martes, 20 de mayo de 2014

SANTA MARÍA DE LA CARIDAD DEL COBRE, Patrona de Cuba

20 de Mayo

SANTA MARÍA
DE LA CARIDAD
DEL COBRE,(*)
Patrona de Cuba

   
   En El Cobre, poblado minero de la provincia de Oriente, fue consagrado en 1927 el actual santuario nacional a la Virgen de la Caridad. La advocación no es oriunda de Cuba: el año 633 fundó San Ildefonso el monasterio de Illescas, y la tradición dice que él llevó allí la imagen de Nuestra Señora de la Caridad, que todavía existe en la villa toledana, en el santuario construido por el Greco en 1600. La advocación es frecuente en la costa andaluza: en Cádiz, desde que Juan de Austria fundó una cofradía bajo esa advocación, para la tripulación de las galeras. Loja la tiene por Patrona. Y hasta cerca de Avila se conoce una imagen de la Virgen de la Caridad ante la cual rezó Santa Teresa.
   Posiblemente la advocación cubana llegó directamente de Sanlúcar de Barrameda. Durante más de un siglo, después del tercer viaje de Colón, salían de allí las naves que iban a América; y hoy está confirmada la devoción que los marinos sanlucareños sentían por la Virgen de la Caridad venerada en Bonanza y en la Cofradía del Puerto de Santa María.

   Dos hermanos indios llamados Juan Rodrigo y Juan Diego Hoyos, a los que se añadió un muchacho de la raza negra también llamado Juan según la tradición, obreros todos del hato de Barajagua, que se encontraba muy cerca de una mina de cobre, fueron comisionados para conseguir sal en la costa norte de la isla. Llegaron hasta el río Mayarí, y por él salieron a la gran bahía de Nipe, alojándose en un pequeño cayo llamado Francés o Vigía con objeto de pasar la noche y salir muy de mañana para la salina. Una tormenta inesperada les impidió realizar el proyectado viaje, y hasta tres días tuvieron que permanecer en el cayo por el mal tiempo. Hacia la medianoche del cuarto día cesó el viento; los tres Juanes tomaron la canoa antes de salir el sol, y a medida que avanzaban notaron que en la lejanía, sobre la superficie tranquila del mar, había algo que no era un ave acuática de las conocidas. Remaron con mayor curiosidad; los primeros rayos del sol iluminaron plenamente aquel bulto navegante. Cuando lo tuvieron frente a frente se dieron cuenta de que era una talla de madera de unos cuarenta centímetros de alto y la inscripción: "Soy la Virgen de la Caridad". Esto sucedía entre los años 1604 y 1608.

   Podemos imaginarnos fácilmente la variedad de sentimientos que experimentarían aquellos nativos cubanos ante semejante hallazgo. Habrían oído hablar muchas veces de la Virgen y de sus apariciones; era la devoción más propagada por los evangelizadores hispanos en el Nuevo Mundo. Pero jamás se imaginarían que habrían de encontrar sobre las aguas del mar una imagen de María. En la escasa literatura sobre esta advocación mariana no encontramos que se interpreten los hechos bajo el signo del milagro. La etapa milagrera comenzará después. Inicialmente parece que ellos recogieron la imagen como quien recoge un objeto precioso que otro ha perdido sobre las aguas. Pero esta interpretación tan poco espiritual no le restó, ni le restará nunca, intensidad a la veneración que sintieron todos por aquel pedazo de madera que representaba a la Madre de Jesucristo.

   La imagen provenía de una nave española, de las muchas que zarpaban de Sanlúcar. Es cierto que usaban el verbo sustantivo en las tablas onomásticas de las naves y, por tanto, la leyenda podía referirse a la imagen o a la embarcación bajo cuyo patrocinio navegaba. La razón de aparecer flotando sobre las aguas antillanas es más difícil de determinar. Se dice que los marinos, durante las tempestades, echaban al mar alguna imagen para conseguir por su intercesión que el mar se apaciguara. También se dice que, en momentos de gran calma, los marinos colocaban la imagen en el mar, sobre una balsa, y de esa manera determinaban la dirección de las corrientes marinas que podían ayudarles a avanzar.

   Los afortunados indios transportaron la imagen al hato; improvisaron un altar, y la devoción popular comenzó a desarrollarse y a manifestarse: plegarias ante la imagen, flores siempre frescas para la Virgen. Un día desapareció la imagen de su sitio. Entonces comenzó la etapa milagrera de la advocación cubana. Desaparecerá varias veces; la cambiarán de sitio, interpretando posibles deseos de la Virgen; se repetirán las desapariciones. Apolonia, una niña india, encontrará un día la imagen, o dirá que había visto la imagen, sobre unas rocas cercanas a la mina de cobre. En el mismo lugar alguien verá una luz misteriosa tres veces consecutivas, y la voz popular fue que la Virgen deseaba en aquel sitio una ermita. Las historias dicen que el lugar era de tan difícil acceso que hubo que modificar, sin embargo, un poco la situación.

   La devoción creció y la ermita llegó a ser capilla, iglesia, santuario. Varias veces los temblores de tierra o los huracanes destruyeron el edificio, y otras tantas los devotos de la Virgen lo reconstruyeron. La generosidad de los cubanos fue enriqueciendo los adornos de la imagen, hasta provocar un robo sacrílego; el ladrón se atrevió a mutilar la talla para llevarse las piedras preciosas que tenía incrustadas; pero se pudo recuperar todo providencialmente. La dulce talla de madera oscura es hoy un verdadero joyero cubierto de mantos preciosos.

   Los favores que se atribuían a la Virgen eran tan numerosos y tan extraordinarios, que se llegó a invocarla con el nombre de Nuestra Señora de la Caridad y de los Remedios. Los exvotos fueron inundando el altar de tal manera que hubo que acudir a la solución -en el actual santuario- de una gran capilla debajo del altar de la Virgen, para acumular en ella todos esos regalos. Uno de los últimos es la medalla de oro del premio Nobel ganado por el novelista Hemingway.

   Cuando prendió en los cubanos el deseo de la independencia, la devoción a Santa María de la Caridad del Cobre estaba tan metida en el corazón de los nativos que iba a ser la devoción insignia de los libertadores. Los insurrectos se encomendaban a la Caridad -como se dice vulgarmente-, antes de salir para el campo de batalla, y llevaban a la guerra un pequeño recuerdo sagrado que consistía en una cinta del tamaño de la imagen. El 20 de mayo de 1902 adquirió Cuba la soberanía y, pocos años después, el 8 de septiembre de 1916, a petición de los veteranos de aquella guerra, el papa Benedicto XV le concedía a la advocación cubana el título de Patrona principal de la República.

   La fiesta litúrgica de la Patrona de Cuba, sin oficio ni misa especial aún, se celebra el 8 de septiembre, pero la importancia que tuvo la devoción de los libertadores durante la gesta independentista permite que cada año, al celebrarse la instauración de la República el 20 de mayo, fiesta nacional, no falte el homenaje a la Patrona de Cuba, a la Virgen Mambisa (mambises se llamaba a los que peleaban por la independencia).

   La ignorancia religiosa y ciertos residuos ancestrales de los esclavos africanos que llegaron a Cuba durante la colonización ha fomentado supersticiones y prácticas piadosas a la Virgen de la Caridad no del todo ortodoxas. En definitiva, ello prueba la antigüedad de la devoción y lo arraigada que siempre ha estado en el corazón de las capas sociales más humildes de la nación. Por eso, sin duda, el santo obispo de Santiago de Cuba, monseñor Claret, explotaba bien este sentimiento de filial devoción mariana escribiendo así en su carta pastoral del 25 de marzo de 1853: "La verdadera devoción a Nuestra Señora de la Caridad consiste en abstenerse de todo pecado, en imitar sus virtudes, en tributarle algunos obsequios, en frecuentar los santos sacramentos y en hacer bien, con agrado y perseverancia, las devociones y demás cosas de su servicio".

ALBERTO J. VILLAVERDE, S. I.

 Año Cristiano, Tomo II, Biblioteca de Autores Cristianos, Madrid, 1966. 1

MARTES QUINTA SEMANA PASCUA


PRIMERA LECTURA
Contaron a la Iglesia lo que Dios había hecho por medio de ellos
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 14, 19-28
En aquellos días, llegaron unos judíos de Antioquía y de Iconio y se ganaron a la gente; apedrearon a Pablo y lo arrastraron fuera de la ciudad, dejándolo por muerto. Entonces lo rodearon los discípulos; él se levantó y volvió a la ciudad.
Al día siguiente, salió con Bernabé para Derbe; después de predicar el Evangelio en aquella ciudad y de ganar bastantes discípulos, volvieron a Listra, a Iconio y a Antioquía, animando a los discípulos y exhortándolos a perseverar en la fe, diciéndoles que hay que pasar mucho para entrar en el reino de Dios.
En cada Iglesia designaban presbíteros, oraban, ayunaban y los encomendaban al Señor, en quien habían creído. Atravesaron Pisidia y llegaron a Panfilia. Predicaron en Perge, bajaron a Atalía y allí se embarcaron para Antioquía, de donde los habían enviado, con la gracia de Dios, a la misión que acababan de cumplir. Al llegar, reunieron a la Iglesia, les contaron lo que Dios había hecho por medio de ellos y cómo había abierto a los gentiles la puerta de la fe. Se quedaron allí bastante tiempo con los discípulos.
Palabra de Dios.

Salmo responsorial Sal 144, 10-11. 12-13ab. 21 (R/.: cf. 11)
R/. Que tus fieles, Señor, proclamen la gloria de tu reinado.
O bien:
Aleluya.
Que todas tus criaturas te den gracias, Señor, que te bendigan tus fieles; que proclamen la gloria de tu reinado, que hablen de tus hazañas. R/.
Explicando tus hazañas a los hombres, la gloria y majestad de tu reinado. Tu reinado es un reinado perpetuo, tu gobierno va de edad en edad. R/.
Pronuncie mi boca la alabanza del Señor, todo viviente bendiga su santo nombre por siempre jamás. R/.

Aleluya Lc 24, 26
Era necesario que el Mesías padeciera y resucitara de entre los muertos, para entrar en su gloria.

EVANGELIO
Mi paz os doy
 +Lectura del santo evangelio según san Juan 14, 27-31a
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
—«La paz os dejo, mi paz os doy; no os la doy yo como la da el mundo. Que no tiemble vuestro corazón ni se acobarde. Me habéis oído decir: "Me voy y vuelvo a vuestro lado." Si me amarais, os alegraríais de que vaya al Padre, porque el Padre es más que yo. Os lo he dicho ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda, sigáis creyendo.
Ya no hablaré mucho con vosotros, pues se acerca el Príncipe del mundo; no es que él tenga poder sobre mí, pero es necesario que el mundo comprenda que yo amo al Padre, y que lo que el Padre me manda yo lo hago.»
Palabra del Señor.

lunes, 19 de mayo de 2014

LUNES QUINTA SEMANA DE PASCUA

PRIMERA LECTURA
Os predicamos el Evangelio, para que dejéis los dioses falsos
y os convirtáis al Dios vivo

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 14, 5-18

En aquellos días, se produjeron en Iconio conatos de parte de los gentiles y de los judíos, a sabiendas de las autoridades, para maltratar y apedrear a Pablo y a Bernabé; ellos se dieron cuenta de la situación y se escaparon a Licaonia, a las ciudades de Listra y Derbe y alrededores, donde predicaron el Evangelio.
Había en Listra un hombre lisiado y cojo de nacimiento, que nunca había podido andar. Escuchaba las palabras de Pablo, y Pablo, viendo que tenía una fe capaz de curarlo, le gritó, mirándolo:
—«Levántate, ponte derecho.»
El hombre dio un salto y echó a andar. Al ver lo que Pablo habla hecho, el gentío exclamó en la lengua de Licaonia:
—«Dioses en figura de hombres han bajado a visitarnos.»
A Bernabé lo llamaban Zeus y a Pablo, Hermes, porque se encargaba de hablar. El sacerdote del templo de Zeus que estaba a la entrada de la ciudad, trajo a las puertas toros y guirnaldas y, con la gente, quería ofrecerles un sacrificio.
Al darse cuenta los apóstoles Bernabé y Pablo, se rasgaron el manto e irrumpieron por medio del gentío, gritando:
—«Hombres, ¿qué hacéis? Nosotros somos mortales igual que vosotros; os predicamos el Evangelio, para que dejéis los dioses falsos y os convirtáis al Dios vivo que hizo el cielo, la tierra y el mar y todo lo que contienen. En el pasado, dejó que cada pueblo siguiera su camino; aunque siempre se dio a conocer por sus beneficios, mandándoos desde el cielo la lluvia y las cosechas a sus tiempos, dándoos comida y alegría en abundancia.»
Con estas palabras disuadieron al gentío, aunque a duras penas, de que les ofrecieran sacrificio.
Palabra de Dios.


Salmo responsorial Sal 113 B, 1-2. 3-4. 15-16 (R/.: 1)

R/. No a nosotros, Señor, no a nosotros, sino a tu nombre da la gloria.
O bien:
Aleluya.


No a nosotros, Señor, no a nosotros, sino a tu nombre da la gloria, por tu bondad, por tu lealtad. ¿Por qué han de decir las naciones: «Dónde está su Dios»? R/.
Nuestro Dios está en el cielo, lo que quiere lo hace. Sus ídolos, en cambio, son plata y oro, hechura de manos humanas. R/.
Benditos seáis del Señor, que hizo el cielo y la tierra. El cielo pertenece al Señor, la tierra se la ha dado a los hombres. R/.


Aleluya Jn 14, 26
El Espíritu Santo será quien os lo enseñe todo y os vaya recordando todo lo que os he dicho.


EVANGELIO
El Defensor que enviará el Padre os lo enseñará todo

 +Lectura del santo evangelio según san Juan 14, 21-26

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
—«El que acepta mis mandamientos y los guarda, ése me ama; al que me ama lo amará mi Padre, y yo también lo amaré y me revelaré a él.»
Le dijo Judas, no el Iscariote:
—«Señor, ¿qué ha sucedido para que te reveles a nosotros y no al mundo?»
Respondió Jesús y le dijo:
—«El que me ama guardará mi palabra, y mi Padre lo amara, y vendremos a el y haremos morada en el.
El que no me ama no guardará mis palabras. Y la palabra que estáis oyendo no es mía, sino del Padre que me envió.
Os he hablado de esto ahora que estoy a vuestro lado, pero el Defensor, el Espíritu Santo, que enviará el Padre en mi nombre, será quien os lo enseñe todo y os vaya recordando todo lo que os he dicho.»
Palabra del Señor.

domingo, 18 de mayo de 2014

SAN FÉLIX DE CANTALICIO, Confesor


18 de Mayo
SAN FÉLIX DE CANTALICIO,

Confesor
 No juzguéis, a fin de no ser juzgados; con el mismo
juicio que juzgareis seréis juzgado.
(Mateo, 7, 1.2).

   Unió este santo a una profunda humildad un fondo inalterable de alegría y dulzura. Hablaba poco, huía de la compañía de los murmuradores, tenía horror por todo lo que fuese capaz de herir la caridad. Las afrentas dejaban a su alma tranquila y serena. Al que lo insultaba, respondíale: Quiera Dios hacerlo santo. Entró en la Orden de los capuchinos, desempeñó el cargo de cuestor durante más de cuarenta años. Es el empleo que prefería, porque se exponía a mas desaires y desprecios. Murió el 18 de mayo de 1587.

MEDITACIÓN  SOBRE
LOS JUICIOS TEMERARIOS
   I. A nadie juzgues. ¿Quién te ha constituido censor y juez de los demás? Usurpas la autoridad de Dios, y te expones a juzgar temerariamente. Los hombres, dice la Sagrada Escritura, no ven más que las apariencias, Dios sólo ve el fondo del corazón. Piensa que los demás valen más que tú; nunca podrás juzgar en demasía favorablemente sus acciones. Este hombre que miras como a pecador, acaso sea un gran santo. El mundo está lleno de juicios temerarios: el hombre del que ya habíamos desesperado se convirtió y llegó a ser santo. (Santo Agustín).
   II. Si ves alguna acción exteriormente mala, no por eso condenes a tu prójimo; acaso su ignorancia o su buena intención lo justifican ante Dios. Si su falta es evidente, tampoco lo juzgues, a Dios le corresponde hacerla. Acuérdate de aquel santo religioso que decía al morir: Nunca juzgué a los demás; espero que Dios no me juzgue, porque lo ha prometido en su Evangelio.
   III. Cuando se cometa alguna falta en tu presencia, o se hable de las faltas de los demás, mira si no eres culpable de los mismos pecados. Considera su fealdad para concebir un saludable horror de ellos. Humíllate, agradece a Dios de que te haya concedido la gracia de no caer en el mismo desorden. Ten compasión de tu hermano, ruega a Dios por él. ¿Quién eres tú, tú que juzgas tan injustamente, tan audazmente, tan abiertamente al servidor ajeno? Entra en ti mismo, examínate, júzgate. (San Lorenzo Justiniano).

La caridad
Orad por vuestros conciudadanos.

ORACIÓN
   Oh Dios, que cada año nos proporcionáis un nuevo motivo de alegría en la fiesta del bienaventurado Félix, vuestro confesor, haced, por vuestra bondad, que honrando la nueva vida que ha recibido en el cielo, imitemos también la que ha vivido en la tierra. Por J. C. N. S. Amén.

QUINTO DOMINGO DE PASCUA

PRIMERA LECTURA
Escogieron a siete hombres llenos de Espíritu Santo

Lectura de los Hechos de los Apóstoles 6, 1-7

En aquellos días, al crecer el número de los discípulos, los de lengua griega se quejaron contra los de lengua hebrea, diciendo que en el suministro diario no atendían a sus viudas. Los apóstoles convocaron al grupo de los discípulos y les dijeron:
No nos parece bien descuidar la Palabra de Dios para ocuparnos de la administración. Por tanto, hermanos, escoged a siete de vosotros, hombres de buena fama, llenos de espíritu de sabiduría, y los encargaremos de esta tarea; nosotros nos dedicaremos a la oración y al servicio de la palabra.
La propuesta les pareció bien a todos y eligieron a Esteban, hombre lleno de fe y de Espíritu Santo, a Felipe, Prócoro, Nicanor, Simón, Parmenas y Nicolás, prosélito de Antioquía. Se los presentaron a los apóstoles y ellos les impusieron las manos orando.
La Palabra de Dios iba cundiendo y en Jerusalén crecía mucho el número de discípulos; incluso muchos sacerdotes aceptaban la fe.
Palabra de Dios.


Salmo responsorial Sal 32, 1-2. 4-5. 18-19

V/. Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti. (o, Aleluya).
R/. Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como esperamos de ti.
V/. Aclamad, justos, al Señor, que merece la alabanza de los buenos; dad gracias al Señor con la cítara, tocad en su honor el arpa de diez cuerdas.
R/. Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti.
V/. La palabra del Señor es sincera y todas sus acciones son leales; él ama la justicia y el derecho, y su misericordia llena la tierra.
R/. Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti.
V/. Los ojos del Señor están puestos en sus fieles, en los que esperan en su misericordia, para librar sus vidas de la muerte y reanimarlos en tiempo de hambre.
R/. Que tu misericordia, Señor, venga sobre nosotros, como lo esperamos de ti.


SEGUNDA LECTURA
Vosotros sois una raza elegida, un sacerdocio real

Lectura de la primera carta del Apóstol San Pedro 2, 4-9

Queridos hermanos:
Acercándoos al Señor, la piedra viva desechada por los hombres, pero escogida y preciosa ante Dios, también vosotros, como piedras vivas, entráis en la construcción del templo del Espíritu, formando un sacerdocio sagrado para ofrecer sacrificios espirituales que Dios acepta por Jesucristo.
Dice la Escritura:
«Yo coloco en Sión una piedra angular, escogida y preciosa; el que crea en ella no quedará defraudado.»
Para vosotros los creyentes es de gran precio, pero para los incrédulos es la piedra que desecharon los constructores: ésta se ha convertido en piedra angular, en piedra de tropezar y en roca de estrellarse.
Y ellos tropiezan al no creer en la palabra: ése es su destino.
Vosotros, en cambio, sois , una raza elegida, un sacerdocio real, una nación consagrada, un pueblo adquirido por Dios para proclamar las hazañas del que nos llamó a salir de la tiniebla y a entrar en su luz maravillosa.
Palabra de Dios


Aleluya Jn 14, 5
Si no se canta, puede omitirse
Aleluya, aleluya.
Yo soy el camino y la verdad y la vida
—dice el Señor.
Nadie va al Padre, sino por mí.
Aleluya.


EVANGELIO
Yo soy el camino y la verdad y la vida

 +Lectura del santo Evangelio según San Juan 14, 1-12

En aquel tiempo dijo Jesús a sus discípulos:
—No perdáis la calma, creed en Dios y creed también en mí. En la casa de mi Padre hay muchas estancias si no, os lo había dicho, y me voy a prepararos sitio. Cuando vaya y os prepare sitio volveré y os llevaré conmigo, para que donde estoy yo estéis también vosotros. Y adonde yo voy, ya sabéis el camino.
Tomás le dice:
—Señor, no sabemos adónde vas. ¿Cómo podemos saber el camino?
Jesús le responde:
—Yo soy el camino y la verdad y la vida. Nadie va al Padre sino por mí. Si me conocierais a mí, conoceríais también a mi Padre. Ahora ya lo conocéis y lo habéis visto.
Felipe le dice:
—Señor, muéstranos al Padre y nos basta.
Jesús le replica:
—Hace tanto que estoy con vosotros, ¿y no me conoces, Felipe? Quien me ha visto a mí ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: «Muéstranos al Padre?» ¿No crees que yo estoy en el Padre y el Padre en mí? Lo que yo os digo no lo hablo por cuenta propia. El Padre, que permanece en mí, él mismo hace las obras. Creedme: yo estoy en el Padre y el Padre en mí. Si no, creed a las obras. Os lo aseguro: el que cree en mí, también el hará las obras que yo hago, y aun mayores. Porque yo me voy al Padre.
Palabra del Señor.

sábado, 17 de mayo de 2014

SÁBADO DE LA CUARTA SEMANA DE PASCUA

PRIMERA LECTURA
Sabed que nos dedicamos a los gentiles

Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 13, 44-52

El sábado siguiente, casi toda la ciudad acudió a oír la palabra de Dios. Al ver el gentío, a los judíos les dio mucha envidia y respondían con insultos a las palabras de Pablo.
Entonces Pablo y Bernabé dijeron sin contemplaciones:
—«Teníamos que anunciaros primero a vosotros la palabra de Dios; pero como la rechazáis y no os consideráis dignos de la vida eterna, sabed que nos dedicamos a los gentiles. Así nos lo ha mandado el Señor: "Yo te haré luz de los gentiles, para que lleves la salvación hasta el extremo de la tierra."»
Cuando los gentiles oyeron esto, se alegraron y alababan la palabra del Señor; y los que estaban destinados a la vida eterna creyeron.
La palabra del Señor se iba difundiendo por toda la región. Pero los judíos incitaron a las señoras distinguidas y devotas y a los principales de la ciudad, provocaron una persecución contra Pablo y Bernabé y los expulsaron del territorio.
Ellos sacudieron el polvo de los pies, como protesta contra la ciudad, y se fueron a Iconio. Los discípulos quedaron llenos de alegría y de Espíritu Santo.
Palabra de Dios.


Salmo responsorial Sal 97, 1-2ab. 2cd-3ab. 3cd-4 (R/.: 3cd)

R/. Los confines de la tierra han contemplado la victoria de nuestro Dios.
O bien:
Aleluya.


Cantad al Señor un cántico nuevo, porque ha hecho maravillas: su diestra le ha dado la victoria, su santo brazo. R/.
El Señor da a conocer su victoria,
revela a las naciones su justicia:
se acordó de su misericordia y su fidelidad
en favor de la casa de Israel. R/.
Los confines de la tierra han contemplado
la victoria de nuestro Dios.
Aclama al Señor, tierra entera;
gritad, vitoread, tocad. R/.


Aleluya Jn 8, 31b-32

Si os mantenéis en mi palabra,
seréis de verdad discípulos míos y conoceréis la verdad
—dice el Señor—.


EVANGELIO
Quien me ha visto a mí ha visto al Padre

+Lectura del santo evangelio según san Juan 14, 7-14

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
—«Si me conocéis a mí, conoceréis también a mi Padre. Ahora ya lo conocéis y lo habéis visto.»
Felipe le dice:
—«Señor, muéstranos al Padre y nos basta.»
Jesús le replica:
—«Hace tanto que estoy con vosotros, ¿y no me conoces, Felipe? Quien me ha visto a mi ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: "Muéstranos al Padre"? ¿No crees que yo estoy en el Padre, y el Padre en mi? Lo que yo os digo no lo hablo por cuenta propia. El Padre, que permanece en mí, hace sus obras. creedme: yo estoy en el Padre, y el Padre en mí. Si no, creed a las obras. Os lo aseguro: el que cree en mí, también él hará las obras que yo hago, y aún mayores. Porque yo me voy al Padre; y lo que pidáis en mi nombre, yo lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.
Si me pedís algo en mi nombre, yo lo haré.»
Palabra del Señor.

viernes, 16 de mayo de 2014

SANTA GEMA GALGANI, Virgen


16 de mayo
SANTA GEMA GALGANI

Virgen
La santidad realizada en medio de enfermedades

   Santa Gemma Galgani, una de las santas modernas más famosas, nació en Lucca, Italia en 1878.
   Muy niña, cuando apenas tenía ocho años quedó huérfana de madre, y en medio de su gran tristeza se arrodilló ante una imagen de la Santísima Virgen y le dijo: "Madre celestial, ya no tengo a mi mamá de la tierra. ¿Quieres tú reemplazarla y ser mi madre de ahora en adelante?". La Virgen María aceptó su petición y durante toda su vida la ayudó y la consoló de manera impresionante.
   Su padre murió de tuberculosis y esta enfermedad se la transmitió a la hija y la hizo sufrir terriblemente durante toda su existencia. Al morir su padre, la niña quedaba muy desprotegida, pero una familia muy católica la recibió en su casa y la atendió siempre con especial cariño, más como una hija que como una sirvienta.
   Siendo muy joven se sintió atacada por una serie de enfermedades que los médicos declararon incurables. Entonces rezó con toda su fe a San Gabriel de la Dolorosa y quedó curada instantáneamente.
   Quiso ser religiosa, pero por su salud bastante débil no fue admitida en la Comunidad, y entonces dispuso quedarse en el mundo, pero viviendo con la santidad y el recogimiento y la pureza de una fervorosa religiosa.