22 de Enero
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sábado, 21 de enero de 2012
SAN VICENTE, MÁRTIR
SÁBADO DE LA SEGUNDA SEMANA
PRIMERA LECTURA
¡Cómo cayeron los valientes
en medio del combate!
Comienzo del segundo libro de Samuel 1, 1-4. 11-12. 19. 23-27
En
aquellos días, al volver de su victoria sobre los amalecitas, David se detuvo
dos días en Sicelag.
Al
tercer día de la muerte de Saúl, llegó uno del ejército con la ropa hecha
jirones y polvo en la cabeza; cuando llegó, cayó a tierra, postrándose ante
David.
David
le preguntó:
–¿De
dónde vienes?
Respondió:
–Me
he escapado del campamento israelita.
David
dijo:
–¿Qué
ha ocurrido? Cuéntame.
El
respondió:
–Pues
que la tropa ha huido de la batalla y ha habido muchas bajas entre la tropa, y
muchos muertos, y hasta han muerto Saúl y su hijo Jonatán.
Entonces
David agarró sus vestiduras y las rasgó, y sus acompañantes hicieron lo mismo.
Hicieron
duelo, lloraron y ayunaron hasta el atardecer por Saúl y por su hijo Jonatán,
por el pueblo del Señor, por la casa de Israel, porque habían muerto a espada.
Y
dijo David:
«¡Ay, la
flor de Israel, herida en tus alturas!
¡Cómo
cayeron los valientes!
Saúl y
Jonatán, mis amigos queridos:
ni vida ni
muerte los pudo separar;
más rápidos
que águilas, más bravos que leones.
Muchachas de
Israel, llorad por Saúl,
que os
vestía de púrpura y de joyas,
que enjoyaba
con oro vuestros vestidos.
¡Cómo
cayeron los valientes en medio del combate!
¡Jonatán,
herido en tus alturas!
¡Cómo sufro
por ti, Jonatán, hermano mío!
¡Ay, cómo te
quería! Tu amor era para mí
más
maravilloso que el amor de mujeres.
¡Cómo
cayeron los valientes,
los rayos de
la guerra perecieron!»
Palabra de
Dios.
Salmo responsorial Sal 79, 2-3. 5-7
R.
Que brille tu rostro, Señor, y nos salve.
Pastor de
Israel, escucha,
tú que guías
a José como a un rebaño;
tú que te
sientas sobre querubines, resplandece
ante Efraín,
Benjamín y Manasés.
Despierta tu
poder y ven a salvarnos. R.
Señor Dios
de los Ejércitos,
¿hasta
cuándo estarás airado
mientras tu
pueblo te suplica?
Les diste a
comer llanto,
a beber
lágrimas a tragos;
nos
entregaste a las contiendas de nuestros vecinos,
nuestros
enemigos se burlan de nosotros. R.
EVANGELIO
Su familia decía que no
estaba en sus cabales
+ Lectura
del santo Evangelio según San Marcos 3, 20-21
En
aquel tiempo, volvió Jesús con sus discípulos a casa y se juntó tanta gente,
que no los dejaban ni comer.
Al
enterarse su familia, vinieron a llevárselo, porque decían que no estaba en sus
cabales.
Palabra del
Señor.
SANTA INÉS, Virgen y Mártir
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21 de enero
Gocémonos, y saltemos de júbilo y demos gloria a Dios,
pues han llegado las bodas del Cordero y su
esposa se ha engalanado.(Apocalipsis, 19, 7).
He aquí a la esposa del Cordero de Dios.
Búrlase ella para conservar su cuerpo y su corazón para su esposo Jesús, de las
proposiciones y de las amenazas del tirano. Los ángeles la acompañan a un lugar
infame, y dan muerte al insolente que quiere arrebatarle la honra; mas ella
devuélvele la vida y lo convierte a la fe. Se la echa al fuego, pero el fuego
respeta a la tierna virgen y da muerte a los verdugos. Condenada, finalmente, a
ser decapitada, inclina la cabeza y va al cielo a juntarse con su Esposo divino
a quien prometiera fidelidad.
MEDITACIÓN
SOBRE LA VIDA DE SANTA INÉS
I. Santa Inés consagra su cuerpo y su alma a Jesús, a los
trece años, mediante el voto de castidad. ¡Qué amable Esposo elige! ¡Qué bello!
¡Qué sabio! ¡Qué poderoso! ¡Cuánto amor tiene por ella! Conságrate enteramente a
Él, y experimentarás los dulces efectos de su amor. ¡Oh Jesús, divino esposo de
nuestra alma, si los hombres os conociesen, os amarían y despreciarían las
efímeras bellezas de la tierra para poseeros! ¡Os amo, Dios mío! Si es poco,
haced que os ame con amor más ardiente y más puro. (San Agustín).
II. Se amenaza a Santa Inés con los tormentos más crueles si
no se casa con el hijo del prefecto de Roma, pero ella responde que es la
prometida de Jesucristo. Se la arroja a las llamas, pero éstas no hacen sino
aumentar su amor; las heridas la hacen más bella y más parecida a su divino
Esposo. ¿Qué haces tú para conservar tu cuerpo y tu alma para Jesucristo? ¿Qué
tormentos soportarías? Avergüénzate de saberte menos generoso que una niña de
trece años. Tenía menos fuerzas que tú, pero más valor; tenía más fe y amor para
con Jesucristo.
III. Se le promete una considerable fortuna si consiente en
casarse con el hijo del prefecto; resiste a las seducciones como ha resistido a
los suplicios. ¡Cuán pocas personas hay que resistan al atractivo de los
placeres! Cuídate de ese doble veneno. Es más fácil resistir a los tormentos
que a la voluptuosidad. Los tormentos aterran: la voluptuosidad halaga.
(San Cipriano).
La castidad
Orad para la buena educación de la juventud.
ORACIÓN
Dios todopoderoso, que elegís en el mundo a
los más débiles para confundir a los más fuertes, haced, por vuestra bondad,
que, celebrando la solemnidad de vuestra virgen Santa Inés, experimentemos los
efectos de su protección junto a Vos. Por N. S. J. C. Amén.
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viernes, 20 de enero de 2012
VIERNES DE LA SEGUNDA SEMANA
PRIMERA LECTURA
No extenderé la mano contra
él, porque es el ungido del Señor
Lectura del primer libro de Samuel 24, 3-21
En aquellos
días, Saúl, con tres mil soldados de todo Israel, marchó en busca de David y su
gente hacia las Peñas de los Rebecos; llegó a unos apriscos de ovejas junto al
camino, donde había una cueva, y entró a hacer sus necesidades.
David y los
suyos estaban en lo más hondo de la cueva, y le dijeron a David sus hombres:
–Este es el
día del que te dijo el Señor: «Yo te entrego tu enemigo». Haz con él lo que
quieras.
Pero él les
respondió:
–¡Dios me
libre de hacer eso a mi Señor, el ungido del Señor, extender la mano contra él!
Y les
prohibió enérgicamente echarse contra Saúl, pero él se levantó sin meter ruido
y le cortó a Saúl el borde del manto, aunque más tarde le remordió la
conciencia por haberle cortado a Saúl el borde del manto.
Cuando Saúl
salió de la cueva y siguió su camino, David se levantó, salió de la cueva
detrás de Saúl y le gritó:
–¡Majestad!
Saúl se
volvió a ver, y David se postró rostro en tierra rindiéndole vasallaje.
Le dijo:
–¿Por qué
haces caso a lo que dice la gente, que David anda buscando tu ruina? Mira, lo
estás viendo hoy con tus propios ojos: el Señor te había puesto en mi poder
dentro de la cueva; me dijeron que te matara, pero te respeté y dije que no
extendería la mano contra mi señor, porque eres el Ungido del Señor. Padre mío,
mira en mi mano el borde de tu manto; si te corté el borde del manto y no te
maté, ya ves que mis manos no están manchadas de maldad, ni de traición, ni de
ofensa contra ti, mientras que tú me acechas para matarme. Que el Señor sea
nuestro juez. Y que él me vengue de ti; que mi mano no se alzará contra ti.
Como dice el viejo refrán: «La maldad sale de los malos ... », mi mano no se
alzará contra ti. ¿Tras de quién ha salido el rey de Israel? ¿A quién vas
persiguiendo? ¡A un perro muerto, a una pulga! El Señor sea juez y sentencie
nuestro pleito, vea y defienda mi causa, librándome de tu mano.
Cuando David
terminó de decir esto a Saúl, Saúl exclamó:
–Pero, ¿es
ésta tu voz, David, hijo mío?
Luego
levantó la voz, llorando, mientras decía a David:
–¡Tú eres
inocente, y no yo! Porque tú me has pagado con bienes, y yo te he pagado con
males; y hoy me has hecho el favor más grande, pues el Señor me entregó a ti y
tú no me mataste. Porque si uno encuentra a su enemigo, ¿lo deja marchar por
las buenas? ¡El Señor te pague lo que hoy has hecho conmigo! Ahora, mira, sé
que tú serás rey y que el reino de Israel se consolidará en tu mano.
Palabra de
Dios.
Salmo responsorial Sal 56,
2. 3-4. 6 y 11
R.
Misericordia, Dios mío, misericordia.
Misericordia,
Dios mío, misericordia,
que mi alma
se refugia en ti;
me refugio a
la sombra de tus alas,
mientras
pasa la calamidad. R.
Invoco al
Dios Altísimo,
al Dios que
hace tanto por mí.
Desde el
cielo me enviará la salvación,
confundirá a
los que ansían matarme,
enviará su
gracia y su lealtad. R.
Elévate
sobre el cielo, Dios mío,
y llene la
tierra tu gloria.
Por tu
bondad que es más grande que los cielos,
por tu
fidelidad que alcanza a las nubes. R.
EVANGELIO
Llamó a los que quiso y los
hizo sus compañeros
+ Lectura del santo Evangelio según
San Marcos 3, 13-19
En aquel
tiempo, Jesús subió a la montaña, llamó a los que quiso, y se fueron con él.
A doce los
hizo sus compañeros, para enviarlos a predicar, con poder para expulsar
demonios:
Simón, a
quien dio el sobrenombre de Pedro,
Santiago el
de Zebedeo
y su hermano
Juan, a quienes dio el sobrenombre de Boanerges
–Los
Truenos–,
Andrés,
Felipe,
Bartolomé,
Mateo,
Tomás,
Santiago el
de Alfeo,
Tadeo,
Simón el
Cananeo
y Judas
Iscariote, que lo entregó.
Palabra del
Señor.
SANTOS FABIÁN Y SEBASTIÁN, Mártires
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Entrad por la puerta angosta, porque la puerta
ancha
y el camino espacioso son los que conducen a la perdición,
y son muchos los que entran por él.(Mateo, 7,13).
y el camino espacioso son los que conducen a la perdición,
y son muchos los que entran por él.(Mateo, 7,13).
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Fabián era un laico cuando fue elegido para
suceder al Papa Antero, en el año 236. Una paloma bajó del cielo, se posó en su
cabeza y lo señaló, con lo que fue elegido por el clero y el pueblo. San
Cipriano le da el título de hombre incomparable, y dice que la gloria de su
muerte ha correspondido plenamente a la pureza de su vida.
Sebastián, condenado por Diocleciano a ser atravesado
con flechas, fue dejado por muerto en el lugar del suplicio. Recobrada la salud,
se presentó al emperador y le reprochó abiertamente su impiedad. El tirano,
exasperado por tanta audacia, lo condenó a ser apaleado hasta hacerlo expirar
bajo los golpes. Una piadosa mujer, de nombre Lucina, recogió sus venerables
restos y los colocó en las catacumbas, en el lugar donde hoy se levanta la
basílica que lleva su nombre.
MEDITACIÓN
SOBRE EL PEQUEÑO NÚMERO DE LOS ELEGIDOS
I. El número de los elegidos es muy pequeño. ¡Hay tantos
herejes y cismáticos que voluntariamente se pierden, tantos infieles e idólatras
que todavía están privados de la luz del Evangelio! ¿Si Dios te hubiera hecho
nacer en medio de esos pueblos, cuál hubiera sido tu suerte? ¡Cuán obligado os
estoy, Dios mío, de que me hayáis hecho nacer de padres católicos! Mas si no
aprovecho las luces de la fe seré mucho más severamente castigado que esos
pueblos.
II. ¡Hay tantos malos cristianos, tantos impíos, tantos
libertinos que jamás verán a Dios en el cielo! ¿No eres uno de ellos? ¡Cuán
desgraciado serías siendo camarada de ellos en sus desórdenes, porque también
habrías de ser su camarada en sus suplicios! Ruega a Dios mueva sus corazones;
trabaja en su conversión con tus palabras y con tu ejemplo. Humíllate, porque tú
también caerías en las mismas faltas, si Dios te abandonase a tu propia
flaqueza.
III. No eres del número de esos libertinos y de esos impíos,
pero eres un cristiano vulgar, sigues el camino ancho, espacioso. ¡Ten cuidado!
Es preciso seguir al pequeño número y caminar por el camino estrecho. No sigas
ni la costumbre, ni el ejemplo del mundo, sino la razón, el Evangelio y el
ejemplo de los santos. El mundo está tan corrompido que sus leyes concuerdan
con el pecado; sus seguidores se persuaden de que el crimen es lícito, porque ha
venido a ser común. (San Cipriano).
Orad por los infieles.
Oh Dios omnipotente,
mirad nuestra flaqueza, mirad cómo el peso de nuestras obras nos agobia, y
fortifícanos por la gloriosa intercesión de vuestros bienaventurados mártires
Fabián y Sebastián. Por N. S. J. C. Amén.
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jueves, 19 de enero de 2012
JUEVES DE LA SEGUNDA SEMANA
PRIMERA LECTURA
Mi padre Saúl te busca para
matarte
Lectura del primer libro de Samuel 18, 6-9; 19, 1-7
Cuando
volvieron de la guerra, después de haber matado David al filisteo, las mujeres
de todas las poblaciones de Israel salieron a cantar y recibir con bailes al
rey Saúl, al son alegre de panderos y sonajas.
Y
cantaban a coro esta copla:
«Saúl
mató a mil,
David
a diez mil».
A
Saúl le sentó mal aquella copla, y comentó enfurecido:
–¡Diez
mil a David, y a mí mil! ¡Ya sólo le falta ser rey!
Y
a partir de aquel día Saúl le tomó ojeriza a David.
Delante
de su hijo Jonatán y de sus ministros, Saúl habló de matar a David.
Jonatán,
hijo de Saúl, quería mucho a David y le avisó:
–Mi
padre Saúl te busca para matarte. Estate atento mañana y escóndete en sitio
seguro yo saldré e iré al lado de mi padre, al campo donde tú estés; le hablaré
de ti y, si saco algo en limpio, te lo comunicaré.
Así
pues, Jonatán habló a su padre Saúl en favor de David:
–¡Que
el rey no ofenda a su siervo David! El no te ha ofendido, y lo que él hace es
en tu provecho: se jugó la vida cuando mató al filisteo y el Señor dio a Israel
una gran victoria; bien que te alegraste al verlo. ¡No vayas a pecar derramando
sangre inocente, matando a David sin motivo! Saúl hizo caso a Jonatán y juró:
–¡Vive
Dios, no morirá!
Jonatán
llamó a David y le contó la conversación; luego lo llevó donde Saúl y David
siguió en palacio como antes.
Palabra
de Dios.
Salmo responsorial Sal 55, 2-3. 9-10. 11-12. 13
R.
En Dios confío y no temo.
Misericordia,
Dios mío, que me hostigan,
me atacan y
me acosan todo el día;
todo el día
me hostigan mis enemigos,
me atacan en
masa. R.
Anota en tu
libro mi vida errante,
recoge mis
lágrimas en tu odre, Dios mío.
Que
retrocedan mis enemigos cuando te invoco
y así sabré
que eres mi Dios. R.
En Dios,
cuya promesa alabo,
en el Señor,
cuya promesa alabo,
en Dios
confío y no temo:
¿qué podrá
hacerme un hombre? R.
Te debo,
Dios mío, los votos que hice;
los cumpliré
con acción de gracias. R.
EVANGELIO
Los espíritus inmundos
gritaban: «Tú eres el Hijo de Dios», pero Jesús les prohibía que lo diesen a
conocer
+ Lectura
del santo Evangelio según San Marcos 3, 7-12
En
aquel tiempo, Jesús se retiró con sus discípulos a la orilla del lago, y lo
siguió una muchedumbre de Galilea.
Al
enterarse de las cosas que hacía, acudía mucha gente de Judea, de Jerusalén y
de Idumea, de la Transjordania, de las cercanías de Tiro y Sidón.
Encargó
a sus discípulos que le tuviesen preparada una lancha, no lo fuera a estrujar
el gentío.
Como
había curado a muchos, todos los que sufrían de algo se le echaban encima para
tocarlo.
Cuando
lo veían, hasta los espíritus inmundos se postraban ante él, gritando:
–Tú
eres el Hijo de Dios.
Pero
él les prohibía severamente que lo diesen a conocer.
Palabra del
Señor.
San Macario de Alejandría
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