— en que suscitaré a David un vástago legítimo: reinará como rey prudente, hará justicia y derecho en la tierra. En sus días se salvará Judá, Israel habitará seguro.
Y lo llamarán con este nombre:
"El-Señor-nuestra-justicia".
Por eso, mirad que llegan días —oráculo del Señor—
en que no seei dirá: "Vive el Señor, que sacó a los israelitas de Egipto",
sino que se dirá: "Vive el Señor, que sacó a la raza de Israel del
país del Norte y de los países adonde los expulsó, y los trajo para que habitaran en sus campos."»
Palabra de Dios.
Salmo responsorial Sal 71, 1-2. 12-13. 18-19 (R/.: cf. 7)
R/. Que en sus días florezca la justicia, y la paz abunde eternamente.
Dios mío, confía tu juicio al rey, tu justicia a al hijo de reyes, para que rija a tu pueblo con justicia, a tus humildes con rectitud. R.
Él librará al pobre que clamaba, al afligido que no tenía protector; él se apiadará del pobre y del indigente, y salvará la vida de los pobres. P>.
Bendito sea el Señor, Dios de Israel, el único que hace maravillas; bendito por siempre su nombre glorioso; que su gloria llene la tierra. ¡Amén, amén! R.
Aleluya
Pastor de la casa de Israel, que en el Sinaí diste a Moisés tu ley, ven a librarnos con el poder de tu brazo.
EVANGELIO
Jesús nacerá de María, desposada con José, hijo de David
+ Lectura del santo evangelio según san Mateo 1, 18-24
El nacimiento de Jesucristo fue de esta manera:
María, su madre, estaba desposada con José y, antes de vivir juntos, resultó que ella esperaba un hijo por obra del Espíritu Santo.
José, su esposo, que era justo y no quería denunciarla, decidió repudiarla en secreto. Pero, apenas había tomado esta resolución, se le apareció en sueños un ángel del Señor que le dijo:
—«José, hijo de David, no tengas reparo en llevarte a María, tu mujer, porque la criatura que hay en ella viene del Espíritu Santo. Dará a luz un hijo, y tú le pondrás por nombre Jesús, porque él salvará a su pueblo de los pecados.»
Todo esto sucedió para que se cumpliese lo que había dicho el Señor por el Profeta:
«Mirad: la Virgen concebirá y dará a luz un hijo y le pondrá por nombre Emmanuel, que significa "Dios-con-nosotros".»
Cuando José se despertó, hizo lo que le había mandado el ángel del Señor y se llevó a casa a su mujer.
Palabra del Señor.
miércoles, 17 de diciembre de 2025
ADVIENTO - 17 DICIEMBRE
FERIAS DE ADVIENTO DESDE EL DIA 17 AL 24 DE DICIEMBRE
17 DE DICIEMBRE
PRIMERA LECTURA
No se apartará de Judá el
cetro
Lectura del libro del Génesis 49, 1-2. 8-10
En aquellos
días, Jacob llamó a sus hijos y les dijo:
«Reuníos,
que os voy a contar
lo que os va
a suceder en el futuro;
agrupaos y
escuchadme, hijos de Jacob,
oíd a
vuestro padre Israel:
A ti, Judá,
te alabarán tus hermanos,
pondrás la
mano sobre la cerviz de tus enemigos,
se postrarán
ante ti los hijos de tu madre.
Judá es un
león agazapado,
has vuelto
de hacer presa, hijo mío;
se agacha y
se tumba como león o como leona,
¿quién se
atreve a desafiarlo?
No se
apartará de Judá el cetro,
ni el bastón
de mando de entre sus rodillas,
hasta que
venga aquel a quien está reservado,
y le rindan
homenaje los pueblos.»
Palabra de
Dios.
Salmo responsorial Sal 71, 1-2. 3-4ab.
7-8. 17 (R.: cf. 7)
R. Que en sus días florezca la justicia,
y la paz abunde eternamente.
Dios mío,
confía tu juicio al rey,
tu justicia
al hijo de reyes,
para que
rija a tu pueblo con justicia,
a tus
humildes con rectitud. R.
Que los
montes traigan paz,
y los
collados justicia;
que él
defienda a los humildes del pueblo,
socorra a
los hijos del pobre. R.
Que en sus
días florezca la justicia
y la paz
hasta que falte la luna;
que domine
de mar a mar,
del Gran Río
al confín de la tierra. R.
Que su
nombre sea eterno,
y su fama
dure como el sol;
que él sea
la bendición de todos los pueblos,
y lo
proclamen dichoso todas las razas de la tierra. R.
Aleluya
Sabiduría
del Altísimo,
que lo
ordenas todo con firmeza y suavidad,
ven y
muéstranos el camino de la prudencia.
EVANGELIO
Genealogía de Jesucristo,
hijo de David
+ Lectura
del santo evangelio según san Mateo 1, 1-17
Genealogía
de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abrahán.
Abrahán
engendró a Isaac, Isaac a Jacob, Jacob a Judá y a sus hermanos. Judá engendró,
de Tamar, a Farés y a Zará, Farés a Esrón, Esrón a Aram, Aram a Aminadab,
Aminadab a Naason, Naasón a Salmón, Salmón engendró, de Rahab, a Booz; Booz
engendró, de Rut, a Obed; Obed a Jesé, Jesé engendró a David, el rey.
David,
de la mujer de Urías, engendró a Salomón, Salomón a Roboam, Roboam a Abías,
Abías a Asaf, Asaf a Josafat, Josafat a Joram, Joram. a Ozías, Ozías a Joatán,
Joatán a Acaz, Acaz a Ezequías, Ezequías engendró a Manasés, Manasés a Amós,
Amós a Josías; Josías engendró a Jeconías y a sus hermanos, cuando el destierro
de Babilonia.
Después del destierro de Babilonia, Jeconías engendró a
Salatiel, Salatiel a Zorobabel, Zorobabel a Abiud, Abiud a Eliaquín, Eliaquín a
Azor, Azor a Sadoc, Sadoc a Aquim, Aquim a Eliud, Eliud a Eleazar, Eleazar a
Matán, Matán a Jacob; y Jacob engendró a José, el esposo de María, de la cual
nació Jesús, llamado Cristo.
Así,
las generaciones desde Abrahán a David fueron en total catorce; desde David
hasta la deportación a Babilonia, catorce; y desde la deportación a Babilonia
hasta el Mesías, catorce.
Palabra del
Señor.
NOVENA AL NIÑO JESÚS. ORACIONES PARA TODOS LOS DÍAS
Benignísimo Dios de
infinita caridad, que tanto amasteis a los hombres, que les disteis en vuestro
Hijo la mejor prenda de vuestro amor, para que hecho hombre en las entrañas de
una Virgen naciese en un pesebre para nuestra salud y remedio; yo, en nombre de
todos los mortales, os doy infinitas gracias por tan soberano beneficio. En
retorno de él, os ofrezco la pobreza, humildad y demás virtudes de vuestro Hijo
humanado suplicándoos por sus divinos méritos, por las incomodidades con que
nació y por las tiernas lágrimas que derramó en el pesebre, que dispongáis
nuestros corazones con humildad profunda, con amor encendido, con tal desprecio
de todo lo terreno que Jesús recién nacido tenga en ellos su cuna y more
eternamente. Amén.
(Se reza tres veces el
Gloria al Padre)
Consideración correspondiente al día de la Novena
Día primero 16 diciembre
Día segundo 17 diciembre
Día tercero 18 diciembre
Día cuarto 19 diciembre
Día quinto 20 diciembre
Día sexto 21 diciembre
Día séptimo 22 diciembre
Día octavo 23 diciembre
Día noveno 24 diciembre
Día primero 16 diciembre
Día segundo 17 diciembre
Día tercero 18 diciembre
Día cuarto 19 diciembre
Día quinto 20 diciembre
Día sexto 21 diciembre
Día séptimo 22 diciembre
Día octavo 23 diciembre
Día noveno 24 diciembre
Soberana María, que por
vuestras grandes virtudes, y especialmente por vuestra humildad merecisteis que
todo un Dios os escogiese para Madre suya; os suplico que Vos misma preparéis y
dispongáis mi alma y la de todos los que en este tiempo hiciesen esta novena
para el nacimiento espiritual de vuestro adorado Hijo.
(Se reza tres veces el
Avemaría )
¡Oh Santísimo José,
esposo de María y padre adoptivo de Jesús! Infinitas gracias doy a Dios porque
os escogió para tan altos ministerios y os adornó con todos los dones
proporcionados a tan excelente grandeza. Os ruego por el amor que tuvisteis al
Divino Niño, me abraséis en fervorosos deseos de verle y recibirle
sacramentalmente mientras en su divina Esencia lo veo y le gozo en el cielo.
Amén.
(Padrenuestro, Avemaría
y Gloria)
Aspiraciones (Para todos los días)
Dulce Jesús mío, mi Niño
adorado, ven a nuestras almas, ven no tardes tanto.
¡Oh Sapiencia suma del Dios soberano, que a infantil alcance te rebajas sacro! ¡Oh Divino Niño, ven para enseñarnos la prudencia que hace verdaderos sabios!
Ven a nuestras almas, ven no tardes tanto.
¡Oh Adonaí potente que a Moisés hablando de Israel al pueblo diste los mandatos! ¡Ah, ven prontamente para rescatarnos, y que un Niño débil muestre fuerte brazo!
Ven a nuestras almas, ven no tardes tanto
¡Oh raíz sagrada de Jesé, que en lo alto presentas al orbe tu fragante nardo! ¡Dulcísimo Niño que has sido llamado lirio de los valles, bella flor del campo!
Ven a nuestras almas, ven no tardes tanto
¡Llave de David que abre al desterrado las cerradas puertas del regio palacio! ¡Sácanos, oh Niño, con tu blanca mano de la cárcel triste que labró el pecado!
Ven a nuestras almas, ven no tardes tanto.
¡Oh lumbre de oriente, sol de eternos rayos, que entre las tinieblas tu esplendor veamos! ¡Niño tan precioso, dicha del cristiano luzca la sonrisa de tus dulces labios!
Ven a nuestras almas, ven no tardes tanto.
¡Espejo sin mancha, Santo de los santos, sin igual imagen del Dios soberano! ¡Borra nuestras culpas, salva al desterrado, y en forma de niño da al mísero amparo!
Ven a nuestras almas, ven no tardes tanto.
¡Rey de las naciones Emmanuel preclaro, de Israel anhelo, Pastor del rebaño! ¡Niño que apacientas con suave cayado ya la oveja arisca, ya el cordero manso!
Ven a nuestras almas, ven no tardes tanto.
¡Ábranse los cielos y llueva de lo alto bienhechor rocío como riego santo! ¡Ven hermoso Niño, ven Dios humanado, luce hermosa estrella, brota flor del campo!
Ven a nuestras almas, ven no tardes tanto.
¡Ven que ya María previene sus brazos, do su Niño vean en tiempo cercano!
¡Ven que ya José con anhelo sacro se dispone a hacerse de tu amor sagrario!
Ven a nuestras almas, ven no tardes tanto
¡Del débil auxilio, del doliente amparo, consuelo del triste, luz del desterrado! ¡Vida de mi vida, mi dueño adorado, mi constante amigo, mi divino hermano!
Ven a nuestras almas, ven no tardes tanto.
¡Vé ante mis ojos de Ti enamorados, bese ya tus plantas, bese ya tus manos! ¡Prosternado en tierra te tiendo los brazos, y aún más que mis frases te dice mi llanto!
Ven a nuestras almas, ven no tardes tanto.
¡Ven salvador nuestro por quien suspiramos!
¡Ven a nuestras almas, ven no tardes tanto!
¡Oh Sapiencia suma del Dios soberano, que a infantil alcance te rebajas sacro! ¡Oh Divino Niño, ven para enseñarnos la prudencia que hace verdaderos sabios!
Ven a nuestras almas, ven no tardes tanto.
¡Oh Adonaí potente que a Moisés hablando de Israel al pueblo diste los mandatos! ¡Ah, ven prontamente para rescatarnos, y que un Niño débil muestre fuerte brazo!
Ven a nuestras almas, ven no tardes tanto
¡Oh raíz sagrada de Jesé, que en lo alto presentas al orbe tu fragante nardo! ¡Dulcísimo Niño que has sido llamado lirio de los valles, bella flor del campo!
Ven a nuestras almas, ven no tardes tanto
¡Llave de David que abre al desterrado las cerradas puertas del regio palacio! ¡Sácanos, oh Niño, con tu blanca mano de la cárcel triste que labró el pecado!
Ven a nuestras almas, ven no tardes tanto.
¡Oh lumbre de oriente, sol de eternos rayos, que entre las tinieblas tu esplendor veamos! ¡Niño tan precioso, dicha del cristiano luzca la sonrisa de tus dulces labios!
Ven a nuestras almas, ven no tardes tanto.
¡Espejo sin mancha, Santo de los santos, sin igual imagen del Dios soberano! ¡Borra nuestras culpas, salva al desterrado, y en forma de niño da al mísero amparo!
Ven a nuestras almas, ven no tardes tanto.
¡Rey de las naciones Emmanuel preclaro, de Israel anhelo, Pastor del rebaño! ¡Niño que apacientas con suave cayado ya la oveja arisca, ya el cordero manso!
Ven a nuestras almas, ven no tardes tanto.
¡Ábranse los cielos y llueva de lo alto bienhechor rocío como riego santo! ¡Ven hermoso Niño, ven Dios humanado, luce hermosa estrella, brota flor del campo!
Ven a nuestras almas, ven no tardes tanto.
¡Ven que ya María previene sus brazos, do su Niño vean en tiempo cercano!
¡Ven que ya José con anhelo sacro se dispone a hacerse de tu amor sagrario!
Ven a nuestras almas, ven no tardes tanto
¡Del débil auxilio, del doliente amparo, consuelo del triste, luz del desterrado! ¡Vida de mi vida, mi dueño adorado, mi constante amigo, mi divino hermano!
Ven a nuestras almas, ven no tardes tanto.
¡Vé ante mis ojos de Ti enamorados, bese ya tus plantas, bese ya tus manos! ¡Prosternado en tierra te tiendo los brazos, y aún más que mis frases te dice mi llanto!
Ven a nuestras almas, ven no tardes tanto.
¡Ven salvador nuestro por quien suspiramos!
¡Ven a nuestras almas, ven no tardes tanto!
Acordaos, oh dulcísimo
Niño Jesús, que dijísteis a todos vuestros devotos, estas palabras tan
consoladoras para nuestra pobre humanidad agobiada y doliente: "Todo lo
que quieras pedir, pídelo por los méritos de mi infancia y nada te será negado".
Llenos de confianza en Vos, oh Jesús, que sois la misma verdad, venimos a
exponeros toda nuestra miseria. Ayudadnos a llevar una vida santa para
conseguir una eternidad bienaventurada. Concedednos, por los méritos infinitos
de vuestra encarnación y de vuestra infancia, la gracia de la cual necesitamos
tanto (Se hacen peticiones en silencio).
Nos entregamos a Vos, oh Niño omnipotente, seguros de que no quedará frustrada nuestra esperanza y que en virtud de vuestra divina promesa, acogeréis y despacharéis favorablemente nuestra súplica. Amén
Nos entregamos a Vos, oh Niño omnipotente, seguros de que no quedará frustrada nuestra esperanza y que en virtud de vuestra divina promesa, acogeréis y despacharéis favorablemente nuestra súplica. Amén
Siguiendo la tradición
Cristiana, Católica de nuestros padres, el tiempo de Navidad es un tiempo de
esperanza, de amistad, de reconciliación, de paz y de renovación de nuestra fe.
El nacimiento del Niño
Jesús abre el Nuevo Testamento de la Palabra de Dios hecha hombre. Esta dulce
historia nos toca el corazón cada año, y es una gran oportunidad para iniciar a
los niños en el Cristianismo.
Que no nos falte el
pesebre, los villancicos, los adornos navideños y el recogimiento familiar
mientras recordamos las hermosas escenas de la Navidad, y que abunde la
alegría en nuestros hogares en este tiempo tan hermoso cada año.
Y que el Niño Dios nos
llene de fervor y de paz, que nos conceda las peticiones que hacemos en esta
novena. Amén
SAN LÁZARO, Obispo
17 de diciembre
SAN LÁZARO,(*)
Obispo
SAN LÁZARO,(*)
Obispo
Las hermanas de Lázaro enviaron a decir a
Jesús:
Señor, aquél a quien amas está enfermo.
(Juan, II, 3).
Señor, aquél a quien amas está enfermo.
(Juan, II, 3).
San Lázaro, de Betania, hermano de Marta
y de María, tuvo la dicha de ser resucitado por Jesucristo, que mucho lo amaba.
Lleno de gratitud para con su benefactor, predicó su divinidad con tanto celo,
que los judíos -dice la leyenda- lo desterraron junto con sus dos hermanas.
Puesto en una embarcación sin remos ni timón, habría abordado en Marsella y
llegado a ser el primer obispo de esta ciudad.
I. El ruego de las hermanas de Lázaro es
admirable. Se dirigen a Jesucristo y le dicen: Señor, aquél a quien amas está
enfermo. ¿Quieres tú ser ayudado en tus necesidades?
Preséntalas ante Jesucristo, él te ama y quiere ayudarte. No te desanimes,
persevera en la oración; cuando todo parezca desesperado, hay que esperar todo
de Dios. ¿No es verdad, acaso, que tú ordinariamente no te diriges a Dios sino
después de haber reconocido la inutilidad de todo socorro humano? Es preciso
invocar, en primer lugar, el Nombre de Dios y, después de esto, buscar los
medios convenientes para llevar a cabo tus propósitos.
II. Jesús fue finalmente; derramó
lágrimas en la tumba de Lázaro, agradeció a su Padre celestial y, después,
llamó a su amigo en alta voz. Aprende de Jesús a agradecer a Dios las gracias que
te concede, si quieres obtener otras nuevas. Alégrate, alma mía: tanto te ama
Jesús cuanto amó a Lázaro. Señor, aquél a quien amáis está enfermo: basta que Vos
conozcáis su mal, porque Vos no abandonáis a los que os aman. (San Agustín).
III. Lázaro obedeció de inmediato a la
voz de Jesús y salió de su tumba. Ya hace mucho tiempo, Señor, que me invitáis
a salir del pecado en que estoy amortajado; pero estoy sordo a vuestras santas
inspiraciones: ¡ya es tiempo de obedeceros! ¡Oh Vida que me dais la vida, Vos
por quien vivo yo y sin el cual me muero!, ¿dónde os encontraré, a fin de morir
a mí mismo y de vivir de Vos? (San Agustín).
La confianza en Dios
Orad por los enfermos.
Orad por los enfermos.
ORACIÓN
Dios, que por vuestro Hijo
unigénito, sacasteis de la tumba a Lázaro muerto desde hacía cuatro días,
hacednos surgir de la tumba de nuestros pecados, a fin de que merezcamos ser
admitidos en la sociedad de vuestros elegidos. Por J. C. N. S. Amén.
- Santoral de Juan Esteban
Grosez, S.J. Tomo IV, (Ed. ICTION, BuenosAires, 1982)
martes, 16 de diciembre de 2025
NOVENA AL NIÑO JESÚS. ORACIONES PARA TODOS LOS DÍAS
Benignísimo Dios de infinita caridad, que tanto amasteis a los hombres, que les disteis en vuestro Hijo la mejor prenda de vuestro amor, para que hecho hombre en las entrañas de una Virgen naciese en un pesebre para nuestra salud y remedio; yo, en nombre de todos los mortales, os doy infinitas gracias por tan soberano beneficio. En retorno de él, os ofrezco la pobreza, humildad y demás virtudes de vuestro Hijo humanado suplicándoos por sus divinos méritos, por las incomodidades con que nació y por las tiernas lágrimas que derramó en el pesebre, que dispongáis nuestros corazones con humildad profunda, con amor encendido, con tal desprecio de todo lo terreno que Jesús recién nacido tenga en ellos su cuna y more eternamente. Amén.
(Se reza tres veces el Gloria al Padre)
Consideración correspondiente al día de la Novena
Día primero 16 diciembre
Día segundo 17 diciembre
Día tercero 18 diciembre
Día cuarto 19 diciembre
Día quinto 20 diciembre
Día sexto 21 diciembre
Día séptimo 22 diciembre
Día octavo 23 diciembre
Día noveno 24 diciembre
Día primero 16 diciembre
Día segundo 17 diciembre
Día tercero 18 diciembre
Día cuarto 19 diciembre
Día quinto 20 diciembre
Día sexto 21 diciembre
Día séptimo 22 diciembre
Día octavo 23 diciembre
Día noveno 24 diciembre
Soberana María, que por vuestras grandes virtudes, y especialmente por vuestra humildad merecisteis que todo un Dios os escogiese para Madre suya; os suplico que Vos misma preparéis y dispongáis mi alma y la de todos los que en este tiempo hiciesen esta novena para el nacimiento espiritual de vuestro adorado Hijo.
(Se reza tres veces el Avemaría )
¡Oh Santísimo José, esposo de María y padre adoptivo de Jesús! Infinitas gracias doy a Dios porque os escogió para tan altos ministerios y os adornó con todos los dones proporcionados a tan excelente grandeza. Os ruego por el amor que tuvisteis al Divino Niño, me abraséis en fervorosos deseos de verle y recibirle sacramentalmente mientras en su divina Esencia lo veo y le gozo en el cielo. Amén.
(Padrenuestro, Avemaría y Gloria)
Aspiraciones (Para todos los días)
Dulce Jesús mío, mi Niño adorado, ven a nuestras almas, ven no tardes tanto.
¡Oh Sapiencia suma del Dios soberano, que a infantil alcance te rebajas sacro! ¡Oh Divino Niño, ven para enseñarnos la prudencia que hace verdaderos sabios!
Ven a nuestras almas, ven no tardes tanto.
¡Oh Adonaí potente que a Moisés hablando de Israel al pueblo diste los mandatos! ¡Ah, ven prontamente para rescatarnos, y que un Niño débil muestre fuerte brazo!
Ven a nuestras almas, ven no tardes tanto
¡Oh raíz sagrada de Jesé, que en lo alto presentas al orbe tu fragante nardo! ¡Dulcísimo Niño que has sido llamado lirio de los valles, bella flor del campo!
Ven a nuestras almas, ven no tardes tanto
¡Llave de David que abre al desterrado las cerradas puertas del regio palacio! ¡Sácanos, oh Niño, con tu blanca mano de la cárcel triste que labró el pecado!
Ven a nuestras almas, ven no tardes tanto.
¡Oh lumbre de oriente, sol de eternos rayos, que entre las tinieblas tu esplendor veamos! ¡Niño tan precioso, dicha del cristiano luzca la sonrisa de tus dulces labios!
Ven a nuestras almas, ven no tardes tanto.
¡Espejo sin mancha, Santo de los santos, sin igual imagen del Dios soberano! ¡Borra nuestras culpas, salva al desterrado, y en forma de niño da al mísero amparo!
Ven a nuestras almas, ven no tardes tanto.
¡Rey de las naciones Emmanuel preclaro, de Israel anhelo, Pastor del rebaño! ¡Niño que apacientas con suave cayado ya la oveja arisca, ya el cordero manso!
Ven a nuestras almas, ven no tardes tanto.
¡Ábranse los cielos y llueva de lo alto bienhechor rocío como riego santo! ¡Ven hermoso Niño, ven Dios humanado, luce hermosa estrella, brota flor del campo!
Ven a nuestras almas, ven no tardes tanto.
¡Ven que ya María previene sus brazos, do su Niño vean en tiempo cercano!
¡Ven que ya José con anhelo sacro se dispone a hacerse de tu amor sagrario!
Ven a nuestras almas, ven no tardes tanto
¡Del débil auxilio, del doliente amparo, consuelo del triste, luz del desterrado! ¡Vida de mi vida, mi dueño adorado, mi constante amigo, mi divino hermano!
Ven a nuestras almas, ven no tardes tanto.
¡Vé ante mis ojos de Ti enamorados, bese ya tus plantas, bese ya tus manos! ¡Prosternado en tierra te tiendo los brazos, y aún más que mis frases te dice mi llanto!
Ven a nuestras almas, ven no tardes tanto.
¡Ven salvador nuestro por quien suspiramos!
¡Ven a nuestras almas, ven no tardes tanto!
¡Oh Sapiencia suma del Dios soberano, que a infantil alcance te rebajas sacro! ¡Oh Divino Niño, ven para enseñarnos la prudencia que hace verdaderos sabios!
Ven a nuestras almas, ven no tardes tanto.
¡Oh Adonaí potente que a Moisés hablando de Israel al pueblo diste los mandatos! ¡Ah, ven prontamente para rescatarnos, y que un Niño débil muestre fuerte brazo!
Ven a nuestras almas, ven no tardes tanto
¡Oh raíz sagrada de Jesé, que en lo alto presentas al orbe tu fragante nardo! ¡Dulcísimo Niño que has sido llamado lirio de los valles, bella flor del campo!
Ven a nuestras almas, ven no tardes tanto
¡Llave de David que abre al desterrado las cerradas puertas del regio palacio! ¡Sácanos, oh Niño, con tu blanca mano de la cárcel triste que labró el pecado!
Ven a nuestras almas, ven no tardes tanto.
¡Oh lumbre de oriente, sol de eternos rayos, que entre las tinieblas tu esplendor veamos! ¡Niño tan precioso, dicha del cristiano luzca la sonrisa de tus dulces labios!
Ven a nuestras almas, ven no tardes tanto.
¡Espejo sin mancha, Santo de los santos, sin igual imagen del Dios soberano! ¡Borra nuestras culpas, salva al desterrado, y en forma de niño da al mísero amparo!
Ven a nuestras almas, ven no tardes tanto.
¡Rey de las naciones Emmanuel preclaro, de Israel anhelo, Pastor del rebaño! ¡Niño que apacientas con suave cayado ya la oveja arisca, ya el cordero manso!
Ven a nuestras almas, ven no tardes tanto.
¡Ábranse los cielos y llueva de lo alto bienhechor rocío como riego santo! ¡Ven hermoso Niño, ven Dios humanado, luce hermosa estrella, brota flor del campo!
Ven a nuestras almas, ven no tardes tanto.
¡Ven que ya María previene sus brazos, do su Niño vean en tiempo cercano!
¡Ven que ya José con anhelo sacro se dispone a hacerse de tu amor sagrario!
Ven a nuestras almas, ven no tardes tanto
¡Del débil auxilio, del doliente amparo, consuelo del triste, luz del desterrado! ¡Vida de mi vida, mi dueño adorado, mi constante amigo, mi divino hermano!
Ven a nuestras almas, ven no tardes tanto.
¡Vé ante mis ojos de Ti enamorados, bese ya tus plantas, bese ya tus manos! ¡Prosternado en tierra te tiendo los brazos, y aún más que mis frases te dice mi llanto!
Ven a nuestras almas, ven no tardes tanto.
¡Ven salvador nuestro por quien suspiramos!
¡Ven a nuestras almas, ven no tardes tanto!
Acordaos, oh dulcísimo Niño Jesús, que dijísteis a todos vuestros devotos, estas palabras tan consoladoras para nuestra pobre humanidad agobiada y doliente: "Todo lo que quieras pedir, pídelo por los méritos de mi infancia y nada te será negado". Llenos de confianza en Vos, oh Jesús, que sois la misma verdad, venimos a exponeros toda nuestra miseria. Ayudadnos a llevar una vida santa para conseguir una eternidad bienaventurada. Concedednos, por los méritos infinitos de vuestra encarnación y de vuestra infancia, la gracia de la cual necesitamos tanto (Se hacen peticiones en silencio).
Nos entregamos a Vos, oh Niño omnipotente, seguros de que no quedará frustrada nuestra esperanza y que en virtud de vuestra divina promesa, acogeréis y despacharéis favorablemente nuestra súplica. Amén
Nos entregamos a Vos, oh Niño omnipotente, seguros de que no quedará frustrada nuestra esperanza y que en virtud de vuestra divina promesa, acogeréis y despacharéis favorablemente nuestra súplica. Amén
Siguiendo la tradición Cristiana, Católica de nuestros padres, el tiempo de Navidad es un tiempo de esperanza, de amistad, de reconciliación, de paz y de renovación de nuestra fe.
El nacimiento del Niño Jesús abre el Nuevo Testamento de la Palabra de Dios hecha hombre. Esta dulce historia nos toca el corazón cada año, y es una gran oportunidad para iniciar a los niños en el Cristianismo.
Que no nos falte el pesebre, los villancicos, los adornos navideños y el recogimiento familiar mientras recordamos las hermosas escenas de la Navidad, y que abunde la alegría en nuestros hogares en este tiempo tan hermoso cada año.
Y que el Niño Dios nos llene de fervor y de paz, que nos conceda las peticiones que hacemos en esta novena. Amén
SANTA ADELAIDA, Viuda
La mujer fuerte de la férrea Europa con que concluye el primer milenio, imagen de una autoridad amenazada y combatida, reina y emperatriz, esposa y viuda, buscando entre luchas desgarradoras contra los de su sangre, el hijo y el nieto, un camino de santidad.
Nacida en el castillo de Orb, hija de Rodolfo II de Borgoña, a los siete años se concierta su matrimonio con el príncipe italiano Lotario, y diez años después, cuando Lotario ya es rey de Italia, se casa con él en Pavía. Pero el monarca no tarda en morir, quizás envenenado, y su viuda queda presa en el castillo de Garda a merced de un usurpador.
Consigue huir para refugiarse en Canosa, llama en su ayuda al emperador alemán Otón y contrae nuevas nupcias con él en el 951. Ambos serán coronados en Roma por el papa Juan XII como emperadores del Sacro Imperio. Otón I el Grande quiere ser el defensor de la Cristiandad, teniendo al Sumo Pontífice bajo su tutela, pero, como suele ocurrir, cuando muere en el 973 deja una herencia política muy complicada.
Adelaida sufrirá ahora la malquerencia de su hijo Otón II, a su muerte es regente durante la minoría de Otón III, y tiene que ocuparse de gobernar el Imperio, poner paz y resistir el embate de los bárbaros. Hasta que al final de su vida se retira a su Borgoña natal para consagrarse a la piedad bajo la dirección de piadosos varones como san Odilón de Cluny, que fue su primer biógrafo. Murió en el monasterio cluniacense que había fundado en Seltz, en Alsacia.
Siglos más tarde la vemos envuelta en majestuosidad, tenaz, firme y batalladora, agotándose en el cumplimiento de sus deberes, y sin mostrarnos las heridas y contradicciones de su existencia, que reservaba para Dios. En el santoral es toda hieratismo, recubriendo de fortaleza el temblor humano y la fatiga de la mujer que parece incansable y segura. |
MARTES DE LA TERCERA SEMANA DE ADVIENTO
PRIMERA LECTURA
Se promete la salvación mesiánica a todos los pobres
Lectura de la profecía de Sofonías 3, 1-2. 9-13
Así dice el Señor:
«¡Ay de la ciudad rebelde, manchada y opresora! No obedeció ni escarmentó, no aceptaba la instrucción, no confiaba en el Señor, no se acercaba a su Dios. Entonces daré a los pueblos labios puros, para que invoquen todos el nombre del Señor, para que le sirvan unánimes. Desde más allá de los ríos de Etiopía, mis fieles dispersos me traerán ofrendas. Aquel día no te avergonzarás de las obras con que me ofendiste, porque arrancaré de tu interior tus soberbias bravatas, y no volverás a gloriarte sobre mi monte santo. Dejaré en medio de ti un pueblo pobre y humilde, que confiará en el nombre del Señor. El resto de Israel no cometerá maldades, ni dirá mentiras, ni se hallará en su boca una lengua embustera; pastarán y se tenderán sin sobresaltos.»
Palabra de Dios.
Se promete la salvación mesiánica a todos los pobres
Lectura de la profecía de Sofonías 3, 1-2. 9-13
Así dice el Señor:
«¡Ay de la ciudad rebelde, manchada y opresora! No obedeció ni escarmentó, no aceptaba la instrucción, no confiaba en el Señor, no se acercaba a su Dios. Entonces daré a los pueblos labios puros, para que invoquen todos el nombre del Señor, para que le sirvan unánimes. Desde más allá de los ríos de Etiopía, mis fieles dispersos me traerán ofrendas. Aquel día no te avergonzarás de las obras con que me ofendiste, porque arrancaré de tu interior tus soberbias bravatas, y no volverás a gloriarte sobre mi monte santo. Dejaré en medio de ti un pueblo pobre y humilde, que confiará en el nombre del Señor. El resto de Israel no cometerá maldades, ni dirá mentiras, ni se hallará en su boca una lengua embustera; pastarán y se tenderán sin sobresaltos.»
Palabra de Dios.
Salmo responsorial Sal 33, 2-3. 6-7. 17-18. 19 y 23 (R/.: 7a)
R/. Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha.
Bendigo al Señor en todo momento, su alabanza está siempre en mi boca; mi alma se gloría en el Señor: que los humildes lo escuchen y se alegren. R.
Contempladlo, y quedaréis radiantes, vuestro rostro no se avergonzará. Si el afligido invoca al Señor, él lo escucha y lo salva de sus angustias. R/.
Pero el Señor se enfrenta con los malhechores, para borrar de la tierra su memoria. Cuando uno grita, el Señor lo escucha y lo libra de sus angustias. R/.
El Señor está cerca de los atribulados, salva a los abatidos. El Señor redime a sus siervos, no será castigado quien se acoge a él. R.
Aleluya
Ven, Señor, y no tardes, perdona los pecados de tu pueblo.
EVANGELIO
Vino Juan, y los pecadores le creyeron
+Lectura del santo evangelio según san Mateo 21, 28-32
En aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo:
—«¿Qué os parece? Un hombre tenía dos hijos. Se acercó al primero y le dijo: “Hijo, ve hoy a trabajar en la viña." Él le contestó: "No quiero." Pero después recapacitó y fue.
Se acercó al segundo y le dijo lo mismo. Él le contestó: "Voy, señor." Pero no fue.
¿Quién de los dos hizo lo que quería el padre?»
Contestaron:
—«El primero.»
Jesús les dijo:
—«Os aseguro que los publicanos y las prostitutas os llevan la delantera en el camino del reino de Dios. Porque vino Juan a vosotros enseñándoos el camino de la justicia, y no le creísteis; en cambio, los publicanos y prostitutas le creyeron. Y, aun después de ver esto, vosotros no recapacitasteis ni le creísteis.»
Palabra del Señor.
En aquel tiempo, dijo Jesús a los sumos sacerdotes y a los ancianos del pueblo:
—«¿Qué os parece? Un hombre tenía dos hijos. Se acercó al primero y le dijo: “Hijo, ve hoy a trabajar en la viña." Él le contestó: "No quiero." Pero después recapacitó y fue.
Se acercó al segundo y le dijo lo mismo. Él le contestó: "Voy, señor." Pero no fue.
¿Quién de los dos hizo lo que quería el padre?»
Contestaron:
—«El primero.»
Jesús les dijo:
—«Os aseguro que los publicanos y las prostitutas os llevan la delantera en el camino del reino de Dios. Porque vino Juan a vosotros enseñándoos el camino de la justicia, y no le creísteis; en cambio, los publicanos y prostitutas le creyeron. Y, aun después de ver esto, vosotros no recapacitasteis ni le creísteis.»
Palabra del Señor.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)


