viernes, 2 de noviembre de 2012
VIERNES DE LA TRIGÉSIMA SEMANA. Fieles difuntos
PRIMERA LECTURA
Yo sé que está vivo mi Redentor
Lectura del libro de Job 19,1.23-27a
Yo sé que está vivo mi Redentor
Lectura del libro de Job 19,1.23-27a
Respondió
Job a sus amigos: "¡Ojalá se escribieran mis palabras, ojalá se grabaran
en cobre, con cincel de hierro y en plomo se escribieran para siempre en la
roca! Yo sé que está vivo mi Redentor, y que al final se alzará sobre el polvo:
después que me arranquen la piel, ya sin carne, veré a Dios; yo mismo lo veré,
y no otro, mis propios ojos lo verán."
Palabra de Dios
Sal 24, 2-3. 4-5ab. 6-7bc. 8-9
R. A ti, Señor, levanto mi alma
R. A ti, Señor, levanto mi alma
Recuerda, Señor, que tu ternura
y tu misericordia son eternas;
acuérdate de mí con misericordia,
por tu bondad, Señor. R.
Ensancha mi corazón oprimido
y sácame de mis tribulaciones.
Mira mis trabajos y mis penas
y perdona todos mis pecados. R.
Guarda mi vida y líbrame,
no quede yo defraudado de haber acudido a ti.
La inocencia y la rectitud me protegerán,
porque espero en ti. R.
SEGUNDA LECTURA
Transformará nuestro cuerpo humilde, según el modelo de su cuerpo glorioso
Filipenses 3,20-21
Transformará nuestro cuerpo humilde, según el modelo de su cuerpo glorioso
Filipenses 3,20-21
Hermanos:
Nosotros somos ciudadanos
del cielo, de donde aguardamos un Salvador: el Señor Jesucristo. Él
transformará nuestro cuerpo humilde, según el modelo de su cuerpo glorioso, con
esa energía que posee para sometérselo todo.
Palabra de Dios.
EVANGELIO
Jesús, dando un fuerte grito, expiró
Lectura del santo evangelio según san Marcos 15,33-39;16,1-6
Jesús, dando un fuerte grito, expiró
Lectura del santo evangelio según san Marcos 15,33-39;16,1-6
Al llegar el mediodía,
toda la región quedó en tinieblas hasta media tarde. Y, a la media tarde, Jesús
clamó con voz potente: "Eloí, Eloí, lamá sabaktaní". (Que significa:
"Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?") Algunos de los
presentes, al oírlo, decían: "Mira, está llamando a Elías." Y uno
echó a correr y, empapando una esponja en vinagre, la sujetó a una caña, y le
daba de beber, diciendo: "Dejad, a ver si viene Elías a bajarlo." Y
Jesús, dando un fuerte grito, expiró. El velo del templo se rasgó en dos, de
arriba abajo. El centurión, que estaba enfrente, al ver cómo había expirado,
dijo: "Realmente este hombre era Hijo de Dios."
Pasado el sábado, María
Magdalena, María la de Santiago, y Salomé compraron aromas para ir a embalsamar
a Jesús. Y muy temprano, el primer día de la semana, al salir el sol, fueron al
sepulcro. Y se decían unas a otras: "¿Quién nos correrá la piedra de la
entrada del sepulcro?" Al mirar, vieron que la piedra estaba corrida, y
eso que era muy grande. Entraron en el sepulcro y vieron a un joven sentado a
la derecha, vestido de blanco. Y se asustaron. Él les dijo: "No os
asustéis. ¿Buscáis a Jesús el Nazareno, el crucificado? No está aquí. Ha
resucitado. Mirad el sitio donde lo pusieron."
Palabra del Señor
jueves, 1 de noviembre de 2012
FIESTA DE TODOS LOS SANTOS
1 de noviembre
FIESTA DE TODOS LOS SANTOS
Por la fe conquistaron reinos,
ejercitaron la justicia,
obtuvieron el efecto de las promesas.
(Hebreos, 11, 33).
obtuvieron el efecto de las promesas.
(Hebreos, 11, 33).
Al comienzo del siglo VII, el santo Papa
Bonifacio IV fue autorizado, por el emperador Focas, a cambiar el Panteón,
erigido en honor de los falsos dioses a quienes los paganos festejaban
juntamente, en iglesia que dedicó a la Santísima Virgen y a todos los mártires.
Esta ceremonia tuvo lugar el 13 de mayo, y su aniversario llegó a ser fiesta
fija anual, que el Papa Gregorio IV transfirió al 1º de noviembre y extendió a
todo el imperio, el año 835, durante el reinado de Luis el Bueno,
convirtiéndola en fiesta de todos los santos.
I. La vida de los santos ha estado
llena de miserias: han sido perseguidos y atormentados por los enemigos de
Jesucristo; Dios les ha enviado aflicciones para probarlos y purificarlos; en
fin, ellos mismos se rehusaron a los placeres más inocentes y ejercieron sobre
sus cuerpos grandísimas austeridades. ¿Quieres ir tú a donde están ellos? He
ahí el camino, sigue sus huellas; estos grandes hombres tenían un cuerpo como
el tuyo, pero más valor que tú. No han sido de naturaleza superior a la nuestra, sino
de mayor vigilancia; no estuvieron exentos de pecados, pero hicieron
penitencia. (San Ambrosio).
II. Los santos a pesar de sus pruebas,
siempre han estado alegres y contentos en esta vida, porque los consuelos que
Dios derramaba en sus almas les quitaban todo sentimiento de los dolores del
cuerpo. Míralos en el patíbulo y en los yermos: aquí, derraman lágrimas de
consuelo, allí, están llenos de gozo en medio de las torturas. Dios es tan
generoso que no quiere esperar la otra vida para recompensarlos, hasta lo hace
en este mundo.
III. Si fueron consolados en esta vida,
que era el lugar de exilio, de sus combates y sufrimientos, ¡de qué gozo no
serán colmados en el cielo, su patria y lugar de su triunfo! Allí poseen todos
los bienes que su corazón puede desear, porque poseen a Dios; no son afligidos
por incomodidad alguna. Escucha lo que te dicen: "Para llegar al cielo no
pienses encontrar un camino más cómodo que el que recorrimos nosotros en pos de
Jesucristo. No busques aquí abajo lo que ningún santo ha podido
encontrar, lo que Cristo mismo no ha encontrado".
La imitación de los santos
Orad por la Iglesia.
Orad por la Iglesia.
ORACIÓN
Omnipotente y eterno Dios, que nos
concedéis que honremos en una misma solemnidad los méritos de todos vuestros
santos, haced que, asistidos por tan numerosos intercesores, obtengamos cada
vez más, según nuestros deseos, la multitud de vuestras gracias. Por J. C. N.
S. Amén.
TODOS LOS SANTOS, Solemnidad
1 de noviembre
TODOS LOS SANTOS
Solemnidad
PRIMERA LECTURA
Vi una muchedumbre inmensa, que nadie podría contar, de toda nación,
razas, pueblos y lenguas
Lectura del libro del
Apocalipsis 7, 2-4. 9-13
Yo,
Juan, vi a otro ángel que subía del oriente llevando el sello del Dios vivo.
Gritó con voz potente a los cuatro ángeles encargados de dañar a la tierra y al
mar, diciéndoles: «No dañéis a la tierra ni al mar ni a los árboles hasta que
marquemos en la frente a los siervos de nuestro Dios.»
Oí
también el número de los marcados, ciento cuarenta y cuatro mil, de todas las
tribus de Israel.
Después,
vi una muchedumbre inmensa, que nadie podría contar, de toda nación, razas,
pueblos y lenguas, de pie delante del trono y del Cordero, vestidos con
vestiduras blancas y con palmas en sus manos.
Y
gritaban con voz potente
—
¡La salvación es de nuestro Dios, que está sentado en el trono, y del Cordero!
Y
todos los ángeles que estaban alrededor del trono y de los ancianos y de los
cuatro vivientes, cayeron rostro a tierra ante el trono, y adoraron a Dios,
diciendo
—
Amén: La bendición y la gloria y la sabiduría y la acción de gracias y el honor
y e1 poder y la fuerza son de nuestro Dios, por los siglos de los siglos. Amén.
Y
uno de los ancianos me dijo:
—
Esos que están vestidos con vestiduras blancas ¿quiénes son y de dónde han
venido?
Yo
le respondí:
—
Señor mío, tú lo sabrás. El me respondió:
Estos
son los que vienen de la gran tribulación: han lavado y blanqueado sus mantos
en la sangre del Cordero.
Palabra
de Dios.
Salmo Responsorial Sal
23, 1-2. 3-4ab. 5-6
R. Estos son los que buscan al Señor.
Del Señor es
la tierra y cuanto la llena,
el orbe y
todos sus habitantes él la fundó sobre los mares,
él la
afianzó sobre los ríos. R.
¿Quién puede
subir al monte del Señor?
¿Quién puede
estar en el recinto sacro?
El hombre de
manos inocentes y puro corazón. R.
Ese recibirá
la bendición del Señor,
le hará
justicia el Dios de salvación. R.
SEGUNDA LECTURA
Veremos a Dios tal cual es
Lectura de la primera carta del
Apóstol San Juan 3, 1-3
Queridos
hermanos: Mirad qué amor nos ha tenido el Padre para llamarnos hijos de Dios,
pues ¡lo somos! El mundo no nos conoce porque no le conoció a Él.
Queridos
ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que seremos. Sabemos
que, cuando se manifieste, seremos semejantes a El, porque le veremos tal cual
es.
Todo
el que tiene esta esperanza en él, se hace puro como puro es él.
Palabra
de Dios.
Aleluya Mt
11, 28
Aleluya,
aleluya. Venid a mí todos los que estáis cansados y agobiados, y yo os
aliviaré, dice el Señor. Aleluya.
EVANGELIO
Estad alegres y contentos
porque vuestra recompensa será grande en el cielo
Lectura del santo Evangelio según San
Mateo 5, 1-12a
En
aquel tiempo, al ver Jesús el gentío, subió a la montaña, se sentó, y se
acercaron sus discípulos; y él se puso a hablar enseñándolos:
Dichosos
los pobres en el espíritu, porque de ellos es el Reino de los Cielos.
Dichosos
los sufridos, porque ellos heredarán la Tierra.
Dichosos
los que lloran, porque ellos serán consolados.
Dichosos
los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados.
Dichosos
los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.
Dichosos
los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.
Dichosos
los que trabajan por la paz, porque ellos se llamarán los Hijos de Dios».
Dichosos
los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el Reino de los
cielos.
Dichosos
vosotros cuando os insulten y os persigan, y os calumnien de cualquier modo por
mi causa. Estad alegres y contentos, porque vuestra recompensa será grande en
el cielo.
Palabra de
Dios.
miércoles, 31 de octubre de 2012
MIÉRCOLES DE LA TRIGÉSIMA SEMANA
PRIMERA LECTURA
No como quien sirve a los
hombres, sino como esclavos de Cristo
Lectura de la carta del Apóstol San
Pablo a los Efesios 6, 1-9
Hijos,
obedeced a vuestros padres como el Señor quiere, porque eso es justo. «Honra a
tu padre y a tu madre» es el primer mandamiento al que se añade una promesa: «Te
irá bien y vivirás largo tiempo en la tierra».
Padres,
vosotros no exasperéis a vuestros hijos; criadlos educándolos y corrigiéndolos como
haría el Señor.
Esclavos,
obedeced a vuestros amos de la tierra con profundo respeto, de todo corazón, como
a Cristo. No por las apariencias, para quedar bien, sino como esclavos de
Cristo que hacen lo que Dios quiere; con toda el alma, de buena gana, como
quien sirve al Señor y no a hombres. Sabed que lo que uno haga de bueno, sea
esclavo o libre, se lo pagará el Señor.
Amos,
correspondedles dejándoos de amenazas; sabéis que ellos y vosotros tenéis un
amo en el cielo y que ése no es parcial con nadie.
Palabra de
Dios.
Salmo responsorial Sal 144,
10-11. 12-13ab.
13cd-14
R. El
Señor es fiel a sus palabras.
Que todas
tus criaturas te den gracias, Señor,
que te
bendigan tus fieles;
que
proclamen la gloria de tu reinado,
que hablen
de tus hazañas. R.
Que
expliquen tus hazañas a los hombres,
la gloria y
majestad de tu reinado.
Tu reinado
es un reinado perpetuo,
tu gobierno
va de edad en edad. R.
El Señor es
fiel a sus palabras,
bondadoso en
todas sus acciones.
El Señor
sostiene a los que van a caer,
endereza a
los que ya se doblan. R.
EVANGELIO
Vendrán de
Oriente y Occidente y se sentarán a la mesa en el Reino de Dios
+ Lectura del santo Evangelio según
San Lucas 13, 22-30
En aquel
tiempo, Jesús, de camino hacia Jerusalén, recorría ciudades y aldeas enseñando.
Uno le
preguntó:
–Señor,
¿serán pocos los que se salven?
Jesús les
dijo:
–Esforzaos
en entrar por la puerta estrecha. Os digo que muchos intentarán entrar y no
podrán. Cuando el amo de la casa se levante y cierre la puerta, os quedaréis
fuera y llamaréis a la puerta diciendo: «Señor, ábrenos» y él os replicará: «No
sé quiénes sois». Entonces comenzaréis a decir: «Hemos comido y bebido contigo
y tú has enseñado en nuestras plazas». Pero él os replicará: «No sé quiénes
sois. Alejaos de mí, malvados».
Entonces
será el llanto y el rechinar de dientes, cuando veáis a Abrahán, Isaac y Jacob
y a todos los profetas en el Reino de Dios y vosotros os veáis echados fuera. Y
vendrán de Oriente y Occidente, del Norte y del Sur y se sentarán a la mesa en
el Reino de Dios.
Mirad:
hay últimos que serán primeros y primeros que serán últimos.
Palabra del
Señor.
martes, 30 de octubre de 2012
MARTES DE LA TRIGÉSIMA SEMANA
PRIMERA LECTURA
Es éste un gran misterio,
referido a Cristo y a la Iglesia
Lectura de la carta del Apóstol San
Pablo a los Efesios 5, 21-33
Hermanos:
Sed
sumisos unos á otros con respeto cristiano.
Las
mujeres, que se sometan a sus maridos como al Señor, porque el marido es cabeza
de la mujer, así como Cristo es cabeza de la Iglesia; él, que es el salvador
del cuerpo. Pues como la Iglesia se somete a Cristo, así también las mujeres a
sus maridos en todo.
Maridos,
amad a vuestras mujeres como Cristo amó a su Iglesia:
El
se entregó a sí mismo por ella, para consagrarla, purificándola con el baño del
agua y la palabra, y para colocarla ante sí gloriosa, la Iglesia, sin mancha ni
arruga ni nada semejante, sino santa e inmaculada. Así deben también los
maridos amar a sus mujeres, como cuerpos suyos que son.
Amar
a su mujer es amarse a sí mismo. Pues nadie jamás ha odiado su propia carne,
sino que le da alimento y calor, como Cristo hace con la Iglesia, porque somos
miembros de su cuerpo.
«Por
eso abandonará el hombre a su padre y a su madre,
y
se unirá a su mujer y serán los dos una sola carne.»
Es
éste un gran misterio: y yo lo refiero a Cristo y a la Iglesia.
En
una palabra, que cada uno de vosotros ame a su mujer como a sí mismo, y que la
mujer respete al marido.
Palabra de
Dios.
Salmo responsorial Sal 127,
1-2. 3. 4-5
R.
Dichosos los que temen al Señor.
¡Dichoso el
que teme al Señor
y sigue sus
caminos!
Comerás el
fruto de tu trabajo,
serás dichoso,
te irá bien. R.
Tu mujer,
como parra fecunda,
en medio de
tu casa;
tus hijos,
como renuevos de olivo,
alrededor de
tu mesa. R.
Esta es la
bendición del hombre
que teme al
Señor.
Que el Señor
te bendiga desde Sión,
que veas la
prosperidad de Jerusalén,
todos los
días de tu vida. R.
EVANGELIO
Crece el grano, y se hace
un arbusto
+ Lectura del santo Evangelio según
San Lucas 13, 18-21
En aquel
tiempo, Jesús decía:
–¿A qué se
parece el reino de Dios? ¿A qué lo compararé?
Se parece a
un grano de mostaza que un hombre toma y siembra en su huerto; crece, se hace
un arbusto y los pájaros anidan en sus ramas.
Y añadió:
–¿A qué
compararé el Reino de Dios?
Se parece a
la levadura que una mujer toma y mete en tres medidas de harina, hasta que todo
fermenta.
Palabra del
Señor.
lunes, 29 de octubre de 2012
LUNES DE LA TRIGÉSIMA SEMANA
PRIMERA LECTURA
Vivid en el amor como
Cristo
Lectura de la carta del Apóstol San
Pablo a los Efesios 4, 32 - 5, 8
Hermanos:
Sed
buenos, compresivos, perdonándoos unos a otros como Dios os perdonó en Cristo. Sed
imitadores de Dios, como hijos queridos, y vivid en el amor como Cristo os amó y
se entregó por nosotros como oblación y víctima de suave olor.
Por
otra parte, de inmoralidad, indecencia o afán de dinero, ni hablar; por algo
sois un pueblo santo. Y nada de chabacanerías, estupideces o frases de doble
sentido; todo eso está fuera de sitio. Lo vuestro es alabar a Dios. Meteos bien
esto en la cabeza: nadie que se da a la inmoralidad, a la indecencia o al afán
de dinero –que es una idolatría– tendrá herencia en el reino de Cristo y de
Dios.
Que
nadie os engañe con argumentos especiosos; estas cosas son las que atraen el
castigo de Dios sobre los rebeldes. No tengáis parte con ellos; porque antes sí
erais tinieblas, pero ahora, como cristianos, sois luz. Vivid como gente hecha
a la luz.
Palabra de
Dios.
Salmo responsorial Sal 1,
1-2. 3. 4 y 6
R.
Seamos imitadores de Dios, como hijos queridos.
Dichoso el
hombre que no sigue el consejo de los impíos;
ni entra por
la senda de los pecadores,
ni se sienta
en la reunión de los cínicos,
sino que su
gozo es la ley del Señor,
y medita su
ley día y noche. R.
Será como un
árbol plantado al borde de la acequia:
da fruto en
su sazón y no se marchitan sus hojas;
y cuanto
emprende tiene buen fin. R.
No así los
impíos, no así:
serán paja
que arrebata el viento;
porque el
Señor protege el camino de los justos,
pero el
camino de los impíos acaba mal. R.
EVANGELIO
A ésta, que
es hija de Abrahán, ¿no había que soltarla en sábado?
+ Lectura del santo Evangelio según
San Lucas 13, 10-17
Un
sábado, enseñaba Jesús en una sinagoga.
Había
una mujer que desde hacía dieciocho años estaba enferma por causa de un
espíritu, y andaba encorvada, sin poderse enderezar.
Al
verla, Jesús la llamó y le dijo:
–Mujer,
quedas libre de tu enfermedad.
Le
impuso las manos, y enseguida se puso derecha.
Y
glorificaba a Dios.
Pero
el jefe de la sinagoga, indignado porque Jesús había curado en sábado, dijo a
la gente:
–Seis
días tenéis para trabajar: venid esos días a que os curen, y no los sábados.
Pero
el Señor, dirigiéndose a él, dijo:
–Hipócritas:
cualquiera de vosotros, ¿no desata del pesebre al buey o al burro, y lo lleva a
abrevar, aunque sea sábado?
Y
a ésta, que es hija de Abrahán, y que Satanás ha tenido atada dieciocho años,
¿no había que soltarla en sábado?
A
estas palabras, sus enemigos quedaron abochornados, y toda la gente se alegraba
de los milagros que hacía.
Palabra del
Señor.
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