PRIMERA LECTURA
Sabed que nos dedicamos a los gentiles
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 13, 44-52
El sábado siguiente, casi toda la ciudad acudió a oír la palabra de Dios. Al ver el gentío, a los judíos les dio mucha envidia y respondían con insultos a las palabras de Pablo.
Entonces Pablo y Bernabé dijeron sin contemplaciones:
—«Teníamos que anunciaros primero a vosotros la palabra de Dios; pero como la rechazáis y no os consideráis dignos de la vida eterna, sabed que nos dedicamos a los gentiles. Así nos lo ha mandado el Señor: "Yo te haré luz de los gentiles, para que lleves la salvación hasta el extremo de la tierra."»
Cuando los gentiles oyeron esto, se alegraron y alababan la palabra del Señor; y los que estaban destinados a la vida eterna creyeron.
La palabra del Señor se iba difundiendo por toda la región. Pero los judíos incitaron a las señoras distinguidas y devotas y a los principales de la ciudad, provocaron una persecución contra Pablo y Bernabé y los expulsaron del territorio.
Ellos sacudieron el polvo de los pies, como protesta contra la ciudad, y se fueron a Iconio. Los discípulos quedaron llenos de alegría y de Espíritu Santo.
Palabra de Dios.
Salmo responsorial Sal 97, 1-2ab. 2cd-3ab. 3cd-4 (R/.: 3cd)
R/. Los confines de la tierra han contemplado la victoria de nuestro Dios.
O bien:
Aleluya.
Cantad al Señor un cántico nuevo, porque ha hecho maravillas: su diestra le ha dado la victoria, su santo brazo. R/.
El Señor da a conocer su victoria,
revela a las naciones su justicia:
se acordó de su misericordia y su fidelidad
en favor de la casa de Israel. R/.
Los confines de la tierra han contemplado
la victoria de nuestro Dios.
Aclama al Señor, tierra entera;
gritad, vitoread, tocad. R/.
Aleluya Jn 8, 31b-32
Si os mantenéis en mi palabra,
seréis de verdad discípulos míos y conoceréis la verdad
—dice el Señor—.
EVANGELIO
Quien me ha visto a mí ha visto al Padre
+Lectura del santo evangelio según san Juan 14, 7-14
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
—«Si me conocéis a mí, conoceréis también a mi Padre. Ahora ya lo conocéis y lo habéis visto.»
Felipe le dice:
—«Señor, muéstranos al Padre y nos basta.»
Jesús le replica:
—«Hace tanto que estoy con vosotros, ¿y no me conoces, Felipe? Quien me ha visto a mi ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: "Muéstranos al Padre"? ¿No crees que yo estoy en el Padre, y el Padre en mi? Lo que yo os digo no lo hablo por cuenta propia. El Padre, que permanece en mí, hace sus obras. creedme: yo estoy en el Padre, y el Padre en mí. Si no, creed a las obras. Os lo aseguro: el que cree en mí, también él hará las obras que yo hago, y aún mayores. Porque yo me voy al Padre; y lo que pidáis en mi nombre, yo lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo.
Si me pedís algo en mi nombre, yo lo haré.»
Palabra del Señor.
sábado, 17 de mayo de 2014
viernes, 16 de mayo de 2014
SANTA GEMA GALGANI, Virgen
16 de mayo
SANTA GEMA GALGANI
Virgen
SANTA GEMA GALGANI
Virgen
La santidad realizada en medio de
enfermedades
Santa Gemma Galgani, una de las santas
modernas más famosas, nació en Lucca, Italia en 1878.
Muy niña, cuando apenas tenía ocho años
quedó huérfana de madre, y en medio de su gran tristeza se arrodilló ante una
imagen de la Santísima Virgen y le dijo: "Madre celestial, ya no tengo a
mi mamá de la tierra. ¿Quieres tú reemplazarla y ser mi madre de ahora en
adelante?". La Virgen María aceptó su petición y durante toda su vida la
ayudó y la consoló de manera impresionante.
Su padre murió de tuberculosis y esta
enfermedad se la transmitió a la hija y la hizo sufrir terriblemente durante
toda su existencia. Al morir su padre, la niña quedaba muy desprotegida, pero
una familia muy católica la recibió en su casa y la atendió siempre con
especial cariño, más como una hija que como una sirvienta.
Siendo muy joven se sintió atacada por
una serie de enfermedades que los médicos declararon incurables. Entonces rezó
con toda su fe a San Gabriel de la Dolorosa y quedó curada instantáneamente.
Quiso ser religiosa, pero por su salud
bastante débil no fue admitida en la Comunidad, y entonces dispuso quedarse en
el mundo, pero viviendo con la santidad y el recogimiento y la pureza de una
fervorosa religiosa.
SAN SIMÓN STOCK, Confesor
16 de Mayo
SAN SIMÓN STOCK(*)
Confesor
SAN SIMÓN STOCK(*)
Confesor
Nació en Inglaterra. Desde mediados del
siglo XIV las fuentes le aplican el sobrenombre "Stock", con el cual
relacionan el singular género de vida que habría observado antes de entrar en
el Carmelo. Dice así la redacción larga del Santoral: "Antes de la llegada
de los carmelitas a Inglaterra los esperó con espíritu profético, llevando vida
solitaria en el tronco de un árbol: de ahí el nombre de Simón Stock con que es
llamado". Esta sobria noticia supone todo un poema de ascetismo, que los
biógrafos posteriores intentaron poner de relieve con piadosas amplificaciones.
Pero hay un documento que nos invita más
bien a contar a San Simón entre los cruzados y peregrinos que por aquellos
tiempos tomaron el hábito en el mismo Carmelo, atraídos por la vida de oración
que llevaban los solitarios del santo monte, "como abejas del Señor en las
colmenas de sus celdas fabricando miel de dulzura espiritual", según
hermosa frase de Jaime de Vitry († 1240). En efecto, el dominico Gerardo de
Fracheto, contemporáneo de nuestro Santo, después de contar una aparición del
Beato Jordano de Sajonia a un religioso carmelita, acaecida en 1237, nota:
"Esto lo contaron a nuestros religiosos el mismo que tuvo la visión y el
prior de la misma Orden, el hermano Simón, varón pío y veraz". Con esta
noticia concordaría el Viridarium de
Juan Grossi, que extiende el generalato de San Simón del 1200 al 1250. Por
ahora no estamos en grado ni de escoger entre las dos versiones ni de
concordarlas razonablemente.
Con el agravarse de la situación de los
cristianos en Palestina después de la tregua pactada por Federico II con el
sultán de Egipto (1229), los ermitaños carmelitas se encontraron frente al
urgente dilema de, o bien exponerse a la extinción en una tierra que iba
quedando a merced de los mahometanos, o bien probar la aventura de un traslado
a Europa. Algunos, los más perfectos" (dice Grossi), tenían miedo a tal
aventura por el peligro que encerraba de una alteración del propio espíritu;
pero graves razones aducidas hicieron prevalecer la opinión contraria, que fue
reforzada con una aparición de la Santísima Virgen (Guillermo de Sanvico). Así
en 1238 empezó con carácter sistemático la emigración de numerosos carmelitas a
los diversos países de Europa.
A Inglaterra se dirigieron dos
expediciones, patrocinadas, respectivamente, por los barones Guillermo Vescy y
Ricardo Grey y presididas por los venerables religiosos Radulfo Fresburri, e
Ivo el Bretón, dando como primer resultado el establecimiento de dos conventos
eremíticos, el primero en Hulne, cerca de Alnwic, y el segundo en Aylesford, en
el condado de Kent. Esto sucedía entre 1241 y 1242. Fue entonces (según la
primera versión antes mencionada) cuando Simón Stock, aureolado ya con la fama
de eximia santidad, "dejó la vida solitaria y entró con gran devoción en
la Orden de los carmelitas, que desde hacía mucho tiempo esperaba ilustrado por
divina inspiración".
Ahora iba a ofrecerse a nuestro Santo un
campo muy vasto en donde manifestar los dones recibidos de Dios. En 1245 se
celebraba, precisamente en Aylesford, un Capítulo general, el primero reunido
en Europa, y en él Simón Stock era llamado "milagrosamente" al oficio
de prior general, oficio que sólo entonces adquiría pleno sentido, pues antes
el prior del monte Carmelo era la suprema autoridad.
La Orden sufría en toda su gravedad las
consecuencias del traslado a Europa. En el nuevo ambiente no encontraba la
amorosa acogida que seguramente habían esperado y que tan necesaria era para
empezar a echar raíces. Por otra parte, la experiencia demostraba que no era
fácil conservar el tenor de vida contemplado en la Regla de San Alberto y con
ardiente amor abrazado por los venerables moradores del Carmelo. Simón Stock
afrontó heroicamente ambas dificultades. Respecto a la primera, se esforzó por
acrecentar la estima hacia la Orden con repetidos recursos al Papa Inocencio IV
y también a los próceres seculares. De hecho desde 1247,a 1252 consiguió del
Papa Inocencio IV tres preciosas cartas de recomendación que debieron
contribuir no poco a la consolidación de la Orden, y en diciembre de 1252 otra
del rey de Inglaterra Enrique III. En orden a la segunda dificultad impetró del
mismo Inocencio IV una audaz reforma de la Regla que permitiera vivir a los
carmelitas en las ciudades y participar en el servicio de las almas. Pero esta
reforma suscitó en el seno de la Orden un hondo descontento que venía a agravar
todavía más la situación tan comprometida por la hostilidad exterior. De este
descontento tenemos la prueba en una amarga requisitoria que compuso el sucesor
de nuestro Santo, Nicolás el Francés, y en las frecuentes deserciones de
religiosos, que buscaban en otras Ordenes mayor garantía de salvación. En este
momento histórico tuvo lugar el episodio culminante de la vida de San Simón
Stock, la visión del santo escapulario, testificada por el antiguo Santoral y
parcialmente corroborada por la Crónica de Guillermo de Sanvico. La relación
más antigua está concebida en estos términos:
"San Simón... suplicaba constantemente a la
gloriosísima Madre de Dios que diera alguna muestra de su protección a la Orden
de los carmelitas, pues goza en grado singular del titulo de la misma Virgen,
diciendo con toda devoción: Flor del Carmelo, vid florida, esplendor del cielo,
Virgen fecunda y singular; oh Madre dulce, de varón no conocida, a los
carmelitas da privilegios, estrella del mar. Se le apareció la bienaventurada
Virgen, acompañada de una multitud de ángeles, llevando en sus benditas manos
el escapulario de la Orden y diciendo estas palabras: "Este será el
privilegio para ti y para todos los carmelitas, que quien muriere con él no
padecerá el fuego eterno, es decir, el que con él muriere se salvará".
Tal fue la gran promesa, que
originariamente era una exhortación a la perseverancia dirigida a los
descorazonados carmelitas, pero pronto fue acogida en toda la Iglesia como una
de las manifestaciones supremas de la maternidad universal de María.
Lo restante de la vida de San Simón se
confunde con la historia de la Orden del Carmen, historia de fundaciones y de
gracias pontificias, índice de la casi definitiva consolidación en Europa, la
grande obra que Dios le reservara.
Después de veinte años de gobierno (según
un códice de Bamberga muy autorizado), por tanto, en 1265, murió en el convento
de Burdeos el día 16 de mayo (o de marzo según algunos códices).
La fama de santidad que le había
acompañado en vida se acrecentó después de la
muerte. En los documentos su nombre nunca aparece sin el dictado de santo,
y repetidamente se recuerda el don de hacer milagros. Su culto desde antiguo
fue muy ferviente en Burdeos, donde se veneraban y se veneran aún sus
reliquias. Una circunstancia providencial impidió que fuesen profanadas en
tiempo de la Revolución Francesa. Su veneranda cabeza fue solemnemente
trasladada el año 1951 al convento de Aylesford, recientemente recuperado, y
allí es hoy meta de frecuentes peregrinaciones.
BARTOLOMÉ M. XIBERTA, O. C.
- * Año Cristiano, Tomo II, biblioteca de Autores Cristianos, Madrid, 1966.
jueves, 15 de mayo de 2014
JUEVES DE LA CUARTA SEMANA DE PASCUA
PRIMERA LECTURA
Dios sacó de la descendencia de David un salvador: Jesús
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 13, 13-25
En aquellos días, Pablo y sus compañeros se hicieron a la vela en Pafos y llegaron a Perge de Panfilia. Juan los dejó y se volvió a Jerusalén. Desde Perge siguieron hasta Antioquía de Pisidia; el sábado entraron en la sinagoga y tomaron asiento. Acabada la lectura de la Ley y los profetas, los jefes de la sinagoga les mandaron a decir:
—«Hermanos, si queréis exhortar al pueblo, hablad.»
Pablo se puso en pie y, haciendo seña de que se callaran, dijo:
—«Israelitas y los que teméis a Dios, escuchad: El Dios de este pueblo, Israel, eligió a nuestros padres y multiplicó al pueblo cuando vivían como forasteros en Egipto. Los sacó de allí con brazo poderoso; unos cuarenta años los alimentó en el desierto, aniquiló siete naciones en el país de Canaán y les dio en posesión su territorio, unos cuatrocientos cincuenta años. Luego les dio jueces hasta el profeta Samuel. Pidieron un rey, y Dios les dio a Saúl, hijo de Quis, de la tribu de Benjamín, que reinó cuarenta años. Lo depuso y nombró rey a David, de quien hizo esta alabanza: "Encontré a David, hijo de Jesé, hombre conforme a mi corazón, que cumplirá todos mis preceptos." Según lo prometido, Dios sacó de su descendencia un salvador para Israel: Jesús. Antes de que llegara, Juan predicó a todo Israel un bautismo de conversión; y, cuando estaba para acabar su vida, decía: "Yo no soy quien pensáis; viene uno detrás de mí a quien no merezco desatarle las sandalias."»
Palabra de Dios.
Salmo responsorial Sal 88, 2-3. 21-22. 25 y 27 (R/.: cf. 2a)
R/. Cantaré eternamente tus misericordias, Señor.
O bien:
Aleluya.
Cantaré eternamente las misericordias del Señor, anunciaré tu fidelidad por todas las edades Porque dije: «Tu misericordia es un edificio eterno, más que el cielo has afianzado tu fidelidad.» R/.
Encontré a David, mi siervo, y lo he ungido con óleo sagrado; para que mi mano esté siempre con él y mi brazo lo haga valeroso. R/.
Mi fidelidad y misericordia lo acompañarán, por mi nombre crecerá su poder. El me invocará: «Tú eres mi padre, mi Dios, mi Roca salvadora.» R/.
Aleluya Ap 1, 5ab
Jesucristo, tú eres el testigo fiel,
el primogénito de entre los muertos;
tú nos amaste
y nos has librado de nuestros pecados por tu sangre.
EVANGELIO
El que recibe a mi enviado me recibe a mí
+Lectura del santo evangelio según san Juan 13, 16-20
Cuando Jesús acabó de lavar los pies a sus discípulos, les dijo:
—«Os aseguro, el criado no es más que su amo, ni el enviado es más que el que lo envía. Puesto que sabéis esto, dichosos vosotros si lo ponéis en práctica. No lo digo por todos vosotros; yo sé bien a quiénes he elegido, pero tiene que cumplirse la Escritura: "El que compartía mi pan me ha traicionado." Os lo digo ahora, antes de que suceda, para que cuando suceda creáis que yo soy.
Os lo aseguro: El que recibe a mi enviado me recibe a mí; y el que a mi me recibe recibe al que me ha enviado.»
Palabra del Señor.
miércoles, 14 de mayo de 2014
14 de mayo SAN MATÍAS, APÓSTOL Fiesta
PRIMERA LECTURA
Echaron suertes, le tocó a Matías, y lo asociaron a los once apóstoles
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 1, 15-17. 20-26
Uno de aquellos días, Pedro se puso en pie en medio de los hermanos y dijo (había reunidas unas ciento veinte personas):
-«Hermanos, tenía que cumplirse lo que el Espíritu Santo, por boca de David, había predicho, en la Escritura, acerca de Judas, que hizo de guía a los que arrestaron a Jesús. Era uno de nuestro grupo y compartía el mismo ministerio.
En el libro de los Salmos está escrito: “Que su morada quede desierta, y que nadie habite en ella”, y también: “Que su cargo lo ocupe otro.”
Hace falta, por tanto, que uno se asocie a nosotros como testigo de la resurrección de Jesús, uno de los que nos acompañaron mientras convivió con nosotros el Señor Jesús, desde que Juan bautizaba, hasta el día de su ascensión.»
Propusieron dos nombres: José, apellidado Barsabá, de sobrenombre Justo, y Matías. Y rezaron así:
-«Señor, tú penetras el corazón de todos; muéstranos a cual de los dos has elegido para que, en este ministerio apostólico, ocupe el puesto que dejó Judas para marcharse al suyo propio.»
Echaron suertes, le tocó a Matías, y lo asociaron a los once apóstoles.
Palabra de Dios.
Salmo responsorial Sal 112, 1-2. 3-4. 5-6. 7-8 (R.: cf. 8)
R. El Señor lo sentó con los príncipes de su pueblo.
O bien:
Aleluya.
Alabad, siervos del Señor, alabad el nombre del Señor. Bendito sea el nombre del Señor, ahora y por siempre. R.
De la salida del sol hasta su ocaso, alabado sea el nombre del Señor. El Señor se eleva sobre todos los pueblos, su gloria sobre los cielos. R.
¿Quién como el Señor, Dios nuestro, que se eleva en su trono y se abaja para mirar al cielo y a la tierra? R.
Levanta del polvo al desvalido, alza de la basura al pobre, para sentarlo con los príncipes, los príncipes de su pueblo. R.
Aleluya Cf. Jn 15, 16
Yo os he elegido del mundo, para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto dure -dice el Señor-.
EVANGELIO
No sois vosotros los que me habéis elegido,
soy yo quien os he elegido
+Lectura del santo evangelio según san Juan 15, 9-17
En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos:
-«Como el Padre me ha amado, así os he amado yo; permaneced en mi amor.
Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; lo mismo que yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.
Os he hablado de esto para que mi alegría esté en vosotros, y vuestra alegría llegue a plenitud.
Éste es mi mandamiento: que os améis unos a otros como yo os he amado.
Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos.
Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando.
Ya no os llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor: a vosotros os llamo amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer.
No sois vosotros los que me habéis elegido, soy yo quien os he elegido y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto dure.
De modo que lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo dé.
Esto os mando: que os améis unos a otros.»
Palabra del Señor.
martes, 13 de mayo de 2014
MARTES DE LA CUARTA SEMANA DE PASCUA
PRIMERA LECTURA
Se pusieron a hablar también a los griegos, anunciándoles al Señor Jesús
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 11, 19-26
En aquellos días, los que se habían dispersado en la persecución provocada por lo de Esteban llegaron hasta Fenicia, Chipre y Antioquía, sin predicar la palabra más que a los judíos. Pero algunos, naturales de Chipre y de Cirene, al llegar a Antioquía, se pusieron a hablar también a los helenistas, anunciándoles la Buena Noticia del Señor Jesús. Como la mano del Señor estaba con ellos, gran número creyó y se convirtió al Señor.
Llegó la noticia a la Iglesia de Jerusalén, y enviaron a Bernabé a Antioquía; al llegar y ver la acción de la gracia de Dios, se alegró mucho, y exhortó a todos a seguir unidos al Señor con todo empeño; como era hombre de bien, lleno de Espíritu Santo y de fe, una multitud considerable se adhirió al Señor.
Más tarde, salió para Tarso, en busca de Saulo; lo encontró y se lo llevó a Antioquía. Durante un año fueron huéspedes de aquella Iglesia e instruyeron a muchos. Fue en Antioquía donde por primera vez llamaron a los discípulos cristianos.
Palabra de Dios.
Salmo responsorial Sal 86, 1-3. 4-5. 6- 7 (R/.: Sal 116, 1a)
R/. Alabad al Señor, todas las naciones.
O bien:
Aleluya.
Él la ha cimentado sobre el monte santo; y el Señor prefiere las puertas de Sión a todas las moradas de Jacob. ¡Qué pregón tan glorioso para ti, ciudad de Dios! R/.
«Contaré a Egipto y a Babilonia entre mis fieles; filisteos, tirios y etíopes han nacido allí.» Se dirá de Sión: «Uno por uno todos han nacido en ella; el Altísimo en persona la ha fundado.» R/.
El Señor escribirá en el registro de los pueblos: «Éste ha nacido allí.» Y cantarán mientras danzan: «Todas mis fuentes están en ti.» R/.
Aleluya Jn 10, 27
Mis ovejas escuchan mi voz —dice el Señor—, y yo las conozco, y ellas me siguen.
EVANGELIO
Yo y el Padre somos uno
+Lectura del santo evangelio según san Juan 10, 22-30
Se celebraba en Jerusalén la fiesta de la Dedicación del templo. Era invierno, y Jesús se paseaba en el templo por el pórtico de Salomón. Los judíos, rodeándolo, le preguntaban:
—«¿Hasta cuando nos vas a tener en suspenso? Si tú eres el Mesías, dínoslo francamente.»
Jesús les respondió:
—«Os lo he dicho, y no creéis; las obras que yo hago en nombre de mi Padre, ésas dan testimonio de mi. Pero vosotros no creéis, porque no sois ovejas mías. Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco, y ellas me siguen, y yo les doy la vida eterna; no perecerán para siempre, y nadie las arrebatara de mi mano. Mi Padre, que me las ha dado, supera a todos, y nadie puede arrebatarlas de la mano del Padre. Yo y el Padre somos uno.»
Palabra del Señor.
Se pusieron a hablar también a los griegos, anunciándoles al Señor Jesús
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 11, 19-26
En aquellos días, los que se habían dispersado en la persecución provocada por lo de Esteban llegaron hasta Fenicia, Chipre y Antioquía, sin predicar la palabra más que a los judíos. Pero algunos, naturales de Chipre y de Cirene, al llegar a Antioquía, se pusieron a hablar también a los helenistas, anunciándoles la Buena Noticia del Señor Jesús. Como la mano del Señor estaba con ellos, gran número creyó y se convirtió al Señor.
Llegó la noticia a la Iglesia de Jerusalén, y enviaron a Bernabé a Antioquía; al llegar y ver la acción de la gracia de Dios, se alegró mucho, y exhortó a todos a seguir unidos al Señor con todo empeño; como era hombre de bien, lleno de Espíritu Santo y de fe, una multitud considerable se adhirió al Señor.
Más tarde, salió para Tarso, en busca de Saulo; lo encontró y se lo llevó a Antioquía. Durante un año fueron huéspedes de aquella Iglesia e instruyeron a muchos. Fue en Antioquía donde por primera vez llamaron a los discípulos cristianos.
Palabra de Dios.
Salmo responsorial Sal 86, 1-3. 4-5. 6- 7 (R/.: Sal 116, 1a)
R/. Alabad al Señor, todas las naciones.
O bien:
Aleluya.
Él la ha cimentado sobre el monte santo; y el Señor prefiere las puertas de Sión a todas las moradas de Jacob. ¡Qué pregón tan glorioso para ti, ciudad de Dios! R/.
«Contaré a Egipto y a Babilonia entre mis fieles; filisteos, tirios y etíopes han nacido allí.» Se dirá de Sión: «Uno por uno todos han nacido en ella; el Altísimo en persona la ha fundado.» R/.
El Señor escribirá en el registro de los pueblos: «Éste ha nacido allí.» Y cantarán mientras danzan: «Todas mis fuentes están en ti.» R/.
Aleluya Jn 10, 27
Mis ovejas escuchan mi voz —dice el Señor—, y yo las conozco, y ellas me siguen.
EVANGELIO
Yo y el Padre somos uno
+Lectura del santo evangelio según san Juan 10, 22-30
Se celebraba en Jerusalén la fiesta de la Dedicación del templo. Era invierno, y Jesús se paseaba en el templo por el pórtico de Salomón. Los judíos, rodeándolo, le preguntaban:
—«¿Hasta cuando nos vas a tener en suspenso? Si tú eres el Mesías, dínoslo francamente.»
Jesús les respondió:
—«Os lo he dicho, y no creéis; las obras que yo hago en nombre de mi Padre, ésas dan testimonio de mi. Pero vosotros no creéis, porque no sois ovejas mías. Mis ovejas escuchan mi voz, y yo las conozco, y ellas me siguen, y yo les doy la vida eterna; no perecerán para siempre, y nadie las arrebatara de mi mano. Mi Padre, que me las ha dado, supera a todos, y nadie puede arrebatarlas de la mano del Padre. Yo y el Padre somos uno.»
Palabra del Señor.
lunes, 12 de mayo de 2014
LUNES DE LA CUARTA SEMANA DE PASCUA
PRIMERA LECTURA
También a los gentiles les ha otorgado Dios
la conversión que lleva a la vida
Lectura del libro de los Hechos de los apóstoles 11, 1-18
En aquellos días, los apóstoles y los hermanos de Judea se enteraron de que también los gentiles hablan recibido la palabra de Dios. Cuando Pedro subió a Jerusalén, los partidarios de la circuncisión le reprocharon:
—«Has entrado en casa de incircuncisos y has comido con ellos.»
Pedro entonces se puso a exponerles los hechos por su orden:
—«Estaba yo orando en la ciudad de Jafa, cuando tuve en éxtasis una visión: Algo que bajaba, una especie de toldo grande, cogido de los cuatro picos, que se descolgaba del cielo hasta donde yo estaba. Miré dentro y vi cuadrúpedos, fieras, reptiles y pájaros. Luego oí una voz que me decía: "Anda, Pedro, mata y come." Yo respondí: "Ni pensarlo, Señor; jamás ha entrado en mi boca nada profano o impuro." La voz del cielo habló de nuevo: "Lo que Dios ha declarado puro, no lo llames tú profano." Esto se repitió tres voces, y de un tirón lo subieron todo al cielo.
En aquel preciso momento se presentaron, en la casa donde estábamos, tres hombres que venían de Cesarea con un recado para mí. El Espíritu me dijo que me fuera con ellos sin más. Me acompañaron estos seis hermanos, y entramos en casa de aquel hombre. Él nos contó que había visto en su casa al ángel que, en pie, le decía: "Manda recado a Jafa e invita a Simón Pedro a que venga; lo que te diga te traerá la salvación a ti y a tu familia."
En cuanto empecé a hablar, bajó sobre ellos el Espíritu Santo, igual que habla bajado sobre nosotros al principio; me acordé de lo que había dicho el Señor: "Juan bautizó con agua, pero vosotros seréis bautizados con Espíritu Santo." Pues, si Dios les ha dado a ellos el mismo don que a nosotros, por haber creído en el Señor Jesucristo, ¿quién era yo para oponerme a Dios?»
Con esto se calmaron y alabaron a Dios diciendo:
—«También a los gentiles les ha otorgado Dios la conversión que lleva a la vida.»
Palabra de Dios.
Salmo responsorial Sal 41, 2-3; 42, 3. 4 (R/.: cf. 41, 3a)
R/. Mi alma tiene sed de ti, Dios vivo.
O bien:
Aleluya
Como busca la cierva corrientes de agua, así mi alma te busca a ti, Dios mío; tiene sed de Dios, del Dios vivo: ¿cuándo entraré a ver el rostro de Dios? R/.
Envía tu luz y tu verdad: que ellas me guíen y me conduzcan hasta tu monte santo, hasta tu morada. R/.
Que yo me acerque al altar de Dios, al Dios de mi alegría; que te dé gracias al son de la cítara, Dios, Dios mío. R/.
Aleluya Jn 10, 14
Yo soy el buen Pastor —dice el Señor—, que conozco a mis ovejas, y las mías me conocen.
EVANGELIO
Yo soy la puerta de las ovejas
+Lectura del santo evangelio según san Juan 10, 1-10
En aquel tiempo, dijo Jesús:
—«Os aseguro que el que no entra por la puerta en el aprisco de las ovejas, sino que salta por otra parte, ése es ladrón y bandido; pero el que entra por la puerta es pastor de las ovejas. A éste le abre el guarda, y las ovejas atienden a su voz, y él va llamando por el nombre a sus ovejas y las saca fuera. Cuando ha sacado todas las suyas, camina delante de ellas, y las ovejas lo siguen, porque conocen su voz; a un extraño no lo seguirán, sino que huirán de él, porque no conocen la voz de los extraños.»
Jesús les puso esta comparación, pero ellos no entendieron de qué les hablaba. Por eso añadió Jesús:
—«Os aseguro que yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que han venido antes de mí son ladrones y bandidos; pero las ovejas no los escucharon.
Yo soy la puerta: quien entre por mí se salvará y podrá entrar y salir, y encontrará pastos.
El ladrón no entra sino para robar y matar y hacer estrago; yo he venido para que tengan vida y la tengan abundante.»
Palabra del Señor.
O bien en el año A, cuando el evangelio precedente se ha leído el domingo anterior:
El buen pastor da la vida por las ovejas
+Lectura del santo evangelio según san Juan 10, 11-18
En aquel tiempo, dijo Jesús:
—«Yo soy el buen Pastor. El buen pastor da la vida por las ovejas; el asalariado, que no es pastor ni dueño de las ovejas, ve venir al lobo, abandona las ovejas y huye; y el lobo hace estrago y las dispersa; y es que a un asalariado no le importan las ovejas.
Yo soy el buen Pastor, que conozco a las mías, y las mías me conocen, igual que el Padre me conoce, y yo conozco al Padre; yo doy mi vida por las ovejas.
Tengo, además, otras ovejas que no son de este redil; también a ésas las tengo que traer, y escucharán mi voz, y habrá un solo rebaño, un solo Pastor.
Por esto me ama el Padre, porque yo entrego mi vida para poder recuperarla. Nadie me la quita, sino que yo la entrego libremente. Tengo poder para entregarla y tengo poder para recuperarla: este mandato he recibido de mi Padre.»
Palabra del Señor.
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