sábado, 8 de junio de 2013

INMACULADO CORAZÓN DE MARÍA, Memoria obligatoria

PRIMERA LECTURA
Alabad al Señor, dadle gracia. Yo subo a Dios
Lectura del libro de Tobías 6, 10-11; 7, 1. 9-17; 8, 4-9a



En aquellos días, Tobit llamó a su hijo Tobías y le recordó:
- «Hijo, a ver si les pagas a tu compañero. Y dale una buena propina.»
Así es que lo llamó y le dijo:
- «Como paga, toma la mitad de todo lo que has traído, y vete en paz.»
Entonces Rafael llamó aparte a los dos y les dijo:
- «Bendecid a Dios y proclamad ante todos los vivientes los beneficios que os ha hecho, para que todos canten himnos en su honor. Manifestad a todos las obras del Señor como él se merece, y no seáis negligentes en darle gracias. Si el secreto del rey hay que guardarlo, las obras de Dios hay que publicarlas y proclamarlas como se merecen. Obrad bien, y no os vendrá ninguna desgracia. Más vale la oración sincera y la limosna generosa que la riqueza adquirida injustamente. Más vale hacer limosnas que atesorar dinero. La limosna libra de la muerte y expía el pecado. Los que hacen limosna se saciarán de vida. Los pecadores y los malhechores son enemigos de sí mismos.
Os descubriré toda la verdad sin ocultaros nada. Ya os dije que si el secreto del rey hay que guardarlo, las obras de Dios hay que publicarlas como se merecen. Pues bien, cuando Sara y tú estabais rezando, yo presentaba al Señor de la gloria el memorial de tu oración. Lo mismo cuando enterrabas a los muertos: Y cuando te levantaste de la mesa sin dudar y dejaste la comida por ir a enterrar a aquel muerto, Dios me envió para probarte; pero me ha enviado de nuevo para curarte a ti y a tu nueva Sara. Yo soy Rafael, uno de los siete ángeles que están al servicio de Dios y tienen acceso ante el Señor de la gloria. Así , pues, bendecid al Señor en la tierra, dad gracias a Dios. Yo subo ahora al que me envió. Vosotros escribid todo lo que os ha ocurrido.»
Palabra de Dios.

Sal : Tob 13,1.2.6.7.8
R. Bendito se Dios, que vive eternamente



Él azota y se compadece, 
hunde hasta el abismo y saca de él, 
y no hay quien escape de su mano. R
Veréis lo que hará con vosotros, 
le daréis gracias a boca llena, 
bendeciréis al Señor de la justicia
y ensalzaréis al rey de los siglos. R

Yo le doy gracias a mi cautiverio,
anuncio su grandeza y su poder 
a un pueblo pecador. R

Convertíos, pecadores, 
obrad rectamente en su presencia: 
quizá os mostrará benevolencia
y tendrá compasión. R



EVANGELIO
Conservaba todo esto en su corazón
Lectura del santo evangelio según san Lucas 2, 41-51
Los padres de Jesús solían ir cada año a Jerusalén por las fiestas de Pascua.
Cuando Jesús cumplió doce años, subieron a la fiesta según la costumbre y, cuando terminó, se volvieron; pero el niño Jesús se quedó en Jerusalén, sin que lo supieran sus padres.
Éstos, creyendo que estaba en la caravana, hicieron una jornada y se pusieron a buscarlo entre los parientes y conocidos; al no encontrarlo, se volvieron a Jerusalén en su busca.
A los tres días, lo encontraron en el templo, sentado en medio de los maestros, escuchándolos y haciéndoles preguntas; todos los que le oían quedaban asombrados de su talento y de las respuestas que daba.
Al verlo, se quedaron atónitos, y le dijo su madre:
-«Hijo, ¿por qué nos has tratado así? Mira que tu padre y yo te buscábamos angustiados.»
Él les contestó:
-«¿Por qué me buscabais? ¿No sabíais que yo debía estar en la casa de mi Padre?» Pero ellos no comprendieron lo que quería decir. Él bajó con ellos a Nazaret y siguió bajo su autoridad. Su madre conservaba todo esto en su corazón.
Palabra del Señor.


viernes, 7 de junio de 2013

VIERNES. EL SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS, Solemnidad

SOLEMNIDAD DEL

SAGRADO CORAZÓN DE JESÚS

PRIMERA LECTURA
Yo mismo apacentaré mis ovejas y las haré sestear
Lectura del Profeta Ezequiel 34, 11 - 16
Así dice el Señor Dios:
Yo mismo en persona buscaré a mis ovejas,
siguiendo su rastro.
Como un pastor sigue el rastro de su rebaño
cuando se encuentra las ovejas dispersas,
así seguiré yo el rastro de mis ovejas;
y las libraré,
sacándolas de todos los lugares donde se desperdigaron,
el día de los nubarrones y de la oscuridad.
Las sacaré de entre los pueblos,
las congregaré de los países,
las traeré a la tierra,
las apacentaré por los montes de Israel,
por las cañadas y por los poblados del país.
Las apacentaré en pastizales escogidos,
tendrán sus dehesas en lo alto de los montes de Israel,
se recostarán en fértiles dehesas,
y pastarán pastos jugosos en la montaña de Israel.
Yo mismo apacentaré mis ovejas,
yo mismo las haré sestear
–oráculo del Señor Dios–.
Buscaré las ovejas perdidas,
haré volver a las descarriadas,
vendaré a las heridas,
curaré a las enfermas;
a las gordas y fuertes las guardaré,
y las apacentaré debidamente.

Palabra de Dios.

Salmo responsorial Sal 22, 1-3a. 3b-4. 5. 6

R.  El Señor es mi pastor,
      nada me falta.
El Señor es mi pastor,
nada me falta:
en verdes praderas me hace recostar;
me conduce hacia fuentes tranquilas
y repara mis fuerzas. R.
Me guía por el sendero justo,
por el honor de su nombre.
Aunque camine por cañadas oscuras,
nada temo, porque tú vas conmigo:
tu vara y tu cayado me sosiegan. R.
Preparas una mesa ante mí
enfrente de mis enemigos;
me unges la cabeza con perfume,
y mi copa rebosa. R.
Tu bondad y tu misericordia me acompañan
todos los días de mi vida,
y habitaré en la casa del Señor
por años sin término. R.

SEGUNDA LECTURA
Dios nos da pruebas de su amor

Lectura de la carta del Apóstol San Pablo a los Romanos 5, 5–11

Hermanos:
El amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones con el Espíritu Santo que se nos ha dado.
En efecto, cuando nosotros estábamos todavía sin fuerza, Cristo, en el tiempo fijado, murió por los impíos –difícilmente se encuentra uno que quiera morir por un justo; puede ser que se esté dispuesto a morir por un hombre bueno– pero la prueba del amor que Dios nos tiene nos la ha dado en esto: Cristo murió por nosotros cuando todavía éramos pecadores. Y ya que ahora estamos justificados por su sangre, con más razón seremos salvados por él de la cólera.
En efecto, si cuando éramos todavía enemigos de Dios fuimos reconciliados con él por la muerte de su Hijo, con más razón, reconciliados ya, seremos salvados por su vida.
Más aún, ponemos nuestro orgullo en Dios por nuestro Señor Jesucristo por el que ahora hemos recibido la reconciliación.

Palabra de Dios.

Aleluya Mt 11. 29ab
Aleluya, aleluya.
Cargad con mi yugo y aprended de mí
que soy manso y humilde de corazón.

O bien:
Aleluya Jn 4, 10b
Aleluya, aleluya.
Dios nos ha amado y nos ha enviado a su Hijo,
como propiciación por nuestros pecados,

O bien:
Aleluya Jn 10, 14
Aleluya, aleluya.
Yo soy el Buen Pastor, dice el Señor,
conozco mis ovejas y ellas me conocen.

EVANGELIO
¡Felicitadme!, he encontrado la oveja que se me había perdido
+ Lectura del santo Evangelio según San Lucas 15, 3-7
En aquel tiempo, dijo Jesús a los fariseos y letrados esta parábola:
–Si uno de vosotros tiene cien ovejas y se le pierde una, ¿no deja las noventa y nueve en el campo y va tras la descarriada, hasta que la encuentra? Y cuando la encuentra, se la carga sobre los hombros, muy contento; y al llegar a casa, reúne a los amigos y a los vecinos para decirles:
–¡Felicitadme!, he encontrado la oveja que se me había perdido.
Os digo que así también habrá más alegría en el cielo por un solo pecador que se convierta, que por noventa y nueve justos que no necesitan convertirse.


Palabra del Señor.

jueves, 6 de junio de 2013

JUEVES DE LA NOVENA SEMANA


PRIMERA LECTURA
Os ha traído Dios a mi casa para que mi hija se case contigo
Lectura del libro de Tobías 6, 10-11a; 7, 1. 9-17; 83 4-10
En aquellos días, Tobías dijo al ángel:
–¿Dónde quieres que nos quedemos
El ángel respondió:
–Aquí vive un tal Ragüel, de tu tribu y pariente tuyo; tiene una hija que se llama Sara.
Y fueron a casa de Ragüel, que los recibió encantado.
Después de cruzar las primeras palabras, mandó Ragüel que mataran un carnero y preparasen un banquete. Cuando les invitó a sentarse a la mesa, dijo Tobías:
–Yo no pienso probar bocado si antes no me concedes lo que te pido y me prometes la mano de Sara, tu hija.
Ragüel se asustó al oír esto, sabiendo lo que les había pasado a los siete hombres que se habían acercado a ella; le entró miedo de que a éste le fuera a suceder lo mismo.
Ragüel se quedó cortado, sin soltar prenda. Entonces intervino el ángel:
–Puedes darle la mano de tu hija sin reparo; a éste, que teme a Dios, le corresponde como esposa; por eso ningún otro ha podido tenerla.
Entonces dijo Ragüel:
–No cabe duda, Dios ha acogido en su presencia mis rezos y mis lágrimas; creo que precisamente por eso os ha traído a mi casa, para que mi hija se case con un pariente suyo, según la ley de Moisés; así que no lo dudes un momento, te concedo a mi hija.
Tomando la mano derecha de su hija la puso en la derecha de Tobías, diciendo:
–El Dios de Abrahán, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob esté con vosotros; que él os una y os llene de bendiciones.
Cogieron papel e hicieron la escritura matrimonial. Acto seguido celebraron el banquete, bendiciendo a Dios.
Luego Tobías le dijo a la novia:
–Levántate, Sara; vamos a rezar a Dios hoy, mañana y pasado, estas tres noches las pasamos unidos a Dios, y luego viviremos nuestro matrimonio. Somos descendientes de un pueblo santo y no podemos unirnos como los paganos que no conocen a Dios.
Se levantaron los dos y, juntos, se pusieron a orar con fervor. Pidiendo a Dios su protección.
Tobías dijo:
–Señor, Dios de nuestros padres, que te bendigan el cielo y la tierra, el mar, las fuentes, los ríos y todas las criaturas que en ellos se encuentran. Tú hiciste a Adán del barro de la tierra y le diste a Eva como ayuda. Ahora, Señor, tú lo sabes: si yo me caso con esta hija de Israel, no es para satisfacer mis pasiones, sino solamente para fundar una familia, en la que se bendiga tu nombre por siempre.
Y Sara, a su vez, dijo:
–Ten compasión de nosotros, Señor, ten compasión. Que los dos justos vivamos felices hasta nuestra vejez.
Palabra del Señor.

Salmo responsorial Sal 127, 1-2.3. 4-5
R.  Dichosos los que temen al Señor.
¡Dichoso el que teme al Señor,
y sigue sus caminos!
Comerás del fruto de tu trabajo
serás dichoso, te irá bien. R.
Tu mujer, como parra fecunda,
en medio de tu casa;
tus hijos como renuevos de olivo,
alrededor de tu mesa. R.
Esta es la bendición del hombre
que teme al Señor.
Que el Señor te bendiga desde Sión,
que veas la prosperidad de Jerusalén,
todos los días de tu vida. R.

EVANGELIO
Este es el primer mandamiento. El segundo es semejante a éste
+ Lectura del santo Evangelio según San Marcos 12, 28b-34
En aquel tiempo, un letrado se acercó a Jesús y le preguntó:
–¿Qué mandamiento es el primero de todos?
Respondió Jesús:
–El primero es: «Escucha, Israel, el Señor nuestro Dios es el único Señor: amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, con toda tu mente, con todo tu ser». El segundo es éste: «Amarás a tu prójimo como a ti mismo». No hay mandamiento mayor que éstos.
El letrado replicó:
–Muy bien, Maestro, tienes razón cuando dices que el Señor es uno solo y no hay otro fuera de él; y que amarlo con todo el corazón, con todo el entendimiento y con todo el ser, y amar al prójimo como a uno mismo, vale más que todos los holocaustos y sacrificios.
Jesús, viendo que había respondido sensatamente, le dijo:
–No estás lejos del Reino de Dios.
Y nadie se atrevió a hacerle más preguntas.

Palabra del Señor.

miércoles, 5 de junio de 2013

MIÉRCOLES DE LA NOVENA SEMANA


PRIMERA LECTURA
Llegaron las oraciones de los dos a la presencia gloriosa del Dios Altísimo
Lectura del libro de Tobías 3, 1-11. 24-25
En aquellos días, Tobías se echó a llorar; rezaba entre sollozos y decía:
Señor, tú eres justo
y justas son tus sentencias;
actúas siempre con misericordia,
con lealtad y con justicia.
Señor, acuérdate de mí;
no me castigues por mis pecados,
no tengas en cuenta mis culpas
ni las de mis padres.
Por desobedecer tus mandamientos
nos entregaste al saqueo,
al destierro y a la muerte;
nos hiciste refrán y burla
de las naciones donde nos dispersaste.
Señor, tus sentencias son graves,
pues no cumplimos tus mandamientos
ni nos portamos lealmente contigo.
Señor, haz de mí lo que quieras,
hazme expirar en paz,
que prefiero la muerte a la vida.
Aquel mismo día Sara, hija de Ragüel, vecino de Ragés, ciudad de Media, tuvo que soportar también los insultos de una criada de su padre; en efecto, Sara se había casado siete veces, y el demonio Asmodeo había ido matando a todos sus maridos, apenas se acercaban a ella. Pues bien, Sara regañó a la criada con razón, pero ésta replicó así:
–¡Que no veamos nunca sobre la tierra hijo ni hija tuya, asesina de tus maridos! ¿Es que quieres matarme también a mí, lo mismo que mataste ya a siete hombres?
Oyendo ésto, Sara subió al piso de arriba de su casa y estuvo tres días y tres noches sin comer ni beber; lloraba y rezaba sin cesar, pidiéndole a Dios que la librase de semejante baldón.
Por entonces llegaron las oraciones de los dos a la presencia gloriosa del Dios Altísimo y fue enviado el santo ángel Rafael a curarlos a los dos, que habían elevado sus oraciones a Dios al mismo tiempo.
Palabra del Señor.

Salmo responsorial Sal 24, 2-3a.4-5ab. 6-7bc. 8-9
R.  A ti, Señor, levanto mi alma.
Dios mío, en ti confío,
no quede yo defraudado,
que no triunfen de mí mis enemigos;
pues los que esperan en ti
no quedan defraudados,
mientras que el fracaso malogra a los traidores. R.
Señor, enséñame tus caminos,
instrúyeme en tus sendas,
haz que camine con lealtad;
enséñame, porque tú eres mi Dios y Salvador. R.
Recuerda, Señor, que tu ternura
y misericordia son eternas,
acuérdate de mí con misericordia,
por tu bondad, Señor. R.
El Señor es bueno y recto,
y enseña el camino a los pecadores;
hace caminar a los humildes con rectitud,
enseña su camino a los humildes. R.

EVANGELIO
No es Dios de muertos, sino de vivos
+ Lectura del santo Evangelio según San Marcos 12, 18-27
En aquel tiempo, se acercaron a Jesús saduceos, de los que dicen que no hay resurrección, y le preguntaron:
–Maestro, Moisés nos dejó escrito: «Si a uno se le muere su hermano, dejando mujer pero no hijos, cásese con la viuda y dé descendencia a su hermano.»
Pues bien, había siete hermanos: el primero se casó y murió sin hijos; el segundo se casó con la viuda y murió también sin hijos; lo mismo el tercero; y ninguno de los siete dejó hijos. Por último murió la mujer.
Cuando llegue la resurrección y vuelvan a la vida, ¿de cuál de ellos será mujer? Porque los siete han estado casados con ella.
Jesús les respondió:
–Estáis equivocados, porque no entendéis la Escritura ni el poder de Dios. Cuando resuciten, ni los hombres ni las mujeres se casarán; serán como ángeles del cielo.
Y a propósito de que los muertos resucitan, ¿no habéis leído en el libro de Moisés, en el episodio de la zarza, lo que le dijo Dios: «Yo soy el Dios de Abrahán, el Dios de Isaac, el Dios de Jacob»? No es Dios de muertos, sino de vivos. Estáis muy equivocados.

Palabra del Señor.

martes, 4 de junio de 2013

MARTES DE LA IX SEMANA DEL TIEMPO ORDINARIO

PRIMERA LECTURA
Tobías no se abatió a causa de la ceguera
Lectura del libro de Tobías 2, 10-23
Un buen día, Tobías, cansado de tanto enterrar, regresó a su casa, se tumbó al pie de la tapia y se quedó dormido; mientras dormía, le cayó en los ojos excremento caliente de un nido de golondrinas y se quedó ciego.
Dios permitió que le sucediese esta desgracia para que, como Job, diera ejemplo de paciencia. Como desde niño había temido a Dios, guardando sus mandamientos, no se abatió ni se rebeló contra Dios por la ceguera, sino que siguió imperturbable en el temor de Dios, dándole gracias todos los días de su vida.
Y lo mismo que a Job le insultaban los reyes, también los parientes y familiares de Tobías se burlaban de él y le decían:
–Te ha fallado la recompensa que esperabas cuando dabas limosna y enterrabas a los muertos.
Pero Tobías respondía:
–No digáis eso, que somos descendientes de un pueblo santo y esperamos la vida que Dios da a los que perseveran en su fe.
Ana, la mujer de Tobías, iba todos los días a hacer labores textiles para ganarse el sustento con el trabajo de sus manos. Un día le dieron un cabrito y se lo llevó a casa. Su marido, al oír los balidos, dijo:
–¿No será acaso robado? Devuélveselo a sus dueños, porque no podemos comer, ni siquiera tocar nada robado.
Su mujer replicó enfadada:
–Sí, tu esperanza se ha visto frustrada; ya ves de lo que te ha servido hacer limosnas.
Y continuó ofendiéndole con estas palabras y otras por el estilo.
Palabra del Señor.

Salmo responsorial  Sal 111, 1-2. 7-8. 9
R.  El corazón del justo está firme en el Señor.
O bien:
      Aleluya.
Dichoso quien teme al Señor
y ama de corazón sus mandatos.
Su linaje será poderoso en la tierra,
la descendencia del justo será bendita. R.
No temerá las malas noticias,
su corazón está firme en el Señor;
su corazón está seguro, sin temor,
hasta ver derrotados a sus enemigos. R.
Reparte limosna a los pobres,
su caridad es constante, sin falta
y alzará la frente con dignidad. R.

EVANGELIO
Lo que es del César pagádselo al César, y lo que es de Dios, a Dios
+ Lectura del santo Evangelio según San Marcos 12, 13-17
En aquel tiempo, mandaron a Jesús unos fariseos y partidarios de Herodes, para cazarlo con una pregunta.
Se acercaron y le dijeron:
–Maestro, sabemos que eres sincero y que no te importa de nadie; porque no te fijas en apariencias, sino que enseñas el camino de Dios sinceramente. ¿Es lícito pagar impuesto al César o no? ¿Pagamos o no pagamos?
Jesús, viendo su hipocresía, les replicó:
–¿Por qué intentáis cogerme? Traedme un denario, que lo vea.
Se lo trajeron.
Y él les preguntó:
–¿De quién es esta cara y esta inscripción?
Le contestaron:
–Del César.
Les replicó:
–Lo que es del César pagádselo al César, y lo que es de Dios a Dios.
Se quedaron admirados.
Palabra del Señor.


lunes, 3 de junio de 2013

LOS MÁRTIRES DE UGANDA

3 de Junio
LOS MÁRTIRES DE UGANDA
 (*)
   "Quién fue el que primero introdujo en África la fe cristiana se disputa aún; pero consta que ya antes de la misma edad apostólica floreció allí la religión, y Tertuliano nos describe de tal manera la vida pura que los cristianos africanos llevaban, que conmueve el ánimo de sus lectores. Y en verdad que aquélla región a ninguna parecía ceder en varones ilustres y en abundancia de mártires. Entre éstos agrada conmemorar los mártires scilitanos, que en Cartago, siendo procónsul Publio Vigellio Saturnino, derramaron su sangre por Cristo, de las preguntas escritas para el juicio, que hoy felizmente se conservan, se deduce con qué constancia, con qué generosa sencillez de ánimo respondieron al procónsul y profesaron su fe. Justo es también recordar los Potamios, Perpetuas, Felicidades, Ciprianos y "muchos hermanos mártires" que las Actas enumeran de manera general, aparte de los mártires aticenses, conocidos también con el nombre de "masas cándidas", o porque fueron quemados con cal viva, como narra Aurelio Prudencio en su himno XIII, o por el fulgor de su causa, como parece opinar Agustín. Pero poco después, primero los herejes, después los vándalos, por último los mahometanos, de tal manera devastaron y asolaron el África cristiana que la que tantos ínclitos héroes ofreciera a Cristo, la que se gloriaba de más de trescientas sedes episcopales y había congregado tantos concilios para defender la fe y la disciplina, ella, perdido el sentido cristiano, se viera privada gradualmente de casi toda su humanidad y volviera a la barbarie."

LUNES DE LA IX SEMANA

PRIMERA LECTURA
Tobías temía a Dios más que al rey
Lectura del libro de Tobías 1, 1a. 2; 2, 1-9
Tobías, ciudadano de la tribu de Neftalí, fue deportado en tiempo de Salmanasar, rey de Asiria; a pesar de vivir en el exilio, no abandonó el camino de la verdad.
El día de la fiesta del Señor, Tobías, que tenía preparada una buena comida en su casa, dijo a su hijo:
–Vete a invitar a algunos hombres piadosos de nuestra tribu, para que coman con nosotros.
A poco de marchar, regresó diciendo que habían estrangulado a un israelita y lo habían tirado en la plaza.
Pegó un salto, dejó la mesa sin probar bocado y fue a donde estaba el cadáver; lo recogió y a escondidas se lo llevó a casa, para enterrarlo sigilosamente a la caída del sol. Una vez escondido el cadáver, se puso a comer, apenado y desazonado, recordando lo que había dicho el Señor por medio del profeta Amós: «Vuestras fiestas se convertirán en funerales y elegías.»
Una vez puesto el sol, se fue a enterrarlo. Los vecinos le regañaban, diciéndole:
–Por este motivo te condenaron una vez a muerte, y a duras penas te libraste de le ejecución, ¿cómo es posible que vuelvas a lo mismo?
Pero Tobías, que temía a Dios más que al rey, seguía recogiendo los cadáveres de los asesinados, los escondía en su casa y a media noche los enterraba.
Palabra del Señor.

Salmo responsorial Sal 111, 1-2.3-4. 5-6
R.  Dichoso quien teme al Señor.
O bien:
      Aleluya.
Dichoso quien teme al Señor
y ama de corazón sus mandatos.
Su linaje será poderoso en la tierra,
la descendencia del justo será bendita. R.
En su casa habrá riquezas y abundancia,
su caridad es constante, sin falta.
En las tinieblas brilla como una luz
el que es justo, clemente y compasivo. R.
Dichoso el que se apiada y presta,
y administra rectamente sus asuntos.
El justo jamás vacilará,
su recuerdo será perpetuo. R.

EVANGELIO
Agarraron al hijo querido, lo mataron y lo arrojaron fuera de la viña
+ Lectura del santo Evangelio según San Marcos 12, 1-12
En aquel tiempo, Jesús se puso a hablar en parábolas a los sumos sacerdotes, a los letrados y a los senadores:
–Un hombre plantó una viña, la rodeó con una cerca, cavó un lagar, construyó la casa del guarda, la arrendó a unos labradores y se marchó de viaje. A su tiempo envió un criado a los labradores, para percibir su tanto del fruto de la viña. Ellos lo agarraron, lo apalearon y lo despidieron con las manos vacías. Les envió otro criado: a éste lo insultaron y lo descalabraron. Envió a otro y lo mataron; y a otros muchos, los apalearon o los mataron. Le quedaba uno, su hijo querido. Y lo envió el último, pensando que a su hijo lo respetarían.
Pero los labradores se dijeron:
–Este es el heredero. Venga, lo matamos, y será nuestra la herencia.
Y agarrándolo, lo mataron y lo arrojaron fuera de la viña.
¿Qué hará el dueño de la viña? Acabará con los labradores y arrendará la viña a otros.
¿No habéis leído aquel texto: «La piedra que desecharon los arquitectos es ahora la piedra angular. Es el Señor quien lo ha hecho, ha sido un milagro patente»?
Intentaron echarle mano, porque veían que la parábola iba por ellos; pero temieron a la gente, y se marcharon.
Palabra del Señor.